El Buenos Aires que se fue

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La infancia

CONSTANCIO C. VIGIL

Constancio Cecilio Vigil, fue un escritor especializado en literatura infantil, nacido en Rocha, Uruguay, el 4 de setiembre de 1876.

Comenzó su carrera periodística a los 15 años creando el periódico “El Derecho” y cuatro años más tarde, el Semanario “La Alborada”. Le siguió el diario “La Ley”, clausurado en 1903 por razones políticas, hecho que decidió su radicación en la Argentina.

En 1904 fundó la revista “Pulgarcito”, que contenía una sección infantil y en 1908 “Germinal”, revista dedicada al  agro. En 1911 fundó, conjuntamente con Alberto Haynes, la revista “Mundo Argentino”. El 7 de marzo de 1918 publicó la revista “Atlántida”, dando origen a la Editorial Atlántida, que llegó a ser líder en el mercado de revistas.

Fue responsable de la aparición de “El Gráfico”, el 30 de mayo de 1919, dedicada a los deportes; “Billiken”, el 17 de noviembre de 1919, dedicada a los niños en edad escolar; “Para Tí”, el 16 de marzo de 1922, dedicada al mundo de la mujer; “Tipperary”, el 18 de aabril de 1928; “Chacra”, en 1930; “El golfer argentino”, en 1931; “Vida nuestra” en 1932. Editó la “Colección billiken” con biografías de los grandes hombres de la historia y la cultura.

Durante toda nuestra vida escolar, estuvimos muy bien acompañados por la revista “Billiken”. En sus páginas, se reflejaron los distintos temas de estudio, que se presentaban en forma paralela al desarrollo del programa lectivo oficial. La coincidencia permitía “enriquecer” las tareas con el agregado de fotos y dibujos publicados, que trasladábamos directamente de la revista al cuaderno de clase, mediante el auxilio de bencina, dejando una reproducción más que aceptable.

En las páginas de “Billiken”aparecía la promoción de los libros y cuentos de Vigil. Entre éstos, “Misia Pepa”, una lora parlanchina; “El Mono Relojero”; “La Hormiguita Viajera”; “La Dientuda”, una ratona; “La Familia Conejola”; “Los Chanchín”; “La moneda volvedora”. Entre los libros se destacaron “Cartas a gente menuda”; “El Erial”, un compendio de reflexiones;”Vida Espiritual”; “Marta y Jorge”, un libro para adolescentes; el famoso “Upa!”, texto para aprender a leer. Muchos de estos cuentos y algunos libros, fueron ilustrados por el dibujante español Federico Ribas.

Constancio C. Vigil falleció en Buenos Aires el 24 de setiembre de 1954. Tres mil escuelas, aulas y bibliotecas llevan su nombre. Este extraordinario periodista, escritor y editor, propuesto para el Premio Nóbel de la Paz, vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Constancio_C_Vigil.

http://www.enlacesuruguayos.com/Billiken.htm

El exilio, La educación, La infancia, Vivieron en Buenos Aires

EZIO GUGGIARI Y LOS EG TOYS

Ezio Guggiari fue un fabricante italiano de juguetes establecido en Argentina.

Fue el creador de la firma E G Toys, fabricante de figuras de plomo ahuecado, de un tamaño similar al de los soldaditos de plomo de origen inglés. Sus juguetes representaban figuras de una chacra, aparecidas a partir del año 1944, en plena Segunda Guerra Mundial.

En una época en la que los juguetes de los niños argentinos, eran de origen extranjero, Guggiari encaró la fabricación de estas figuras cuando no existían antecedentes de fabricación nacional, conjuntamente con la escasez de juguetes extranjeros, motivada por los sucesos bélicos.

Foto: La Nación 16-06-2012

En 1944 comenzó con la presentación de “La Chacra de Don Fabián”, colección de personajes, animales y construcciones existentes en el campo. La colección fue ampliándose incorporando la pulpería, el tambo, el ombú, el domador, etc. Estaba basada en la “Model Farm Series”, de la firma inglesa William Britain Ltd, que desde el año 1920, fabricaba campesinos, caballos, vacas y demás integrantes de la granja, trabajados minuciosamente y pintados con vistosos colores.

El incremento en la cantidad de piezas, fue la razón por la que la “Granja” se transformó en una “Estancia Argentina”, constituyendo un atractivo presente en las vidrieras de las buenas jugueterías. Se llegaron a completar más de 400 piezas de la serie EG Toys, que estuvo vigente hasta fines de la década del 50, cuando cerró la firma.

Para esa época, se habían agregado las series correspondientes al zoológico y la estación de trenes. La artesanía de Ezio Guggiari pasó a ser motivo de culto para los coleccionistas de juguetes de plomo, quienes no pierden la oportunidad de rastrearlos, en las diversas ferias dispersas por Buenos Aires y alrededores.

Fuente: Sanguinetti, Roque: Una estancia de juguete para que los niños sean felices. La Nación, 16-06-2012

La infancia, Los juegos, Personajes de la infancia

“EL AGUILUCHO” Y EL AEROMODELISMO

“El Aguilucho” fue una casa comercial ubicada en la calle Maipú 273, especializada en la venta de equipos y  herramientas para Aeromodelismo.                                                  

El Aeromodelismo es un deporte derivado de la técnica de construcción y vuelo de aeroplanos de pequeño tamaño, los llamados aeromodelos a escala, realizados con madera balsa, fáciles de construir y de bajo costo a la hora de reunir los materiales.

En esas primeras épocas, el método de propulsión era con el motor a goma, es decir, un haz de gomas que recorría el fuselaje, enganchado a la cola y a la hélice. Retorcido manualmente hasta quedar tenso, se liberaba la hélice que al girar, hacía avanzar el modelo. Eran los aeromodelos de vuelo libre y autoestables.

Foto: Juan Carlos Pesce

En 1935 se organizó un concurso de Aeromodelismo con la inscripción de más de 200 concursantes. Fue el punto de arranque para la creación de clubes en todo el país. En 1937, la revista “El Gráfico” agregó una “Sección de Aeromodelismo” a cargo de Roberto Desirello “Flap”, que se agregó a otras publicaciones de la época como “Aviación Popular”, “Rutas del Aire” y “Aeromodelismo”, dando origen a llamada “Edad de oro en el Aeromodelismo argentino”.

Las casas vendedoras en este rubro como “El Aguilucho”, “Telmac”, “Aero Argentina” y otras, organizaron concursos que popularizaron la práctica de este deporte. El 18 de Febrero de 1950 se constituyó la Federación Argentina de Aeromodelismo.

Eran clásicos los certámenes infantiles que se realizaron los días domingos en distintos sitios de la ciudad de Buenos Aires. La semana previa al certamen, un extraño camión entregaba para armar el kit del “Dédalo”, junto con el carnet de identificación y el material de promoción. La actividad era muy intensa, ya que se entregaban hasta 500 modelos por fecha. Se concursaba sobre la mayor distancia recorrida. “El Aguilucho” de Oscar Madrid, fue la pionera en divulgar y estimular la práctuica del aeromodelismo en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.faa.org.ar/un-poco-de-historia/

http://www.e-aeromodelismo.com.ar/Notas/jnewbery/index.htm

Pesce, Juan. Así comencé. http://www.apaca.com.ar/

http://es.wikipedia.org/wiki/Aeeromodelismo

La infancia, Los entretenimientos, Realidades argentinas

LA POLIOMIELITIS EN BUENOS AIRES

La poliomielitis es una enfermedad infecto contagiosa que afectó a gran cantidad de personas durante la primera mitad del siglo XX.

En 1942-43 se produjo un brote epidémico que registró 2 mil casos, solo en la ciudad de Buenos Aires. El conocimiento de la existencia de enfermos, provocaba el éxodo de la población infantil. No solo era importante la mortalidad de los casos severos, sino la gran cantidad de personas  que sobrevivían con secuelas y capacidades funcionales notablemente disminuidas.

La carencia de información oficial, favoreció la diseminación del virus en los diferentes centros de veraneo con gran afluencia infantil. Los hospitales no estaban preparados para el cuidado de enfermeos con polio. En 1943 surgió ALPI (Asociación para la Lucha contra la Parálisis Infantil), un centro privado que atendió gratuitamente a pacientes con discapacidades motoras y secuelas de poliomielitis.

En 1953 se oprodujo un brote que afectó a 2579 personas, de las cuales 1300, correspondierona Buenos Aires. El 70 % de los pacientes tenían entre 0 y 4 años. Una severa epidemia ocurrió en el años 1956/57 con la producción de 6500 casos registrados. Buenos Aires fue muy castigada ya que la cantidad de personas afectadas alcanzó cifras importantes.

Eran épocas en las que la vacuna Salk, descubierta en 1955, estaba en plena producción y los diarios matutinos, relataban día a día los avances y efectos de la inoculación. En el interín, en un afan por evitar la propagación de la enfermedad, se gestó un movimiento espontáneo y solidario para realizar higiene dentro y fuera del hogar.

Los vecinos, autoconvocados, procedían en horas de la tarde a lavar las veredas y calles con agua lavandina jabinosa, mientras otros pintaban con cal, los troncos de árboles y los cordones de las veredas. También recurrieron al uso de la bolsita de alcanfor y al hervido del agua para consumir. No recuerdo haber visto tan limpias a las calles y veredas de Buenos Aires. Fue una ola que se extendió a una velocidad inimaginable. Se realizaron colectas colocando alcancías en los cines y negocios, rifas, “te canasta”, desfiles y kermeses, a fin de recaudar fondos para las instituciones privadas.

La poliomielitis fue una importante causa de invalidez y muerte infantil hasta mediados de la década de 1950, cuando la vacuna Salk primero, y la vacuna Sabin después, lograron prevenir a la polio en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1851-826520120004000….

Aquellas enfermedades, El barrio, La infancia, Realidades argentinas

LOS JUEGOS INFANTILES EN EL TANGO

La infancia y comienzo de la adolescencia está estrechamente vinculada con los juegos que nos acompañaron durante nuestra infancia. El tango, como expresión de Buenos Aires, supo incorporarlos en sus letras para asignarles la importancia que poseían en la vida de la muchachada.

El fútbol es y ha sidoi, pasión de multitudes; con su práctica desde edad muy temprana, se buscaba en un club de fútbol importante, alcanzar fama y bienestar económico. Era el sueño de muchos que se materializaba en algunos pocos. Estas ansias y proyectos han quedado muy bien reflejados en “El sueño del pibe”, de Reinaldo Yiso y Juan Puey:”Vas a ver que lindo / cuando allá en la cancha / mis goles aplaudan,/ seré un triunfador / jugaré en la quinta, / después en primera, / yo se que me espera / la consagración.”

La llegada al barrio del circo, era un acontecimiento importante. Una o dos veces al año ocurría esa visita, de modo que se hacía lo imposible para estar presente en alguna función. En los días previos al debut, algunos artistas y un remolque con alguna fiera, recorría las calles del barrio, distribuyendo programas y anunciando la presentación. Eduardo E. Beecar y Roberto Fugazot nos dicen en “Circo criollo”: “Ya la murga con sus sones de platillos y trombones / circuló por todo el pueblo, pregonando por doquier, / e imprimiendo en cada nota esta frase como un dejo:/ “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver” / De los pibes la algazara y el payaso con su cara / y sus locos cascabeles que va viendo enmudecer, / va expresando con la mueca de su labio y su entrecejo, / “circo gaucho, circo viejo, te vas para no volver”.

Probablemente sea la calesita, el juego ligado al niño desde la más temprana edad. ¡Quién no ha girado por una vez en la calesita!. Quién no ha vibrado de emoción cuando sacó la sortija. Y cuando más crecidos, realizaban piruetas sobre un caballo de madera o un avioncito con la hélice rota. La relación del niño con la calesita ha sido una constante a través del tiempo. Fueron Cátulo  Castillo y Marianito Mores, quienes dieron vida al inolvidable “La calesita”: “Grita la calesirta / su larga cuita maleva; / cita que por la acera / de Balvanera nos lleva. / …Vamos, que nos espera / con su poller marchita, / esta canción que rueda / la calesita…

El barrilete es otro de los juegos forzozamente ligados a la etapa infantil, aunque no exclusivamente, porque adolescentes y adultos, no perdían la oportunidad “de ayudar” a remontarlo. Pero todas las viscicitudes relacionadas con la fabricación del barrilete y su posterior remontada, configuran una imagen imposible de olvidar. Eladia Blazquez escribió “Sueño de barrilete”: “Yo quise ser un barrilete / buscando altura en mi ideal, / tratando de explicarme / que la vida es algo más / que darlo todo por comida. / y he sido igual que un barrilete, / al que un mal viento puso fin / no se si me falló la fe, la voluntad, / o acaso fue que me faltó piolín”.

El comienzo del invierno anunciaba que estaba próximo el día de San Pedro y San Pablo, cuando en cada barrio, se lo celebraba con la tradicional fogata del 29 de junio, que se hacía con todo lo inflamable recolectado desde dos semanas antes. Todo lo combustible, era útil para alimentar ese fuego que congregaba a los habitantes del barrio a participar del festejo anual y quemar algún muñeco, preparado para ese día. Julio Huasi e Ismael Spitalnik escribieron “San Pedro y San Pablo”: “Los purretes trajeron la madera, / tablones, sillas rotas, un catre y un cajón. / La montaña se hará pronto una hoguera, / las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón. / …y las casas serán rojos fantoches, / millones de fogatas habrá por la ciudad, / surgirá la mañana en plena noche, / paloma y papa asada los pibes comerán”. Era la reunión que finalizaba cuando sólo quedaban algunas brasas esparcidas, sobre un empedrado que guardaba el calor durante muchas horas.

Ninguno podrá olvidar los juegos en la vereda, como la rayuela, las bolitas, el patrón de la vereda y tantos otros. Han sido épocas estampadas en el cerebro para siempre. Son recuerdos imperecederos que han quedado retenidos. Julio Navarrine y Juan Raggi lograron un acierto con “Oro muerto”: “El dueño de la casa / atiende a las visitas;/ los pibes del convento / gritan en derredor / jugando a la rayuela, / al salto, a las bolitas, / mientras un gringo curda / maldice al Redentor”.

Los espectáculos con títeres, se ofrecían en festivales infantiles, fiestas de cumpleaños o en fiestas parroquiales. Los pibes quedaban atrapados durante esos minutos de hechizo que surgían de las trompadas y cabezazos de esos muñecos inquietos. José Tagini y Juan Guichandut nos dejaron el clásico “Marionetas” que dice: “¡Arriba Doña rosa! / ¡Don Pánfilo , ligero! / y aquel titiritero / de voz aguardentosa / nos daba la función…/ Tus ojos se extasiaban: / aquellas marionetas / saltaban y bailaban / prendiendo en tu alma inquieta / la cálida emoción…”.

El tango, La infancia, Los juegos

EL LLAMADOR

El llamador era una pieza de bronce, generalmente con la forma de una mano sosteniendo una bola, que estaba ubicado en el lado derecho de la puerta de calle, para golpear sobre ella.

Las puertas de madera con herrajes de bronce, poseían este elemento, que reemplazaba al timbre. Se lo golpeaba varias veces para ser reconocido por los habitantes de la casa, ya que cada uno lo hacía de una forma determinada para identificarse. En algunas oportunidades, nos trepábamos a las puertas, golpeábamos varias veces, antes de salir corriendo.

Se lustraba con Brasso, una vez por semana. Se lo golpeaba sobre un vástago de hierro insertado en la puerta , cuya sonoridad no se apreciaba en los fondos de la casa chorizo. Por eso se usaba el timbre, alimentado a pilas, unos cilindros enormes y pesados; medían unos 6 centímetros de diámetro por 20 centímetros de altura, con la misma capacidad de las actuales AAA pero de una duración más prolongada.

No eran comunes y en las casas chorizo, su sonoridad disminuía a medida que la pila envejecía. Generalmente, las pilas se colocaban en una caja, a una altura de 4 metros.

El llamador de mi casa nunca lo usé porque el timbre me resultaba más accesible. Pasado el tiempo, las pilas fueron reemplazadas por la electricidad de la red, aumentando significativamente la intensidad del sonido. Esas pilas me sirvieron para realizar experimentos básicos de física eléctrica.

El llamador con forma de mano, desapareció de la mayoría de las puertas de la ciudad permaneciendo unos pocos, como un testimonio de aquel Buenos Aires que se fue.

El barrio, La casa, La ciudad, La infancia

LOS JUGUETES DE HOJALATA MATARAZZO

La industria nacional del juguete nació para sustituir las importaciones.

Los Matarazzo, cerealeros y fraccionadores de harina, cambiaron de rubro en el año 1934 y comenzaron a fabricar juguetes de hojalata litografiada, los más baratos del mercado, hasta el año 1959. La industria del juguete demostró que es lo que se esperaba de los niños en cada época.

Matarazzo y Cía. era la fábrica de juguetes más grande de Latinoamérica, y la más importante de Argentina. Costábile Matarazzo era el hermano menor del Conde italiano Francesco Matarazzo, que fundó el emporio industrial más grande de Brasil, a comienzos del Siglo XX. Costábile Matarazzo publicó en 1938 el único catálogo con 80 juguetes de hojalata, donde podían hallarse motocicletas, autos de carrera, camiones, ambulancias, cocinitas, baterías de cocina, colectivos, tranvías, trenes, juguetes de arrastre y a cuerda, baldecitos y juegos de playa.Se jugaba moviéndose y usando la imaginación.

Muchos niños soñaron con estos juguetes, deteniéndose en las vidrieras a fin de contemplarlos con admiración. Matarazzo fabricaba 5 mil juguetes diarios, a fin de satisfacer la demanda local y la de varios países latinoamericanos. La Segunda Guerra Mundial jaqueó la importación, interrumpiéndola casi totalmente, y promovió la industria nacional del juguete.

Fue importante la participación del gobierno peronista que promovió el regalo masivo de juguetes como política de Estado, entre los años 1946 y 1954, procurando que la infancia de esa época recibiera por lo menos, un juguete. Eran 3 millones de juguetes entre Navidad y Reyes de cada año, para una población infantil que en 1946, alcanzaba los 4 millones y medio de niños.

Muchos de los juguetes eran fabricados con descarte de hojalata, por lo que era común observar en el interior del juguete, escrituras o impresos correaspondietes a los envases diversos de donde fueron obtenidos. La demanda estatal de juguetes fortaleció a la industria nacional.

Los Matarazzo, actualmente en la industria de los fideos, fueron, con sus juguetes de hojalata, responsables de la alegría de la infancia en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://página12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-69237-2006-06-30.html

http://www.labasicaonline.com.ar/Detalle.asp?Id_Espectaculo=3357

La cuestión social, La infancia, Los juegos

EL MECCANO

El “Meccano” fue un juguete de construcción, compuesto por piezas metálicas, unidas por tornillos y tuercas.

Fue un juguete muy antiguo, patentado por el Ingeniero Frank Hornby en Liverpool, Inglaterra, en 1901. Su éxito fue enorme, lo que expandió las ventas al Reino Unido en la India, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Posteriormente a Francia, España y Argentina.

Era un sistema integrado por láminas metálicas perforadas, pintadas en color verde y rojo, que se relacionaban entre sí mediante tornillos y tuercas. Era el Rey de los Juguetes, costoso, con diversas presentaciones, en las que variaba el contenido de sus piezas. A mayor cantidad de piezas, mayor variedad de juguetes que se podían armar.

En el catálogo que acompañaba a cada caja, se indicaba la cantidad de piezas que poseía y su distribución, hecho que permitía conocer lo que se podía armar. Pero la realidad es que siempre faltaban piezas para armar el juguete más complejo de la caja que nos habían regalado. Un par de ruedas menos, de tornillos o de tuercas; lo cierto es que, de lo que contenía la caja a lo que señalaba el folleto, había una gran distancia, que hacía añorar una caja de mayor tamaño.

Había otros juegos para armar; eran de madera. Uno de ellos permitía armar casitas o frentes de edificios, mediante la aposición de columnas, pequeños paneles semicircualres, poliédricos o cilíndricos. Otro juego, contenía varillas  cilíndricas, ruedas y esferas perforadas, donde encajaban las varillas. De acuerdo con el folleto y la cantidad de piezas, se podían armar unos móviles rústicos que rápidamente conducían al cansancio y a la frustración.

El “Meccano”, por su variedad de piezas y accesorios, tenía más posibilidades para estimular la creatividad infantil. Tuvo tanto éxito que los juegos pasaban de padres a hijos. Nunca perdió su atractivo, porque con el correr del tiempo, se crearon nuevos juguetes.

En la Argentina, a raíz de la restricción a la importación de juguetes durante la Segunda Guerra Mundial, lo fabricó a partir de 1945 la fábrica Exacto Ltda, fueran juegos completos o accesorios, con la denominación de “Meccano Argentina”.

Desde el punto de vista didáctico fue primordial en motivar a los niños a construir sus juguetes, con mecanismos que podían funcionar y ser manejados por ellos. Una característica fue la reproducción de máquinas industriales, obras de ingeniería y gran variedad de juguetes.

Los video juegos y la industria del juguete electrónico desplazaron al “Meccano” de las preferencias infantiles. El Meccano fue el Rey de los juguetes para armar, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://daletiempoaljuego.com/foro/viewtopic.php?f=14&t=482

http://histocultura.blogspot.com.ar/2006/02/aquellos-viejos-juegos-el-meccano.html

La educación, La infancia, Los entretenimientos, Los juegos

LA CATAPLASMA

Las cataplasmas fueron un remedio casero empleado en la era preantibiótica para el tratamiento de las infecciones broncopulmonares.

Se preparaba mezclando harina de lino y mostaza con agua caliente, hasta formar una pasta, que se colocaba entre dos lienzos sobre el pecho, trasmitiendo su calor durante unos 15 minutos aproximadamente.

Se aprovechaban sus efectos antiinflamantorios y emolientes, para favorecer la fluidificación de las secreciones bronquiales. Había que ser cuidadoso en su aplicación, a fin de evitar quemaduras, que cuando se producían, requerían de un tiempo muy prolongado para su curación.

La cataplasma se asociaba con otros procedimientos disponibles en la época para combatir los tan temidos episodios broncopulmonares como las compresas de calor seco en el pecho y espalda; las fricciones con “untura blanca”, un compuesto a base de esencia de trementina, las inhalaciones de vapor proveniente del humo provocado por el agua caliente conteniendo frutos de eucaliptus y la colocación de sustancias mentoladas en las fosas nasales, para facilitar la respiración.

Estos procedimientos se repetían durante varios días, hasta que los síntomas disminuían paulatinamente. Eran otros tiempos, otros ritmos; las enfermedades tenían generalmente una duración definida en su evolución. Las enfermedades respiratorias eran motivo frecuente del uso de estas cataplasmas. Las hubieron también de papa, de barro o de hierbas, para diversas indicaciones como infecciones en la piel, cistitis y dolores articulares.

La cataplasma fue, durante la época preantibiótica, un popular y eficaz medio terapéutico empleado en ese Buenos Aires que se fue.

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EL ACEITE DE CASTOR

Aceite de Castor era el nombre con que conocíamos al Aceite de Ricino, un purgante muy popular.

Eran épocas en las que no existían los antibióticos y el empleo de purgantes era un procedimiento frecuente ante los procesos infecciones leves. Al finalizar la etapa invernal, la ingestión de aceite de Ricino, era la norma ya que se aseguraba su utilidad “para depurar el organismo de las impurezas acumuladas en la sangre”.

Pero durante todo el año, cuando se producía un estado febril asociado con decaimiento, se recurría a un procedimiento de rutina: reposo en cama y una purga con aceite de ricino. Como poderoso irritante intestinal, sus efectos eran seguros, favoreciendo el control de los episodios con fiebre.

Se consideraba que, independientemente de un episodio febril, el purgante debía tomarse un par de veces al año. Esta constante venía de arrastre, cuando purgante y sangrías, eran los medios terapéuticos para tratar todo.

Tomar una o dos cucharadas soperas de aceite de ricino, no era fácil. El desagradable gusto del aceite, provocaba el rechazo espontáneamente, hecho que motivaba la búsqueda de cualquier método o maniobra que facilitara su deglución.

Con el advenimiento de los antibióticos, los purgantes perdieron su vigencia hasta constituirse en una rareza, los mismos que llegaron a utilizarse como herramienta de castigo en los niños, al provocar náuseas, vómitos, cólicos y diarrea.

Las purgas con aceite de ricino integraron el armamentario médico de ese Buenos Aires que se fue.

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