El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Mayo, 2016

LAS SUECAS

Ewy Rosqvist nació en Gotemburgo, Suecia, en 1931 y aprendió a conducir automóviles cuando era niña.

Mientras estudiaba Veterinaria conoció a Úrsula Wirth, de 29 años, quien sería su acompañante en las rutas de Suecia y posteriormente de Europa. Conquistó el título europeo de “Damas en Rally” en tres oportunidades.

Estos resultados motivaron su incorporación al equipo oficial de Mercedez Benz. Fueron invitadas a participar en el “Gran Premio Standard de Automovilismo” a disputarse en Argentina en 1962, integrando el equipo Mercedes Benz, piloteando un auto 220SE.

La novedad de su presencia en la Argentina se consideró una maniobra de marketing, dada su participación en un medio netamente machista, absolutamente dominado por los hombres. Ellas constituyeron la gran curiosidad, la nota llamativa ante este aporte femenino de alto nivel.

La carrera se largó desde Pilar, Provincia de Buenos Aires, el 25 de octubre de 1962, con la participación de 257 coches en 7 categorías diferentes. Debían cubrir una distancia de 4.624 kilómetros, divididos en 6 etapas:  Villa Carlos Paz, San Juan, Tucumán, Catamarca, Córdoba y Arrecifes.

Sin cometer errores, con ritmo y precisión, estas integrantes del equipo Mercedes Benz dirigido por Juan Manuel Fangio, enfrentaron a los poderosos Volvo 122 S, a los Pontiac Catalina de 400 HP y a los Mercedes Benz 300 SE. Ganaron todas las etapas en tiempo récord, finalizando la clasificación general a más de 3 horas de ventaja sobre su inmediato perseguidor.

Al finalizar cada etapa, las suecas descendían del auto con su uniforme blanco impecable, pintadas y perfumadas como si no hubieran corrido. Se llegó a comentar que por la gran ventaja que tenían, se detenían antes del final de cada etapa, se cambiaban, se arreglaban y al cruzar la meta aparecían descansadas y listas para ir a una fiesta.

Cuando comparábamos sus aspecto con el de los restantes corredores, nos preguntábamos como era posible esa gran diferencia en su aspecto exterior. Los hombres barbudos, despeinados, con el mameluco salpicado de grasa y barro, constituían un contraste notable en su apariencia con las suecas.

Los recuerdos y anécdotas de esta carrera quedaron registrados en el libro “Viaje a través del infierno”, escrito por Ewy Rosqvist. Después de esta carrera, Úrsula Wirth no volvió a correr pero Ewy regresó en los años 1963 y 1964, participando del Gran Premio y ocupando la tercera colocación, siempre integrando el equipo Mercedes.

Ewy Rosqvit y Úrsula Wirth llegaron de Suecia, corrieron el Gran Premio, ganaron todas las etapas en tiempo récord dejando un recuerdo inolvidable en el deporte automovilístico de aquel Buenos Aires que se fue.

Fuentes:

Gesumaría E. Las suecas hoy. La Voz, 4 mayo 2008.

http://www.automovilismosport.com/historia/suecas/note.html

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