El Buenos Aires que se fue

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LAS DROGAS Y EL TANGO

Las drogas han formado parte de las letras de tango, especialmente en la década de 1920.

Son pocos los tangos en los que se han incorporado algunos versos con referencia al consumo o a los resultados de ese consumo, en épocas en las que no se conocía el paco, las anfetaminas o el ácido lisérgico.

Manuel Romero y Francisco Canaro escribieron “Tiempos viejos” en el año 1926 y nos dicen: “Te acordás hermano, que tiempos aquellos…?/ Eran otros hombres, más hombres los nuestros. / No se conocía coca ni morfina;/ Los muchachos de antes no usaban gomina”. O sea que la cocaína y la morfina eran las drogas pesadas de esa época lejana.

Si bien el alcoholismo era una adicción muy difundida, no podemos decir lo mismo de las drogas, ya que el tango, no fue un fiel registro de lo que verdaderamente ocurría. En “Noches de Colón”, de Roberto Cayol y Raúl de los Hoyos, también de 1926, en un momento del relato nos dice: “Los paraísos del alcaloide / para olvidarla yo paladié / y por las calles, como soñando, / hecho un andrajo me desperté”. Probablemente se haya referido a la morfina, de uso muy difundido en esa época.

Así se lo encuentra en “El taita del arrabal”, de Luis Bayón Herrera y Manuel Romero, de 1922: “Pobre taita, muchas noches, / bien dopado de morfina, / atorraba en una esquina / campaniao por un botón / y el que antes causaba envidia / ahora daba compasión”. De la fama por lo guapo, por acción de las drogas pasaba a convertirse en un andrajo humano.

En el clásico “Griseta”, de José González Castillo y Enrique Delfino, de 1924, la descripción del final de la heroína es bien demostrativo: “Y una noche de champán y de cocó, / al arrullo funeral, de un bandoneón, / pobrecita, se durmió / lo mismo que Mimí / lo mismo que Manón…”. El sendero que conduce a las noches de cabaret, la música, alcohol y drogas para desembocar en el hospital.

José Servidio y Celedonio flores nos dejaron en 1924, “Milonga fina”, contando el trayecto de mal en peor que vive el personaje cuando dice: “Te declaraste milonga fina, / cuando te fuiste con aquel gil, / que te engrupía con cocaína / y te llevaba al Armenonville, / donde al compás de un tango canero, / ibas perdiendo la realidad, / y los chamuyos de un milonguero / te pervirtieron, con su maldad”. El consumo de drogas, especialmente morfina y cocaína, integraron las letras de unos pocos tangos en ese Buenos Aires que se fue.

El tango, La cuestión social

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