El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Noviembre, 2013

EL CORAZÓN EN EL TANGO

Desde el punto de vista poético, el corazón fue el máximo representante de las emociones y los sentimientos.

Todos los caminos en el tango, conducían hacia el corazón, centro de los romances, pasiones y desengaños. Su vigencia tan notoria, quedó registrada en muchos tangos, correspondientes a las décadas de la Guardia Nueva. En el tango, el corazón desaloja al cerebro como el centro que provoca y recibe todo lo relacionado con la sensatez y la razón. Todas las vivencias y los amores tienen relación con el corazón.

Mil y una variantes sobre el tema, quedaron impecablemente registradas en muchos tangos, a partir de la década de 1920. “Araca corazón“, de Alberto Vacarezza y Enrique Delfino (1927) cuenta la historia de un preso que sale de la cárcel y va en busca de su amor, quien se niega a reanudar la relación. Como consecuencia, el preso la mata, regresa a la cárcel y canta: “Araca, corazón…callate un poco / y escuchá por favor este chamuyo…/ Si sabés que su amor es todo tuyo / y no hay motivo para hacerse el loco…/ Araca, corazón…callate un poco”.

La tuberculosis era una enfermedad terminal y fueron muchas, las vidas jóvenes que se llevó. En “Dónde estás corazón“, de Luis Martínez Serrano y Augusto Berto, de 1928, se expresa con profunda tristeza la pérdida del amor de su vida, cuando dice: “Una mañana de crudo invierno, / entre mis brazos se me durmió / y desde entonces voy por el mundo, / con el recuerdo de aquel amor./ Donde estás corazón, / no oigo tu palpitar,/ Es tan grande el dolor / que no puedo llorar / y no tengo más llanto, / la quería yo tanto y se fue / para no retornar”.

La máxima prueba de amor, era entregar el corazón, como lo más preciado. Carlos Bahr y Manuel Sucher en 1944 lo expresaron muy bien en “Nada más que un corazón“: “Nada más que tu cariño / es lo que quiero,/ es el milagro que a la vida / le reclamo como premio / por tanta herida./// No puedo darte en cambio / más que un corazón sentimental / y humilde como una canción/// y aunque quiera darte un mundo, / solamente puedo darte un corazón / que late con todo amor”.

El regreso esperado durante tanto tiempo, queda reflejado en el comportamiento del corazón, que parece cambiar su ritmo y sus latidos ante la proximidad del reencuentro. En 1944, Homero Expósito y Domingo Federico crearon “Al compás del corazón“, describiendo poéticamente esta situación: “Late un coraazón / Déjalo latir… / Miente mi soñar…/ Déjame mentir…/ Late un corazón,/ porque he de verte nuevamente; / miente mi soñar, / porque regresas nuevamente./// Ya verás amor,/ que feliz serás…/ ¿Oyes el compás? / Es el corazón…/ Ya verás que dulces son las horas del regreso; / Ya verás, que dulces los reproches y los besos / ¡Ya verás, amor , / que felices horas al compás el corazón”.

El escepticismo y la desconfianza en los sentimientos femeninos, fueron encarados desde distintos ángulos en la composición de José María Caffaro Rossi y Rodolfo Sciammarella “No te engañes corazón“, de 1926: “No te dejes engañar, / corazón, / por su querer / por su mentir…/ No te vayas a olvidar / que fue mía / y que algún día / te podés arrepentir / y has de llorar / con gran dolor…/ se ha de burlar / de tu amor…”.

Crear un corazón para una muñeca, fue el tema central de “Corazón de papel“, de Alberto Franco y Cátulo Castillo (1930), cuando dice: “Cuando llegaste al mundo, tus ojos soñadores / clavaste en mi muñeca vestida de Pierrot / y alzándola en tus brazos, como una madrecita,/ dijiste: ¡Pobrecita, no tiene corazón! / Tus manos diligentes hurgaron todo el cuarto / y con un pedacito muy rojo de papel, / un corazón le hiciste, un corazón pequeño, / que clavaste en su pecho con un lindo alfiler”.

Todas las emociones podían estar reflejadas en el corazón: la alegrías o las tristezas, la angustia o la desesperación, la verdad o la mentira. En 1939 Héctor Marcó y Carlos Di Sarli crearon “Corazón“: “Corazón, me estás matando. / Corazón, ¿Por que llorás? / No me ves que voy muriendo / de esta pena a tu compás. / Si sabés que ya no es mía, / que a otros brazos se entregó, / no desmayes todavía, / se constante como yo”. El corazón, actor principal en muchos de esos tangos inolvidables de aquel Buenos Aires que se fue.

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VICENTE SCARAMUZZA

Vicente Scaramuzza fue pianista, compositor y maestro de piano, nacido en Crotone, Italia, el 19 de junio de 1885.

Estudió música en el Conservatorio de San Pietro a Maiella, en Nápoles. Llegó a la Argentina en 1907, con un contrato por 4 años, continuando sus estudios en la Academia Santa Cecilia, pero terminó radicándose definitivamente en Buenos Aires.

Se casó con Sara Bagnati y juntos en 1912, abrieron en Buenos Aires la “Academia Scaramuzza”. Su primera etapa la desarrolló como pianista, en Argentina y en Europa, brindando recitales hasta el año 1919.

Foto: El Maestro con Silvia Kersembaum en 1960.

Comenzó su etapa docente en 1923, dando comienzo al desarrollo de una excepcional y brillante etapa pedagógica, formando pianistas que se destacaron en los escenarios del mundo. Fue un maestro de la interpretación: serio, sereno, equilibrado, calmo y modesto, que no escribió su doctrina del piano.

Fue reconocido como el creador de su propia escuela, una evolución de la escuela napolitana. Acostumbró dejar anotaciones detalladas en los márgenes de las partituras que empleaban sus alumnos, cuya recopilación sería un valioso texto para pianistas. Fue un hombre de trabajo que durante 60 años, estuvo recibiendo jóvenes y despidiendo concertistas de piano.

A juzgar por la calidad de sus alumnos, Scaramuzza formó una serie de pianistas célebres a nivel nacional e internacional, tales como Francisco Amicarelli, Raúl Spivak, Antonio de Raco, Roberto Locatelli, Marisa Regules, Roberto Casto, Enrique Baremboin, Haydee Helguera, María Rosa Oubiña, Osías Wilenski, Martha Argerich, Bruno Gelber, Silvia Kersembaum. En la música tanguera formó a Osvaldo Pugliese, Horacio Salgan y Beba Pugliese.

Este indiscutido maestro falleció en Buenos Aires el 24 de marzo de 1968. Vicente Scaramuzza fue uno de los fundadores de la tradición pianística argentina, que vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Scaramuzza

http://irenemaria.tripod.com/uno.htm

NISTA, COMPOSITOR Y MAESTRO DE PIANO

Artistas destacados, Vivieron en Buenos Aires

RAMÓN COLUMBA

Ramón Columba fue un eximio dibujante autodidacta, nacido en Punilla, Córdoba, el 3 de diciembre de 1891.

De muy niño llegó a Buenos Aires. Realizó sus estudios secundarios y comenzó a trabajar en el Congreso Nacional en calidad de taquígrafo en el año 1907 donde permaneció hasta 1946. Ingresó a la Facultad de Medicina, pero abandonó para dedicarse a su innata vocación artística, el dibujo, destacándose como un hábil caricaturista.

Su labor como taquígrafo lo ocupó durante 40 años, registrando a través de sus dibujos caricaturescos los hechos más destacados ocurridos en el Congreso, que lo llevasron a publicar en 3 tomos “El congreso que yo he visto”.                                                         Foto: German Cáceres

Colaboró en revistas de primera línea como “Caras y Caretas”, “Vida Moderna”,”Mundo Argentino”, “El Hogar”; en los diarios “El Nacional”, “La Mañana”, “Crítica” y “La Razón”. Realizó exposiciones de sus dibujos en Buenos Aires y en ciudades del interior.También publicó “La Belleza en el Desnudo” en 1940 y “Album de la Primera Guerra Mundial”, que le valió felicitacionesoficiales del Gobierno de Francia.

Fundó la revista de caricaturas “Páginas de Columba” en 1922, dando cabida a la mayoría de los dibujantes de la época, hecho muy importante porque las revistas estaban dirigidas y dibujadas por maestros europeos.

En esa revista se publicaba un suplemento infantil que a partir de 1928, cuando crea la Editorial Columba, se convirtió en el semanario “El Tony”. En mi época de infancia, esperaba ávidamente cada semana su aparición, para disfrutar de “Mandrake, el mago”, “El Agente secreto X-9″ y “El Hombre Murciélago”. Posteriormente se agregaron “Intervalo” en 1945, “Fantasía” en 1950 y “D’Artagnan” en 1957. Fueron numerosos los dibujantes y guinostas nacionales que trabajaron en esa empresa.

En una visita que realizó a Estados Unidos en 1925, tuvo ocasión de entrevistar a las figuras descollantes de entonces, que quedaron registradas en sus famosos dibujos.

Durante la década del 40, mi padre me llevó a un festival artístico en el “Luna Park”. En un momento dado, Ramón Columba subió al ring y sobre un atril con grandes hojas de papel dibujó con una carbonilla caricaturas de personajes de la época. Me impresionó la velocidad en sus dibujos.

En 1948 presidió la Asociación Argentina de Editores de Revistas; filmó 2 películas de dibujos animados y colaboró desde 1939 a 1946, con el noticiero “Sucesos Argentinos”. En sus bosquejos fue un experto en captar la expresión del rostro, “en ese momento”, por lo que en Estados Unidos fue apodado “el pirata de la expresión”. Falleció en Buenos Aires el 14 de junio de 1959.

Ramón Columba brindó con sus publicaciones, momentos de sana alegría para nuestra infancia y adolescencia, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Ramón Columba. La Prensa 26-07-1998.

Aquellas inolvidables historietas. Reportaje a Don Ramón Columba. http://armando-fernandez.blogspot.com.ar/2011/05/

Cáceres, Germán: Ramón Columba. http://laduendes.blogspot.com.ar/2012/08/

Artistas destacados, Las Revistas Inolvidables, Personajes de la infancia
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