El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Octubre, 2013

LA CEGUERA EN EL TANGO

El tema de la ceguera apareció en pocos tangos.

Se la ha descrito asociada a situaciones vivenciales difíciles, dramáticas, especialmente tristes. Los tangos fueron escritos entre 1920 y 1940, en una época en la que los estudios y tratamientos para la ceguera, eran más deficitarios que en la época actual.

Homero Manzi y Cátulo Castillo nos dejaron “Viejo ciego“, donde describen a un violinista ciego y bebedor, que hacía escuchar las melodías de su violín en la penumbra de un boliche: “Con un lazarillo llegás por las noches / trayendo las quejas del viejo violín / y, en medio del humo, parece un fantoche / tu rara silueta de flaco rocín.// Cuando oigo tus notas, me invade el recuerdo / de aquella muchacha de tiempo atrás…/ ¡A ver viejo ciego! ¡Tocá un tango lerdo!…/ ¡ Muy lerdo y muy triste…que quiero llorar!..”.

A veces se encaraba el tema de la ceguera como “el no querer ver la realidad”, al enfrentar evidencias indeseadas, inadvertidas voluntariamente, focalizadas en las relaciones de pareja, cuando la pasión todo lo superaba. Así lo expresó Luis Rubinstein en “Ciego“: ” Ciego,/ estaba ciego en mi delirio…/ Ciego, / porque ese amor era un martirio…/ Y ahora que cayó / la venda de mis ojos / me asqueo al recordar / tus lindos labios rojos…/”.

El poeta Evaristo Carriego le cantó a lo sórdido del arrabal, a la obrerita tuberculosa y al ciego melancólico. Este punto se rescató en “El último organito“, de Homero Manzi y Acho Manzi: “El último organito irá de puerta en puerta / hasta encontrar la casa de la vecina muerta,/ de la vecina aquella que se cansó de amar./ Y allí molerá tangos para que llore el ciego, / el ciego inconsolable del verso de Carriego, / que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral /”.

La historia contada en “Charlemos“, de Luis Rubinstein, fue un impacto en la década del 40. La triste historia relatada por un ciego, aferrado a una esperanza inalcanzable, fue magistralmente traducida: “¿Belgrano sesenta once? / Quisiera hablar con Reneé…/ ¿No vive allí?…No, no corte…/ ¿Podría hablar con Usted? // ¿Qué dice? ¿Tratar de vernos? / Sigamos con la ilusión…/ Hablemos sin conocernos / corazón a corazón…/ No puedo…No puedo verla…/ Es doloroso, lo sé…/ ¡Cómo quisiera quererla! / Soy ciego…Perdóneme…/”.

La ceguera infantil fue relatada en el tango “La cieguita”, de Patricio Muñoz Acuña y Ramón Betrán Reyua. Con un enfoque muy duro y lamentable, los autores nos dejaron uno de los testimonios más tristes en la relación tango y medicina: “de aquel día que en paseo / vi en un banco a la cieguita / y a su lado a la viejita / que era su guía y su amor. / Y observé que la cieguita / de ojos grandes y vacíos / escuchaba el griterío / de otras nenas al saltar, / y la oí que amargamente / en un son que era de queja / preguntábale a la vieja: / ¿Porqué yo no he de jugar?”. El tango contando historias sobre la ceguera, en ese Buenos Aires que se fue.

Aquellas enfermedades, El tango

EZIO GUGGIARI Y LOS EG TOYS

Ezio Guggiari fue un fabricante italiano de juguetes establecido en Argentina.

Fue el creador de la firma E G Toys, fabricante de figuras de plomo ahuecado, de un tamaño similar al de los soldaditos de plomo de origen inglés. Sus juguetes representaban figuras de una chacra, aparecidas a partir del año 1944, en plena Segunda Guerra Mundial.

En una época en la que los juguetes de los niños argentinos, eran de origen extranjero, Guggiari encaró la fabricación de estas figuras cuando no existían antecedentes de fabricación nacional, conjuntamente con la escasez de juguetes extranjeros, motivada por los sucesos bélicos.

Foto: La Nación 16-06-2012

En 1944 comenzó con la presentación de “La Chacra de Don Fabián”, colección de personajes, animales y construcciones existentes en el campo. La colección fue ampliándose incorporando la pulpería, el tambo, el ombú, el domador, etc. Estaba basada en la “Model Farm Series”, de la firma inglesa William Britain Ltd, que desde el año 1920, fabricaba campesinos, caballos, vacas y demás integrantes de la granja, trabajados minuciosamente y pintados con vistosos colores.

El incremento en la cantidad de piezas, fue la razón por la que la “Granja” se transformó en una “Estancia Argentina”, constituyendo un atractivo presente en las vidrieras de las buenas jugueterías. Se llegaron a completar más de 400 piezas de la serie EG Toys, que estuvo vigente hasta fines de la década del 50, cuando cerró la firma.

Para esa época, se habían agregado las series correspondientes al zoológico y la estación de trenes. La artesanía de Ezio Guggiari pasó a ser motivo de culto para los coleccionistas de juguetes de plomo, quienes no pierden la oportunidad de rastrearlos, en las diversas ferias dispersas por Buenos Aires y alrededores.

Fuente: Sanguinetti, Roque: Una estancia de juguete para que los niños sean felices. La Nación, 16-06-2012

La infancia, Los juegos, Personajes de la infancia

VITO DUMAS, EL NAVEGANTE SOLITARIO

Vito Dumas nació en Buenos Aires, en el barrio de Palermo, el 20 de Setiembre de 1900.

Pasó su infancia en Trenque Lauquen, Provincia de Buenos Aires. Fue un gran deportista que practicó atletismo, lucha, boxeo y natación. También fue aviador y navegante. Por razones económicas, mientras cursaba la escuela secundaria, debió trabajar en oficios diversos.

A partir de 1923 hizo cinco intentos de cruzar a nado el Río de la Plata, no logrando su objetivo. En 1931 viajó a Francia a fin de intentar el cruce a nado del Canal de la Mancha, pero una vez más, falló en su intento.

Decidió comprar una pequeña embarcación de 8 metros de eslora, construida en 1918, a la que bautizó “Legh” , con la que zarpó el 13 de Diciembre de 1931 desde el pueblo pesquero de Arcachón, Francia, arribando a Buenos Aires el 13 de Abril de 1932.

Vendió el barco, compró un campo barato y se dedicó a cultivar la tierra. Pero un día dijo basta, recuperó el barco con la ayuda económica de los amigos. El 27 de Junio de 1942, Vito Dumas zarpó de Buenos Aires a bordo de otro velerito, el “Legh II”, sin motor y sin radio, en plena Segunda Guerra Mundial.

Su recorrido tocó las ciudades de Montevideo, Ciudad del Cabo, Wellington, Valparaiso y por el Cabo de Hornos, por la “Ruta de la muerte”, arribó a Mar del Plata y desde allí, a Buenos Aires, después de 1 año y 36 días, con la única compañía de su pipa. Debió vencer duras tormentas, olas de hasta 18 metros de altura y vientos implacables. Navegó 22 mil millas náuticas en 272 días de travesía, llegando a Buenos Aires el 8 de Agosto de 1943.

Dos años más tarde, en Setiembre de 1945 navegó de Buenos Aires a Nueva York. En abril de 1955 hizo el viaje a Nueva York en una sola escala, pero con su nuevo barco “Sirio”, más pequeño que el “Legh II”.

Escribió varios libros: “Mis viajes”, “Los cuarenta bramadores”, “Solo, rumbo a la Cruz del Sur” y “El crucero de lo imprevisto”. Fue el primer navegante solitario en recibir The Slocum Award, por haber dado la vuelta al mundo. Falleció el 28 de Marzo de 1965, a causa de un derrame cerebral.

Vito Dumas, un representante del idealismo, el coraje y la tenacidad, vencedor de obstáculos y contingencias desfavorables, considerado el más grande navegante de todos los tiempos, murió olvidado (y sigue olvidado) en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.viajeros.com/articulos/vito-dumas-el-ermitaño-de-los-mares

http://www.portalplanetasedna.com.ar/vitodumas.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Vito_Dumas

Personajes de la ciudad, Realidades argentinas
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