El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Junio, 2013

MIGUEL NAJDORF, PADRE DEL AJEDREZ ARGENTINO.

Miguel Najdorf nació en Mazowlecki Grodzisk, Polonia, el 15 de Abril de 1910.

Aprendió a jugar ajedrez a los 9 años, a los 14 se perfeccionó con Akiba Rubinstein y a los 20 años era Maestro Internacional. Discípulo del jugador Savielly Tartakower, obtuvo el título de profesor de matemáticas, algo que deseaba su familia, pero fue Tercer tablero de Polonia en 1935.

Participó al año siguiente en la Olimpíada de Munich, donde obtuvo la medalla de oro en su tablero. En Agosto de 1939 llegó a Buenos Aires integrando la delegación polaca para participar en la 8a. Olimpíada de Ajedrez.

El 1º de Setiembre de 1939, estalló la Segunda Guerra Mundial con la invasión alemana a Polonia, tomando la determinación de quedarse en Buenos Aires, al igual que la mayoría de los participantes europeos. Quedaban en Polonia su esposa, su hija, sus padres y sus cuatro hermanos, a quienes no volvería a ver. Todos murieron en un campo de concentración.

Comenzó a enseñar ajedrez en el Club Newells Old Boys de Rosario, mientras vivía en una improvisada habitación ubicada debajo de una tribuna, en el estadio del Parque Independencia. Viajó a distintas ciudades del país enseñando ajedrez. También se dedicó a la compra y venta de mercaderías y posteriormente, fue vendedor de pólizas de seguros.

En Octubre de 1943, marcó el record mundial de partidas simultáneas a ciegas contra 40 tableros, jugando en el Círculo de Obreros de Rosario; ganó 36, empató 1 y perdió 3, pero el record no fue homologado. En 1944 se nacionalizó argentino. Repitió el intento en 1947 en San Pablo, ante 45 tableros; venció en 39, empató en 4 y perdió en 2. Fue homologado internacionalmente y nunca fue igualado.

Durante la Segunda Guerra Mundial solo jugó en Argentina y Uruguay. Finalizada la Guerra regresó a Polonia constatando la desaparición de toda su familia. Regresó al país y en la ciudad de Bahía Blanca realizó otra hazaña en 1947 jugando simultáneas contra 202 tableros. Venció en 187, empató en 12 y perdió en 3.

Su fe en la vida lo llevó a rehacer una familia casándose con Adele, con quien tuvo 2 hijas: Mirta, Liliana y 5 nietos. Ganó el Campeonato Argentino en 8 oportunidades. En total, ganó 52 torneos internacionales. Participó en varias Olimpíadas Internacionales representando primero a Polonia y luego, a la Argentina, siempre en el primer tablero.

En 1950, la FIDE le otrogó el título de Gran Maestro Internacional. Jugó contra 11 de los 19 Campeones Mundiales de ajedrez, venciendo a Vassily Smyslow, Tigran Petrosian, Mijail Botwinnik, Mijail Tal y Bobby Fischer. También enfrentó a figuras internacionales como Winston Churchill, el mariscal Tito, Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, entre otros.

El “Viejo”, como lo llamaban, fue el referente del ajedrez argentino y uno de los maestros más valiosos para las nuevas generaciones. A partir de 1971, comenzó a publicar los días sábado en “Clarín”, sus notas muy amenas, donde analizaba partidas y contaba anécdotas. Siempre que nos era posible, leíamos esa columna, era imperdible. El “Viejo” conocía a todos y todos le conocían.

En las décadas de 1940/1950, fue uno de los mejores ajedrecistas del mundo. Najdorf hablaba 8 idiomas. En español, siempre pronunciaba la letra “R” como “GUE”. De voz estridente y firme, era sumamente cordial. Lo hemos escuchado en entrevistas televisivas, disfrutando de sus opiniones experimentadas. Nunca olvidaremos la época de oro para Argentina, ocupando el Tercer lugar en las competencias internacionales, con un equipo que integraba junto a Oscar Panno, Erick Eliskases y J. Bolbochán. Falleció en Málaga, el 4 de Julio de 1997.

La creatividad, la agresividad, el talento y la pasión, fueron las características de este gran campeón polaco argentino que vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.taringa.net/posts/noticias/10251360/Miguel-Najdorf.html

http://www.fasbo.com.ar/miguel-najdorf.htm

El exilio, Los entretenimientos, Vivieron en Buenos Aires

LA CULTURA BARRIAL

Las sociedades que se formaron en los barrios, fueron el marco principal de la conformación de una nueva cultura popular.

Estas sociedades estaban constituidas por argentinos e inmigrantes: obreros, empleados, maestros, profesionales, pequeños comerciantes y otros, sin ocupación. En su formación participaron Sociedades de Fomento, Asociaciones Mutuales, Clubes Sociales, Comités Políticos y Bibliotecas Populares.

La sociedad barrial se articuló alrededor de instituciones que cumplían un rol destacado, tales como el Café, la Esquina, el Puesto de venta de diarios, los Despachos de bebidas. los Clubes sociales y deportivos y las Bibliotecas barriales.

El desarrollo de actividades culturales requirió de la colaboración de maestros, profesores de dibujo, de inglés, de poesía, de canto, de recitación, de costura, cursos de labores, telar o música, que satisfacieron una cultura netamente femenina. En el dictado de cursos de correspondencia mercantil, contabilidad, taquigrafía o inglés, se buscaba la salida laboral como empleadas o secretarias.

La práctica de deportes, en especial fútbol y basquet, estimularon la creación de clubes deportivos. Los clubes sociales se especializaron en los juegos de cartas, dominó y ajedrez, bailes, salas de cine o de teatro. Las fiestas y bailes eran de tipo familiar. ¡Cómo olvidar los bailes en “Bomberos Voluntarios de Ramos Mejía”, donde era imprescindible “que hubiera luz” entre los cuerpos de la pareja. Para lograrlo, varios miembros de la Comisión Directiva se encargaban de asegurar ese detalle, deteniendo el baile de determinada pareja,  al tiempo que exclamaban en voz alta: “Sepárense, más luz”. Recuerdos…de un Buenos Aires que se fue.

Fuente: Gutiérrez L. y Romero L.A. Sectores Populares. Cultura y Política. Ed. Sudamericana. 1995.

El barrio, La cuestión social, La inmigración, Reuniones sociales

LOS VINOS MEDICINALES

Los vinos medicinales han sido muy importantes a lo largo de la historia para dar vigor y fuerza al ser humano en sus momentos críticos.

El empleo del vino en la elaboración de remedios, se remonta a las civilizacioners griega y romana. Hipócrates decía que “el vino es cosa maravillosamente apropiada para el hombre en la salud y en la enfermedad, si se administra adecuadamente y con mesura”.

Las boticas tenían la posibilidad de preparar productos basados en vino al que se le incorporaban principios activos. Se empleaban los vinos de tipo licoroso, generoso o añejo tipo Málaga, Jerez, Madeira, Malvasía o Pedro Ximénez.

Estaban indicados para personas debilitadas, enfermas, anémicas o convalecientes, con mala digestión o en tratamiento de la tuberculosis. Se empleaban en otras indicaciones como la diabetes. El vino antidiabético estaba constituido por vino añejo  con glicerina, nitrato de uranio, pepsina, bromuro de litio y quina. Se tomaba una copa  de jerez, antes o después de cada comida y otra al acostarse.

También el vino de Málaga conteniendo quina loja, quina calisaya, nuez de cola y vitamina B1, se usaba como reconstituyente y antianémico para niños y ancianos, neurasténicos y cardíacos. Los vinos de coca, fabricados mediante la maceración de hojas de coca, junto con los de quina y los antidiabéticos, fueron los tres vinos creados en la Antigua Persia, 7 mil años antes de Cristo.

Un anuncio en la revista PBT de 1907, decía que “El Abuelo” era un gran vino para postres y enfermos y que su uso diario prolongaba la vida. Una copita de “Oporto Dom Luiz” permitía recuperar las fuerzas en enfermos y convalecientes. Los exquisitos vinos “Marsala Florio” y “Malvasía Florio”, eran óptimos e insuperables reconstituyentes que devolvían la fuerza, salud y energía a quienes la habían perdido.

“Kalisay” era un aperitivo quinado que deleitaba los paladares de grandes y chicos, recomendado por los médicos por brindar vigor al organismo. A este anuncio aparecido en “Caras y Caretas” en al año 1929, le acompañamos con otro aparecido en la misma revista pero en 1904 y que decía: “Los que sufren de debilidad, agotamiento de fuerzas, neurastenia, no dejen de ensayar el “Licor Nervino Evandrina”, preparado con fosfogliceratos ácidos de calcio y hierro, cafeína, estricnina y quinina. Excita el apetito, favorece la digestión, vigoriza la sangre y los músculos y cura el agotamiento de fuerzas en cualquier causa. Los “multipotenciales” vinos quinados, integraron el arsenal médico terapéutico en aquel Buenos Aires que se fue.

Fuentes: http://concuchilloytenedor.es/vinos/medicinales/historia

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LAS BIBLIOTECAS POPULARES

Las Bibliotecas Populares fueron activos participantes en la etapa del desarrollo de la Ciudad de Buenos Aires.

Su expansión se produjo entre la segunda y cuarta década del siglo XX. Se encontraban en todos los barrios de la Ciudad y con orígenes diversos, formando parte de un club o sociedad de fomento, una consecuencia de la iniciativa vecinal.

Disponer de una biblioteca popular fue un objetivo a alcanzar. Se destacó en este sentido, la actividad desarrollada por el Partido Socialista y en menor medida, la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, mucho más limitada.

Los libros se consultaban en la biblioteca o en el domicilio, gracias al sistema de préstamos. Pero las bibliotecas también desarrollaron otras actividades: representaciones teatrales, cursos de capacitación profesional como mecanografía y taquigrafía, actividades artísticas, grupos corales, conferencias y reuniones sociales como bailes, fiestas y pic-nics.

Las bibliotecas populares integraron la fuente alimenticia de la cultura popular barrial. Una de las bibliotecas barriales más importantes fue la “Sociedad Luz”, ubicada en la Boca y fundada por el Dr. Juan B. Justo en 1899. De gran prestigio, posee en la actualidad 92 mil volúmenes.

La dirección de las bibliotecas populares fue ejercida exclusivamente por hombres, siendo las mujeres, señoras y señoritas, su principal público. La biblioteca ofrecía una ventana al mundo, mostrando sus ideas y problemas. También desarrollaron campañas contra los flagelos de la época: alcoholismo, tabaco y tuberculosis.

Una de las preocupaciones fue el cultivo del espíritu y la cultura intelectual. Se organizaban bailes, veladas, kermeses, excursiones campestres, todo un conjunto de actividades recreativas. Los clientes habituales de las bibliotecas eran los jóvenes estudiantes, que consultaban libros de texto y también novelas. Cuando estudiaba Medicina, gracias al sistema de préstamos de libros a domicilio, conseguí durante un año, un libro de Patología en la biblioteca de un club social.

Las Bibliotecas Populares brindaron el acceso al mundo de la cultura, favoreciendo la capacitación y el mejoramiento individual en ese buenos Aires que se fue.

Fuente: Gutiérrez L. y Romero L. A. Sectores populares. Cultura y Política. Ed. Sudamericana, 1995

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