El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

Y NO ERAN ARTÍCULOS DESCARTABLES

Hasta superada la primera mitad del siglo XX, las jeringas, agujas de inyección, tubuladuras y frascos de suero, no eran descartables.

Las jeringas Lüer eran de vidrio, con un émbolo esmerilado y una capacidad que oscilaba desde 1 cm3 a 100 cm3, detallada en una escala bien visible, grabada en el vidrio. Las más comunes tenían una capacidad de 5 cm3, para inyecciones intramusculares, y de 10 cm3 y 20 cm3 para inyecciones endovenosas.

Las más pequeñas, de 1 cm3 y 2 cm3, eran para inyecciones subcutáneas. Las agujas de acero inoxidable eran habitualmente 50/8 (5 cm de largo y 0.8 mm de luz) intramuscular  o 30/7 para endovenosas. Todos estos elementos eran usados hasta que no tenían más utilidad.

Se esterilizaban por calor seco en estufa, o calor húmedo en autoclave. Pero lo habitual, lo de todos los días, era colocarlos en un recipiente con agua hirviendo y dejarlas 15 minutos. Una vez utilizados, se depositaban en una bandeja con material sucio, que sería lavado con agua y jabón, para seguir con los pasos correspondientes de esterilización.

Si era necesario disponer al instante de materila estéril, se recurría a un procedimiento heroico: se rociaban los elementos con alcohol fino y se encendía fuego por un breve instante. Los riesgos más comunes eran que las jeringas, se resquebrajaran, por el calor excesivo, requiriendo su descarte inmediato.

Las agujas perdían el filo de su extremo biselado. Un sencillo método de recuperación era el de afilarlas con el émbolo de las jeringas. Aprendí la técnica durante la época de soldado, cuando hacía guardias en el Hospital Militar de Campo de Mayo.

El stock de agujas no era abundante; el uso era intenso y las consecuencias se experimentaban al realizar inyecciones intramusculares o endovenosas. Nada era descartable: las tubuladuras para sueros eran de goma. Una vez usadas, se lavaban y esterilizaban. Lo mismo con las tubuladuras para las transfusiones sanguíneas, que se lavaban con aparatos especiales. Los sueros se reenvasaban en los frascos de vidrio, previamente esterilizados, para su próximo uso.

Poco se eliminaba; casi todo se reutilizaba. En medio de esas dificultades, aprendimos a resolver situaciones imprevistas y colaborar en la mejoría o curación de los pacientes en ese Buenos Aires que se fue.

La medicina de ayer, Recuerdos del Hospital

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda