El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Diciembre, 2012

LA RAYUELA

La rayuela es un juego infantil que se jugaba en la antigüa Grecia y Roma; representaba el juego de la vida: nacimiento, crecimiento, dificultades, muerte y la meta final, el cielo.

En un sector de la vereda, o en el patio de la escuela durante los recreos, se dibujaba con un trozo de tiza o de ladrillo, una serie de cuadrados o rectángulos coronados por un semicírculo, el cielo, que configuraban un diseño de 9 casillas.

Dos o más jugadores, arrojaban una piedrita o tejo en la casilla número uno, sin que toque las rayas exteriores y saltando en un pié, para pasar a la casilla siguiente. Cuando se alcanzaba la casilla número 4, se podían apoyar los dos pies; algo similar ocurría en las casillas 7 y 8.

Luego, se rehacía el camino a la inversa, siempre saltando en un pié. El jugador perdía cuando asentaba ambos pies en casillas donde no estaba permitido, o si pisaba las líneas del diagrama, o cuando al patear la piedrita salía lateralmente, o cuando al lanzarla caía sobre la raya o en una casilla distinta a la prefijada.

Ganaba el primero que finalizaba la ronda en la casilla semicircular, luego de comenzar el juego en cada casilla, en orden sucesivo. La piedrita, representaría al alma, que partiendo de la Tierra quiere alcanzar el Cielo.

Los varones no jugaban a la rayuela. Era un juego exclusivamente femenino , al menos en el barrio donde vivía. Veíamos con curiosidad como rápidamente se armaba el equipo de 2 o más pibas que iban a jugar. Dibujaban la rayuela, conseguían una piedrita o, en su reemplazo, un trozo de cáscara de naranja o mandarina y saltaban en una pierna durante horas.

La rayuela, uno de los juegos infantiles más conocidos en todo el mundo, alcanzó una enorme popularidad en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.acanomas.com/Historia-Juegos-Tradicionales-de-Argentina/1349/Retablo-de-….

http://es.wikipedia.org/wiki/Rayuela

http://www.educar.org/inventos/juegostradicionales/rayuela.asp

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EL CIGARRILLO EN EL TANGO

Fumar cigarrillos de tabaco es una adicción que no podía estar ausente en las letras de tango.

Los relatos referidos a los encuentros de una pareja en una confitería, en un cabaret, o los juegos de naipes en los boliches, están siempre acompañados por los cigarrillos. A pesar de la frecuencia de las situaciones que se comparten con el cigarrillo, no son muchos los tangos que se han encargado de destacarlo.

El tango “Fumando espero”, de Félix Garza y Juan Masanas, nos cuenta la voluptuosidad de fumar en compañía del ser amado cuando dice: “Fumar es un placer / genial, sensual… / Fumando espero / al hombre que yo quiero / tras los cristales / de alegres ventanales. / Y mientras fumo, / mi vida no consumo, / porque flotando el humo / me suelo adormecer…”.

Las volutas del humo se asocian a las evocaciones melancólicas de la pareja que ya no está, recordando épocas más felices, más logradas. Es buena la descripción que hacen Manuel Romero y Manuel Jovés en el clásico “Nubes de humo”: “Fume, compadre,/ fume y charlemos;/y mientras fuma recordemos,/ que como el humo del cigarrillo / ya se nos va la juventud. / Fume, compadre, / fume y recuerde; / que yo también recordaré./ Con el alma la quería, / y un negro día / la abandoné”.

Para muchos, fumar era sinónimo de respirar, es decir que el cigarrillo, era un compañero infaltable al que era casi imposible renunciar. Es muy gráfica la descripción que Manuel Romero y Enrique Delfino nos cuentan en “Aquél tapado de armiño”: “¡Cuantas veces tiritando / los dos juntos, a la vidriera, / me decías suspirando: / -Ay, mi amor, si vos pudieras…!/ Y yo , con mil sacrificios, / te lo pude al fin comprar: / mangué amigos, ví usureros / y estuve un mes sin fumar…”.

La descripción que hace el malevo, al comparar su vida con un pucho de cigarrillo, es otra de las repetidas manifestaciones de las sintéticas descripciones de la vida del suburbio. José González Castillo y Sebastián Piana nos dejaron “Sobre el pucho”, tango que fuera prohibido por la censura, al considerar que su título era lunfardo y deformaba el idioma, cuando en realidad era de origen quichua: “Un callejón de Pompeya / y un farolito plateando el fango / y allí un malevo que fuma, / y un organito moliendo un tango;/ y al son de aquella milonga, / más que su vida mistonga,/ meditando, aquel malevo / recordó la canción de su dolor./….Tango querido / que ya pa’siempre pasó; / como pucho consumió / las delicias de mi vida / que hoy cenizas sólo son”.

La voz de la conciencia, recordando las amarguras producidas al ser amado, escuchando reproches y llantos, son evocados a través de las figuras que dibuja el humo del cigarrillo, como muy bien lo describen José María Contursi y Armando Pontier en “Tabaco”: “Más, / muchísimo más, / me aturdo al saberte / tan cerca y tan distante…/ y mientras fumo / forma el humo tu figura / y en el aroma / del tabaco, tu fragancia / me conversa de distancias, / de tu olvido y mi locura…”.

El cigarrillo y el tango, han constituido una dupla inseparable, característica de aquel Buenos Aires que se fue.

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EL AMARGO OBRERO

El Amargo Obrero fue una bebida elaborada por Pedro Calatroni y Antonio Tacconi en la ciudad de Rosario, Santa Fé, con una mezcla de hierbas aromáticas serranas, a fines del Siglo XIX.

Fue una reacción a las bebidas dulces que bebían las clases burguesas. Fue una creación del sindicalismo anarquista, caracterizado por los colores rojo y negro de la etiqueta. Adoptado posteriormente por el peronismo, se constituyó en un símbolo de ese partido político, que lo identificó como el aperitivo elaborado por la clase trabajadora argentina.

La etiqueta de la botella muestra un puño, una maza, un yunque y una hoz, haciendo alusión al movimiento obrero. Beberlo era de rutina entre los peones y obreros. La bebida fue traída al país por inmigranters italianos. Se caracteriza por poseer un olor parecido al fernet, pero más dulce. Se obtenía de una mezcla de hierbas como la carqueja, la manzanilla y la muña muña, con una graduación alcohólica del 19 %.

Considerado el aperitivo del pueblo argentino, ha sido señalado históricamente como la bebida peronista posicionada entre los hombres. Su aspecto, al ser servido, era el de un vaso con contenido espumoso mezclado con soda, que ocupaba los estaños de los bares, bodegones y clubes de barrio, especialmente a la salida del trabajo.

Décadas atrás, las etiquetas tenían un sol de fondo, representando el nacimiento de una nueva nación. El cambio a una etiqueta neutra, sin ninguna simbolización, fue ordenado durante la presidencia de Leonardo Galtieri. El Amargo Obrero fue un aperitivo emparentado con el anarcosindicalismo y marca absoluta de nuestra argentinidad, bebida de las clases populares, en aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://www.elclubdelvermut.com.ar/portfolio/amargo-obrero/

http://lt10digital.com.ar/noticia/noticia_imprimible.php?id=158859&orig=

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EL JUEGO EN EL TANGO

Los porteños afectos al juego, gozaban en la buena y “lloraban” cuando la suerte les era esquiva.

Las aventuras sobre el tapete, también llamado “escolazo”, superaban los sentimientos hacia los seres más queridos y tornaban de un buen pasar a una vida de privaciones y quejas. El tango no podía ignorar al juego, una de las pasiones del porteño y lo describió con distintos enfoques, empleando términos del juego para destacar situaciones de los protagonistas del tango.

En “Monte criollo”, de Homero Manzi y Francisco Pracánico, lo dice así: “Cuarenta cartones pintados / con palos de ensueño, de engaño y de amor, / la vida es un mazo marcado, / baraja los naipes la mano de Dios…..// Me ofrece la espada su filo, / rencores del basto te quieren vengar…/ ¡Hoy juego mi carta tranquilo, / y entre oros y copas te habré de olvidar…/”.

Las relaciones amorosas, desdichadas o felices, fueron incluídas en la jerga burrera dando origen a tangos clásicos como “Canchero“, de Celedonio Flores y Arturo de Bassi: “Para el record de mi vida sos una fácil carrera / que yo me atrevo a ganarte sin emoción ni final. / Te lo bato pa’ que entiendas en esta jerga burrera, / que vos sos una potranca para una penca cuadrera / y yo, che vieja, ya he sido relojiao pa’l Nacional”.

Otras veces, sólo se detallaba la obtención de una “fija” para salir momentáneamente de pobre. Así lo expresaron José Rial y Guillermo Barbieri en “Preparate pa’l domingo“: “Preparate pa’l domingo si querés cortar tu yeta, / tengo una rumbiada papa que pagará un buen sport…/ ¡ Me asegura mi datero que lo corre un gran muñeca / y que paga por lo menos treinta y siete a ganador!…..// Los amigos se cotizan / en las malas y en las buenas¡ / a mi me dieron la chaucha / y la reparto con vos…/ con esos cuatro manguillos / se calmarán nuestras penas, / y entonces si que podemos…/ ¡ Podemos pensar que hay Dios!.

La viveza del porteño, no le era suficiente cuando se encontraba con una mujer astuta en lograr sus objetivos, superándolo en habilidad, a pesar de su experiencia. Eduardo Mendez y Nicolás Vaccaro lo explican muy bien en “Barajando“: “Con las cartas de la vida por mitad bien maquilladas, / como guillan los malandros carpeteros de cartel, / mi experiencia timbalera y las 30 bien fajadas, / me largué por esos barrios a encarnar el espinel. /…..En el naipe de la vida, cuando cartas son mujeres, / aunque lleve bien fajadas pa’l amor las 33; / es inútil que se prendan al querer con alfileres, / si la mina no es un paño, derechita y sin revés.”

Como responsable de provocar rupturas en la vida del jugador, el juego se transforma en la única causa de desvío, capaz de hundir al más mentado en el fango. Una de tantas historias con este argumento, se cuenta en “Por culpa del escolaazo”, de Mario Cecere y Roberto Grela: “Por culpa del escolazo / me quedé bien en la vía, / las cosas que ¡ mama mía / me tuve que apechugar! / Ya no podía empilchar, / andaba misho de fasos, / y al no gustrme el pechazo /ni los grupos pa’ filar, / para poder escabiar / del whisky me fui al quebracho.”

La quiniela en su etapa de juego prohibido, fue partícipe en relatos y poesías diversas. Se jugaba en forma ilegal en todas partes: en el trabajo, en el almacén o en el mercado; en los puestos de diarios, etc. Lo más fácil era encontrar un pasador de quiniela. El tango integró más de una letra, generalmente humorística. Roberto Aubriol Barboza y Luis Cluzcan Mortet escribieron “El quinielero“: “Hoy lo invita el quinielero / con su promesa temprano / diciendo que hay “vento” fresco / tres veces a la semana, / en su pregón el voceo, / dice con tono formal: / ¡Quinielero…! patrona ¿quiere jugar…? / Hoy en Córdoba tenemos / y mañana en Tucumán, / y para desquite el viernes…/ se juega la Nacional…/”.

El diario vivir fue comparado con el juego de naipes, con sus dichos, sus chances y sus modalidades, tal como lo describe el famoso dúo de Francisco García Jiménez y Anselmo Aieta en “Suerte loca“: “En el naipe del vivir, suelo acertar la carta de la boca / y a mi lado oigo decir, / que es porque estoy con una suerte loca. / Al saber le llaman suerte, / yo aprendí viendo trampearme / y ahora solo han de coparme, / cuando banquen con la muerte. / En el naipe del vivir / para ganar, primero perdí”.

Muchas veces, fue el juego el responsable de perder todo, provocando la decadencia y la pérdida del status social, como queda demostrado en “Las vueltas de la vida“, de Francisco Canaro y Manuel Romero: “Parao en la vereda, bajo la lluvia / que me empapaba, la vi pasar, / el auto limusine como un estuche / de mica aislaba con su cristal. / Frenó, me dió dos mangos / y en la mirada de indiferencia / que echó al seguir / Noté que para ella yo era un mendigo / sin importancia y me reí. / Gran perra las vueltas que tiene la vida / ayer yo era rico, su amor disfruté / De sedas y encajes la tuve vestida / y alhajas y coche, sin par le compré. / La timba más tarde, me tuvo apurado, / el juego es más perro que toda mujer.”

Y así, el tango fue enhebrando canciones en las que el juego, con distintas características, desarrollaba un papel preponderante en la generación de situaciones adversas para aquellos personajes de ese Buenos Aires que se fue.

El tango

LOS JUGUETES DE HOJALATA MATARAZZO

La industria nacional del juguete nació para sustituir las importaciones.

Los Matarazzo, cerealeros y fraccionadores de harina, cambiaron de rubro en el año 1934 y comenzaron a fabricar juguetes de hojalata litografiada, los más baratos del mercado, hasta el año 1959. La industria del juguete demostró que es lo que se esperaba de los niños en cada época.

Matarazzo y Cía. era la fábrica de juguetes más grande de Latinoamérica, y la más importante de Argentina. Costábile Matarazzo era el hermano menor del Conde italiano Francesco Matarazzo, que fundó el emporio industrial más grande de Brasil, a comienzos del Siglo XX. Costábile Matarazzo publicó en 1938 el único catálogo con 80 juguetes de hojalata, donde podían hallarse motocicletas, autos de carrera, camiones, ambulancias, cocinitas, baterías de cocina, colectivos, tranvías, trenes, juguetes de arrastre y a cuerda, baldecitos y juegos de playa.Se jugaba moviéndose y usando la imaginación.

Muchos niños soñaron con estos juguetes, deteniéndose en las vidrieras a fin de contemplarlos con admiración. Matarazzo fabricaba 5 mil juguetes diarios, a fin de satisfacer la demanda local y la de varios países latinoamericanos. La Segunda Guerra Mundial jaqueó la importación, interrumpiéndola casi totalmente, y promovió la industria nacional del juguete.

Fue importante la participación del gobierno peronista que promovió el regalo masivo de juguetes como política de Estado, entre los años 1946 y 1954, procurando que la infancia de esa época recibiera por lo menos, un juguete. Eran 3 millones de juguetes entre Navidad y Reyes de cada año, para una población infantil que en 1946, alcanzaba los 4 millones y medio de niños.

Muchos de los juguetes eran fabricados con descarte de hojalata, por lo que era común observar en el interior del juguete, escrituras o impresos correaspondietes a los envases diversos de donde fueron obtenidos. La demanda estatal de juguetes fortaleció a la industria nacional.

Los Matarazzo, actualmente en la industria de los fideos, fueron, con sus juguetes de hojalata, responsables de la alegría de la infancia en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://página12.com.ar/imprimir/diario/sociedad/3-69237-2006-06-30.html

http://www.labasicaonline.com.ar/Detalle.asp?Id_Espectaculo=3357

La cuestión social, La infancia, Los juegos

EL MECCANO

El “Meccano” fue un juguete de construcción, compuesto por piezas metálicas, unidas por tornillos y tuercas.

Fue un juguete muy antiguo, patentado por el Ingeniero Frank Hornby en Liverpool, Inglaterra, en 1901. Su éxito fue enorme, lo que expandió las ventas al Reino Unido en la India, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Posteriormente a Francia, España y Argentina.

Era un sistema integrado por láminas metálicas perforadas, pintadas en color verde y rojo, que se relacionaban entre sí mediante tornillos y tuercas. Era el Rey de los Juguetes, costoso, con diversas presentaciones, en las que variaba el contenido de sus piezas. A mayor cantidad de piezas, mayor variedad de juguetes que se podían armar.

En el catálogo que acompañaba a cada caja, se indicaba la cantidad de piezas que poseía y su distribución, hecho que permitía conocer lo que se podía armar. Pero la realidad es que siempre faltaban piezas para armar el juguete más complejo de la caja que nos habían regalado. Un par de ruedas menos, de tornillos o de tuercas; lo cierto es que, de lo que contenía la caja a lo que señalaba el folleto, había una gran distancia, que hacía añorar una caja de mayor tamaño.

Había otros juegos para armar; eran de madera. Uno de ellos permitía armar casitas o frentes de edificios, mediante la aposición de columnas, pequeños paneles semicircualres, poliédricos o cilíndricos. Otro juego, contenía varillas  cilíndricas, ruedas y esferas perforadas, donde encajaban las varillas. De acuerdo con el folleto y la cantidad de piezas, se podían armar unos móviles rústicos que rápidamente conducían al cansancio y a la frustración.

El “Meccano”, por su variedad de piezas y accesorios, tenía más posibilidades para estimular la creatividad infantil. Tuvo tanto éxito que los juegos pasaban de padres a hijos. Nunca perdió su atractivo, porque con el correr del tiempo, se crearon nuevos juguetes.

En la Argentina, a raíz de la restricción a la importación de juguetes durante la Segunda Guerra Mundial, lo fabricó a partir de 1945 la fábrica Exacto Ltda, fueran juegos completos o accesorios, con la denominación de “Meccano Argentina”.

Desde el punto de vista didáctico fue primordial en motivar a los niños a construir sus juguetes, con mecanismos que podían funcionar y ser manejados por ellos. Una característica fue la reproducción de máquinas industriales, obras de ingeniería y gran variedad de juguetes.

Los video juegos y la industria del juguete electrónico desplazaron al “Meccano” de las preferencias infantiles. El Meccano fue el Rey de los juguetes para armar, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://daletiempoaljuego.com/foro/viewtopic.php?f=14&t=482

http://histocultura.blogspot.com.ar/2006/02/aquellos-viejos-juegos-el-meccano.html

La educación, La infancia, Los entretenimientos, Los juegos
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