El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

Archivo de Noviembre, 2012

EL COCOLICHE

El cocoliche es una jerga del español hablada por los inmigrantes italianos que vivieron en la ciudad de Buenos Aires.

Antonio Cuccolicchio fue un italiano nacido en Calabria, que trabajó como peón de limpieza en el circo de los hermanos Podestá. Al hablar mezclaba el italiano con el español, creando un nuevo “dialecto” muy gracioso, que se tradujo en un impacto para el público asistente.

Era la mezcla del español con las distintas lenguas y dialectos italianos, que en su comienzo, era hablado por buena parte de los inmigrantes italianos. Un día, Celestino Petray, el cómico de la Compañía, se presentó en escena imitando a Cuccolicchio como un inmigrante acriollado diciendo:”Mi quiamo Franchisque Cocoliche e sono creolio hasta lo güese de la taba  e la canilla de lo caracuse, amico. Vengue de la Petagona co este parejiere macanuto, amique”. (Me llamo Francisco Cocoliche y soy criollo hasta los huesos de la taba y la canilla del caracú, amigo. Vengo de la Patagonia con este parejero macanudo, amigo).

Ese fue el nacimiento del personaje cómico “Cocoliche”, que durante varios años alegró al público asistente. Muchas de sus palabras pasaron a engrosar las filas del lunfardo como por ejemplo: cuore (corazón); laburar (trabajar), mufa (fastidio), gambetear (esquivar), yeta (mala suerte), atenti (atención), fiaca (desgano), etc.

Fue muy usado en el teatro popular argentino y en el sainete buscando la risa mientras que el que se hablaba en las calles, contribuía a la comunicación. En el juego del truco, podían escucharse en los boliches, versos en cocoliche:”Io sono un criocho italiano / que parla mal la castilla / ¡Non se caiga de la silla, / que tengue flor nella mano…!, a lo que el truqueador criollo contestaba: “y yo soy criollo, no gringo,/ y atajate, que te bocho: /¿cómo se dice en tu lengua / contraflor con treinta y ocho?. Otras veces, el gringo decía: “Aquí me pongo a cantare / co la guitarra a la mano / e le canto ¡contrafiore! / Angárreselas paisano!”.

Comunidades de otros orígenes también le hicieron honor a una mezcla de español con su idioma materno. La vigencia del cocoliche alcanzó a una o dos generaciones. Pasó el tiempo y el cocoliche se escuchó cada vez menos, a medida que desaparecieron los inmigrantes que lo hablaban en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Conde, Oscar: El lunfardo y el cocoliche. 03 Abril 2009

http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=cocoliche

http://palabrasenextincion.blogspot.com.ar/2009/04/cocoliche.html

La cuestión social, La inmigración

LA “TIERRA DEL FUEGO”

La “Tierra del Fuego” fue un barrio no oficial de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en el barrio de la Recoleta.

Cada barrio era una ciudad en pequeño, un mundo minúsculo y diferenciado. Eso constituía un orgullo localista, un galardón pedante e ingenuo. En la Recoleta se encontraba el barrio de “La Tierra del Fuego”, a la sombra de una trilogía integrada por el Hospital Rivadavia, el cementerio de la Recoleta y la Penitenciaría Nacional, donde campeaban celebrados matones que sostenían duelos a cuchillo, jactándose de pertenecer a ese barrio.

Las manzanas delimitadas por las avenidas Pueyrredón, Las Heras, Coronel Díaz y Libertador, con parques y plazas incluídos, conforman hoy un área residencial, de tipo aristocrático. Pero en la primera década del Siglo XX, allí se delineó una zona muy especial, que alojaba todo tipo de grupos malandras.

Se conocía como el “Barrio de la Tierra del Fuego”, porque lo frecuentaban los que habían pasado alguna temporada en el Penal de Ushuaia, o que su futuro sería ése penal. Población heterogénea integrada por matarifes y carreros, que alternaban con vagabundos, pendencieros y delincuentes agresivos y asesinos, que no titubeaban en lesionar o matar al candidato elegido, sea de un ladrillazo en la cabeza o de una puñalada, para robarle lo que llevara encima.

Los habitantes de la “Tierra del Fuego”, vivían en carpas o habitaciones precarias, elevadas, para evitar el agua durante las crecidas del Río de la Plata. Las discusiones por cualquier motivo, finalizaban a los palos o a puñaladas. La “Tierra del Fuego”, llamada así por la Penitenciaría Nacional, que se la asociaba con el Penal de Ushuaia y los marginales que allí habían estado, tenía un aspecto siniestro, un sitio donde raramente ingresaba la policía.

Se decía que cuando alguno de los guapos caminaba por sus veredas, balanceándose, decía al encontrarse con alguien: “Hágase a un lao, se lo ruego/ que soy de la Tierra ‘el Juego”. Curiosidades de esos barrios de aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente:Rezzónico Carlos A.:La Tierra del fuego.

http://argentinaparamirar.com.ar/vernota.php?n=77

El barrio, La ciudad, Sin categoría

D’AGOSTINO - VARGAS, LOS ÁNGELES DEL TANGO

Ángel D’Agostino y Ángel Vargas, unieron sus destinos para conformar un binomio tanguero inolvidable.

El pianista y director Ángel D’Agostino, nació en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1900. en un hogar de músicos, donde existía un piano. Estudió en el conservatorio y muy pronto fue absorbido por el tango. Fue un porteño tanguero, soltero empedernido y amigo de la noche.

José Ángel Lomio, luego Ángel Vargas, nació en Parque Patricios el 22 de Octubre de 1904. De profesión tornero mecánico, fue siempre un tanguero nato, que cantaba con un estilo muy personal, melódico y afinado, sin estridencias, con una excepcional modulación. Su freseo porteño, reo y compadrito, pero de muy buen gusto, se acoplaba a las interpretaciones de la orquesta como otro instrumento.

Se conocieron en 1932 y comenzaron a actuar con la Orquesta D’Agostino - Mazzeo, primero en cines y luego en el cabaret Chantecler, en Paraná al 400. En 1935, Ángel Vargas grabó sus primeros discos con la Orquesta Típica Víctor.

Posteriormente, D’Agostino armó su orquesta típica y en 1940, se produce la primera grabación para el sello “RCA Víctor”. Fue el 13 de Noviembre de 1940 con los temas “No aflojés” y “Muchacho”. El éxito fue inmediato y fueron contratados por “Radio El Mundo” en 1941. Completaron 94 registros, culminando con “Camino de Tucumán”, en Octubre de 1946.

Todas las interpretaciones eran bailables, con un ritmo bien milonguero. La orquesta se caracterizaba por respetar la línea melódica y la acentuación rítmica, para facilitar el baile, procurando que el cantor se acoplara perfectamente. El éxito fue tan grande que la mayoría de las grabacionesfueron cantadas.

La evocación y la nostalgia, fueron un componente fundamental de sus interpretaciones, en las que Buenos Aires y su gente se hallaban muy bien representadas, describiendo su paisaje y los prototipos de la ciudad. Fue junto con Aníbal Troilo y Fiorentino, el mejor dúo tanguero de la época del 40. Cuando Ángel Vargas, “El Ruiseñor de las calles porteñas”, se alejó para iniciar en 1947 su carrera de solista, la orquesta no volvió a ser la misma.

D’Agostino - Vargas constituyeron uno de los binomios más extraordinarios en la historia del tango , en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://www.hlmtango.com/interpretes/vous/ngel_vargas/

http://www.tangocity.com/noticias/7573/D%e2%80%99Agostino%e2%80%93vargas/

Artistas destacados, Binomios tangueros, El tango

LIBRERÍAS DE VIEJO

Las llamadas “Librerías de viejo”, vendían en su mayoría libros usados.

Ubicadas principalmente en la calle Corrientes, se caracterizaban por ofrecer libros usados, ediciones viejas no leídas, ediciones más económicas que ofrecían libros de buen contenido al alcance de lectores habituales, y a precios muy accesibles.

Revolver entre los libros buscando la oportunidad de hallar ese volumen recomendado, era una ceremonia repetida en cada oportunidad que se presentaba. Las librerías se caracterizaban por la temperatura elevada en su interior, como si la suma de todos esos libros acumulados, liberaran una energía incalculable. No se disponía de aire acondicionado. Si había un ventilador, apuntaba al dueño, en el mostrador de ventas, de modo que la búsqueda en verano o en invierno, se realizaba siempre a alta temperatura ambiente.

El “olor a libro” fue una sensación dominante e inolvidable. Uno se encontraba con sorpresas en cada libro: flores secas, tarjetas, señaladores con dedicatorias, anotaciones al margen que enriquecían el contenido del texto, páginas subrayadas destacando conceptos especiales o párrafos clave; una cantidad de detalles y circunstancias ausentes en un libro nuevo.

Conjuntamente con las librerías, podían hallarse oportunidades en las ferias del Parque Centenario, en la calle Lavalle frente a los Tribunales, en el Parque Rivadavia, en Primera Junta. Las librerías dedicadas a la venta de usados, podían encontrarse también en muchos barrios de Buenos Aires, aunque estaban concentradas en la Avenida de Mayo y en la Avenida Corrientes.

La tarea de revolver los usados deparaba la sorpresa de encontrar una joyita impensada, una edición antigua, un libro agotado. Sitios donde la venta y el canje, fueron moneda corriente para disfrutar el tesoro de la lectura en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, La ciudad, La educación, Pequeños locales comerciales

LOS LIBROS DE ESTUDIO USADOS

La compra de libros usados fue una necesidad, a la hora de estudiar lo indicado.

Los libros de texto en la escuela primaria, fueron el comienzo de la experiencia en la adquisición de aquellos textos que respondieran a lo solicitado por el maestro de turno. Incentivaba la curiosidad explorar ese libro que había tenido uno o más dueños, con párrafos subrayados o alguna aclaración al margen.

Las librerías de nuevos y usados se destacaban por sus carteles anunciando esas dos posibilidades. El usado fue un recurso muy empleado en nuestra vida de estudiante, que continuó en la escuela secundaria, culminando en la etapa universitaria.

En una época en la cual los conocimientos no se adquirían a velocidad supersónica, la compra de libros usados se realizaba en las librerías que rodeaban el ámbito universitario correspondiente. Comprarlos se transformó en un hábito forzoso. Primero buscar el usado de más reciente edición. En caso contrario, comprar el existente y actualizarlo; comprar uno nuevo, ocurría cuando no había otra posibilidad.

El otro recurso era la biblioteca de la Facultad, donde lo que hallábamos eran libros viejos o muy viejos. Siempre estábamos forzados a completar los textos con los nuevos conocimientos no incluídos en los usados, por lo que anexábamos apuntes de clase, a fin de actualizarlos.

Las librerías de textos educativos, nuevos y usados, tenían como clientela exclusiva al estudiantado, ubicadas en el área de influencia de los colegios y las facultades. La compra de un libro nuevo era, en muchas oportunidades, una verdadera utopía.

Se buscaban libros en bibliotecas alejadas de la Facultad, donde no eran tan solicitados. Permitían la renovación del mismo en muchas oportunidades y sin interrupciones. Se constituyó en una modalidad poco explotada, que facilitó el acceso a libros más recientes. Se podían hallar algunos pocos libros científicos, que posibilitaban el estudio de una detrminada materia durante casi todo el año.

Los textos usados constituyeron la base de nuestra formación educativa en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, Realidades argentinas

WITOLD GOMBROWICZ

Witold Gombrowicz, novelista y dramaturgo, nació en Mabszyce, Polonia, el 4 de Agosto de 1904.

Pertenecía a la nobleza polaca. Entre 1926 y 1932, estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Varsovia. Frecuentó los cafés literarios de Varsovia y en 1933, publicó su primer libro de cuentos, “Memorias del tiempo de la inmadurez”.

Su primera novela de éxito apareció en 1937: “Ferdydurke”, donde explora y desarrolla problemas de la inmadurez y juventud; las máscaras que el hombre se coloca frente a los demás y un examen crítico de la sociedad y cultura polacas, relacionadas con la nobleza y la Iglesia Católica.

El 29 de Junio de 1939 partió hacia la Argentina en el barco “Charobry”, invitado con una embajada de escritores polacos, llegando a Buenos Aires el 21 de Agosto, una semana antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Esta situación lo decidió a quedarse en Buenos Aires.

Sus comienzos se desarrollaron en la pobreza extrema; superó a la miseria escribiendo con seudónimo en revistas pequeñas. Recibió la ayuda de connacionales, obteniendo en 1947, un trabajo en la sucursal argentina del Banco Polaco, donde permaneció 8 años.

En esa época escribió “Transatlántico”, novela semi autobiográfica. En 1946 realizó la traducción al español de “Ferdydurke”, junto a un grupo de amigos en el Café Rex de Buenos Aires, que se publicó al año siguiente.

En 1951 comenzó a colaborar en “Kultura”, la revista de “L’Institut Litteraire”, ubicada cerca de París, centro de la cultura polaca de los emigrados. En 1953, comenzó a escribir “Diario”, que culminaría en Vance, Francia, en 1969.

El “Diario”, fue la obra de toda su vida. En 1955 dejó el empleo bancario para vivir de sus derechos de autor, la ayuda de amigos y una pensión de “Radio Europa Libre”, en Munich, para quien escribió textos entre 1959 y 1961. En 1957, apareció el primer volumen de su “Diario” (1953-1956), en polaco.

Recibió una invitación de la “Fundación Ford” y del Senado de Berlín para establecerse en Berlín.  El 8 de Abril de 1963, se embarcó en el transatlántico “Federico Costa”, llegando a París el 23 de Abril y el 16 de Mayo llegó a Berlín Oeste, donde permaneció un año.

En 1964 se mudó a una residencia para escritores en Royaumont, cerca de París, donde conoció a la canadiense Rita Labrosse, a la sazón su secretaria, con quien contrajo matrimonio en 1968. El 25 de Octubre se instaló en Vance, en el sur de Francia, donde residió hasta su muerta, ocurrida el 24 de Julio de 1969.

Gombrowicz permaneció en Argentina hasta 1963, desempeñándose como periodista, traductor y profesor de filosofía. Witold Gombrowicz, uno de los escritores vanguardistas más importantes del Siglo XX, prohibido en la Polonia comunista, vivió durante 24 años en Argentina, desarrollando la mayor parte de su existencia literaria en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Matamoro Blas: “La Argentina de Gombrowicz”. http://www.literatura.org/wg/wg.blas.htm

http://es.wikipwdia.org/wiki/Witold_Gombrowicz

http://www-Gombrowicz.net/spip.php?page=page_impressions_id_article=1010

El exilio, Vivieron en Buenos Aires

ALBERTO CLOSAS

Alberto Closas fue un actor español nacido en Barcelona el 3 de Octubre de 1921.

Se educó en Inglaterra y Francia. En 1937, a raíz de la Guerra Civil se exilió con su familia, primero en París y luego en Santiago de Chile. Allí estudió Arte Dramático en la Escuela de Arte de Margarita Xirgu. Posteriormente se incorporó a la compañía, debutando con la obra de Federico García Lorca “Mariana Pineda”, a la que siguió “La Dama del Alba”, de Alejandro Casona. En el cine chileno, filmó 3 películas.

En 1944 llegó a Buenos Aires con la compañía teatral, actuando en “El Adefesio”, de Rafael Alberti. En Montevideo, se creó la Comedia Nacional Uruguaya bajo la dirección de Margarita Xirgu, lo que motivó la disolución de la Compañía, quedando Alberto Closas en Buenos Aires.

Debutó en el cine argentino en 1945 con “La pródiga”, junto a Eva Duarte y bajo la dirección de Mario Soffici, a la que siguieron 23 películas más. En 1947 filmó “El pecado de Julia” junto a Amelia Bence, con quien se casó. Esta unión duró 8 años.

En 1949 también con Amelia Bence, filmó “Danza del fuego”, dirigida por Daniel Tinayre, obteniendo el premio de los escritores cinematográficos “Al Mejor Actor”. Formó su compañía teatral presentando con gran éxito en 1951 “La Estrella cayó en el mar”, junto a Amelia Bence. En 1952 “La Lámpara encendida”, también con Amelia Bence y la dirección de Narciso Ibáñez Menta.

Cultivó el canto melódico y en sus presentaciones radiales lo hacía en francés y español. En 1955, las autoridades franquistas permitieron su regreso a España, ingresando en el cine español con su gran éxito”Muerte de un ciclista”, dirigida por Juan Antonio Bardem.

Su vida se movía entre Madrid y Buenos Aires, ya sea filmando o participando en obras de teatro, actuando y dirigiendo. Eran 6 meses en Buenos Aires y 6 meses en Madrid. En 1959 regresó a Buenos Aires presentando en el Teatro Presidente Alvear “La Muchachita de Valladolid”, de Joaquín Calvo Sotelo, en calidad de actor y director, con la participación de Nelly Meden.

El teatro ocupó buena parte de su vida profesional y empresarial, ya que gerenció al Teatro Avenida en Buenos Aires. Falleció en Madrid el 19 de Setiembre de 1994. Coqueto de por vida, máximo seductor y fumador empedernido, buscó constantemente el placer de vivir. Alberto Closas fue un gran actor del cine y del teatro, que vivió en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Closas

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c.closas.htm

http://coleccionesteatrales.blogspot.com.ar/2012/06/alberto_closs-galan-en-la-escena

Artistas destacados, El exilio, Vivieron en Buenos Aires
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda