El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

LA OLLA A PRESIÓN

Los días lunes, mi madre preparaba un puchero.

Disponíamos de cocina a gas, todo un avance para la época, y alrededor de las 9 de la mañana, colocaba sobre la hornalla, una olla con unos 4 litros de agua; cuando comenzaba a hervir, agregaba los elementos constitutivos del puchero: carne con hueso, verduras, papas, choclos, zapallo, etc.

El puchero estaba listo cercano el mediodía, muy próximo a la hora de almorzar. Esta rutina se desarrollaba todas las semanas, hasta que un día, en la primera mitad de la década del cuarenta, mamá compró “la olla a presión”, una olla distinta, con otras características.

Cuando se cerraba, la tapa, que tenía un burlete de goma, ajustaba fuertemente sobre la olla, y cerraba herméticamente. El vapor salía por una espita ubicada en la tapa. Era un sistema de cocción basado en el aumento de la presión dentro del recipiente, que permitía reducir considerablemente el tiempo de cocimiento.

Una verdadera revolución en la preparación de las comidas. Lo que antes demoraba 2 horas y media, con esta olla se cocinaba en 30 minutos. Un positivo avance en la técnica de cocción, gracias a la ayuda proporcionada por una olla que brindaba la comida esterilizada, por la acción del vapor a presión en su interior.

Las comidas conservaban su color original, situación opuesta a lo que observábamos con la cocción tradicional. Lo cierto es que la aparición de esta olla, que en sus comienzos se la usaba con temor, porque se suponía que existía el riesgo de una explosión, se constituyó en una extraordinaria ayuda, economizando tiempo y dinero, para las amas de casa de ese Buenos Aires que se fue.

La casa, La infancia

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom