EL SERVICIO DOMÉSTICO
A partir de la segunda década del siglo XX, el servicio doméstico estuvo integrado mayormente por mucamas, niñeras, gobernantas, mozos de café, ordenanzas, porteros y serenos.
La proporción del sexo femenino era preponderante con un 87 %. Las mujeres mejoraban su posición casándose con un proveedor o un compañero de trabajo, alejándose de la casa de sus patrones.
Los sirvientes formaban largas colas, a la hora de solicitar trabajo. Algunas ofertas eran francamente llamativas: “Valet de chambre afeitado buena presencia, elegante, italiano, hablando francés y español, muy buena letra, educado, inteligente con óptimos informes de su escrupulosa honradez apto para encargos de confianza y responsabilidad se ofrece. Esmeralda 992 “.
Predominaban los inmigrantes españoles. Se ofrecían matrimonios donde ella actuaba como cocinera y él, como mucamo. De acuerdo con las memorias del Departamento de Migraciones, era importante conocer el grado de discriminación existente: ” a la raza latina se la mira con cierta tolerancia; a los irlandeses con simpática compasión; con repugnancia a los habitantes del Celeste Imperio y con desagrado a los israelitas, gitanos y brasileiros”.
Por medio de contactos personales, agencias o avisos clasificados, el personal doméstico acordaba con sus patrones. Era un régimen generalmente paternalista, amable o asfixiante, donde se corría el riesgo del abuso de amas de llaves, miembros de la familia y señoritos seductores y prepotentes.
Muchas de las sirvientas provenientes de España, llegaban al país endeudadas, y todo lo que ganaban durante los dos primeros años de su estadía, estaba destinado a pagar el viaje a la Argentina. Era común tratar a la servidumbre como integrantes de la familia y ayudarlos a que prosperaran. El personal doméstico era muy respetuoso, en especial con los adultos mayores. Se les decía “niña”, hasta los 90 años. Las mucamas salían los domingos, después de almorzar y regresaban a la noche. Así funcionaba el servicio doméstico en ese Buenos Aires que se fue.
Fuente: Cardenas, Isabel. Ramona y el robot. Edit. Búsqueda 1986.
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