El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

CAFÉ SOROCABANA

Vestido con un saco color verde, pantalón marrón y un birrete amarillo, llevaba el café en un termo cilíndrico color verde, de acero inoxidable, sujeto al cuerpo mediante una correa de cuero.

En la parte inferior se hallaba la canilla expendedora. Tenía adosado un tubo metálico donde se colocaban los vasos. El café mantenía su temperatura gracias al aislamiento interno del termo. Se lo ingresaba por la parte superior, donde se colocaba una tapa con juntas de goma, que se ajustaba mediante el auxiliio de dos tuercas mariposa.

La altura del cilindro era de unos 50 centímetros con un diámetro de 30 centímetros. Una palanca giratoria ubicada cerca de la base y adherida a la canilla, provocaba su apertura con la consecuente salida del café. El cafetero se desplazaba junto al termo con facilidad y durante los fines de semana, vendía su mercadería en las canchas de fútbol, estadios de box o hipódromos.

Pero durante los restantes días, en esquinas muy frecuentadas, a la salida de los edificios públicos importantes, cines y teatros. Además de la venta por estos cafeteros ambulantes, aparecieron pequeños locales Sorocabana para beber café parado.

No había asientos, lo que a veces contribuía a que el cliente se retirara rápidamente. En otras oportunidades, eran dos o tres amigos los que saboreaban el café, manteniendo largas conversaciones alrededor de esos pequeños mostradores. Otros se entretenían leyendo el diario entre sorbo y sorbo. El café Sorocabana fue muy popular en la década del cuarenta, en aquel Buenos Aires que se fue.

Pequeños locales comerciales, Personajes de la ciudad

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom