El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Agosto, 2011

LOS DUELOS

Los muchachos callejeros de las primeras décadas del siglo XX eran ágiles en el arte de “vistear”, la esgrima con un pequeño palo o una varita que simulaba el cuchillo.

Eran tiempos de culto al coraje. Los compadres y malevos lo ejecutaban con la daga y en ocasiones, si así se lo convenía, peleaban con las dos piernas atadas a la altura de los tobillos. Estos eran lances de honor,  por asuntos de amor propio, provocado por cualquier alusión negativa a la fama que daba personalidad.

Entre cuchilleros bien plantados no se perseguía la puñalada mortal, sino el barbijo en la cara, que degradaba la reputación. El cuchillo estaba siempre presente en la zona de los Mataderos, pues constituía la herramienta principal del faenamiento de las reses, y era visible en la cintura de la peonada ocupada en trabajos en las curtiembres y fábricas de chacinados del lugar. Estos muchachos eran expertos en el manejo del cuchillo que a la menor provocación de burla o de guapeza ya estaba fuera de la vaina, dispuesto a resolver el entredicho.

En los callejones y potreros se dirimían las cuestiones, azuzados por las barras adictas a cada grupo y a cada barrio, ya que entre el compadraje y entre los representates del malevaje, la fama no podía pertenecer a varios.  Había respeto y admiración por el cuchillero de antecedentes confirmados. Peleaban para demostrar guapeza y dominio del arma; no podían ser catalogados de asesinos.

Se decía que “uno de los dos estaba demás”, por lo que los apadrinadores de cada guapo exigían el enfrentamiento, y el duelo se realizaba en presencia de la barra de uno y otro barrio. Se escuchaba un “cuando quieran” y comenzaban las fintas para un tanteo previo. Los contrincantes con el saco enrrollado protegiendo el brazo izquierdo, se atacaban entre saltos felinos y peligrosas arremetidas. La pelea se desarrollaba en silencio, sin interrupciones ni palabras alentadoras. Los duelos concertados a primera sangre, terminaban con el primer tajo, generalmente en la cara en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, Personajes de la ciudad

EL DIARIO “EL MUNDO”

“El Mundo” fue un diario matutino editado por la Editorial Haynes, ubicada en la esquina de Río de janeiro y Bogotá.

Aparecido a partir del 14 de Mayo de 1928 era de formato tabloid, lo que facilitaba su manipulación, con buenas ilustraciones, y su precio de 5 centavos, la mitad del costo de los restantes diarios. Rápidamente alcanzó popularidad.

Fue creado por los ingleses con la finalidad de defender los intereses de los ferrocarriles británicos en la Argentina. La Editorial Haynes editaba revistas trascendentes como “El Hogar” y “Mundo Argentino”. Con la llegada del gobierno peronista, la Editorial Haynes fue expropiada. Bajo el control peronista se agregaron la revistas “Mundo Deportivo”, “Mundo Agrario”, “Tía Vicenta”, “Mundo Rural”, “Mundo Infantil”, “Mundo Peronista”, “Sintonía”, “PBT” y muchas más, abarcando el más amplio espectro de la sociedad argentina.

Foto: Periódico Primera Página, Nº 180. Diciembre 2009.

Fueron muy importantes los colaboradores que participaron en “El Mundo”; mencionamos a Roberto Arlt, Ulises Barrera, Bernardo Neudstat, Alberto Gerchunoff, Ernesto Sábato, Jacobo Timerman, el dibujante Quino, Ricardo Arias, Horacio Verbitsky, por mencionar a algunos de ellos. En la contratapa se publicaban algunas noticias e historietas, tales como “Tric y Trake” de Daloisio a partir de 1940; “Piantadino”, con “Afanacio” y “Batilio”, dibujadas por Adolfo Mazzone a partir del año 1941.

En el año 1967 comenzó el proceso de vaciamiento de la empresa durante el gobierno de Juan Carlos Onganía, cerrando sus puertas a fines del año 1967. Son recuerdos de ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/El_Mundo_(Argentina)

Los diarios

LA ORQUESTA TÍPICA DE HORACIO SALGAN

Horacio Salgan es uno de los más grandes pianistas de la historia del tango. Luego de transitar por el folklore y el jazz, armó en 1944 su primera orquesta típica para actuar por radio.

El sonido de su orquesta era revolucionario para la época; el oído no estaba acostumbrado a escuchar ese tango no esquemático. La disolvió en 1947 cuandio su vocalista era Edmundo Rivero y no les permitieron grabar. Pero en 1950 la reorganizó, y en el mes de Setiembre de ese año escuchamos su primer disco en 78 RPM, sin estribillos: los tangos “Recuerdo” y “La clavada”.

Durante los Carnavales de 1952, tuve la oportunidad de bailar con la orquesta del Maestro Horacio Salgan, en el “Club Claridad”, de Ciudadela Sur. Estaba constituída por cuatro violines, tres bandoneones, contrabajo y piano, cuando lo habitual eran no menos de cuatro bandoneones. Era una orquesta distinta pero ¡que bien sonaba!. Los cantantes eran Ángel Díaz y Roberto Goyeneche.

No tenía la trascendencia que llegó a alcanzar poco tiempo después; algo similar ocurrió con los cantantes, pero indudablemente se trataba de un conjunto de elevada jerarquía con dos excelentes cantantes. Disfrutar la calidad interpretativa del conjunto, fue una experiencia irrepetible. Ángel Díaz y Roberto Goyeneche estaban en la plenitud de sus recursos vocales, y la orquesta sonaba como si estuviera en grabación.

Lo cierto es que a la semana siguiente, regresé al Club Claridad, a disfrutar nuevamente de una orquesta que no hacía mucho tiempo que había aparecido en el ambiente tanguero y presentándose en un Club de barrio. Roberto Goyeneche irrumpía en el escenario segundos antes de comenzar su canto, dando la sensación de que estaba masticando algo, a juzgar por los movimientos de su boca, pero arrancaba en el momento exacto. Fueron experiencias inolvidables vividas en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Sentir el Tango, Nº 65, pag. 779-782. Ed. Altaya. 1998.

“Tango y Cultura Porteña”. Radio Cultura 97.9. Emisión Nº 54, 8 de mayo de 2000

El tango

LOS ALMANAQUES DE ALPARGATAS

En el año 1930, la Fábrica Argentina de Alpargatas le solicitó a Florencio Molina Campos la preparación de un almanaque para 1931, con la elaboración de 12 dibujos originales mostrando en escenas camperas, viñetas gauchescas con un toque humorístico y burlón.

Florencio Molina Campos fue un dibujante autodidacta que nació en Buenos Aires el 21 de Agosto de 1891. Hizo sus estudios en los colegios Lasalle, del Salvador y Buenos Aires. Conoció en detalle al hombre de campo, gracias a las temporadas pasadas en la estancia de su padre “Los Ángeles”, ubicada en General Madariaga.

La convivencia diaria con los peones, le proporcionó un profundo conocimiento de su indumentaria, lenguaje, faenas y ademanes. Esa experiencia la volcó en la pintura de escenas del campo, con un toque humorístico y no exento de un aire burlón. Los almanaques de Alpargatas se dibujaron hasta el año 1936, renovándose esta relación durante el período 1940 a 1945.

Estos almanaques se veían en los despachos de bebida, en las gomerías y en los almacenes de barrio. Cuando el año finalizaba, se usaban las láminas como cuadros costumbristas. La representación de caballos, pulperías y paisanos fueron los pilares de su obra.

Desde al año 1942 a 1950 fue asesor de Walt Disney en la producción de las películas “Bambi”, “Goofy se hace el gaucho”, “Saludos, amigos” y “Los tres amigos”, asesorándolo en los dibujos de los vestuarios y el entorno gauchesco. Falleció en Buenos Aires el 6 de Noviembre de 1959.

Los almanaques de Molina Campos constituyeron la “pinacoteca de los pobres” en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:  http://www.tradicióngaucha.com.ar/Argentina/MolinaCampos.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Florencio_Molina_Campos

Personajes de la ciudad

EL TESORO DE LA JUVENTUD

El Tesoro de la Juventud fue una enciclopedia para niños, editada en la Argentina por W. M. Jackson en la década del 20.

Constaba de 20 tomos encuadernados que contenían juegos, curiosidades, pasatiempos, narraciones, información con mucho texto, fotos e ilustraciones. Se elaboró un capítulo latinoamericano, “El Libro de América Latina” a cargo de Estanislao Zeballos junto a un grupo de renombrados colaboradores de Latinoamérica.

Sus 7172 páginas, leídas por los padres, los hijos y los nietos, estaban divididas en 14 libros o Secciones. Quienes tuvimos la fortuna de leer, al menos parcialmente algunos de sus capítulos, no lo hemos olvidado jamás. “El libro de los porqué”, “Juegos y pasatiempos”, “Narraciones interesantes”, “Cosas que deseamos saber”, eran algunos de los títulos que más me atraían.

En su edición de lujo, los 20 tomos se ofrecían en una pequeña biblioteca de madera. Así lo conocí en la década del 40, cuando visitaba la casa de mi madrina. Comenzar a leerlo y quedar atrapado fue todo uno. Descubrir lo que había en cada tomo, era una aventura interminable. La búsqueda de los adelantos tecnológicos y científicos, siempre provocaba mi curiosidad.

Así conocí las maravillas de la época, que dependía de que la edición estuviera actualizada. Quedé muy entusiasmado cuando encontré las fórmulas de las tintas para la escritura invisible. Eran tantos los temas y tan atractivos que el tiempo de lectura pasaba muy rápidamente. El Tesoro de la Juventud era la versión española de la enciclopedia infantil inglesa “The children’s encyclopedia”, escrita por Arthur Mee, cuya primera edición apareció en 1915.

El Tesoro de la Juventud mostraba una mirada confiada y optimista de la Humanidad. Era una obra que captaba nuestro asombro al conocer las maravillas de la naturaleza, los adelantos técnicos y la historia de la tierra. La evocación del Tesoro de la Juventud nos lleva a recordar la nostalgia de nuestra época infantil que vivimos en aquél Buenos Aires que se fue.

La educación, Los entretenimientos

APUNTES SOBRE LA INMIGRACIÓN

La llegada de extranjeros fue masiva. Entre 1870 y 1929, la Argentina recibió alrededor de 6 millones de inmigrantes, de los cuales se radicaron en Argentina 3 millones y medio.

Fue grande la diferencia entre las ilusiones que impulsaron la partida del inmigrante y la realidad hallada en el país. El mito de hacer la América, de las ventajas y posibilidades ilimitadas, el seguro acceso a la propiedad de la tierra y la fortuna fácil, eran temas de un cuadro paradisíaco inexistente, en una tierra increiblemente rica, que convocaba las ilusiones de los pobres.

El crecimiento urbano más importante fue en la ciudad de Buenos Aires. La travesía en el barco proveniente de Europa se realizaba en tercera clase, llena de situaciones comprometidas. Los viajeros recibían antes de partir, un reglamento de viaje, respecto del comportamiento dentro de la nave durante la travesía. “La separación de los sexos era rigurosa; era una cuestión de educación y moral. En los dormitorios debía reinar el silencio”. Su lectura actual origina comentarios jocosos.

El 70 por ciento de los inmigrantes eran hombres, la mayoría solteros. El inmigrante se mostraba alegre cuando llegaba al país; eran cambios temporarios que le producían alegría. Encontraba la novedad del idioma y de las gentes, usos y costumbres de la metrópoli. Imaginaba que tenía al alcance de la mano y sin mucho esfuerzo, la riqueza que venía a buscar.

Pero la euforia desaparecía cuando advertía las circunstancias que lo ubicaban en el nuevo mundo, ya que los pesos no llegaban tan rápido como deseaba. El medio era hostil; se lo recibía con curiosidad, pero sin confianza ni afecto.

La capacidad habitacional porteña fue rápidamente superada por el fenómeno inmigratorio, pues Buenos Aires no tenía la infraestructura indispensable para albergar a los recién llegados. Este déficit habitacional y el aumento constante de la población de Buenos Aires, dió nacimiento a la casa de inquilinato llamada conventillo.  Habitaciones pequeñas, sin servicios sanitarios eficientes, usándose materiales de construcción de mala calidad, constituyeron un tema muy conflictivo en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Latino A. Tipos y costumbres bonaerenses. Ed. Hyspamérica Argentina S.A. 1984

La inmigración

EL TANGO Y LAS ACADEMIAS

La Academia era un café atendido por mujeres; un local alumbrado con farol a querosen donde se ejecutaba música con un organito. Se bebía y entre copa y copa, se bailaba con la camarera. Eran centros de distracción y placer.

En su comienzo eran lugares de baile, como antesala de prostíbulo, pero evolucionaron hasta convertirse en academia de enseñanza donde también se bailaban valses, polkas, pasodobles, mazurcas, chotis. A las danzarinas no se les exigía ninguna condición de belleza, sino que fueran buenas bailarinas y usaran pollera corta sobre enaguas almidonadas.

Para los tímidos y los que querían iniciarse en los ritos del tango, la Academia fue escuela a razón de 10 centavos por cada pieza bailable. Algunas se destacaron al ser frecuentadas por la flor del malevaje, a lo que se sumaron los niños bien, pero que se hicieron respetar del sabalaje por dos razones: enfrentados en hombría con los compadritos demostraron  que eran capaces de trenzarse con ellos, siendo tan hábiles con el cuchillo como con los pies, a la hora de bailar.

Muchos de estos locales estaban situados en el bajo, en los mismos sitios donde años más tarde se instalaron los cafetines y danzings de ínfima categoría y funciones similares, con bailarinas bonitas y eficaces. Sitios que se oían desde varias cuadras a la redonda. Pero la música era ejecutada por flauta, violín y guitarra, con el agregado de un bandoneón. 

Las Academias de baile más famosas de la época estuvieron ubicadas en Solís y Estados Unidos, Pozos e  en Independencia, y en Plaza Lorea. Curiosidades del tango en ese Buenos Aires que se fue.

El tango, La cuestión social

CURIOSIDADES DEL CONVENTILLO

Foto (A. G. N. ) Lavando la ropa en el tacho.

En el área comprendida por las calles Córdoba, Paseo de Julio, Rivadavia y Callao, se alquilaron grandes solares y se construyeron grandes casas de inquilinato. En la calle Libertad se construyeron gran cantidad de inquilinatos llamados conventillos. Muchos de esos edificios con capacidad para 50 personas, alojaban  200 a 300.

El cólera y la fiebre amarilla se originaromn preferentemente en esas casas, verdaderos focos de infección. La mayoría de las defunciones por viruela y difteria se producían en esas insalubres e inmundas moradas, considerándolas una amenaza para toda la población escolar de la metrópoli.

Era muy dificultoso buscar una pieza para las familias que tenían 4 o 5 hijos. Eran rechazados de casi todos los conventillos. A veces se engañaba al casero diciéndole que eran menos hijos. Pasados 3 o 4 días, aparecían los restantes que se habían quedado en casa de un pariente. Fueron famosos el  “Conventillo de las 14 provincias”, ubicado en Chacabuco al 1200, o el “Cuartel”, cerca del Parque Lezama. El conventillo más pintoresco fue el “de la vaca”, donde un inquilino, ubicó una vaca dentro de su habitación.

Existían en Buenos Aires 2300 conventillos donde vivían 130.000 personas. El ambiente antihigiénico en el que se desenvolvían estos seres, favoreció el desarrollo de enfermedades infecciosas. De los muertos por tuberculosis, el mayor porcentaje provenía de los conventillos.

Bañarse en el conventillo no era fácil, con un baño para 100 personas; para complicarlo más aún, el casero lo cerraba alegando que se gastaba mucha agua. Era el responsable de efectivizar este sistema coercitivo dentro del inquilinato , individuo al que el propietario cedía parte de sus ganacias a cambio de encargarse de todas las tareas de la casa, desde la limpieza y el cobro de los alquileres hasta el mantenimiento del orden, usufructuando la mejor habitación, la que daba a la calle.

Buenos Aires tenía reputación de ser una de las ciudades más caras del mundo en lo que respecta a la vivienda. Los alquileres de cuartos en conventillos, fondas y bodegones eran elevados y no guardaban relación con la poca habitacionalidad de los mismos. Curiosidades de un Buenos Aires que se fue.

La casa, La inmigración

JUAN D’ARIENZO, EL REY DEL COMPÁS

Juan D’Arienzo tuvo el enorme mérito de ser el responsable de la resurrección del tango, en el año 1935.

La orquesta del “Rey del Compás” como se lo llamó, introdujo un ritmo nuevo, febril, fascinante, que motivó a una multitud de bailarines a poblar las pistas de baile en los clubes, cabarets y salones sociales. Nació D’Arienzo en Buenos Aires, el 14 de Diciembre de 1900. Comenzó sus estudios de violín a la edad de 8 años.

En 1918 debutó junto al pianista Ángel D’Agostino amenizando los domingos en el Jardín Zoológico. En 1927 dirigió su primera orquesta típica, compartiendo la dirección al año siguiente con el pianista Luis Visca, siendo su cantor Carlos Dante. Poco tiempo antes, había dejado la ejecución del violín a fin de dirigir solamente.

En la primera mitad de la década del 30, el tango había perdido la popularidad alcanzada años atrás, y no resistía el incontenible avance de los ritmos foráneos como el jazz. En 1935 D’Arienzo incorpora al pianista Rodolfo Biagi, iniciándose el “estilo D’Arienzo”, ideal para los bailarines, especialmente difundido por la emisora “Radio El Mundo”, recientemente inaugurada. Fue el comienzo de la recuperación del entusiasmo por el nuevo ritmo tanguero, original y excitante, responsable de la invasión de las pistas de baile.

Biagi se retiró de la orquesta en 1938, pero el estilo no se modificó. Fue reemplazado por Juan Polito y éste por Fulvio Salamanca, agregándose el bandoneonista Héctor Varela, responsable de las orquestaciones, y el aporte del excelente  violinista italiano Cayetano Puglisi. Cantaba en esa orquesta Héctor Mauré, posteriormente reemplazado por Alberto Laborde, en una época de éxitos continuados.

Como compositor, dejó D’Arienzo algunos títulos inolvidables tales como “Paciencia”, “El vino triste”, “Cartón Junao” y otros. Cantores de muy buen nivel como Carlos Dante, Alberto Echague, Mario Bustos, y Jorge Valdez actuaron con la orquesta. D’Arienzo siempre estuvo delante de la orquesta gesticulando, cada vez más exageradamente, tratando de obtener el máximo rendimiento.

Cuando la orquesta se presentó en Japón, lo hizo sin su director, por su conocido terror a viajar en avión. Vendió muchos discos, marcando records con las versiones de “La cumparsita” y “La puñalada”. Juan D’Arienzo falleció el 14 de Enero de 1976, dejando la nostalgia de su ritmo inconfundible, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Selles, Roberto; Tango nuestro, Diario Popular: 201-208.

El tango

EL TRABAJO FEMENINO

Se ha olvidado el papel laboral de las mujeres en el siglo pasado.

La proporción de mujeres empleadas en las primeras décadas del siglo XX era de una cuarta parte, respecto de los hombres. Sin embargo, su presencia se la consideraba imprescindible en las fábricas de tejidos, cigarrilos, bolsas y alpargatas.

En esa época el trabajo era visto como una actividad transitoria que finalizaba con el matrimonio, con la consecuente dedicación al hogar y a los hijos. Era una función moralizadora para la mujer y para la sociedad, que ayudaría a frenar la tendencia a caer en situaciones de peligro como la prostitución, cuyo crecimiento aparecía encubierto bajo el oficio de modistas.

Las mujeres y los niños constituían del 20 %  de la mano de obra empleada en establecimientos industriales. En la Fábrica de Alpargatas “La Argentina”, era de un 56%. Las fosforeras de la Compañía General de Fósforos y las obreras de fábricas de tabacos, constituían casi la mano de obra exclusiva.

El servicio doméstico reunía la mayor parte de la población femenina activa. La gran mayoría de las trabajadoras se empleaban en áreas tradicionales: mercados, tiendas, ventas en la calle, o lavando y cosiendo prendas de vestir. En las casas de modas y confecciones, constituían el 77% y en los talleres de corsetería y de bordados, el 82 %.

Los rubros más representativos como las cocineras, planchadoras, costureras, modistas, tejedoras o las profesionales sanitarias como las parteras, farmacía, veterinaria, odontología, fisioterapia o medicina. No hay que olvidad a las institutrices, artistas y amas de leche, a los que se agregaban los llamados “trabajos de cuello blanco”: secretarias, archiveras, telegrafistas, telefonistas, maestras, enfermeras y trabajadoras sociales que continuaban la tradición de la mujer asalariada en empleos baratos.

El trabajo femenino estaba identificado con la mano de obra barata, institucionalizada en el siglo XIX pero que aun hoy persiste. Las mujeres se mantuvieron en el mercado del trabajo porque su presencia estaba ligada a la necesidad de garantizar la sobrevivencia en ese Buenos Aires que se fue.

La casa, La cuestión social, La inmigración

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