El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Junio, 2011

LA REVISTA BILLIKEN

Billiken es una revista infantil argentina de aparición semanal, considerada la más antigua de habla hispana.

Su difusión es muy amplia, llegando a países de Sudamérica y Centroamérica. Me consta que fue pilar de ayuda a escolares de Guatemala y Honduras en la década del 40. Apareció en el año 1919 y su tapa, el dibujo de un pibe con una pelota de fútbol bajo el brazo y un ojo tapado por una venda, marcó una orientación que se destacaría en las portadas dibujadas por el gran Lino Palacio, combinando ternura con picardía.

Billiken seguía cuidadosamente el plan de enseñanza. Aparecía los lunes y la esperábamos con ansiedad, ya que era una ayuda para desarrollar las tareas encomendadas en la escuela primaria. Billiken se alineaba con las tareas semanales coincidiendo con los temas desarrollados.

Foto: Portada del primer número

Como nos permitían ilustrar el cuaderno de clase con las figuras publicadas, en especial las relacionadas con la historia argentina, reproducíamos las impresiones mediante el empleo de bencina. Mojábamos la hoja del cuaderno con un algodón embebido en bencina, colocábamos la figura sobre el cuaderno, la cubríamos con otra hoja limpia y con el auxilio de un lápiz, la rayábamos completamente a fin de transferirla al cuaderno.

El resultado era la reproducción elegida. El procedimiento se repetía con otras figuras, según necesidad. El cuaderno olía a bencina durante varios días. Las figuras originales de Billiken quedaban pálidas al quitarle lo esencial de su colorido. Fue una importante ayuda logística al brindarnos un servicio complementario del programa escolar.

Pero también nos brindó notas de humor a través de algunas historietas como “Batuque” y “Pelopincho y Cachirula”. Billiken nos acompañó durante todo el transcurso de la escuela primaria de ese Buenos Aires que se fue.

La educación, Las Revistas Inolvidables

EL TANGO CARCELARIO

Dentro de la temática del tango, la cárcel ha sido un tema transitado con relativa frecuencia, dando origen a letras inolvidables.

El recuerdo de la madre fue reflejado en “El penado 14″ de C. Pesce y A. Magaldi: “En una celda oscura,/de un presidio lejano….”, donde se refiere al presidio de Usuhaia. Luego continúa: “Ruego al Juez de Turno/que traigan a mi madre,/ le pido por favor,/ pues antes de morirme/ quisiera darle un beso/en la arrugada frente,/ de mi primer amor/”.

El tango “Al pie de la Santa Cruz”, de M. Battistella y E. Delfino, también se refiere al Penal de Usuhaia. En este tango el tema original es un problema de protesta laboral: “Declaran la huelga/ hay hambre en las casas/ es mucho el trabajo/ y poco el jornal/ y en ese entrevero/ de lucha sangrienta/ se venga de un hombre/ la ley patronal”. En la versión censurada el problema laboral es reemplazado por una pelea entre borrachos durante un juego de naipes: “Estaban de fiesta,/ corría la caña,/ y en medio del baile/ la gresca se armó;/ y en ese entrevero/ de mozos compadres/ un naipe marcado/ su audacia pagó…/”. Censurar la creatividad en el tango, dió origen a textos tan o más ridículos que el de este tango.

La situación del preso engañado por su mujer, se aprecia en varios tangos. En “Araca corazón”, de A. Vacarezza y E. Delfino, la esperanza del preso de rehacer su vida, alimentada por la larga espera, se frustra al comprobar una realidad muy distinta: “¡ araca, corazón !…callate un poco…/”; “Así cantaba un pobre punga/ que a la gayola por culpa de ella/ fue a descansar./ Mientras la paica, con sus donaires/ por las calles de Buenos Aires/ se echó a rodar/ Más como todo se acaba en esta vida,/ una tarde salió de la prisión,/ y al hallarla le dijo el pobre punga:/ Volvé otra vez conmigo, ¡ por favor!/Volver no puedo, dijo la paica/ el amor mío ya se acabó./ Pasó una sombra, sonó un balazo/ cayó la paica, y una ambulancia/ tranquilamente, se la llevó./.

En “La Gayola”, de A. Tagini y R. Tuegols, el hombre mató al que se fue con su mujer, pero cuando es liberado, va a visitarla para recordar buenos tiempos y despedirse: ” Hoy ya no me queda nada;/ ni un refugio…¡ estoy tan pobre!/ Solamente vine a verte/ pa’dejarte mi perdón…/ Te lo juro: estoy contento/ que la dicha a vos te sobre…/.

En el tango “Una carta”, de Miguel Bucino” el preso le escribe a la madre a fin de confirmar si es cierto que hay otro hombre en la vida de su mujer: ” Quiero/ que me diga con franqueza/ si es verdad que de mi pieza/ se hizo dueño otro varón/…” y más adelante señala: ” y si es cierto que al pebete lo han dejao/ en la casa de los pibes sin hogar…/si así fuera…Malhaya con la ingrata!/ algún día he de salir, y entonces vieja,/ se lo juro por la cruz que hice en la reja…/ que esa deuda con mi daga he de cobrar/”.

En el dramático tango “Dicen que dicen”, el engañado busca a su mujer y cuando la encuentra, la mata; esta historia se la cuenta a una vecina brindando los detalles de quien lo traicionó y de su muerte, hasta caer preso. La versión que realizó Julio Sosa es un verdadero hallazgo.

El tango “Sentencia” cuenta una historia distinta, en la que el asesino le relata al Juez que al ver a su madre injuriada sin razón, él no titubea en matar al ofensor, preguntándole al Juez, que hubiera hecho ante semejante situación.

En el caso de “Ladrillo”, de J. Caruso y J. de Dios Filiberto, mata en duelo criollo a un compadrón para defender a su novia, ofendida el día de su compromiso matrimonial. Enviado a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras dice: “Allá en la Penitenciaría/ Ladrillo llora sus penas/ cumpliendo injusta condena,/ aunque mató en buena ley./ Los jueces lo condenaron/ sin comprender que Ladrillo/ fue siempre bueno y sencillo,/ trabajador como un buey/”. Matar en duelo criollo, era considerado matar en buena ley.

Otro tango con duelo criollo es “El ciruja” de F. Marino y E. de la Cruz cuando menciona: “Frente a frente, dando muestras de coraje/ los dos guapos se trenzaron en el Bajo,/ y el Ciruja, que era listo para el tajo,/ al cafiolo le cobró caro su amor…/ Hoy ya libre ‘e la gayola y sin la mina,/ campaneando un cacho ‘e sol en la vedera,/ piensa un rato en el amor de la quemera/ y solloza en su dolor/”. Considerado el tango escrito con el más puro lunfardo. Historias carcelarias que nos contaba el tango en ese Buenos Aires que se fue.

El tango

EL CAMBIO DE MANO

El domingo 10 de Junio de 1945, el Gobierno dispuso mediante un decreto el cambio de mano en todas las calles y rutas argentinas.

Su fundamento fue la gran cantidad de accidentes automovilísticos, que no estaban de acuerdo con la densidad del parque automotor y cuya causa, se decía, era porque se manejaba por la izquierda. Se abandonó la norma inglesa de manejar por la mano izquierda y adoptar el estilo norteamericano de hacerlo por la derecha, norma generalizada en la mayoría de los países.

Los autos importados de Gran Bretaña poseían el volante a la derecha ya que así se circulaba en Gran Bretaña y los territorios bajo su dominio como Australia, Canadá, India, Indonesia, el Sudeste Asiático y países africanos.

La decisión fue la resultante de una campaña de divulgación iniciada con suficiente anticipación, mediante la difusión gráfica y radial. Grandes anuncios presentados en la vía pública fueron preparando a los habitantes del país. Se cambió la señalización existente en todas las rutas y a fin de evitar accidentes, las velocidades máximas fueron reducidas.

Se distribuyeron obleas con una flecha dirigida hacia la izquierda, para ser colocada en la luneta trasera de autos, camiones y colectivos. Al que venía detrás, le indicaba por donde debía adelantarse. El cambio de circulación obligó a modificar el diseño de los autos, cambiando la pedalera y el volante, de la derecha a la izquierda, y la palanca de cambios se ubicó a la derecha.

El cambio no afectó a los trenes, subterráneos y tranvías. Muchas calles cambiaron el sentido originando inconvenientes. Los cambios fueron impulsados por estudios mundiales destinados a mejorar la seguridad vial. El cambio de mano fue traumático en su comienzo y se realizó en una época de convulsión mundial, la finalización de la Segunda Guerra Mundial, con la secuela de limitaciones, escasez y racionamiento en ese Buenos Aires que se fue.

La ciudad, La educación
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