El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

Archivo de Junio, 2011

JOSIP BROZ “TITO”

Este soldado, sindicalista y activista obrero, fundó el partido comunista croata y gobernó a Yugoslavia desde 1943 hasta su muerte, en 1980.

Hay en su biografía, algunos espacios oscuros. Uno de ellos, es el relacionado con su etapa en la Argentina. Viajó desde Génova en el barco de carga “Princesa María” desembarcando en Buenos Aires el día 20 de Octubre de 1930, dirigiéndose a la localidad de Berisso, refugio de muchos compatriotas croatas.

Se ubicó en una pensión en la calle Nueva York y entró a trabajar en el frigorífico “Swift” en calidad de mecánico. Quienes lo trataron, lo llamaban “el ruso Walter”. Tito era un apasionado por el fútbol, fanático del equipo Czvena Zvezda de Yugoslavia, que usaba una camiseta idéntica a la de Estudiantes de la Plata. Como consecuencia Tito adhirió al club “pincha” de inmediato.

Durante una gira del equipo de Estudiantes de la Plata por Europa en 1968, fue invitado a jugar en la capital yugoslava. Antes del encuentro, los jugadores fueron saludados por el Mariscal Tito. Acompañaba a la delegación el ex jugador Nolo Ferreyra, integrante de la famosa delantera de la década del 30 llamada “Los Profesores”, que completaban los jugadores Lauri, Scopelli, Zozaya y Guaita.

Al encontrarse, Tito le dijo en perfecto castellano: ” A ud lo vi jugar muchas veces en La Plata. No puedo olvidar a ese equipo de la década del 40 integrado por Ogando, Rodríguez y Palma; Berto, Ongaro y Sande; Gagliardo, Negri, Laferrara, Cirico y Pellegrina”. Fue una inesperada y muy agradable sorpresa vivida por el plantel de Estudiantes en esa excepcional ocasión.

Se comenta que como intentó expandir entre los obreros del frigorífico “Swift”, la ideología marxista, fue considerado como elemento peligroso, lo que motivó su deportación a Yugoslavia en 1931. En las biografías consultadas, no hemos encontrado referencias del paso de Tito por la Argentina. Sin embargo, en el Bar Sportsman hay un mural pintado donde aparecen Cipriano Reyes y Tito.

A pesar que en la Dirección de Migraciones hay registros de dos personas con el nombre de Josip Broz, se supone que Tito ingresó al país con documentación falsa. Recuerdos de grandes personajes en el Buenos Aires que se fue.

Fuente:

Diario “El Día” 24-04-1999.- “El mariscal Tito y sus andanzas por Berisso”

Diario “Hoy” 14-03-2004.- Cuando el Mariscal Tito vivió en Berisso”

Vivieron en Buenos Aires

LA MÁQUINA

River Plate nació con el Siglo XX, el 25 de Mayo de 1901. Ese día se jugaba en la Herradura Monumental un partido amistoso con un equipo uruguayo, para evocar el nacimiento del club. En las tribunas se vivía un clima de tolerancia por ser un amistoso, que nada tenía que ver con los domingos de campeonato.

La década del 40 fue trascendente para River, porque apareció “la Máquina”, una delantera que jugaba de memoria. Fueron 5 años inolvidables donde a la preciosidad de las jugadas se disfrutaba con la habilidad de esos jugadores, los “players” de esa época. No tenían número y se los identificaba con términos ingleses.

El wing derecho Juan Carlos Muñoz, el insider derecho José Manuel Moreno, el centrefoward Adolfo Pedernera, el insider izquierdo Ángel Labruna y el wing izquierdo Aristóbulo D’Ambrossio. River salió campeón en 1941, 1942 y 1945, pero el Monito D’Ambrosio fue reemplazado por el mejor wing izquierdo de todos los tiempos, Félix Loustau,”Chaplin”, que jugaba con pelota o sin ella, una maravilla.

Esa “Máquina” con Loustau tenía una eficiencia mayor, era un espectáculo irrepetible verlos jugar, tan armónicamente. ¿Uds saben como eran los pases del gran Adolfo Pedernera?. Caían sobre pié elegido y a la hora de patear tiros libres, lo hacía tan bien que le pusieron “el maestro”.  Juan Carlos Muñoz corría por la raya con un pique veloz y enviaba sus centros destinados a José Manuel Moreno, “el Charro”, como lo llamaron después de su paso por México.

Moreno era completo. Tenía una vitalidad y fuerza desbordante. Alto, atlético y fuerte, en el área era un ganador, especialmento con los cabezazos, siempre dirigidos donde el arquero, goalkeeper en ese entonces, no llegaba. Ángel Labruna, “el Interminable” y Félix Loustau configuraron una pareja única, en una época en la que las jugadas no tenían nombre. Avanzaban hacia el área mediante una sucesión de “paredes” que culminaban con un disparo preciso. Era un espectáculo único para quienes pudimos disfrutarlo domingo a domingo, en ese Buenos Aires que se fue.

Los entretenimientos

LINO PALACIO

Lino Palacio fue uno de los más grandes creadores del humor gráfico como dibujante y caricaturista en la Argentina.

De profesión arquitecto comenzó a dibujar desde muy joven, colaborando en los medios gráficos más prestigiosos del país. Hemos disfrutado el humor picaresco reflejado en las tapas de la revista Billiken, durante nuestra etapa en la escuela primaria.

Tampoco podemos olvidar a una de sus grandes creaciones, “Don Fulgencio, el hombre qure no tuvo infancia”, que se publicó en el diario “La Prensa” a partir de 1938. Mostraba las peripecias de un hombre serio que culminaba sus actos con una actitud infantil. Posteriormente “Don Fulgencio” se trasladó al diario “La Razón”.

Foto: La Prensa, 25 Julio de 1999.

Fueron varios los personajes surgidos del lápiz de este magnífico creador, todos basados en la vida real. Uno de los más antiguos fue “Ramona”, una mucama gallega ignorante, inocente y muy sincera. Se basó en una mucama que trabajaba en la casa de su abuelo. Se publicó en el vespertino “La Razón” a partir del año 1938.

A partir de 1946, aparece en “La Razón” su famoso “Avivato”, un porteño vividor y aprovechador, que pasó a integrar el lenguaje coloquial porteño. El cine recogió a este personaje en la interpretación que realizó Pepe Iglesias “El Zorro”.

Lino Palacios tuvo trascendencia internacional con las caricaturas publicadas con el seudónimo de Flax. Comentaba los aspectos políticos más salientes de la guerra, con la participación de las figuras de primera línea como Stalin, Hitler, Roosvelt, Churchill, Tojo, Daladier, Chamberlain, Franco y Tojo.

En un solo cuadro rematado por un texto escrito en verso, se presentaban los hechos trascendentes durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, entre los años 1943 y 1946 en caricaturas cómicas. Conformaron un libro de 4 tomos, “Historia de la guerra” con 800 caricaturas. Recuerdos de un grande en ese Buenos Aires que se fue.

Personajes de la ciudad, Personajes de la infancia

TRATAMIENTOS CON YUYOS

El empleo de yuyos fue usado siempre como herramienta terapéutica doméstica.

Cuando la ciencia no alcanzaba, estos elementos lograban su objetivo. Es bien conocido que las tribus indígenas han encontrado en las plantas los medios necesarios para tratar sus dolencias con resultados diversos. Sin embargo, son muchos los productos farmacéuticos ampliamente utilizados provenientes de las plantas, yuyos para el vulgo.

Los beneficios del clavo de olor como calmante del dolor de muelas, son perfectamente conocidos. Se machacan varios clavos de olor y con el jugo obtenido, se moja un algodón y se lo coloca en la muela obteniendo mejoría, como paso previo a la visita al dentista, que ha usado el principio activo del clavo de olor, el eugenol, en su consultorio durante más de medio siglo.

Los baños de asiento con una infusión de hojas de malva, durante 30 a 40 minutos, han sido de utilidad para desinflamar procesos hemorroidales o inflamaciones prostáticas. Cuando el General DeGaulle visitó Buenos Aires, realizaba estos baños en horas de la noche, por padecer una inflamación prostática.

Las bondades del eucalipto se han mostrado con el empleo de los frutos con agua hirviendo, ya sea para humidificar y odorizar un ambiente o como vahos en procesos sinusales. Con las hojas machacadas del eucalipto, se preparaban jarabes para la tos mezclándolas con azúcar quemada y gajos de naranja, muy útil para suavizar la garganta.

Las semillas de zapallo se comían por sus propiedades antiparasitarias. En las carnicerías y verdulerías , se las obtenían en buena cantidad. Las molestas picaduras de mosquitos se mejoraban frotando sobre la piel, un diente de ajo, que también actuaba como repelente.

Antes de la aparición de la vacuna triple, la tos convulsa era un azote infantil. Uno de los tantos tratamientos encomendados, era beber el jugo que surgía al realizar cortes en la hoja de tuna, una plata de cactus muy difundida. El té con flores de tilo, se ha se ha usado como sedante suave. En las quemaduras se aliviaban colocando sobre la piel jugo de Aloe Vera.

Es curioso el procedimiento para calmar el dolor de oídos: se elaboraba un cigarrillo con una hoja de chala y se agregaba una mezcla de yerba y tabao. Una vez encendido, se pitaba tres veces y el humo se enviaba al oído, tapándolo luego con un trozo de algodón. Medicina folclórica practicada en ese Buenos Aires que se fue.

La casa, La ciudad, La cuestión social

LA PENITENCIARÍA NACIONAL

La Penitenciaría Nacional fue una cárcel modelo inaugurada en el año 1877. Estaba ubicada en el sitio delimitado por las calles Las Heras, Coronel Díaz, Juncal y Salguero.

En la Penitenciaría funcionaban 25 talleres de arte y oficios que producían elementos necesarios para el establecimiento y para reparticiones nacionales y municipales. Había talleres de imprenta, encuadernación y litografía, muy importantes ya que editaban el Boletín Oficial de la Nación y el Boletín Judicial, así como libros, revistas, periódicos y múltiples encuadernaciones en rústica y algunas de lujo.

También existían talleres de zapatería, herrería, fundición, mecánica y carpintería de alto rendimiento. Los talleres funcionaban con personal presidiario y no presidiario. Los reclusos eran asignados a los talleres de acuerdo con su voluntad y conocimientos. Los presos más viejos, enseñaban el oficio a los más nuevos.

Cuando dejaban la cárcel, ingresaban como oficiales en establecimientos privados, ya que había oficiales, obreros y aprendices. El funcionamiento de la Penitenciaría, reconocido en el resto del mundo, se basaba en el aislamiento nocturno en celdas individuales, trabajo diurno en talleres y estadía en patios con un silencio absoluto.

Usaban uniforme a rayas y grilletes, que durante el gobierno del General Perón dejaron de existir y se autorizaron las visitas íntimas de reunión conyugal. Fueron hechos destacados la fuga de anarquistas en 1924 y los fusilamientos de Severino Di Giovanni y Paulino Scarfó en 1930. 

El aumento de la población carcelaria hizo insuficiente sus instalaciones, lo que unido al avance urbanístico de la zona y los pedidos de traslado motivaron su demolición a partir de Setiembre de 1961. El lugar ocupado por la cárcel fue reemplazado por el Parque Las Heras y un Colegio. Recuerdos de un Buenos Aires que se fue.

La ciudad

SUCESOS ARGENTINOS

El 26 de Agosto de 1938 comenzó a proyectarse en los cines de Buenos Aires, “Sucesos Argentinos”, el primer noticiero cinematográfico sonoro de Argentina, creado por Antonio Ángel Díaz.

Se proyectaba antes del comienzo de las películas. En la apertura, se presentaba con las imágenes de un jinete, de apellido Céspedes, que montaba a su caballo parado en las patas traseras. Con una duración de 8 a 10 minutos, mostraba escenas de la realidad nacional e internacional, una propaganda empresaria hábilmente montada y la última parte estaba dedicada a los deportes.

Pudimos observar escenas de boxeo, turf, partidos de fútbol y automovilismo. Eran muy cortas, apenas 1 a 2 minutos, pero nos acercaba a conocer los rostros de figuras consagradas. Eran detalles mínimos de los acontecimientos deportivos. Veíamos el mundo al instante, una ventana abierta que nos acercaba a  la realidad.

Los distintos segmentos eran presentados con un título y comentados por un relator conocido, quien con voz solemne y neutra decía los textos en forma clara y sencilla. Así desfilaron Eduardo Rudy, Carlos D’Agostino, Jorge Paz, Enrique Mancini y Cacho Fontana.

Foto; La Nación. 5 Marzo de 2000.

En algunos cines como el “Porteño”, se proyectaban cortos ny noticieros argentinos e internacionales. En una sesión podían verse 4 o 5 noticieros distintos. “Sucesos Argentinos” fue una importante fuente de información, tal como sucedía con UAF en Alemania, NO-DO en España y Pathe en Francia, que se emitió hasta 1972. Historiadores, estudiosos del cine y universidades se nutrieron de la fuente de información reunida por “Sucesos Argentinos” en aquel Buenos Aires que se fue.

Los entretenimientos

BIDU, TODO O NADA

En la década del 40 “Bidú” era la única bebida cola que existía en Argentina.

Se presentaba en un envase de vidrio color verde, retornable y lavable, más delgado en su parte media, lo que permitía un buen agarre. Era una bebida de color oscuro, casi negro, semejante a otras colas que llegaron posteriormente y de un sabor muy dulce.

A mediados de la década del 40, hizo su aparición la norteamericana “Coca-Cola” en el mercado argentino. A los efectos de eliminar la competencia de “Bidú”, se apeló a un recurso muy eficaz. Compró la mayor cantidad posible de botellas de “Bidú” y las guardó en un depósito. Ante la imposibilidad de renovar los envases por razones económicas, “Bidú” desapareció del mercado.

“Bidú” fue el anunciante de un programa de preguntas y respuestas llamado: “Bidú, todo o nada”, conducido por el locutor y animador Iván Casadó. El programa era el único en su género y la conducción de Casadó le otrogaba momentos de suspenso. Se basaba en preguntas de cultura general.

El participante contestaba la primera pregunta por 1 peso. Si acertaba, pasaba a la segunda por 2 pesos y así, si no se equivocaba,iba duplicando hasta llegar a 64 pesos. Ahí finalizaba la participación. Ganar 64 pesos era festejado como si hubiera sacado un premio en la lotería.

Cuando el participante progresaba, las siguientes preguntas se efectuaban en audiciones distintas a fin de mantener el suspenso y motivar comentarios en el público oyente. Estábamos muy lejos de suponer que posteriores programas de preguntas y respuestas presentados en la televisión, premiarían a los participantes con importantes remuneraciones.

En la década del 40, ese premio máximo de 64 pesos se constituía en un acontecimiento trascendente y ampliamente comentado en ese Buenos Aires que se fue

Modas y costumbres

UNA GRAN FAMILIA EN LA CASA CHORIZO

Durante mi infancia y parte de mi adolescencia, viví en en una casa chorizo.

Así se la denominaba. Era un estilo de vivienda muy común en la ciudad de Buenos Aires. La puerta de calle tenía una aldaba de bronce con forma de mano sosteniendo una bola. Era el llamador, pero no era eficaz porque sólo se escuchaba desde una corta distancia.

Se usaba un timbre que funcionaba a pila; 3 grandes pilas de unos 25 centímetros de altura ubicadas en una caja de madera, distante 15 metros del timbre. El sonido era temblequeante. Seguía una puerta cancel de madera con vidrios biselados.

En el zaguán se encontraba el medidor de gas, que era visitado mensualmente por un empleado uniformado, que recogía el agua acumulada, con intenso olor a gas. El vestíbulo con piso de mosaicos y una vidriera de vidrios traslúcidos con decoración Art Nouveau. Un perchero de madera con espejo y sitio para colocar paraguas, abrigos, y sombreros.

En el primer patio, una cocina a gas de la Compañía Primitiva de Gas, y dos habitaciones de 4 x 4 metros y una de 4 x 6 metros. Un pasillo techado llevaba al segundo patio con dos habitaciones de 4 x 4 metros y una cocina grande a carbón. Sobre ella una pieza pequeña, a la que se accedía por una escalera metálica.

Finalmente, el patio del fondo, con una habitación pequeña, dos baños y un gran piletón para lavar la ropa y tres cocinas pequeñas de madera, que funcionaban con carbón. Un árbol de nísperos y un Jazmín del País, trepaba por la pared del fondo.

Una sala al frente con dos balcones a la calle y una habitación, muy oscura, daban al vestíbulo. Todas las habitaciones tenían sótano. En esa casa habitaban 17 personas configurando 6 familias que, ante determinadas circunstancias, eran una sola.

El respeto hacia el otro, la convivencia pacífica, la solidaridad ante situaciones imprevistas o difíciles,  o la comunicación amistosa y cordial, fueron factores  dominantes en la vida cotidiana de esa casa, en ese Buenos Aires que se fue.

La casa

EL MERCADO DE ABASTO

El Mercado de Abasto estaba ubicado en la calle Corrientes al 3200, entre Agüero y Tomás de Anchorena. Fue inaugurado en 1934 y obtuvo el Premio Municipal de Edificios y Fachadas en 1937. Era un hermoso edificio con escaleras mecánicas, que hoy se puede admirar como el Abasto Shopping.

Foto: Karlson U. Revista “El Abasto”,Nº1, Mayo 1999

Las actividades del Mercado eran intensas, tanto dentro como fuera de él. Las calles adyacentes estaban repletas de carros y chatas, que cargaban y descargaban frutas y verduras a un ritmo que no disminuía en las 24 horas.

Era una actividad intensa y febril, que originó en el barrio el nacimiento de fruterías, panaderías, almacenes, vinerías, carnicerías, garitos y prostíbulos. Confluían italianos, judíos y criollos, configurando una mezcla de idiomas y giros lunfardos que pululaban en esas calles y cortadas. Al primer subsuelo llegaba la carga en el Ferrocarril Central de Buenos Aires, y al segundo subsuelo el subterráneo de la actual Línea B.

Acostumbrábamos visitar el Mercado para traer fruta. Como se descartaban frutas y verduras que estaban un poco maduras, llevábamos una bolsa de mercado, generalmente de cuero, y seleccionábamos lo que según nuestro criterio era útil. Duraznos, bananas, naranjas, manzanas y mandarinas, integraban lo recolectado a precio cero.

Esta búsqueda se realizaba en cada uno de los puestos, buscando lo mejor en el material de deshecho. Paulatinamente la bolsa se iba llenando y cuando el peso era más que suficieente, emprendíamos el regreso. Debíamos caminar seis cuadras para regresar a nuestro domicilio.

En el transcurso de esa caminata podíamos observar como, de cada bolso, comenzaba a caer jugo de las distintas frutas recogidas. Por fin, al llegar a mi casa y mostrar lo recogido, era muy poco lo aprovechable, ya que durante el trayecto, la calidad de la fruta había empeorado rápidamente, y todo se reducía a elaborar una mínima ensalada de frutas.

El Mercado de Abasto cerró en 1984, siendo trasladado al Nuevo Mercado Central de Buenos Aires, desapareciendo un recuerdo imborrable de aquél Buenos Aires que se fue.

El barrio, La inmigración

LA MODISTA

La costura era una actividad que se enseñaba a las mujeres durante la etapa educativa. Las mujeres de pobres recursos se ocupaban de la costura en fábricas textiles, mientras que la mujer de clase media lo hacía en su casa, para colaborar con los ahorros del hogar. Generalmente el curso de costura se aprendía en las Academias de Corte y Confección.

El trabajo en su casa consistía en realizar los moldes con las medidas de la clienta, cortar las telas, pegar los botones y los cierres, hacer bolsillos, ojales y arreglos de las prendas femeninas e infantiles. Había que diferenciar a la modista que trabajaba a domicilio, de la que lo hacía en su casa. Ésta última alternaba su labor con las tareas domésticas. Los ingresos eran en general, discretos, apenas una ayuda para los gastos del hogar.

Luisa vivía con su mamá y su hermano Raúl en la casa chorizo que yo también habitaba. La mamá, una anciana tucumana, se ocupaba de las tareas de la cocina; Raúl trabajaba en un banco y Luisa, era modista. Su vida se desarrollaba en una pieza de 4 x 4 metros; allí dormía, comía y trabajaba. Era una situación repetida en innumerables casas y conventillos.

La pieza, único sitio de vivienda al que se agregaba una pequeña cocina a carbón, era el mundo donde desarrollaba su labor cotidiana. En una amplia mesa de madera, ubicada en el centro de la habitación, Luisa marcaba con una tiza y cortaba las telas que luego unía con alfileres que sacaba del alfiletero, una pulsera de tela con una almohadilla, colocada en el dorso de la muñeca. Luego las hilvanaba y colocaba sobre el maniquí, hasta la primera prueba.

Cuando cosía a mano, enhebraba la aguja con suma facilidad y usaba un dedal metálico en el dedo mayor. Completaba su trabajo con la máquina de coser, marca “Singer”. Antes de la entrega, planchaba las prendas con una plancha a carbón, grande y pesada. Algunas clientas hacían pruebas en su “taller”, pero en otras ocasiones, llevaba las prendas a domicilio, para una prueba o para entregarla ya terminada.

Luisa y su hermano mantenían la economía familiar mientras su madre compartía con ella, buena parte del día. Por la tarde, en un brasero con carbón encendido, calentaba agua en una pava, y mateaba a la hora clásica de la merienda, comiendo bizcochos con grasa. Las tareas se realizaban con el acompañamiento de las trasmisiones radiales, escuchando las emisiones diarias de los radioteatros, alternando con programas musicales o cómicos. Luisa fue una modista de barrio, en ese Buenos Aires que se fue.

Sin categoría

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda

film izle Home Design Spielaffe sesso video giochi