El Buenos Aires que se fue

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LOS ITALIANOS Y EL TANGO

La Argentina fue un país de inmigrantes a predominio italiano. Entre 1880 y 1914, ingresaron 2.022.326 habitantes provenientes de Italia, que procuraron acriollarse asimilando las costumbres de la nueva tierra.

Esta inmigración contribuyó a consolidar la estructura del tango a través de los músicos que arribaron: unos con formación académica y otros intuitivos. En cada hogar italiano era habitual encontrar aficionados al canto lírico o a la ejecución de algún instrumento tradicional como el acordeón, mandolín o guitarra, en los que se ejecutaban canzonetas típicas.

Foto: Enrique Santos Discepolo

Grandes músicos, compositores y poetas surgieron de esa corriente migratoria que configuraron una gran cantidad de apellidos de origen itálico, pero argentinos de nacimiento, conformando lo más selecto de la antología tanguera. Agustín Magaldi, Ignacio Corsini, Alberto Marino, Alberto Morán, Hector Mauré y muchos más, integraron el rubro de cantantes.

Alfredo De Angelis, Aníbal Troilo, Juan D’Arienzo, Francisco Canaro, Miguel Caló, Osvaldo Pugliese entre los directores de conjuntos típicos. Homero Manzi, Nicolás Pracánico, Enrique Cadícamo, Homero Expósito, Armando Acquarone, Sebastián Piana, Enrique Santos Discépolo, Hector Marcó, etc entre los autores y compositores.

El italiano es en los tangos, un personaje pintoresco: “Y un tano cabrero rezonga en la puerta,/ porque a un compadrito manyó el estofao:/ -¡Aquí, en esta casa, osté non me dentra;/me sun dado cuenta que osté es un colao…!.(Padrino Pelao, E. Delfino).

Nostálgico como en el tango “Canzoneta” de E. Lary y E. Suarez, dice: “Cuando escucho “o sole mío”/ senza mamma e senza amore/ siento un frío acá, en el cuore/ que me llena de ansiedad/será el alma de mi mamma/ que dejé cuando era niño.” y también cuando señala: “Soñé a Tarento en mil regresos/ pero sigo aquí en la Boca,/ donde lloro mis congojas/ en el alma triste, rota, sin perdón.”

También cuando se expresa en el tango “La Violeta ” de N. Olivari y C. Castillo:”Con el codo en la mesa mugrienta/ y la vista clavada en el suelo,/ piensa el tano Domingo Polenta/ en el drama de su inmigración/ en la sucia cantina que canta/ la nostalgia del viejo paese,/ desafina su ronca garganta/ ya curtida de vino carlón”.

Siempre identificado con el fenómeno inmigratorio, cantando a la nostalgia, al desarraigo o a la desilusión con la tierra de adopción, como queda reflejado en las cuartetas anteriores. Sus letras relatan la historia de la inmigración y la prostitución en un mundo de sentimientos donde pedominan el odio, la pasión, la envidia, el rencor y la venganza.

El tango y el teatro popular representado por el sainete fueron las voces predominantes en las primeras décadas del Siglo XX. Permitieron que los inmigrantes italianos manifestaran sus alegrías y pesares expresando sus denuncias, expectativas, opiniones y sentimientos en ese Buenos Aires que se fue.

El tango, La cuestión social, La inmigración

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