El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

EL CORSO

El corso integraba la gama de festejos del Carnaval. Si bien se desarrollaba en distintos barrios, los tradicionales eran el de la Boca, Boedo, Flores y la Avenida de Mayo.

Era un espectáculo tradicional con concursos de máscaras, desfiles de carrozas y de comparsas que representaban a un barrio o club barrial, todos uniformados, saltando incansablemente y algunas veces, encabezados por algún niño pequeño.

Los asistentes participaban ya calmadamente o en forma muy sonora, con sus pitos y matracas, arrojando serpentinas y papel picado. Los más jóvenes usando pomos de agua perfumada, y los mayores, con los lanzaperfumes, mucho más caros, cuyos objetivos eran el cuello o las piernas de las entusiastas mascaritas femeninas. Los pibes juntaban las bolsas de papel picado llenándolas con el que ese encontraba en el suelo.

Los cafés y bares colocaban mesas en la vereda que sólo permitían ver a los que transitaban por la vereda ya que sobre el cordón de la calle se ubicaba la multitud observadora. Quienes intentaban degustar un vermouth con una variedad de platitos, en muchas ocasiones veían frustadas sus intenciones ante una lluvia de papel picado sobre dichos platitos, especialmente al ignorar si ese papel picado era de primera mano o reutilizado.

Siempre desfilaba el Oso Carolina inspirando compasión por su sacrificado disfraz. El Corso finalizaba alrededor de la medianoche, hora en la que los bailes en los clubes, estaba en su mejor momento. Ir al Corso un par de horas y completarlo con el baile en el club o en un salón, era el procedimiento más común.

En general, el estilo de diversión era agresivo. En muchas oportunidades, un puñado de papel picado aterrizaba dentro de la boca o en los ojos, con las matracas y los pitos sonando en los oídos. En la década del 50 se difundió el empleo de unos martillos plásticos; los golpes en la cabeza eran la rutina provocando un sonido muy particular.

La fiesta se repetía todas las 8 noches de Carnaval, aunque una visita era más que suficiente, salvo intereses especiales. Las comparsas hacían presentaciones en algunos cines barriales, como el cine Medrano, donde tuve la ocasión de verlas. Marchaban, cantaban y bailaban con un colorido  despliegue de sus participantes. Recuerdos del Carnaval en ese Buenos Aires que se fue.

La ciudad

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom