El Buenos Aires que se fue

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Archivo de Marzo, 2011

LOS JUDÍOS Y EL TANGO

Los judíos inmigrantes que llegaron a la Argentina fueron denominados “rusos”. Los que se acercaron al tango, cambiaron sus nombres y participaron en su desarrollo artístico. Las persecuciones, las privaciones y los miedos, fueron factores dominantes en los cambios de nombre que experimentaron al asentarse en este país.

La relación de Max Glucksmann con el tango fue trascendental; como su participación en la industria del disco y su responsabilidad en los famosos concursos para elegir el mejor tango del año, realizados a partir de 1924 en el Cine Teatro “Grand Splendid”, donde el primer premio fue para el tango “Sentimiento gaucho”.

El “alemán” Arturo Bernstein fue bandoneonista de impecable técnica que actuó en las primeras décadas del siglo XX, iniciando la enseñanza del bandoneón. Utilizó partituras en las ejecuciones, por lo que su conjunto fue identificado como “el de los cosos que tocan con el papelito al frente”.  Fue autor de los tangos “El abrojito”, “Don Goyo”, “Ojos maulas”, etc.

La aparición de Julio De Caro y su escuela modificaron las reglas de la ejecución y fueron muchos los instrumentistas judíos que participaron es esa etapa renovadora. Los cuatro hermanos Rubinstein, Luis Rubinstein, Maury Rubinstein, Oscar Rubens y Elías Randal eran hijos de una humilde familia que desde Rusia llegaron al país a comienzos del siglo XX. Estuvieron estrechamente ligados con el tango y dejaron una producción de primer nivel que siempre ha integrado el repertorio de las orquestas típicas.

“Tu perro pekinés”, “Charlemos”, “Cadenas”, son algunos de los títulos de Luis Rubinstein, fundador y director de “PAADI”, Primera Academia Argentina de Intérpretes. Oscar Rubens se orientó a la impresión y edición de obras musicales, fundando “Ediciones Musicales Select”. Compuso tangos inolvidables como “Cuatro compases”, “Rebeldía”, “Lejos de Buenos Aires”, etc.

Elías Randal compuso “Así se baila el tango”, gran creación y carta de presentación de Alberto Castillo. También compuso “Gracias”, “Tanto”, “La novia del mar”, “Quiéreme como soy”. Mauricio Rubinstein, Maury, fue un gran difusor del tango, en programas difundidos por Radio El Mundo, Radio Belgrano y por la edición de las revistas “Sintonía” y “Antena”.

Isaac Rosofsky fue conocido como Julio Jorge Nelson. En la década del cuarenta fue el presentador de las orquestas de Carlos Di Sarli, Miguel Caló y Francini y Pontier. Fue pionero en la difusión radial del tango a través de la audición “El éxito de cada orquesta”, que se difundía por Radio Mitre, diariamente de 16.30 a 17.00 horas. La cortina del programa era su tango “Margarita Gauthier” y se despedía diciendo :”Hasta mañana, si Dios así lo permite”.

Israel Kaflun nació en el barrio del Once y lo conocimos como Raúl Kaplun. Fue primer violín de Miguel Caló desde 1933 a 1942, cuando pasó a formar parte de la orquesta de Lucio Demare. En 1946 organizó su conjunto hasta 1952. En el año 1949 pude verlo en el Auditorio de Radio El Mundo, donde ejecutó 3 tangos en los famosos bailables de los sábados.

Miguel Nijensohn nació en Buenos Aires en 1910. Su madre le regaló un piano y contrató a los mejores maestros, pero a Miguel le gustaba el tango y participó junto a Aníbal Troilo en 1926. Siguió con Roberto Firpo y de 1936 a 1939 actuó con Miguel Caló. En 1954 formó orquesta junto a los grandes Symsia Bajour, José Niesso y Elías Garnik. Entre sus composiciones se encuentran “Yo quiero cantar un tango”, “Decime que pasó”, “Tango compadrón”, etc. Recuerdos de un Buenos Aires que se fue.

Fuente: “Tango y Cultura Porteña”, Radio Cultura FM 97.9. Emisión Nº 97.     5 de Marzo de 2001

El tango

CICLOS RADIALES HUMORÍSTICOS DE LARGA DURACIÓN

Luis Sandrini personificó a partir de 1944 a “Felipe”, un muchacho de barrio tartamudo, humano y sentimental, con libretos de Miguel Coronatto Paz. Fue secundado por destacados animadores como Juan Carlos Thorry, Ignacio de Soroa, Julio Cesar Barton y Antonio Carrizo, con quienes dialogaba. Se mantuvo en el aire durante 13 años.

Manuel A. Meaños fue el libretista de “El Ñato Desiderio”, personaje interpretado por Mario Fortuna durante 10 años en Radio Splendid, a partir de 1949. Personificaba a un muchacho de barrio, sin condiciones intelectuales a pesar de pretender poseer una importante formación cultural. Fue muy popular su dicho “garrá lo libro que no muerden”.

“El Relámpago” era una redacción periodística que se transmitía por Radio El Mundo con la participación de actores populares como Mangacha Gutiérrez, Guido Gorgatti, Tincho Zabala, Héctor Pascuali y Juan Laborde con la colaboración del locutor y animador jaime Font Saravia.

En 1947 Radio El Mundo difundió “Qué pareja” sobre libretos de Abel Santa Cruz, con la participación de Blanquita Santos, Héctor Maselli y la colaboración de Osvaldo Canónico, Mangacha Gutiérrez y Roberto Lopresti. Estuvo en el aire durante 22 años.

En 1940 Radio El Mundo comenzó a transmitir “Los Pérez García”, la familia radial más popular con libretos de Oscar Luis Massa. Integrada por Doña Clara (Sara Prósperi) y Don Pedro (Martín Zabalúa), mientras que al hijo varón, Raúl, lo personificaba Osvaldo Norton y a Luisa, su  hermana, Perla Black y posteriormente Celia Juárez. Era la representación de una familia de clase media viviendo las distintas situaciones del día. Al comenzar la audición sonaba un teléfono y alguien contestaba: “Sí, Ud está hablando con la casa de los Pérez García”. Se transmitió durante 27 años.

“Gran Pensión El Campeonato”, la creación de Tito Martínez del Box, comenzó a emitirse en 1939 por Radio Belgrano los domingos al mediodía, durante 13 años consecutivos en las audiciones de “Jabón Federal”. Con libretos de Enrique Dátilo  personificaban a “Doña Asociación” Antonia Volpe; a “Pedrín el Fainero”, Félix Mutarelli; al “Millonario”,Tino Tori; a “Don Lorenzo” Roberto Fugazot y al “Académico García”, Zelmar Gueñol. Terminado el campeonato el premio era el casamiento con “Miss Campeonato”, la hija de “Doña Asociación”. Al finalizar un partido en el estadio de River Plate en el que se consagró campeón, asistí a esa ceremonia que se realizó en la zona del arco ubicado a espaldas del Río de la Plata, cuando el estadio de River era “la herradura monumental”. Los actores vestidos con traje de etiqueta y “Miss Campeonato” con el tradicional traje de novia. Recuerdos de un Buenos Aires que se fue.

Sin categoría

GATH & CHAVES

Ir a Gath & Chaves era una fiesta.

Alfredo Gath, inglés y Lorenzo Chaves, santiagueño, fundaron Gath & Chaves en 1883 para vender ropa masculina. Ubicada en un principio en Bartolomé Mitre y Florida, la empresa creció y se instaló definitivamente en Florida y Cangallo, en el año 1914, en un edificio soberbio, construído a imitación de las Galerías Lafayette de París, con un gran hall y 8 pisos.

Fue la más famosa de las tiendas argentinas que en 1922, se fusionó con Harrod’s. Las ampliaciones la transformaron en “The South American Stores Gath & Chaves”. Sus locales fueron un ejemplo a tener en cuenta por la calidad del surtido de mercaderías y por el servicio al cliente, brindado por un personal numeroso, de alta profesionalidad y bien actualizado respecto de las novedades nacionales y extranjeras.

El servicio de envío a domicilio comenzó con carros y triciclos, mejorando posteriormente con el empleo de camionetas pintadas de color verde. Era comparable a las mejores tiendas inglesas. En la dos semanas de fin de año y el nuevo año, eran innumerables las visitas de los pibes con su familia, para ver las decoraciones de Navidad y disfrutar la presencia de los Reyes Magos, a quienes indefectiblemente, se les llevaba una carta solicitando los juguetes.

En el octavo piso se encontraba la Confitería desde donde podía disfrutarse una magnífica vista de la ciudad; se llegaba por ascensor conducido por un empleado uniformado. Todo el personal estaba uniformado, masculino y femenino, de acuerdo con la categoría. Eran más de 6 mil personas.

La Confitería era visitada por damas adineradas, para encuentros tradicionales, el famoso té de las 5 de la tarde a la usanza inglesa, pero también por quienes deseaban disfrutar de un té con masas o como en mi caso, un chocolate con masas. Me llamaron la atención las escaleras mecánicas , que sólo había visto en el Mercado de Abasto y en el subterráneo de la calle Corrientes.

Visitar la tienda era un paseo esperado con ansiedad por los chicos y disfrutado por los adultos. El atractivo de las ofertas a bajo precio eran el gancho para la compra de artículos más suntuosos. Un aviso promocionaba camisas blancas y cuellos finos para hombre, con puños a $ 3,40 y sin puños a $ 2,00. Pero se vendían Puños de papel, a $ 0,50 centavos la docena.

Los distintos modelos se exhibían en maniquíes con cabeza de cera y cabello natural. Gath & Chaves fue el emporio de la elegancia y centro de la moda, inmortalizada en la película “La vendedora de fantasías”, que Mirtha Legrand filmó en aquel Buenos Aires que se fue.

Las Grandes Tiendas

LA VISITA DEL GRAF ZEPPELIN

El Graf Zeppelin fue un gran dirigible alemán que voló por primera vez en 1928 y al año siguiente, dió la vuelta al mundo en 21 días, a una velocidad media de 85 km por hora, pero que en sus vuelos habituales lo hacía a 117 Km por hora.

El 1º de Julio de 1934 llegó a Buenos Aires, procedente de Río de Janeiro con una tripulación de 40 personas y 24 pasajeros. Tenía el aspecto de un gran cigarro habano de color plateado, de 236 metros de longitud y 45 metros de altura. El dirigible tenía una capacidad de 105 millones de litros de hidrógeno.

Llegó desde el Delta, cruzó la ciudad y luego siguiendo las vías del Ferrocarril San Martín se dirigió a los terrenos militares de Campo de Mayo, donde fue amarrado con la ayuda de un gran número de soldados conscriptos en la zona de descenso, sosteniendo unas gruesas sogas que salían desde la cabina, ya que en Campo de Mayo no había un mástil de amarre.

En esa mañana muy fría, 2 grados bajo cero, fue mucha la gente que se acercó a observar la llegada de la enorme aeronave, luego de la gran difusión realizada por la radio.  Estuvieron presentes los ministros de Guerra y de Marina. El objetivo de la llegada del Graf Zeppelin a la Argentina era establecer una línea regular entre Europa y Argentina, con una escala técnica de reabastecimiento en Río de Janeiro.

La vida en el dirigible era similar a la de un barco pero con menos comodidades. Los hombres asistían a los cocktails de la noche muy bien  vestidos y las mujeres luciendo trajes de noche. Pero el dirigible no tenía calefacción, de modo que cuando volaba por zonas frías o en invierno, los pasajeros y la tripulación debía taparse con varias mantas. Los camarotes eran relativamente amplios y cómodos; había cabinas individuales con sofá camas o con literas.

Antes de partir, el dirigible sobrevoló Buenos Aires durante 2 horas, siendo observado y fotografiado por mucha gente. Recuerdo que en el año 1937, recibí de regalo un dirigible de lata imitación del Graf Zeppelin, color plateado, de unos 30 centímetros de largo, con dos rueditas en la cabina y una en la cola, y que funcionaba a cuerda, avanzando y girando por un corto tiempo, como la mayoría de los juguetes de ese Buenos Aires que se fue.

La ciudad

EL CARRERO

La tracción a sangre era el medio de transporte habitual. Carros, carrozas y chatas eran traccionadas por caballos conducidos por el carrero, estableciendo una estrecha relación entre el animal y el conductor.

La chata era un carro cuyas ruedas delanteras eran más chicas que las traseras, tirado por 2 o 3 caballos percherones. Transportaba fardos de lana, barriles de vino, bolsas de harina, cereales o de azúcar, cajones con botellas de vino o de cerveza, para proveer a los almacenes de la ciudad.

El carrero se sentaba sobre el tablón de la chata llevando en una mano las riendas de cuero, sosteniendo el látigo con la otra. Cuando era el momento de arrancar la chata pesada, se paraba en el pescante de madera con las piernas bien abiertas permitiendo ver sus pantalones de cambrona y su corralera cortona, siempre que no lo ocultara con un delantal de arpillera desflecada.

El sombrero ladeado llevaba un escarbadiente en la cinta, el pucho de un cigarro en una comisura labial, pañuelo al cuello y un clavel en la oreja. Camisa a cuadros, chaleco desprendido y alpargatas.  Con su voz ronca y potente, emitía gritos, interjecciones y silbidos dirigidos a los tungos, seguidos del ruido del látigo sobre las ancas del cadenero.

Las patas de los percherones resbalaban sobre los adoquines al comenzar a moverse la chata, pero ya en pleno movimiento, se desplazaba a los saltos por los empedrados no siempre parejos. Paraba siempre en el mismo boliche donde apuraba unos tragos de caña o de vino tinto, mientras armaba un cigarro tranquilamente, conversando sobre los temas repetidos, sus pesares y sus alegrías.

En algunas fondas se escuchaba música de acordeón, que le evocaba otras latitudes, otros tiempos. Pitaba su cigarro eliminando un humo pestilente. Pero existía la posibilidad de encontrar compañía femenina que alegraba esas horas de expansión.

La calidad de sus monturas y el cuidado de sus caballos despertaban la envidia de los carreros. Al terminar la jornada el camino se orientaba hacia el corralón donde chata y caballos quedaban hasta el día siguiente. En los costados de la chata, se veía un filete con una inscripción:” Donde para este varón hacen cola las mujeres”. Eran inscripciones comunes y provocativas que integraban el entorno de este personaje inconfundible de aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente: “Música, Recuerdos…y algo más”. Radio Cultura FM 97.9. Emisión Nº 1. 22 de Abril de 1998

Personajes de la ciudad

LA REVISTA “EL HOGAR”

La revista “El Hogar” fue fundada por Alberto Haynes en el año 1904. Reconoció a la familia como unidad social y conformó gustos, vestimentas y formas de vida de los argentinos.

Identificada con vastos sectores de la vida argentina, alcanzó consagración nacional e internacional. Se dirigió al gusto femenino de la clase media y halagó a la clase alta comentando sus reuniones sociales, viajes y sitios de veraneo. Pero también tuvo cabida para expresar la literatura y el pensamiento argentino.

Los anuncios que publicaba, estaban dirigidos mayoritariamente a la mujer, orientados al cuidado e higiene de la piel y belleza. La elección de un ejemplar del año 1950 nos permitió seleccionar algunos para comentar: “TUREN es el lápiz labial de las horas felices. Para flirteo, para agradar, para lucir”, detallando el momento oportuno para usar cada variedad.

Se pubicaba la opinión de conocidas damas de la Sociedad Porteña:”Doy a la limpieza del cutis con crema P…toda la importancia que tiene, dice xxx. Ella sabe por propia experiencia que el cutis revela a los ojos que la miran, todo su personal encanto”.

Hablando de polvos faciales: “Nuevos matices en los los polvos TABÚ de Dana, modernos y seductores”. La lista de promociones abarcaba todas las áreas, por ejemplo: “El cabello lavado con jabón queda opaco. HALO lo deja limpio, brillante, perfumado”, o presentando los jabones con perfume:”Jabones perfumados Atkinsons en 2 famosas fragancias, Lavanda Inglesa y Loción a la Colonia”. También: “Richard Hudnut, un champú crema líquida que contiene huevo. Da nueva belleza a su cabello y lo vuelve dúctil, más fácil de arreglar”.

No se había iniciado aún la lucha ecológica, con la protección de las especies y así se anunciaban los tapados de piel de nutria:” Un tapado es el reflejo primerísimo de la personalidad. Sacos de nutria Berthe”. Anuncios para pensar como el siguiente: ” Siéntase más segura durante más días. Protéjase del olor axilar con ODO-RO-NO líquido, desodorante y antisudoral, que evita el olor axilar durante 7 días”.

La moda Divito mostraba mujeres con talle ajustado y cintura de avispa, también llamados modeladores:”Cinturas más finas con el formador LEILA, elaborado con el famoso elástico “Avispa”, tan elástico como el cuerpo lo requiera”. Otra prioridad era destacar la belleza del busto:”Soutiens Mistinguett, la prenda en la que reside el secreto de la gracia femenina. Suaves y livianos como nubes”.

Dentro de la gama de aparatos musicales se destacaba el “COMBINADO RCA VÍCTOR con el más moderno cambiador automático para ambas corrientes, continua y alternada”. En la gama de cigarrillos rubios, se encontraba “COMMANDER, afinidad de gustos. Un aroma inconfundible. Un paladar que subyuga desde la primera bocanada. Eso es COMMANDER, el cigarrillo rubio adoptado por el hombre que sabe fumar”. Recuerdos de una revista trascendental, en aquel Buenos Aires que se fue.

Las Revistas Inolvidables

LOS ARREGLADORES Y EL TANGO

Los orquestadores o arregladores se acercaron al tango después de 1920, generando la superación técnica al mejorar el tratamiento instrumental de las partituras.

Los precursores fueron Julio Perceval, Julio Rosemberg y Mario Maurano. Pero a partir de 1932, fueron Héctor Artola y Argentino Galván, quienes sistematizaron el arreglo instrumental de las orquestas típicas argentinas. Antes de la aparición de los orquestadores, las ejecuciones se hacían en forma empírica tocando “a la parrilla”, sin partitura.

En la década del 40, la importancia de los arregladores fue trascendente. En esa época, ninguna orquesta de cierta categoría dejaba de utilizar los servicios de los arregladores, protagonistas anónimos del tango que en la mayoría de los casos, fueron los verdaderos artífices de las modalidades interpretativas de los distintos conjuntos.

Todos querían tocar mejor y fue fundamental la importancia de los estudios en el conservatorio. Debemos agregar los nombres de Horacio Salgan, Ismael Spitalnik, Pascual Mamone, Osvaldo Pugliese, Julian Plaza, Emilio Balcarce, Astor Piazzolla, Carlos García, Leopoldo Federico, sólo algunos de los muchos que se han dedicado a la práctica de la orquestación.

Se comenta que Aníbal Troilo solía modificar las orquestaciones, haciendo pequeños cambios durante el transcurso de las interpretaciones, preguntando como quedaría cada frase musical modificada. Al final de la interpretación, varios pasajes diferían del original, manteniendo el clásico estilo troileano. Los orquestadores han ejercido una gravitación fundamental y decisiva en la evolución del tango, en aquel Buenos Aires que se fue.

Fuente: “Tango y Cultura Porteña”, Radio Cultura FM 97.9, Emisión Nº 116.     16 de Julio de 2001

El tango

APRENDIENDO A BAILAR

Íbamos a bailar después de superar el largo aprendizaje. No queríamos pasar vergüenza y para lograrlo, eran necesarias horas de ensayo.

Para ello, se organizaban encuentros de fin de semana con amigos y sus hermanas o primas, y a través de los bailables de la tarde del sábado o domingo trasmitidos por la radio, aprendíamos con tropezones y disculpas, los secretos básicos de los ritmos de moda: melódicos, tropicales y del swing.

El objetivo era manejarse con soltura en los bailes de estudiantes o en los asaltos. Ir a bailar a un club, era una situación distinta porque más del 50% de la música que se difundía era tango. Aprender a bailar el tango era una tarea que comenzaba entre varones. El que sabía, enseñaba los pasos imprescindibles, desempeñando alternativamente el papel femenino o masculino.

Una vez adquirido el entrenamiento suficiente, comenzaban los ensayos con chicas. En general, la experiencia que tenían era escasa o nula y el aprendizaje era dificultoso pero entretenido. Se elegían los bailes de Carnaval para el debut en el club barrial, donde era más fácil pasar desapercibido. Y lo hacíamos con quienes habíamos aprendido.

El Carnaval finalizaba y durante el resto del año, se optaba entre los bailes con grabaciones o con orquestas. Algunos clubes muy populares funcionaban los fines de semana y programaban grabaciones de 2 conjuntos: uno de música típica y el otro podía ser un conjunto de jazz o una orquesta característica. Eran anunciados durante la semana quienes integraban los rubros del sábado y domingo.

Importaba como se bailaba el tango y que la compañera ocasional, no desentonara. En general se empleaba un estilo sencillo, que permitía disfrutar de la danza y no chocar en una pista que se llenaba completamente, donde a duras penas se podía caminar. Las figuras acrobáticas que nos muestran en la época actual eran impensadas y jamás realizadas, incluso, en las demostraciones teatrales. Simplemente, se bailaba.

Paulatinamente incorporábamos nuevas figuras a lo ya aprendido, que nos brindaba mayor seguridad y solvencia bailable. Bailábamos el tango en silencio, siguiendo minuciosamente su interpretación, con una coreografía sencilla, disfrutando de cada paso con la compañera, conocida o no.

Dispersos por la ciudad existían los clubes que realizaban bailes con orquesta como Vélez Sarsfield, Comunicaciones, Pedro Echagüe o con grabaciones, tales como Social Rivadavia, Ferro Carril Oeste, Villa Sahoers, Social Buenos Aires donde comenzamos a disfrutar del tango y los ritmos del momento, en ese Buenos Aires que se fue.

El tango

HUMOR RADIAL: LOS IMITADORES

Los imitadores eran los actores más populares; algunos personajes eran preferidos como ocurría con Francisco Canaro de quien se exageraba su voz ronca y no se pronunciaban las eses finales.

En un comienzo, fueron pequeños conjuntos cómico musicales como “Los Bohemios”, creado y dirigido por Mario Pugliese “Cariño”, que imitaban a todas las figuras de moda, exagerando la forma de expresarse. Rafael Buono y Salvador Striano integraron el famoso duo Buono-Striano durante casi 40 años. Canciones, parodias, chistes, la risotada de Buono y las imitaciones de voces femeninas por parte de Striano de supuestas heroínas de la historia.

Augusto Codecá fue un brillante imitador que actuó por Radio El Mundo en la década del 40 con la asistencia del locutor y animador Jaime Font Saravia. En la misma década fue muy popular Fortunato Benzaquen con su personaje “Alí Salem de Baraja, Marqués de Estambul”. Actuaba en radio, cine y teatro, siempre con el mismo personaje.

A partir de 1941, Pepe Iglesias “El Zorro” comenzó sus programas por Radio El Mundo con libretos de julio Porter. Imitaba a muchos personajes de la farándula, a los que sumaba los propios. Posteriormente, con libretos de Wimpi, pasó a Radio Belgrano llenando un capítulo brillante dentro de las audiciones humorísticas de la época.

Marina Traverso, conocida como Niní Marshall fue una destacada áctriz cómica que presentó personajes extraídos de la vida real como Cándida, una gallega inmigrante y Catita, la chica del barrio. Los diálogos los desarrollaba con Juan Carlos Thorry y posteriormente con Antonio Carrizo.

La “Caravana del Buen Humor” fue creada por el locutor Tito Martínez del Box en la década del 40. Tenía un elenco de muy buenos imitadores que originaron “Los Cinco Grandes del Buen Humor” integrado por Jorge Luz, Rafael Carret, Juan Carlos Cambón, Zelmar Gueñol y Guillermo Rico, con libretos de Máximo Aguirre.

Otro despendimiento de la “Caravana del Buen Humor” fue “La Revista Dislocada” conducida por Delfor, donde participaba Nelly Beltrán, Julio De Grazia, Carmen Vallejos, Carlos Balá, Jorge Porcel, Mario Sánchez y otros.

Juan Carlos Mareco, conocido como “Pinocho” llegó de Uruguay y sus imitaciones se referían a personajes femeninos y masculinos. Generalmente empleaba un tono campero en el decir, especialmente cuando contaba las anécdotas “del Viejo Varela”, sobre libretos de Wimpi, uno de los libretistas más brillantes de aquel Buenos Aires que se fue.

Modas y costumbres

EL “TATA” FLOREAL RUIZ

En el desaparecido cine Edison, en Liniers, vi por primera vez a Floreal Ruiz, cantando en una presentación vespertina en los llamados “números vivos”.

Lo conocía por haber escuchado sus grabaciones con las orquestas de Alfredo De Angelis, Aníbal Troilo y Francisco Rotundo. El cine estaba casi vacío, no había público para ese gran cantor. Años después cuando cantaba con la orquesta de José Basso estuve presente en su casa en San Antonio de Padua con motivo de festejarse su cumpleaños.

Tuve la oportunidad de dialogar largamente con él y sus amigos, que lo rodeaban constantemente, mientras en la casa se escuchaban grabaciones de sus distintas épocas. Era una noche de verano muy calurosa. El agasajado estaba super contento y gentil, brindándonos el regalo de sus canciones a media voz, con su exacto decir y estricta afinación.

Se sucedían los tangos, a cual mejor, que los presentes entonábamos en voz muy baja, disfrutando cada nota. Mil y una anécdotas del ambiente artístico, graciosas, interesantes, curiosas. Conocimos como y donde vivían los músicos, cuando la fama aún no había llegado. Que artistas luego famosos, fueron sus compañeros de esa época, como Julio Martel y Alberto Castillo, cuando compartían los viajes mañaneros en el tranvía, camino a las salas de ensayo.

Las exigencias de los directores de orquesta, los problemas causados por el consumo de cigarrillos, limitando la entrada de aire para cantar con mayor potencia, así como el abuso de alcohol y drogas en el ambiente artístico.

Floreal nos dijo “Drogas no, no la voy con el estrolazo, pero vino, mate y cigarrillos me acompañan siempre”. Fue una noche excepcional donde compartimos vivencias y recuerdos de un grande del tango en ese Buenios Aires que se fue.

El tango
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