El Buenos Aires que se fue

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EL LINYERA

El linyera se caracterizaba por tener como único objetivo la libertad. Trabajaban generalmente hombreando bolsas o en la cosecha de maíz, viajando libremente en los trenes cargueros, como pasajeros discretos y silenciosos.

En 1920, el gobernador José Camilo Crotto dispuso que durante la cosecha, los braceros viajaran libremente en los trenes de carga. Esta disposición dió origen a la denominación de crotos.  Su mundo se integraba con hombres sin trabajo, pequeños comerciantes arruinados y muchos inmigrantes temporarios, que venían sólo para la cosecha.

Las pertenencias las traían en un atado llamado lingher o linye, por extensión linyera. El linye también se llamó mono, tenía forma cuadrada y estaba armado con una bolsa de arpillera abierta, donde colocaba ropa, elementos de abrigo, una caja de hojalata para papeles y libros. También una bolsita de arpillera o lona, la bagayera, donde colocaba los utensilios para comer. El bandolión, una lata de querosene de 20 litros cortada por la mitad, usada como balde u olla y el fierrito asador, con el que sostenía el linye.

Vestían blusa y pantalón, gorra o boina. Pañuelo o toalla al cuello; alpargatas o botines Patria, los que usaban los soldados, y bolsas maiceras que usaban como ponchos. El hogar del croto o linyera era la vía. Se ubicaban al reparo de los galpones de cereales de cada estación, durmiendo a la intemperie.

En los almacenes de campo se implementó la costumbre de los 5 centavos. En un plato, los parroquianos dejaban 5 centavos los días sábados. Cuando el croto llegaba, retiraba su moneda y compraba algo en el almacén.

Alto, delgado, sucio y mal entrazado, los ví durante mi infancia caminando por el barrio. Me quedaron grabadas dos imágenes: la del linye cargado al hombro. sostenido por el fierrito, y las colillas de cigarrillo que juntaban del suelo en las proximidades de la estación de tren, en Plaza Miserere.

Recuerdo que no nos acercábamos a ellos porque creíamos ver una mirada de enojo. Siempre caminaban solos, sin apuro, a veces fumando un pucho. Ignoránbamos la otra parte de la historia, cuando subían al tren carguero, en busca de trabajo. Recuerdos de un Buenos Aires que se fue.

La cuestión social

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