El Buenos Aires que se fue

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LOS BAILES DEL INTERNADO

El 21 de setiembre de 1914 los estudiantes universitarios porteños de la Facultad de Medicina, festejaron la llegada de la primavera realizando el primer “Baile del Internado”.

Se llegaba al Internado mediante una rigurosa selección entre los estudiantes que habían prestado servicios gratuitos a los hospitales durante no menos de tres años. Al llegar al quinto año de estudios, accedían mediante un concurso, teniendo en cuenta la antigüedad y el puntaje obtenido en los exámenes. El Internado brindó a los estudiantes con escasos recursos casa, comida y un pequeño sueldo compensatorio por los esfuerzos realizados.

El primer baile se realizó en el “Palais de Glace”, con la participación de la orquesta de Francisco Canaro. En esa oportunidad, Canaro estrenó el tango milonga “Matasano”, dedicado a los internos del Hospital Durand. También Roberto Firpo le dedicó a los Internos del Hospital Ramos Mejía el tango “El apronte”.

Al año siguiente, Francisco Canaro estrenó el tango “El Internado”. Alberto López Buchardo compuso el tango “Clínicas” dedicado a los practicantes de dicho hospital. A partir de 1916, los bailes se realizaron en el “Pabellón de las Rosas”, ubicado en la Avenida Alvear y Tagle.

Entre los participantes había una rivalidad respecto de quien hacía las bromas más pesadas. En este sentido, los estudiantes de Medicina eran los ganadores. Llevaban para sus bromas piezas de la morgue. En una oportunidad ataron un par de manos a unos palos, se vistieron como fantasmas y acariciaban el rostro de las muchachas, ante el desbanfde general. En estas reuniones participaban estudiantes de otras facultades.

Vicente Greco compuso “El anatomista” en 1916. Otro tango fue “La muela careada”. En 1917 José Martínez estrenó “El termómetro”. En ese mismo año Osvaldo Fresedo compuso para los internos del Hospital Fernández el tango “Amoníaco”. El bandoneonista Eduardo Arolas compuso tres tangos para los estudiantes: “Anatomía”, “Rawson” y “Derecho viejo”, este último dedicado a los estudiantes de la Facultad de Derecho.

En 1919 Osvaldo Fresedo compuso el tango “El sexto”, por ser el baile número seis. Augusto Berto compuso “El séptimo” y “La Biblioteca”, dedicado a los socios de la Biblioteca Médica. Ricardo Brignolo compuso los tangos “El octavo” y “El noveno”. En 1923, escribió Brignolo “El décimo”.

Los practicantes también realizaron concursos de espectáculos teatrales en el teatro Victoria, ubicado en Hipólito Irigoyen y San José, con la participación de chicas non-santas, presentando títulos como “Adan y Eva en el paraíso”, “Landrú” y otros.

El 21 de setiembre de 1924, Osvaldo Fresedo estrenó en el Teatro Victoria el tango “El once”, que coincidiría con el undécimo y último baile. Dos semanas y media más tarde, ocurrió un suceso trágico en el Hospital Piñero cuando su administrador, apuntó con un revólver a la cabeza de un estudiante matándolo de un balazo, al repeler una de las tantas bromas estudiantiles. Final para los inolvidable bailes en ese Buenos Aires que se fue.

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