El Buenos Aires que se fue

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LA LECHERÍA

Una leche fría, sola o con vainillas; café con leche y pan con manteca, el clásico completo más un vaso con agua fría; un cortado, un capuchino o un chocolate caliente, eran los pedidos habituales en la lechería; alternaban con una cuajada, producto lácteo predecesor del yogurt, al que se le atribuían propiedades curativas. Rechazado abiertamente por los pibes, se vendía en un envase de vidrio con tapa, siempre retornable.

Se consumían alimentos a base de leche, colchón de arvejas con huevos fritos y fideos con crema. La Vascongada de la calle Florida fue famosa por su Banana Split con ensalada de frutas, crema chantilly y helado con o sin obleas.

Un matrimonio de inmigrantes españoles manejaba el negocio, a veces con la ayuda transitoria de algún hijo. Mesas pequeñas de madera, con mármol blanco, rectangular y sillas Tonet. Las paredes cubiertaas por azulejos blancos, sin ventilador en el verano, sin calefacción en el invierno, la lechería producía en el verano la sensación de hallarse en un sitio más frío. Los abuelos eran habitués de estos lugares: iban a leer el diario, mientras tomaban un café acompañado de un vaso de agua fría.

También podía adquirirse manteca común o salada, así como leche suelta o en botellas de litro. La crema se vendía en botellas pequeñas. Sólo se conocía la leche entera, “gorda” como se decía habitualmente. El dulce de leche se vendía suelto.

En el verano también se vendían helados, en vasitos de 5, 10 o 20 centavos y el sandwich de 10 y 20 centavos, con sus tapas de oblea con inscripciones tales como: “Te quiero mucho”, “Sos mi amor”, etc. Los gustos eran de crema vainilla, chocolate y limón; a veces se agregaba la frutilla. No había más variedades.

Los helados se mantenían en una conservadora en la que se colocaban trozos de hielo a su alrededor. La conservadora eléctrica no existía. Una famosa cadena de lecheríaa fue “La Martona”. La primera se instaló en la zona de Palermo, frente al famoso restaurant “Lo de Hansen”. Se acostumbraba a ir por las tardes en plan de paseo familiar y tomar leche recién ordeñada, “al pié de la vaca”, sola o acompañada con vainillas. Constituía un signo de garantía beber leche pura, sin agregados de agua, “leche no bautizada”. También se podía beber “Toddy caliente”.

En el Jardín Zoológico se instaló otra Martona y el vaso de leche formaba parte obligada del paseo, con expectativas de los padres y disgusto de los pequeños. Las sucursales de “La Martona” eran locales de poca capacidad, con dos o tres mesas con las mismas características de ser pequeñas, rectangulares y con el mármol blanco.

Fuente: “Música, Recuerdos y…algo más”,  FM 97.9 Radio Cultura. Emisión Nº 18.  19 Agosto de 1998.

La ciudad

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