El Buenos Aires que se fue

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EL POTRERO

La inesperada demolición de una casa daba origen al baldío, entidad de múltiples aplicaciones para los pibes del barrio. Un muro de mediana altura y una puerta, siempre franqueable, lo separaba de la vereda. La primera tarea era limpiar y alisar el terreno, llevando todos los cascotes hacia uno de los extremos. Este procedimiento permitía preparar la cachita para jugar al fútbol.

La pelota, excepcionalmente de cuero, a veces de goma y casi siempre de trapo, hecha en casa con una o dos medias viejas y papel de diarios, siempre convocaba el número suficiente de integrantes para dos equipos.

El potrero era el engendro de los desafíos barrio contra barrio, que habitualmente terminaban a las piñas. El desafío llevaba implícito imponer un prestigio, como de guapo.

Las paredes desiguales, con los ladrillos al descubierto, eran trepadas innumerables veces, a fin de buscar la pelota en el techo de la casa vecina. La agilidad desplegada por el trepador, casi siempre el mismo, era muy apreciada porque conocía exactamente donde colocar el pie o la mano, afirmarse con seguridad y recoger la razón de tanto esfuerzo.

En ciertas ocasiones, el clima del potrero cambiaba radicalmente, cuando una perra a punto de tener cría, era alojada en una casilla construida por todos, con los elementos sobrantes más inimaginables. Alimentar a la perra, prepararle una cama adecuada y luego ocuparse de los cachorros, era una tarea que tenía una duración de 2 a 3 meses, pero era suficiente para tener ocupados a un grupo de muchachos responsables. Luego los cachorros eran distribuidos, la perra un día buscaba otros rumbos y el potrero volvía a la normalidad.

En el invierno, al anochecer, se preparaba una pequeña fogata, ocasión propicia para asar una batata, sentados sobre una piedra o una pila de ladrillos rotos. Algunos fumaban un pucho o un cigarrillo, que se intercambiaba hasta casi quemarse los dedos. Mediante un alambre o un palito, se cambiaba la posición de la batata, para lograr la mejor cocción posible. Lo cierto es que al momento de comerla, quemaba lo suficiente como para dificultar el sostenerla, y estaba tan manoseada que volvía a ocupar un lugar en el centro de las brasas, hasta quedar carbonizada.

Fuente: “Música, Recuerdos y…algo más”,  FM 97.9 Radio Cultura. Emisión Nº 28.      28 Octubre de 1998

El barrio

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Comentarios

3 respuestas a “EL POTRERO”
  1. julio c valdez a dice:

    Hola, Carlos Emilio. Aunque lamento no haber estado en Buenos Aires, me encanta la manera como describes las cosas del ayer. Y yo, que he vivido en otros contextos (zonas rurales, pueblos pequeños y una ciudad grande como Caracas), me identifico con algunos pasajes que tambièn vivì de otro modo. Por ejemplo, el juego de pelotas, el cuido de animales desprotegidos. Y tambièn recuerdo pelìculas y canciones que se refieren a esos pasajes que tù refieres. por ejemplo, me viene a la mente la canciòn “Chiquilladas”, que si recuerdo bien la cantaba Jorge Cafrune, y luego Leonardo Favio (Hablan de la pelota y de una perrita abandonada). Ojalà que, para los que vivimos lejos, si està en tus posibilidades, pudieses colocar en el blog algunas fotografìas de la època. Y asì las personas como yo (que recorro fotografìas, mirando, conociendo o inventando) pudièramos conectarnos un poco màs con tus textos.

  2. Carlos Emilio Araujo dice:

    Estimado Julio: Gracias por tus comentarios y sugerencias. Vamos a enriquecer las descripciones con el agregado de fotos, videos y música popular de la época.
    Saludos cordiales
    Carlos Emilio

  3. Martha Elena Castillo dice:

    Hola Carlos Emilio,
    Desde Colombia va mi abrazo fraterno de hermanos latinoamericanos.
    Aunque pertenecemos a países diferentes, nos identifican muchas cosas. Leerte a ti es encantador, pues haces que el lector se transporte en el tiempo y la distancia. Soy Bogotana, pero muchas de las cosas que tu describes, también las viví o las vi en los chicos de los barrios donde crecí, nos identifican muchas costumbres similares.
    Siempre he sido una admiradora de Argentina, aún la vida no me ha premiado con poder visitarla, pero Internet ha sido casi como ver mi sueño cumplido, ya que he conocido mucho de tu país, el tango, las ciudades, las comidas, entre muchas otras cosas y claro, debo reconocer que me han ayudado muchos amigos compatriotas tuyos a quienes he tenido la fortuna de conocer en este medio.
    También yo tengo una publicación mía en Monografías.com se trata de una novela que escribí hace dos años y también allí dedico un capitulo a Bs. As. y a San Martín de los Andes, donde la protagonista hace un viaje, describo todo como si yo misma hubiese realizado el viaje, ayudó a enriquecer mi imaginación la visita a muchas paginas argentinas. Ojala puedas leerla y me des tu opinión, para mi muy valiosa.
    Estas publicaciones tuyas son una maravilla para quienes como yo realizamos esos viajes imaginarios que algún día esperamos ver materializados.
    Ojala puedas mostrarnos fotos de la época en que nos sitúas con tus textos.
    Mis más sinceras felicitaciones por contribuir a fomentar la cultura de tu país.
    Aquí me quedo pegada a la pantalla continuando de tu mano con este viaje maravilloso por la Buenos Aíres que se fue…
    Hasta pronto y un beso



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