justin tv

El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

EL BOLETO

Cursaba el 4º año del turno mañana en el Colegio Nacional Mariano Moreno.

Todas las mañanas, antes de entrar en el aula, las divisiones de 40 alumnos, formaban en el amplio patio de la planta baja, durante la ceremonia del izamiento de la bandera a cargo del mejor alumno, a los sones de la canción “Aurora”.

Ya en plena formación y mientras esperábamos el comienzo de la canción “Aurora”, observé un boleto de tranvía en el suelo, a un par de metros de donde me encontraba. De pronto, se acercó el Sr. Vicerrector y me ordenó que lo levantara. Su indicación me molestó y contesté: “-No lo levanto porque no lo tiré”. Él iInsistió con un tono imperativo. Yo sentía a los cientos de ojos de los estudiantes observando esa escena.

Mi rostro estaba enrojecido, por una mezcla de indignación y temor, pero mantuve mi negativa en firme. El Señor Vicerrector me preguntó en que año y división me encontraba, y se alejó. Ya en el aula, al cabo de 10 minutosde clase, apareció el Señor Vicerrector, solicitándole a la profesora que se retirara porque “tenía que conversar con el alumnado”.

Inmediatamente se dirigió a mí, preguntándome donde vivía y porqué concurría a ese colegio. Vivía en Ciudadela desde hacía un año, a 7 cuadras de la estación de tren. Hasta un año antes, había vivido en la misma manzana del Colegio y desde mi casa, escuchaba el sonido del timbre de entrada. El Vicerrector señaló que, por razones de distancia, tenía que cambiar de colegio, que era mejor para mí y para el colegio, porque así se evitaban disturbios.

Contesté que no tenía la intención de hacerlo. Finalizó sus comentarios indicándome que al finalizar el día de clase, concurriera a la Vicerrectoría. Así lo hice y cuando se retiró el último alumno y en el Colegio no había nadie, apareció el Vicerrector preguntándome :-¿Qué hace Ud aquí?. Contesté que él me había citado y entonces, cambiando su voz dijo:”A Ud no le gusta que lo basureen, pero tiene que colaborar. En lo sucesivo, procure tener un espíritu más elevado de colaboración. Puede retirarse”.

Desde la Vicerrectoría hasta la puerta de salida, había una distancia de 100 metros aproximadamente. En ese lapso rebobiné las experiencias contraproducentes de esa mañana. Y de pronto, me sentí en paz. Al abrir el portón que me separaba de la calle, un griterío me impactó. Casi toda la división estaba esperando mi llegada, acosándome con todo tipo de preguntas. Contesté en el medio de una rueda.

Con el recuerdo de palmadas en la espalda y múltiples exclamaciones, cerré un día de clase inolvidable en el Colegio Mariano Moreno, en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, La educación, La infancia

EL OTRO PAN

No eran muchas las variedades de pan que se vendían en las panaderías durante las décadas del 30 y del 40: pan francés, pan flauta, pan de Viena, pan criollo y pan pebete con el agregado de las facturas.

Se lo compraba directamente en el negocio o bien, a través de repartidores que lo acercaban a los clientes en su domicilio. Pero el aporte inmigratorio trajo al país otras variedades de pan, que no se hallaban en las panaderías tradicionales.

La comunidad italiana introdujo los tradicionales panes del sur de Italia. Pero no era fácil conseguirlo. Algunos días de la semana, recorría las calles del barrio un triciclo con su caja metálica brindándonos el “Pan casero”, que se cortaba apoyándolo sobre el pecho, obteniendose una tajada de un centímetro de espesor.

Solo o con manteca, era un manjar cuyo olor y sabor recordamos con nostalgia. También podíamos degustar las “fugazzas, con o sin cebolla”. Se cortaba igual que la pizza pero se abría como un libro, y la imaginación y el buen gusto, definían que agregar a ese pan blando y sabroso que tanto disfrutamos.

A medida que pasaron los años, fue desapareciendo el repartidor de ese pan peninsular y sólo quedó un local ubicado en la Avenida Independencia, en la vereda de los números pares, donde podemos reencontrarnos nuevamente con el pan casero, las fugazzas y las roscas con anís, que nos hacen evocar al Buenos Aires que se fue.

El barrio, La infancia, La inmigración

JOSÉ, EL ALUMNO DEL ÚLTIMO BANCO

Cuando cursaba el tercer año del colegio secundario, José fue el último alumno que se incorporó.

Lo hizo una semana posterior al comienzo de las clases, ocupando un asiento de la última fila, en una división de 40 alumnos. Siempre se expresaba en voz alta, discutiendo vivamente distintos temas con el profesor de turno.

Sin embargo, eran muy frecuentes sus errores de apreciación con los temas escritos en el pizarrón. Cuando era llamado al frente para hablar sobre el tema correspondiente, se destacaba por su preparación, que le permitía mantener respuestas prolongadas, con el beneplácito de todos los compañeros.

Sus respuestas eran entretenidas y motivaban que su permanencia en el frente permitiera zafar a más de uno que no tenía posibilidades en ese momento. Una mañana, al regresar de un recreo, le ocuparon el asiento, ubicándose entonces en la primera fila. Al comenzar la clase, era hora de matemáticas, se hicieron muchas preguntas y cuando le correspondió responder, lo hizo con total certeza.

José actuaba extrañamente. Se acercó a su asiento, regresó a la primera fila e hizo una exclamación insólita. Largando una sonora carcajada dijo: “es la primera vez que me siento en la primera fila, siempre lo hice en las últimas. Soy corto de vista, desde atrás no distingo nada”.

José había cursado toda la escuela primaria y dos años de la secundaria sin saber su condición ocular. En tercer año descubrió que sufría una importante miopía. Un par de anteojos de gruesos cristales fueron el comienzo del camino que lo condujo a la normalidad para leer. José fue, en muchas oportunidades, el salvador de muchos compañeros en la clase, en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, Personajes de la infancia

LOS AMIGOS DE LA VEREDA

Durante mi infancia viví en la calle Billinghurst, entre Rivadavia y Bartolomé Mitre.

Los compañeros de juego de todos los días, vivían en esa cuadra, en esa vereda. La cosa cambiaba cuando se acercaban a participar de los juegos, pibes de otras cuadras o de la vuelta, aunque vivieran en la misma manzana. No era la misma relación.

Se forjó una amistad diaria con Alberto, que vivía en la carbonería. Tenía los ojos de distinto color, con aspecto achinado. Le quedó como apodo “el Chino”. Rápido e inteligente, jugaba muy bien al fútbol. Supimos compartir muchas buenas horas.

En la mitad de la cuadra vivía un tucumano, siempre vestido con un mameluco azul, “el Nino”. Estudiaba el armado de aparatos de radio, en la organización “Radio Instituto”, que al finalizar el curso premiaba al estudiante regalándole el último receptor armado. Nino era otro brillante exponente del fútbol, que habitualmente jugábamos en el potrero, o en los galpones del Ferrocarril Oeste, sobre la calle Bartolomé Mitre.

En el número 80 de Billinghurst vivía el hijo del Dr. Frydman, que no participaba de los juegos en la vereda. Más retraído, prefería jugar en su casa, donde en más de una ocasión, nos pidieron silencio porque era hora de consulta.

Al lado, en el número 82 vivía Alfredo con su tía. Era un campeón jugando al balero o a las bolitas, absolutamente invencible. Pero jugando alfútbol era un desastre y su torpeza se reflejaba en la cantidad de patadas que pegaba. Jugar al fútbol con Alfredo, era una aventura de final conocido, porque finalizaba a las trompadas.

Cerca de la esquina de Bartolomé Mitre, vivía Yamilio, que cuando hablaba “le patinaba la erre” y pronunciaba “gue”. Era de ascendencia judía, de Europa Central, y en su casa jugaba con un billar de juguete, que tuve ocasión de compartir. Nunca se integró al grupo de las vereda y no poseía ninguna habilidad para jugar al fútbol.

En la esquina de Bartolomé Mitre, estaba la carnicería donde vivía Amado. Era el de menor edad, pero siempre intentó y logró integrarse al grupo de amigos de la vereda. Muy rubio, de piel muy blanca, participaba de todos los juegos. Tenía una hermana mayor que acostumbraba pasear por el barrio con el novio de turno, para finalizar su recorrido en la puerta lateral de la carnicería. Uno de esos novios fue un famoso boxeador, que participó en las Olimpíadas de Londres en 1948, destacándose por su valentía. Lo ví en varios combates realizados en la Federación Argentina de Box, en aquél Buenos Aitres que se fue.

El barrio, La infancia, Los juegos, el fútbol

PIERINO GAMBA, NIÑO PRODIGIO MUSICAL

Piero Gamba (Pierino) fue un pianista, violinista y director de orquesta nacido en Roma, Italia, el 16 de setiembre de 1936.

Su padre, el violinista Pietro Gamba, fue su primer profesor de música, junto a los profesores Capocci y Arduini. Dirigió por primera vez en 1945, a la edad de 9 años, una orquesta reducida de 16 músicos. Al año siguiente se presentó en el Teatro Adriano de Roma con la Orquesta de la Ópera de Roma, dirigiendo la 5a. Sinfonía de Beethoven.

Fue el despegue de su intensa actividad musical a nivel internacional. Vestido con pantalones cortos de terciopelo negro, zapatos negros de charol, medias blancas y sin corbata, recorrió los escenarios del mundo musical. En 1947 debutó en Londres y París. Vivió en España hasta los 18 años y posteriormente en Johannesburgo, Sudáfrica.

Fue nombrado Director de la Orquesta Sinfónica de Winnipeg, Canadá, entre 1974 y 1980. En 1983, fue Director de la Orquesta Sinfónica de Adelaida, Australia, hasta 1986. En la década de 1990, vivió en Punta del Este, Uruguay, dirigiendo la Orquesta Sinfónica Nacional de Uruguay en los períodos 1994 - 1995 y 2001 - 2004. Dirigió en casi todos los países de Latinoamérica.

Junto a Pablo Casals, Albert Sweitzer, Andrés Segovia e Igor Stravinsky, fundó “The Symphonicum Europae Foundation”, con la finalidad de promover una mayor armonía en la humanidad, a través del arte.

Durante su actuación en Buenos Aires en 1949, dirigió algunos conciertos en el Cine Teatro “Gran Rex”. Su primera actuación no llenó la sala, pero en las siguientes, el lleno fue total. Todos querían ver al niño rubio dirigiendo a las mejores orquestas del país.

Las localidades se agotaron días antes de cada presentación y fue necesaria la ayuda de la policía para mantener el orden en las filas de quienes esperaban para adquirir las entradas en la boletería del teatro. Uno de los programas desarrollado en el mes de mayo de 1949 fue la “Sinfonía Inconclusa” de Schubert, “Obertura Cleopatra” de Mancinelli y la “5a. Sinfonía” de Beethoven.

Sin embargo se conocieron comentarios y opiniones referidas a la capacidad de Pierino como conductor de orquesta. Se elaboraron opiniones científicas para explicar las condiciones del niño prodigio. Se dijo que era un acto de magia. Otros expresaron que estaba en trance, hipnotizado. Lo cierto es que la formación musical de Pierino Gamba era muy sólida, tal como quedó posteriormente confirmada en cada una de sus presentaciones.

En la Argentina, Pierino Gamba fue designado Director Honorario de por Vida de la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón; de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Buenos Aires; de la Orquesta del Teatro Argentino de La Plata; de la Orquesta Filarmónica de Mendoza y de la Orquesta Sinfónica de Tucumán. Ha conducido 120 orquestas sinfónicas en más de 300 ciudades de 40 países. Pierino Gamba vive actualmente en Nueva York, donde dicta la Cátedra de Dirección Orquestal. Las visitas del niño Pierino Gamba causaron sensación en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Mondino de Forni, Nidya: El niño que asombró al mundo. El Litoral.com 25-03-2013

http://es.wikipedia.org/wiki/Piero_Gamba

http://www.lacapitalmdp/recorte-prensa-pierino-gamba-nino-prodigio-como-director-orquesta-revista

http://www.lirolay.com/Books/8846.htm

Artistas destacados, Visitas inolvidable

JORGE D’URBANO

Jorge D’Urbano fue un musicólogo y crítico musical que nació en Buenos Aires el 18 de junio de 1917.

Estudió en la Escuela Normal de Profesores “Mariano Acosta”, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo”.

Se desempeñó como crítico musical en los diarios “La Vanguardia” 1938; “Argentina Libre” 1939-1942; “Hoy” 1943-1946; “Crítica” 1946-1958; “El Mundo” 1958-1967. En las Revistas “Buenos Aires Musical”, “Claudia”, “El Hogar”, “Ars”, “Lyra”, “Polifonía”, “Sur”, “Revue de la Musique Contemporaine” y “Panorama”, donde se desempeñó como Secretario de Asuntos Culturales.

Entre 1950 y 1956 fue Secretario del Círculo de Críticos Musicales de Buenos Aires. En el período 1956-1957 se desempeñó como Director General del Teatro Colón y en 1962, Director General de Cultura de la Provincia de Buenos Aires. En 1963, fue Profesor en la Universidad Nacional de Buenos Aires.

En 1955, escribió el libro “Como escuchar un concierto”, dirigido a no especialistas. Escrito en lenguaje sencillo y de fácil comprensión fue una gran ayuda para quienes, como en mi caso, siguieron las sugerencias y recomendaciones de D’Urbano para disfrutar de un concierto. Yo no tenía experiencia de asistir a conciertos, pero a los 23 años concurrí al primero, en la Facultad de Derecho con la Orquesta Sinfónica Nacional.

El conocimiento de la disposición de los instrumentos sobre el escenario, de acuerdo con el tipo de orquesta, fue una valiosa ayuda para disfrutar mejor del espectáculo. En 1959 publicó “Como formar una discoteca”, con un estilo semejante al libro anterior. Nuevamente compramos esta pequeña joya, que en forma clara y sencilla nos ayudó a formar una discoteca básica de música clásica, con buenas grabaciones.Estos dos libros escritos para aficionados, fueron muy empleados por sus normas orientadoras; una verdadera ayuda de Jorge D’Ubano, perdurable en nuestra memoria.

El 24 de abril de 1969, fue designado Académico de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes. Fue constante su actividad en radio, televisión y como jurado. Escribió “Panorama de la historia de la música”, “Música de Buenos Aires” en 1966; “Diccionario musical para el aficionado” en 1976. Tradujo “J.S.Bach, El Músico Poeta” de Albert Schweitzer y “Música de la Civilización Occidental”, de Paul Henry Lang.

En 1987, recibió el Premio Konex de Platino. Falleció en Buenos Aires, el 28 de setiembre de 1988, a los 71 años. Jorge D’Urbano, fue un erudito y sólido crítico musical, que a los no especializados, enseñó a disfrutar de un concierto y armar fácilmente una discoteca básica, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_D%27Urbano

D’Urbano, Jorge. “Como escuchar un concierto”. 3a Ed. 1955

http://www.anba.org.ar/academico/durbano-Jorge/

Artistas destacados, El Teatro

EL BOLETÍN SINTÉTICO DE RADIO EL MUNDO

El “Boletín Sintético de Radio El Mundo” fue un servicio informativo que caracterizó a la emisora durante casi 50 años.

Su larga permanencia en el aire, fue el rsultado de varios factores: la regularidad de su emisión, que en su primera etapa ocurría a las 7.30; 13; 19.55 y 23 horas. Posteriormente se emitió cada 30 minutos, con total regularidad, situación que los oyentes utilizaban para ajustar la hora en sus relojes.

Comenzó a transmitirse en el mes de diciembre de 1935, con la inconfundible voz del locutor y periodista Carlos Alberto Taquini, quien leía en primer término las noticias nacionales. Después de la tanda comercial, iba la segunda parte con las noticias internacionales, tal como se acostumbraba en todos los servicios informativos.

La agilidad del Boletín Sintético residía en la  excelente síntesis realizada en la primera etapa , por personal de la redacción del diario “El Mundo”, que preparaba los textos. Eran épocas en las que los informativos eran leídos por un solo locutor.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la tendencia aliadófila de Carlos Taquini provocó frecuentemente la irritación de quienes simpatizaban con la causa alemana, motivando reuniones en la puerta de la radio exigiendo su presencia con intenciones “non santas”.

Carlos Taquini fue Profesor del ISER y también se desempeñó como Director de la revista “Mundo Infantil”, de la Editorial Haynes. Fue uno de los mejores locutores en la historia de los informativos radiales. Su voz clara y afable fue sinónimo de profesionalidad y personalidad. Carlos A. Taquini fue durante 45 años, una de las voces que identificaron a “Radio El Mundo” en ese Buenos Aires que se fue.

Audiciones Radiales, La radio

RONDA DE ASES

“Ronda de Ases” fue una de las grandes audiciones radiales dedicadas al tango.

Era trasmitida por Radio “El Mundo” pero no desde sus estudios sino desde el Teatro Casino, en la calle Maipú, enfrente al Cabaret Marabú.

Se caracterizó por presentar a los binomios típicos más representativos, integrados por Osvaldo Fresedo - Oscar Serpa; Juan D’Arienzo -  Héctor Mauré; Carlos Di Sarli - Roberto Rufino; Aníbal Troilo - Francisco Fiorentino; Ricardo Tanturi - Alberto Castillo; Ángel D’Agostino - Ángel Vargas, bajo la conducción del locutor y animador Jaime Font Saravia, con la colaboración del locutor actor Juan José Piñeyro, y libretos de Barreiros Bazán.

“Ronda de Ases” se denominó el tango compuesto por Osvaldo Fresedo y Homero Manzi, que se erigió como la característica de este emblemático programa, estrenado el 12 de marzo de 1943 por la orquesta de Osvaldo Fresedo , con la voz de Oscar Serpa. En todas las emisiones participaba como enlace , las orquestas de Alberto Soifer con su cantor Roberto Quirogas.

En cada presentación de una hora de duración, participaban cuatro orquestas, dos veces por semana. En la primera media hora, cada orquesta ejecutaba un tango instrumental. En el intervalo, el conjunto de Alberto Soifer cambiaba el ritmo ejecutando un tango en tiempo de vals o viceversa. En la segunda media hora, participaban los cantores.

Una vez finalizadas las actuaciones se procedía a la premiación. Para ello, se solicitaba la colaboración del público, fanático de cada binomio orquestal y presentes en cada presentación, que mediante la intensidad de su aplauso, determinaba a la dupla ganadora. Era una puja por alcanzar la premiación, donde el aporte presencial de los adictos era fundamental a la hora de decidir el veredicto, escuchándose “todo tipo de opiniones”.

En cada presentación se estrenaban tangos y milongas, enriqueciendo cada audición. Durante su período de emisión, cambió su nombre por el de “Esquinas de mi ciudad” y “Casino”, sin modificar la calidad de cada una de sus actuaciones, siempre en vivo y en directo.

La radio era el vehículo transmisor de todas las novedades y grandes éxitos de las orquestas siendo “Ronda de Ases” una verdadera sensación radial en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://antoniopiedrafita.blogspot.com.ar/2013/12/glostora-tango-club-programa-radial.html

http://tangosalbardo.blogspot.com.ar/2012/03/ronda-de-ases-html

http://www.bsairestango.com/post/Ronda-de-Ases.aspx

Audiciones Radiales, Binomios tangueros, El tango, Los entretenimientos

CARLOS GINÉS

Carlos Ginés fue un locutor y animador nacido en Buenos Aires el 31 de agosto de 1909.

Comenzó su carrera como locutor y periodista en el año 1932, por Radio Cultura. La versatilidad fue la característica distintiva de Ginés, ya que no sólo leía avisos comerciales o animaba una audición sino que también se desempeñó como actor, pianista, cantante, conductor, productor y compositor en cine, radio, teatro y televisión.

Entre los años 1940 y 1941trabajó en Radio “El Mundo”, acompañando al actor cómico Augusto Codecá y a la orquesta de Osvaldo Fresedo con sus cantores Carlos Mayel y Ricardo Ruiz. Al año siguiente secundó a Niní Marshall por los micrófonos de Radio “Splendid”. En 1948 condujo el programa “El mundo al revés” junto con el actor cómico Fidel Pintos.

Su aptitud para desempeñarse en distintas ocupaciones , lo consagraron en la década del 50 como uno de los personajes más populares de la radiotelefonía. Creó y condujo programas radiales que alcanzaron gran popularidad. Todas las mañanas se difundía “Levántese contento” por Radio “Mitre”, provocando todo tipo de ruidos y sonidos que despertaban al oyente, colaborando en su ejecución Palito Ortega, en los comienzos de su actividad en el ambiente artístico. El aporte de humor, música, comentarios, entrevistas e informaciones, constituían este sólido entretenimiento matinal, carente de las malas palabras tan comunes en la época actual. Colaboraba su esposa, la actriz y locutora Virginia de la Cruz.

Otro programa muy popular fue “El trencito de Ginés”, un programa de preguntas y respuestas que recorría imaginariamente una determinada línea de ferrocarril siguiendo estrictamente el orden de cada estación. Colaboró con el actor chileno Tato Cifuentes en “Yo soy Tatín” y en la Revista Porteña con la famosa vedette Nélida Roca y con Tato Bores.

Su paso por la televisión entre los años 1951 y 1960, quedaron marcados en algunos programas impregnados con su estilo tan personal y simpático: “Señora sea práctica” en 1951, “Hágalo en un minuto” en 1952, “Juguemos al oficio mudo” , “Puede sucederle a usted” y “Usted puede triunfar” en 1954. “Cuide su negocio” en1955 y “Escuela para casados” en 1958.

Participó en calidad de actor cinematográfico en 9 películas, destacándose su papel protagónico en “Pocholo, Pichuca y Yo” en 1951. Escribió cortinas musicales, ejecutó el piano como acompañamiento en su actividad como cantante. En 1960 fue premiado con el “Martín Fierro” al Mejor Animador. Falleció en Buenos Aires el 31 de diciembre de 1965, a los 56 años de edad.

Carlos Ginés fue responsable durante más de 15 años, en lograr que gran cantidad de oyentes llegaran puntualmente a sus trabajos. Su voz cálida, fresca y amigable distinguieron a este incansable animador y creador de programas de entretenimientos, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente:

http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Gines%C3%A9s

http://es.wikipedia.org/wiki/Virginia_de_la_Cruz

Artistas destacados, Audiciones Radiales, La radio

EL BANDONEÓN EN EL TANGO

El bandoneón es un instrumento de origen alemán que llegó a estas latitudes para caracterizar e identificar la ejecución del tango rioplatense.

El estilo interpretativo, sus variaciones y ronrroneos, le han conferido al tango muchas de sus características melódicas y danzantes. De una danza ágil y rápida con corte y quebrada, su incorporación en la ejecución del tango significó una profunda transformación de la danza, más lenta e intimista. Su presencia también está presente en muchas de las letras, tanto en el título como en el desarrollo del tema, estableciéndose un diálogo donde el bandoneón cobra vida y adquiere un protagonismo esencial.

En 1928, Pascual Contursi y Juan Bautista Deambroggio escribieron “Bandoneón arrabalero”: “Bandoneón arrabalero, / viejo fueye desinflao, / te encontré como a un pebete / que la madre abandonó /…Bandoneón, / porque ves que estoy triste  / y cantar ya no puedo, / vos sabés / que yo llevo en el alma / marcao un dolor”.

Los diálogos alcanzan profundidad y emoción, son verdaderas confesiones, tal como se observa en “La última curda”, de Cátulo Castillo y Aníbal Troilo, 1956,: “Lastima, bandoneón, / mi corazón / tu ronca maldición maleva…/ Pero es el viejo amor / que tiembla, bandoneón, / y busca en un licor que aturda, / la curda que al final / termine la función / ¡Corriéndole un telón / al corazón!.”

Fueye es sinónimo de bandoneón. Muchas veces así aparece en tangos como “Oro muerto”, 1926, de Julio Navarrine y Juan Raggi: “El fueye melodioso termina un tango papa. / Una pebeta hermosa saca del corazón / un ramo de violetas, que pone en la solapa / del garabito guapo, dueño de su ilusión”, según la letra no modificada por la censura de la década del cuarenta.

Como factor de nacimiento del tango, lo señala José Canet en “La abandoné y no sabía“, 1944, cuando dice: “…acunado entre los sones / de bandoneones / nació este tango”.

El bandoneón participa activamente de las situaciones que vive una pareja acompañando al hombre en su incertidumbre y desasosiego, como a un viejo compañero. Lo dijeron Julián Centeya y Enrique Mario Francini en “La vi llegar”, 1944, con estas palabras: “y el bandoneón / -rezongo amargo del olvido- / lloró su voz / que se quebró en la densa bruma / …y el bandoneón / dice su nombre en su gemido, / con esa voz / que la llamó desde el olvido. / Y en este desencanto brutal que me condena / la vi partir sin la palabra del adios”.

La relación entre el ejecutante y el instrumento es íntima, confidencial. Al bandoneón se le confían los secretos personales mejor guardados, los sentimientos más comprometidos, como integrantes de una sociedad muy especial. Enrique Cadícamo junto a Rafael Rossi, nos dejaron “Cuando tallan los recuerdos”, 1943,: “Aquí está mi orgullo de antes,/ bandoneón de mi pasado, / viejo fueye que dejado / para siempre en un rincón. / Mi viejo fueye querido, / yo voy corriendo tu suerte, / las horas que hemos vivido / hoy las cubre el olvido / y las ronda la muerte.”

Otras veces, los momentos vividos con el bandoneón se traducen por episodios muy gratos, felices y muy emotivos, que conducen a una cadena de recuerdos inolvidables, siempre agradecidos. Lo dicen Francisco Marino y Juan Arcuri en “Viejo tango”, 1926, :”En el gangozo rezongar del fuelle, / brotan sentidas, llenas de emoción, / las cadenciosas notas de mi tango, / el viejo tango de mi corazón. / Se llena mi alma de dulces recuerdos / y de añoranzas de mi juventud, / y cada nota asoma a mi memoria / una deuda de inmensa gratitud.”

El alejamiento del hogar por razones laborales motiva la evocación nostálgica del tango, pero siempre unida al querido bandoneón. Así Homero manzi y Lucio Demare compusieron “Mañana zarpa un barco”: “Dos meses en mi barco viajó mi corazón, / dos meses añorando la voz del bandoneón / El tango es puerto amigo donde ancla la ilusión, / al ritmo de su danza se hamaca la emoción. / Bailemos este tango, no quiero recordar ! / mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más…”

La humanización del bandoneón queda clarmente reflejada, al atribuírsdele los mismos sentimientos que nos tocan vivir a diario. Enrique Cadícamo y Agustín Bardi, lo manifiestan en “Nostalgias” al decir: “Gime bandoneón, tu tango gris; / quizás a ti te hiera igual / algún amor sentimental…/ Llora mi alma de fantoche, / sola y triste en esta noche, / noche negra y sin estrellas…/ Quiero emborrachar mi corazón / para después poder brindar / por los fracasos del amor.”

El bandoneón y el tango íntimamente entrelazados, elementos determinantes de una inmigración que se acentúa en el barrio de la Boca. De acuerdo con Alberto Vacarezza y Antonio Scatasso, así lo señalaron en  ” El poncho del amor”, 1922, :”Yo soy del barrio de la ribera, / patria del tango y el bandoneón. / Hijo sin grupo de un gringo viejo, / igual que el tango de rezongón.”

El bandoneón se transforma en el confidente esencial, entre copas y tangos, cuando los romances terminan en la nada pero permanecen en el subconciente, reapareciendo con fuerza incontenible. Homero Manzi y Aníbal Troilo, lo expresaron en “Che, bandoneón”, 1950, ;”Bandoneón, / hoy es noche de fandango / y puedo confesarte la verdad, / copa a copa, pena a pena, tango a tango, / embalado en la locura / del alcohol y la amargura. / Bandoneón, / ¿para qué nombrarla tanto /  ¡No ves que está de olvido el corazón / y ella vuelve noche a noche como un canto / en las gotas de tu llanto, / che, bandoneón?.”

El bandoneón era el personaje, la esencia, el motivo, la razón, de todas las situaciones emparentadas con el tango. El bandoneón llora, gime, ronrronea; se manifiesta de todas las formas posibles ante su dueño. José Staffolani y Pedro Maffia compusieron “Taconeando”, 1931, y así lo contaron: ” y al quejarse el bandoneón / se escuchó / tristes las notas del tango / que nos hablaba de amor, / de mujer, de traición, / de milongas manchadas de sangre / de sus machos y el Picaflor.”

Las penas y los romances evocados bajo la acción del alcohol, caracterizaron al famoso tango “Malena”, de Homero Manzi y Lucio Demare, 1942 : ” Malena canta el tango como ninguna / y en cada verso pone su ciorazón. / A yuyo de suburbio su voz perfuma. / Malena tiene pena de bandoneón. / O acaso aquel romance, que sólo nombra / cuando se pone triste con el alcohol. / Malena canta el tango con voz de sombra. / Malena tiene pena de bandoneón.”

Las menciones de Homero Manzi relacionando el barrio con hechos que lo caracterizaron, han sido gráficamente explicadas en una síntesis admirable que se aprecia en “Barrio de tango“, 1942, con música de Aníbal Troilo: “Así evoco tus noches, barrio tango, / con las chatas entrando al corralón / y la luna chapalenado sobre el fango / y, a lo lejos, la voz del bandoneón.”

Como siempre, el bandoneón, típico representante del tango, presente en todas las manifestaciones de la vida cotidiana, en ese Buenos Aires que se fue.

Binomios tangueros, El tango

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda