El Buenos Aires que se fue

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CANCIONES PATRIAS EN LA ESCUELA PRIMARIA

La trayectoria en la escuela primaria, estuvo siempre acompañada por el aprendizaje de las canciones y marchas patrias.

Su enseñanza estaba a cargo de la profesora de música, quien dos o tres veces por semana, al compás del paino desvencijado, nos hacía repetir, una y mil veces, las estrofas de la canción o marcha de turno. La profesora cantaba una estrofa y todos a coro, la repetíamos, con o sin errores. Algunos términos, nuevos para nosotros, nunca eran aclarados en su significado. La duda nos acompañaba durante todo el período escolar.

Eran momentos de alegría, ya que todo lo ensayado se apreciaba en los actos realizados durante las fechas patrias 25 de mayo, 20 de junio, 9 de julio, 17 de agosto, culminando con la fiesta de fin de año. La presencia de los padres durante las fechas patrias, era un valor agregado para mejorar nuestra interpretación.

Las canciones a la Bandera, eran mayoría. “Mi bandera”, de Juan Ambroisi y J. Chassaing decía:” Aquí está la bandera idolatrada / la enseña que Belgrano nos legó / cuando triste la Patria esclavizada / con valor su vínculo rompió”. Cantar estas canciones nos proporcionaba un sentimiento de orgullo.

La marcha “La Bandera”, de G. García y P. Romano decía:” Gloriosa enseña de la Patria mía, / el Paraná en tus brisas te envolvió / y en su ribera tremolaste el día / en que Belgrano al mundo te mostró”. En el “Saludo a la Bandera”, de Leopoldo Carretjer, se cantaba su clásico “Salve, Argentina / bandera azul y blanca / jirón del cielo / en donde impera el sol”. Estábamos pendientes de los errores que la profesora cometía en sus interpretaciones. Siempre eran los mismos. Cuando ocurrían, una mirada de entendimiento entre nosotros, era suficiente para coincidir.

La canción “Aurora”, de H. Quesada, L. Illica y H. Panizza, era la elegida para el izamiento diario de la bandera, de tal modo que la duración de  la canción, coincidiera con la llegada de la bandera al tope del mástil: “Alta en el cielo, un águila guerrera / Audaz se eleva en vuelo triunfal; / azul un ala del color del cielo, / azul un ala del color del mar”.

La figura del gran educador Domingo Faustino Sarmiento era conocida a través del “Himno a Sarmiento”, de L. Corretjer: “Fue la lucha, tu vida y tu elemento; / la fatiga, tu descanso y calma; / la niñez, tu ilusión  y tu contento, / la que al darle el saber le diste el alma”. La “Marcha patriótica de 1810″, atribuida a Esteban de Luca, se caracterizaba por tener una letra larga y compleja:” La América toda se conmueve al fin / y a sus caros hijos convoca a la lid. / A la lid tremenda que va a destruir / a cuantos tiranos la osen orpimir”. No era la preferida pero integraba el repertorio de las clases de música.

La “Marcha de San Lorenzo”, de C. Benielli y C. Silva, siempre estaba presente en todos los actos patrios, recordando la gesta del General José de San Martín: “Febo asoma, ya sus rayos / iluminan el histórico convento. / Tras los muros, sordos ruidos / oir se dejan de corceles y de acero”. Nunca hubiéramos imaginado  que a los acordes de esta marcha, Hitler desfiló por París en el mes de mayo de 1940.

A partir de cuarto grado, comenzamos a cantar “La canción del estudiante”, de Francisco García Jiménez, E. Galeano y C. Guastavino. Fue siempre la canción que nos representaba, dentro y fuera de la escuela o del colegio secundario. Era nuestro himno que espontáneamente nos unía en los momentos difíciles. Siempre cantando “a capella” con la participación de todos: “¡Estudiantes! Alcemos la bandera / que ilustraron los próceres de ayer / y florezca a sus pies la primavera / del amor renovado en nuestro ser”. Durante el transcurso de la vida escolar, aprendimos marchas y canciones que dejaron su impronta en ese Buenos Aires que se fue.

La educación, La infancia, Realidades argentinas

VILLA CARIÑO

“Villa Cariño” era una zona especial de la ciudad de Buenos Aires, ubicada en los bosques de Palermo.

Muy visitada en la década de 1960, cuando la tarde caía y la noche se establecía con firmeza. Las parejas llegaban en auto a fin de disfrutar un momento de intimidad. Para muchos fue el despertar de los avatares amorosos y más de uno, fue concebido en ese bosque.

A medida que la noche era más densa, más numerosa era la cantidad de automóviles reunidos en el lugar, con gente joven y mayorcita ambién. Era habitual que los pibes se adentraran en la zona y molestaran a las parejas, interrumpiendo sus actividades.

Pero también la policía recorría la zona con poderosas linternas encendidas, molestando a los distintos ocupantes de los vehículos estacionados, provocando el alejamiento del lugar. Quedó registrado en la revista “Tías Vicenta”, a partir del año 1955.

Había un pacto tácito con la policía; si los villacariñistas dejaban las luces bajas del auto encendidas, la patrulla que pasaba cada 3 horas durante la noche, no los molestaría. Estas visitas eran motivadas por las provocaciones de las patotas juveniles, que aparecían ruidosamente en los autos con sus luces largas encendidas.

No era rara la presencia de alguna grúa convocada cuando el auto se quedaba sin batería. Tampoco eran raros los encontronazos entre los coches. Los fines de semana se reunían entre seiscientos a ochocientos autos, que solían permanecer hasta las 5 de la mañana. Los habitués comentaban que en ese sitio, se sentían aislados, a pesar de lo cerca que estaban uno de otro.

“Villa Cariño” fue una zona amatoria famosa ubicada en los bosques de Palermo de ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Gerchunoff Pablo: El fin de Villa Cariño. Revista Panorama. Octubre 1985.

La ciudad, La cuestión social, Modas y costumbres, Realidades argentinas, Reuniones sociales

PIOLÍN DE MACRAMÉ

“Piolín de Macramé”, fue uno de los seudónimos empleados por el Dr. Floencio Escardó, reconocido pediatra argentino.                                                               

Foto: Argentina al Mundo

Nació en Mendoza, Argentina, el 13 de agosto de 1904. Alumno de secundaria en el Colegio Nacional Buenos Aires, se graduó de médico en 1929. Ocupó cargos relevantes universitarios: Decano de la Facultad de Medicina en 1958, luego Vicerrector de la Universidad de Buenos Aires, época en la que transformó en mixtos, los regímenes de los colegios “Carlos Pellegrini” y “Nacional Buenos Aires”.

En su cátedra del Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”, Sala 17, creó la Residencia en Psicología Clínica, con un Pabellón de Psicología Clínica de 8 consultorios y una sala de Terapia de Grupo. Fue responsable de una reforma revolucionaria, la internación de las madres con los pacientes, a fin de mantener el vínculo afectivo, hecho que favorecía la recuperación.

Se destacó como escritor de temas médicos y no médicos, empleando en los humorísticos el seudónimo de “Piolín de Macramé”, con el escribió las columnas de “¡Oh!”, “Cosas de Argentino” y “Cosas de porteños” en los diarios “Crírica”, “La Razón” y “La Nación”. El artículo “¡Oh! los Militares”, fue una crítica irónica que contribuyó a la cesantía de todos sus trabajos, en el año 1976.

Fue Presidente de la SADE, “Sociedad Argentina de Escritores”, y Miembro Titular de la “Academia Porteña del Lunfardo”. Con frecuencia lo veíamos en la Librería “El Ateneo”, en Avenida Córdoba y Junín, impecablemente vestido de sport, con sus mocasines al tono y su cabello blanco enmarcando su rostro bronceado.

Con él sufrimos los exámenes finales en la Cátedra de Pediatría del viejo Hospital de Clínicas, cuando se presentaba ante el alumno diciendo: -Soy el Dr. Florencio Escardó, mucho gusto- y estrechaba la mano derecha de la víctima. Dos minutos más tarde, ante la primera respuesta equivocada gritaba: -”¡Usted no tiene la menor idea de esto! ¡Váyase! ¡Tiene cero!”- y lo despedía sin contemplaciones.

Entre las publicaciones en el área de salud se destacaron “El alma de médico”, “Moral para médicos” y “Anatomía de la familia”. Entre las no médicas “Geografía de Buenos Aires”, “Nueva Geografía de Buenos Aires” y “Cosas de Argentino”. En 1984 recibió el Premio Konex de Platino y fue declarado “Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”. Guionista de la película “La cuna vacía”, una evocación del Dr. Ricardo Gutiérrez, falleció el 31 de agosto de 1992 en Buenos Aires, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Florencio_Escardo

Escardó Florencio. ¡Oh! los Militares. En Buhrdilla de Papel Nº 3, Abril-Mayo 2006

La educación, La medicina de ayer, Recuerdos del Hospital

LOS AVIONES PULQUI

l Pulqui I  I.Ae. 27, fue un avión a reacción subsónico, diseñado y fabricado por la industria aeronáutica argentina, bajo la dirección del ingeniero francés Emile Dewoitine.

Pulqui I

Se construyó un prototipo que voló el 9 de agosto de 1947, piloteado por el Capitán Osvaldo Weiss. El prototipo no cumplía con las condiciones exigidas por el nuevo sistema de propulsión, los diseños aerodinámicos y un bajo rendimiento, culminando con el abandono del programa y el retorno a Europa del ingeniero Dawoitine.

El gobierno argentino contrató en 1947, al experimentado ingeniero y piloto de pruebas alemán Kurt Tank, responsable de la construcción del avión Focke Wulf. Llegó a la fábrica de aviones militares de Córdoba, junto con su grupo de colaboradores, quienes se unieron a los realizadores argentinos para desarrollar el proyecto del futuro Pulqui II, el I. Ae. 33, que bajo diseño de Kurt Tank y equipo volaría a 967 km/hora, con una altitud de 7000 metros.Estas realizaciones, ubicaron a la Argentina en el 5º lugar en el mundo en la construcción de aviones de combate.

Entre 1950 y 1955 se construyeron 5 prototipos. El primero sin motor, para pruebas aerodinámicas: El segundo y el tercero se estrellaron muriendo sus pilotos. El cuarto resultó destruido durante el aterrizaje. Del quinto se construyeron diez aparatos. Se presentó públicamente el 8 de julio de 1951, en el Aeroparque “Jorge Newbery”, piloteado por el Capitan Weiss.

Pulqui II

Los cambios políticos motivaron la cancelación del proyecto y el alejamiento de los técnicos extranjeros hacia otros países. El único Pulqui I y el último Pulqui II, se mantuvieron en servicio hasta principios de la década de 1960, cuando fueron donados al Museo Nacional de Aeronáutica, estacionados a la intemperie durante casi 40 años, en un predio del Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires, junto a otras naves que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

Posteriormente fueron restaurados y reubicados en la nueva sede del Museo, ubicada en Morón, Provincia de Buenos Aires. Los aviones Pulqui I y II, fueron la culminación de una aspiración argentina de desarrollar y construir aviones de combate con tecnología avanzada en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente; http://www.aeromilitaria.com.ar/psv/censo/pulqui/index.htm

http;//www.ipmsstockholm.org/magazine/2002/06/stuff_eng_profile_pulqui.htm

http://www.lucheyvuelve.com.ar/pulqui/pulqui1.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/I.Ae_33_Pulqui II

Realidades argentinas

JOHN ALTON

John Alton fue un fotógrafo cinematográfico nacido en Hungría el 5 de octubre de 1901.

A partir de 1920, comenzó a trabajar en Los Ángeles, California, como operador de cámara. Lo hizo en  Francia con Ernst Lubitsch, a partir de 1927.  

En el año 1932, fue convocado por los “Estudios Lumiton”, de Argentina, para hacerse cargo de la fotografía. Debutó con la primera película de “Lumiton”, “Los tres berretines”, inaugurando la época del cine sonoro argentino, una semana después que lo hiciera con la película “Tango”, el sello “Argentina Sono Film”, en 1933.

Le siguieron 20 películas más, hasta el año 1939. En ese lapso, Alton tuvo la oportunidad de participar en la elaboración del guión de varios films y de dirigir 2 películas, “El hijo de papá” y “Puerta cerrada”. Trabajó en 13 películas con el destacado escenógrafo y artista plástico internacional argentina  Raúl Soldi.

A fines de 1939 retornó a Hollywood, donde se convirtió en uno de los fotógrafos más valorados del cine. Se desempeñó en estudios de

Foto: moviemorlocks.com

segunda línea, como el sello “Republic”, dedicado a películas de clase B. Fue Capitan del Cuerpo de Señales durante la Segunda Guerra Mundial.

A su regreso, trabajó en los estudios “R:K:O”: y “Monogram”. Se asoció con el director Anthony Mann realizando “La brigada suicida”, película de bajo presupuesto, a la que se sumaron “Raw Deal” y “He walked by night”, tres puntales del “cine negro” norteamericano. Según Alton, utilizaba la luz “para crear el clima”.

Foto IMDb

En 1949 publicó el libro “Painting with light”, con conceptos vigentes en la hora actual. Trabajando con el director Vincent Minelli, fue galardonado con el Oscar a la mejor fotografía por “Un americano en París”, en 1951. Se retiró del trabajo activo en 1966. Falleció en Santa Mónica, California, el 2 de junio de 1996.

John Alton, que marcó para siempre con su aporte la calidad de la cinematografía argentina, vivió en Buenos Aires, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki.John_Alton

https://es.wikipedia.org/wiki/Lumiton

Artistas destacados, El cine, Los entretenimientos, Realidades argentinas, Vivieron en Buenos Aires

REVISTA LEOPLÁN

Leoplán fue una revista periodístico literaria fundada por Ramón Sopena el 7 de noviembre de 1934, dedicada a la incipiente clase media argentina.      

Proponía un plan de lectura con la finalidad de educar a la gente. Aparecía miércoles por medio y llegó a publicar 727 números, donde tuvimos la ocasión de acceder a las novelas de Julio Verne “La vuelta al mundo en 80 días” , “Viaje al centro de la tierra”, acompañada de ilustraciones y también a “Los tres mosqueteros”, de Alejandro Dumas, alternando con excelentes crónicas periodísticas.

Autores famosos franceses, ingleses, rusos, italianos,norteamericanos, fueron incluidos en la vasta lista de los consagrados que, llegaban a nosotros quincenalmente, así como los relatos policiales o de ciencia ficción. Pero el espectro de publicaciones era más amplio, incluyendo entrevistas a personajes famosos a cargo de Enrique González Tuñón, Adolfo R. Avilés, Horacio de Dios o Miguel Bonasso.

Crónicas sobre el cine de Hollywood, enviadas por Erskine Johnson y por Andre Lartigau para el cine europeo. Los relaos estaban ilustrados con dibujos o fotogramas de las películas. Otros colaboradores argentinos fueron Rodolfo Walsh, realizando notas a escritores como Artur Conan Doyle, o bien escribiendo cuentos o relatos propios y traducciones. Allí publicó “Los nutrieros”, uno de sus primeros cuentos.

Otro colaborador destacado fue Miguel Brascó con un suplemento satírico. Las historietas también tuvieron cabida en esta atractiva revista: “Esculapio Sandoval” de Torino, “El Vasco Anchoa” de González Fossat, Calé, Quino, que en 1963 creó “Mafalda”, para una publicidad.

Leoplán, tenía un intenso contacto con los lectores, a través de varias secciones: “Elegancia masculina”, “Si tiene un tiempito…bástese a si mismo”, basada en las cosas prácticas de todos los días y varias más. El Maestro Roberto Grau, tenía a su cargo la columna sobre ajedrez.

Esta revista cultural, tenía tapas a color y 170 páginas en color sepia y también en blanco y negro. Leoplán, el “Magazine Popular Argentino”, fue una revista de referencia para este tipo de publicaciones en LatinoAmérica que dejó de publicarse en diciembre de 1964, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: htps://es.wikipedia.org/wiki/Leopl%C3%A1m

http://garciacambeiro.com.ar/?p=5o22

http://serdebuenos-ayres.blogspot.com.ar/2013/11/leoplan-la-publicacion-argentina-que.html

La educación, Las Revistas Inolvidables, Los entretenimientos, Realidades argentinas

MANUEL GARCÍA FERRÉ

Manuel García Ferré fue un dibujante e historietista nacido en Almería, España, el 8 de octubre de 1929.

Llegó a Argentina en 1947 junto con sus padres. Rindió las equivalencias del bachillerato, que había cursado en España e ingresó a la Facultad de Arquitectura donde cursó algunos años. Comenzó a trabajar en 1952, en la revista Billiken donde presentó al linyera “Pi Pio”, su primer personaje.

En 1955 ingresó a la empresa cinematográfica Lowe, donde realizó cortos publicitarios y jingles. Creó a “Calculín”, uno de sus personajes favoritos, que se caracterizaba por tener un libro abierto en su cabeza. Realizó exitosas publicidades animadas por las que ganó el premio Martín Fierro 1964.

Foto: Diario “La Nación”

Promocionó distintas marcas a través de sus personajes “Anteojito” y “Antifáz”, hecho que le facilitó el apoyo del empresario Julio Korn para lanzar la revista “Anteojito”, publicándose el primer número el 8 de octubre de 1964. Durante sus cuatro décadas de vigencia compitió con “Billiken”, siguiendo los planes escolares, pero ofreciendo juegos e historietas. Completó 1925 ejemplares, hasta diciembre de 2001.

Los personajes llegaron a la televisión integrando “El Show de Anteojito y Antifáz” o “El Club de Anteojito”. El 7 de agosto de 1967 apareció la serie televisiva “Las Aventuras de Hijitus”. Le siguieron tres ratones, “Larguirucho”, “Pucho” y “Serrucho”. Fueron trascendentales el “Profesor Neurus” y la “Bruja Cachavacha” entre los personajes malvados.

Los personajes crecieron día a día gracias a García Ferré y sus ochenta colaboradores. En 1968 apareció la revista “Antifaz” y al año siguiente “Aventuras de Hijitus”. En 1972, se estrenó el largometraje “Mil intentos y un invento”, el primer largometraje argentino de dibujos animados protagonizzado por Anteojito y Antifaz.

En 1973 le siguió “Las aventuras de Hijitus” y en 1975 “Petete y Trapito”, sin dejar de mencionar el éxito paralelo de “El libro gordo de Petete”, con material de interés general y educativo. En 1983, finalizó el rodaje de “Ico, el caballito valiente”, que se estrenó en 1987.

Manuel García Ferré trabajaba con la escritora Inés Geldstein, su esposa. Fue galardonado con los premios San Gabriel, Prensario, Konex, entre otros. En 1999 estrenó el largometraje “Manuelita, la tortuga”. El 28 de diciembre de 2001, finalizó la edición de la revista “Anteojito”.

El 22 de setiembre de 2009 fue declarado “Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”. En 2012 presentó el largo metraje, “Soledad y Larguirucho”. Falleció el 28 de marzo de 2013 en el Hospital Alemán, durante una operación de corazón. Manuel García Ferré, un grande de  la cultura que nos alegró la infancia, vivió en Buenos Aires, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: Apolito, Fabián: Manuel García Ferré. Artista, empresariio y realizador.

http://todohistorietas.com.ar/farre3.htm

Murió el historietista Manuel García Ferré. La Nación, 28 marzo 2013.

Sirven P. García Ferré, un creador que nos alegró la infancia. La Nación 30 marzo 2013.

Artistas destacados, El cine, La infancia, Personajes de la infancia, Vivieron en Buenos Aires

HERMINIO MASANTONIO

Herminio Masantonio fue un jugador de fútbol, hijo de inmigrantes italianos, nacido en Ensenada, Provincia de Buenos Aires, el 5 de agosto de 1910.

Trabajó como peón en el frigorífico Swift, al terminar la escuela primaria y luego con su padre, ayudando en tareas de albañilería. Después, comenzó otra historia, la del romance de “Masa”, como le decían y el barrio de Parque Patricios.

Tentado en sus comienzos para jugar en los equipos representativos de La Plata, fue otro su destino cuando conoció al Teniente Tomás Ducó, mientras hacía la conscripción. quien lo incorporó al equipo del Club Atlético Huracán, en reemplazo de Guillermo Stábile.

Debutó en junio de 1931 frente a Quilmes haciéndole un gol, conducta que no modificó, transformándose en el tercer goleador de la historia del fútbol argentino con 250 goles en 367 partidos, detrás de Arsenio Erico y Ángel Labruna. Hábil para cabecear y con un remate potente, dejó su marca durante una docena de años en los arcos rivales.

Su mejor época fue en la década del 30. Fue el máximo goleador en los Torneos Sudamericanos de 1937 y 1941, jugando con la Selección Argentina. En 1943 jugó en Defensor Sporting, de Uruguay. En 1944, regresó al país jugando para Banfield, y en 1945, finalizó su campaña en su club, cumplidos los 35 años de edad.

Capturó la admiración de las hinchadas, la de sus compañeros de quienes se sintió protector, cuando jugaba con Méndez a la derecha y Baldonedo a la izquierda. Fue un delantero que demostró guapeza, un verdadero caudillo y peleador, goleador en Huracán durante 10 temporadas.

Era un jugador 9 de raza, no era muy hábil, no tenía clase, pero sabía jugar al fútbol marcando goles desde todos los ángulos. Falleció en Buenos Aires, 11 de setiembre de 1956. Frente a la sede del Club Huracán, sobre la Avenida Caseros, se levantó en 1996, un monumento en su homenaje y una calle del barrio, lleva su nombre.

Herminio Masantonio, el popular “Masa”, fue uno de los grandes representantes del fútbol argentino, en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Herminio_Masantonio

http://dale-huracan.blogspot.com.ar/2009/01/herminio-masantonio.html

http://xenen.com.ar/2015/09/16/herminio-masantonio-el-mortero-de-parque-patricios

Deportistas destacados, Los juegos, Personajes de la ciudad, el fútbol

COMO SE ANUNCIABAN LOS VENDEDORES AMBULANTES

Los vendedores ambulantes abundaban en las calles de Buenos Aires.

Las inmigraciones sucesivas, proporcionaron representantes callejeros que ya sea de casa en casa, o a través del andar por las veredas o calles, se mezclaban con los autóctonos para brindar un variado aporte de mercancías.

El manisero, soplaba una corneta de bronce, con un sonido característico que lo identificaba fácilmente. Algo muy similar ocurría con el carro de la Panificación Argentina. El conductor presionaba una pera de goma adosada a una corneta, y el sonido emitido, era muy exclusivo ya que al oirlo se decía “llegó la Panificación”.

Cuando el lechero que aparecía con las vacas y sus terneros, que observamos con su andar cansino por las calles del barrio, se anunciaba por el sonido de la campanita que una de las vacas, llevaba prendida en el pescuezo.

El voceo del diarero, anunciando la quinta o sexta edición durante las tardes, era una situación esperada, porque en ese recorrido que hacía hasta llegar a su parada, repartía los diarios a domicilio. Algo parecido ocurría con el frutero, que empujando un carrito con frutas, se ubicaba en una esquina donde acudían los vecinos para comprar la fruta por docena, no por kilo, y voceando hasta quedar disfónico.

Durante las tardes pasaba el pastelero, portando dos grandes canastas conectadas por una vara cilíndrica de madera, que apoyaba sobre sus hombros, detrás del cuello. Contenía churros, pasteles, bizcochos y factura confitada. Soplaba un silbato muy agudo, introducido en la boca, con un sonido distinto a los demás, que lo identificaba inmediatamente.

La flauta de pan que soplaba el afilador de cuchillos y tijeras, era identificable a la distancia, porque no tenía similar. El afilador conducía una enorme rueda que activaba con un pie, al momento de proceder con el afilado. El sonido de la flauta, con sus escalas ascendentes y descendentes, convocaba con rapidez a los vecinos interesados en mejorar los cuchillos, que de tanto afilarlos, reducían el ancho de su hoja transformándolo en una lámina cada vez más angosta y ridícula.

No dejamos de mencionar el paso del pochoclero en su triciclo blanco, haciendo sonar una campana. Todos, de una u otra forma, se identificaban a través de los sonidos característicos que utilizaban en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, La ciudad, La cuestión social, La inmigración, Personajes de la ciudad

FERNANDO IGLESIAS (TACHOLAS)

Fernando Iglesias, “Tacholas”, fue un actor gallego nacido en Orense, España, el 25 de agosto de 1909.

Llegó a la República Argentina en 1929, donde ya vivían sus padres y hermanas. Se integró a la actividad cultural de las sociedades gallegas, especialmente con la Unión Provincial Orensana. En 1932 participó de audiciones radiofónicas y en festivales para recaudar fondos para la causa republicana.

En 1941, presentó en el Teatro Maravillas, la obra “Uovo de duas xemas”. Fue el principal dinamizador del teatro gallego en Buenos Aires. Fundó la Compañía de Comedias Galegas Boga - Tacholas, junto a Maruja Boga.

En 1945, creó la audición radiofónica “Recordando a Galicia”, junto a Mercedes Boga y Alfredo Aróstegui. En 1945 debutó en la película “Chiruca”, bajo la dirección de Benito Perojo, otro exiliado español. En 1953 inauguró el programa radiofónico “La Voz de Galicia”. Estuvo estrechamente vinculado con la cultura gallega en la Argentina.

Fue miembro de la “Casa de Galicia”, “Centro Gallego de Buenos Aires”, “Centro Orensano”, “Hogar Gallego para ancianos”, “Centro coruñés” y la “Sociedad General de Autores de Argentina”. Llevó a escena numerosas obras de autores gallegos presentando un teatro gallego de calidad. Fue una de sus características, la defensa de la galleguidad en el exilio.

En 1970, participó en los cursos de Lee Strasberg, dictados en Buenos Aires, en los cuales el Director, destacó sus calidad interpretativa. En ese año, obtuvo el premio al mejor actor de reparto en la IV Semana del Cine Internacional de Mar del Plata, por su trabajo en “Crónica de una señora”. Filmó más de 40 películas.

Estuvo enfrentado con los autores teatrales y directores de cine que utilizaban el gallego como caricatura de los personajes. Integró los elencos del Teatro Municipal General San Martín, con el que realizó giras por todo el país. Un documental en video “Tacholas, un actor galaico porteño”, dirigido por José Santiso en 2003, homenajeó su memoria, rescatando del olvido a este singular personaje.

Murió en Buenos Aires, el 14 de mayo de 1991. Fernando Iglesias, “Tacholas”, fue uno de los principales actores gallegos del Siglo XX, que desarrolló su vida artística en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: www.lanacion.com.ar (http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_ed=6Y2419

Fernando Iglesias Sánchez. Biografíasy Vidas. La enciclopedia biográfica en línea.

Tacholas, un actor galaico-porteño. La Nación 16-09-2004.

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