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LOS CAMBIOS EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA

Escrito por el Profesor José A. Bonilla (Universidad de la República, Uruguay; Universidad Nacional de Tucumán, Argentina; Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil).  bonilla.bhz@terra.com.br

Existe un libro excelente que todo lector interesado en el tema “cambio” no  debe dejar de leer. Se trata de “Conspiração Aquariana” de autoría de M. Ferguson (1).

La palabra “conspiración” tiene el significado de “respirar junto”. Ya “acuariana” tiene que ver con el signo zodiacal que influenciará la Tierra en los próximos 2000 años. Esto no es Astrología barata, pues es un aspecto astronómico bien conocido por los antiguos.(*)

Se debe recordar que los primeros cristianos dejaron grabados en las catacumbas un símbolo que correspondía al signo de Piscis; poco antes, el Maestro era representado por el símbolo del Cordero (Aries) y milenios antes, en la época del esplendor egipcio, las masas incultas adoraban el Buey Apis, que para los informados sacerdotes era el símbolo del signo de Tauro.

Esta explicación es presentada para mostrar que la expresión “conspiración acuariana” significaría una forma metafórica de designar una nueva mentalidad que está actualmente emergiendo en la Humanidad. Se trata de una “conspiración” exenta de doctrina política o religiosa, que poco a poco va estructurando una poderosa red sin liderazgo formal. Ella representa una efervescencia espontánea, como si fuese el vapor de una caldera arrastrando cualquier obstáculo que encuentre en su frente, llevando irreversiblemente a un cambio radical de la vida humana.

Puntos altos manifiestos de estos cambios se han registrado en los últimos años: los hippies y los Beatles en la década del 60, la revolución estudiantil de 1968, el Watergate de Nixon, la onda ecológica en crecimiento, el insólito desaparecimiento repentino de la Unión Soviética, destitución de un presidente (Collar en Brasil), prisión de otro (Pérez en Venezuela), mujeres ocupando los más altos cargos políticos, incluyendo Presidencias (Violeta Chamorro, Bachelet, Cristina Fernández y ahora Dilma Roussef, etc.); diputados y senadores destituidos por corrupción, aprobación de códigos de defensa del consumidor, etc. Esto es solo un comienzo: la conciencia humana está dejando su estado infantil y comienza a madurar.

Los cambios que se están incubando y procesando en el interior del ser humano, son inquietantes para aquellos que están hundidos en el “status-quo”, ya sean empresarios, políticos, terratenientes, científicos o simples ciudadanos. En general, todas las personas que, por comodismo o por resultados obtenidos, se adaptaron a las viejas ideas, están ligadas emocionalmente a ellas y por lo tanto, predispuestas a resistir los cambios. Parapetados en las organizaciones públicas o privadas, en los medios de comunicación, en los gobiernos y en las Universidades, una legión de individuos con poder, status y/o recursos económicos, como ropa vieja pegándose al cuerpo, tentan sofocar, dificultar, torcer, desviar y quebrar la corriente que está surgiendo de la propia evolución de la conciencia humana. Hay el poder inmenso de trillones de dólares, hay la manipulación de la opinión pública y hay la solidez de las catedrales cartesianas de la ciencia, levantando un muro, una muralla china para impedir el progreso de la nueva onda.

Sin embargo, cuando la nueva onda alcance su masa crítica (y debe faltar poco para que eso ocurra), ella se transformará en una avalancha que derribará como si fuese un castillo de naipes, todas las barreras que la plutocracia, aliada con los detentores del conocimiento técnico-científico puedan oponer. Así, una nueva empresa, una nueva organización social, una nueva ciencia y un nuevo hombre, vendrán como resultado del cambio de paradigma. Ese nuevo hombre tendrá un modo propio de pensar, sentir y actuar, bien diferente del actual.

El ser humano, a través de los tiempos ha atravesado varias fases de cambios. Sin embargo, ellas fueron bastante lentas y en general pasaron desapercibidas como tales por aquel. Hoy el proceso es cada vez más acelerado y esto nos lleva a una situación completamente nueva: estamos comprendiendo como ocurre la transformación. Es como si estuviéramos viendo una película sobre los cambios, y a partir de ella, quedáramos aptos para desarrollar acciones con la intención específica de alinearnos en la dirección de aquellos, lo que involucrará en modificaciones sustanciales de nuestro paradigma de vida y de las organizaciones que precisamos re-crear para permitir su florecimiento.

La década del 60 con los hippies, con la efervescencia estudiantil alcanzando su punto más alto en Francia, con la figura heroica del Ché Guevara, fue una década que mostró que alguna cosa nueva había comenzado. El poder mundial retrógrado sofocó aquella peligrosa vertiente subversiva, siendo que en América Latina fue a sangre y fuego. Pero esto es solo una parte de la explicación, la visible.

La parte invisible está representada por el cambio de percepción de los propios activistas. Veamos lo que uno de ellos – Irving Thomas – dijo a ese respecto: “Una cosa interesante ocurrió en la marcha de la Revolución. Allá estábamos golpeándonos el pecho por un cambio social, cuando comenzamos a percibir, lentamente, que nuestra lucha social y política, era apenas un compromiso limitado de una revolución de conciencia, tan grande que habría sido difícil focalizarla dentro de nuestra realidad”.

O sea, aconteció un fenómeno imprevisto(*) en el activismo de los años 60: el deterioro de la combinación (lucratividad + cartesianismo) que domina el mundo, mostró señales claras de estar bien avanzado, tal la profundidad y la fuerza que los movimientos sociales alcanzaron en la época. Sin embargo, cuando los líderes activistas llegaron al borde de lo que se podía denominar “parar el mundo”, sintieron una especie de horror al vacío. Michel Rossmann, uno de ellos, expresó esto así: “Comenzamos a experimentar el miedo de una opción y de un cambio real… Teníamos la sensación de que la superficie de la realidad había, de algún modo, desaparecido completamente. Nada era más aquello que parecía antes”.

Lo que estos líderes nos dicen es que, la confrontación con el “status-quo” se volvía cada vez menos atrayente, pues en la realidad él era, básicamente, un reflejo del modo de sentir, pensar y actuar de los seres humanos. Esto podría ser así resumido: en lugar de ver el enemigo apenas en el poder político y económico, el fue localizado – sobre todo – dentro de nosotros mismos.

Así es que la Revolución se volvió invisible, siendo inaccesible a los diarios y a las cámaras de TV. Ella se está procesando dentro de cada individuo.

El Director de Investigaciones Políticas de la Universidad de Stanford, Willis Harman, agrega que si el materialismo marxista había sido la base filosófica de la Izquierda Tradicional, era bien probable que un enfoque espiritual holístico represente el mismo papel para el nuevo activismo. En ese abordaje, ideas fundamentales son: existencia de principios opuestos pero complementarios (principio auto-afirmativo y principio integrativo); interligación de todos los seres vivos entre si y con el Universo; existencia de dimensiones que trascienden el tiempo y el espacio; significado holístico de la vida humana: como individuo (parte) y como parte del Todo; existencia de un mundo cósmico en los niveles mas elevados de conciencia, lo que supone la presencia de Inteligencias Superiores; potencialidad inherente al hombre de alcanzar niveles cada vez más altos de comprensión y de evolución, dependientes – apenas – de su propio esfuerzo.

William Tiller, físico de Stanford nos recuerda que: “el movimiento sin nombre alcanzó un estado de masa crítica y ya no puede ser interrumpido”.

En resumen: por un lado, durante unos 50 años, la onda preliminar de los años 60 fue detenida, debido a las barreras que enfrentó y por otro lado, en función de la propia evolución de la onda, que dirigida inicialmente para cambios sociales externos, pasó a encapsularse cuando percibió que esto, siendo necesario, ya no era suficiente. Por lo tanto, la fase actual, tal vez se extienda por cinco o diez años, hasta tener una nueva manifestación organizada que lleve a una segunda onda activa. Esto involucra la reformulación interior de cada ser humano hasta alcanzar un nivel mínimo, en el cual los conceptos de transparencia, coherencia, cooperación y armonía sean reconocidos como los nuevos orientadores del comportamiento humano.

De este modo, el problema de los cambios, dejará de ser tratado como en una secuencia cartesiana, para pasar a ser visto como un círculo holístico, donde todos los puntos están interrelacionados y son interdependientes: cambios sociales externos precisan estar apoyados en cambios internos. Del mismo modo, los internos para se mantener vivificados y activos, precisan manifestarse externamente. A un avance de uno, corresponderá un avance del otro, y así indefinidamente.

Ferguson (1), deja bien claro que los cambios pueden ser clasificados en cuatro grandes categorías, bien diferentes entre sí, a saber:

a) Por exclusión. En este caso, es mantenido el padrón anterior, apenas se admite que “existen excepciones que confirman la regla”.

b) Incrementales. Aquí el cambio es muy lento, de modo que el individuo no consigue percibir que él está aconteciendo. Por otro lado, debido a su lentitud, ese tipo de cambio permite apenas mantener el “status-quo” sin mejorarlo.

c) Pendulares. Se trata de un cambio de tipo insensato, pasándose de un sistema cerrado para otro; así el beato se hace ateo (o viceversa) o el promiscuo se transforma en puritano (o viceversa). Aquí la falla radica en el rechazo y el desprecio a la anterior y gran exaltación del “nuevo”, que tal vez mañana también sea considerado viejo.

d) Cambio de paradigma. En los casos anteriores, no hay transformación propiamente dicha, o sea no hay integración holística de las opiniones supuestamente conflictivas; simplemente una de ellas es cortada. Ya en el cambio de paradigma se privilegia una visión holística, a través del principio de Böhr “los opuestos son complementarios”, desarrollándose una armonización de conceptos, a través de una síntesis poderosa y bien organizada. De esta forma, esa síntesis se presentará bajo la forma de una nueva estructura, donde la oposición anterior es absorbida a través de una interacción a un nivel más elevado.

Hay algo radicalmente nuevo en el cambio de paradigma. La novedad consiste en que las opiniones, puntos de vista, teorías y “verdades”, son percibidas ahora, apenas como partes de un cuadro completo, un inmenso rompe-cabezas, del cual conseguimos distinguir cada vez más fragmentos con cierto grado de nitidez. Además, habrá una mejor comprensión de lo que es la figura completa, aunque no podamos dominar todos sus detalles.

Lo interesante de esto es que el cambio de percepción pasa a ser aceptado, no apenas como algo normal y sí como algo imprescindible, ya que cuanto más conocemos del rompe-cabezas, mejor lo comprendemos. Por otra parte, el rompe-cabezas es dinámico, de modo que el cambio es su esencia. Él, entonces, pasa a ser un amigo, y no un enemigo.

Para dejar estas ideas más claras, debemos agregar que estamos profundizando un aspecto de la vida: los cambios, porque ahora precisamos zambullir en ellos. Pero si mantenemos una visión holística sobre el asunto, resulta evidente que los cambios necesitan un opuesto complementario.

Ese opuesto está representado por los principios cósmicos que los maestros espirituales legaron a la Humanidad, en la forma de valores. La explicitación de los valores auténticos es una tarea tan importante como la transformación oriunda de los cambios. Sin aquellos, la avalancha irresistible de cambios ya mencionada, podrá – tal vez – ser distorsionada y con esto llevar la Humanidad para su desastre final.

Hoy los valores (implícitos) son negativos: gananciosidad, prepotencia, egoísmo, agresividad, etc., oriundos del hemisferio izquierdo exacerbado (principio auto-afirmativo). Lo que se precisa con urgencia es orientar los cambios en gestación para valores explícitos positivos, representados por todo lo mejor que existe en el corazón humano. Para que esto ocurra deberá haber una expansión considerable del componente mental superior, de la afectividad y la espiritualidad.

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1) FERGUSON M. A conspiración aquariana. Rio de Janeiro: Record. 1980, 427 p.


(*) La astrología es una ciencia que fue cultivada por los persas, los egipcios y sobre todo, los caldeos. También por los mayas. pero más tarde, fue prostituida en Roma por charlatanes.

(*) Estos fenómenos imprevistos son propios de procesos de cambios. En lugar de quedar perturbados con ellos, precisamos aprovechar su potencial energético para reforzar nuestros ideales.

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