Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Cerebro y Mente Humanos

Ignoramos tanto del cerebro y de la mente que casi ni sabemos diferenciarlos o al menos definirlos individualmente. Me ayudo por el momento con el Diccionario de la Real Academia Española, en su vigésima segunda edición:

Cerebro (del lat. cerebrum): Uno de los centros nerviosos constitutivos del encéfalo, existente en todos los vertebrados y situado en la parte anterior y superior de la cavidad craneal.

Mente (del lat. mens, mentis): Potencia intelectual del alma.

Sin embargo, me quedan dudas de haber aprendido algo de alguna de estas académicas definiciones.

Pero quizá por todo lo que ignoramos de ellos, el cerebro y la mente siempre fueron nuestros juguetes predilectos. Jugamos seriamente a reproducirlos, a filosofar, a investigarlos. Un poco menos científica pero más literariamente, llenamos esa tierra extraña de fantasmas, de monstruos, de vampiros (Vampiros: los Moradores de las Tinieblas. Clasificación Vampírica según Origen y Características y Aproximación al devenir histórico de los fantasmas en el imaginario de la Cultura Occidental).

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Vampiros y vampiresas

Música de la vida y de la muerte (La música de la India): cuando escucho una música amada siento que no es sólo música sino además colores, formas y una brisa muy tibia que suele darme un beso (El arte de hacer el amor).

Mi gran cuenco suele ser un tazón que puede tener las dimensiones de un volcán (Volcanes del Ecuador), donde se mezclan todas las cosas bellas naturales y las cosas más altas del espíritu, o el mal con sus hechizos (El Mal y las escuelas ocultistas).

Me fascina lo que puede hacer con nosotros el sonido: estamos, sin saberlo, en manos de él (Sonido).

Personalmente percibo cada día un poco más la muerte con cada ruido disonante, con las ambulancias, sirenas de bomberos y policías y frenos y corridas, gritos desesperados que pasan por la puerta y entran en mi hogar -lapsus por “hogar”, escribí “local” a cambio; y sí, estoy loca y vivo en un local-, aunque todo esté cerrado y haya hasta espuma de mar en las aberturas.

Me he ido retirando al centro de la casa, hacia el lugar más silencioso, pero los ruidos aunque algo domesticados llegan hasta allí (Contaminación sonora, un problema inherente a todos…).

Ellos son mis vampiros, me devoran y transforman en menos, me apagan sin cesar (Vampiros: los Moradores de las Tinieblas).

Pisadas de vampiros

Y sin embargo, qué extraña persistencia por adorar a todo tipo de vampiros que tiene el alma de la gente.

Ya no importa que sean reales o fantásticos los grandes monstruos de carne, hueso o sólo de perversa materia espiritual que nos absorben -aunque los creo mitad reales. Y no importa si son reales o no porque en verdad nos absorben y entonces son reales tal como siempre lo creí.

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