Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Literatura y homosexualidad

Entre mis más felices recuerdos está el de verme abriendo un libro especial (Recuerdos).

Apenas aprendía a leer, y a lo mejor sólo podía entender remotamente que el texto hablaba de una princesa y un castillo (Lecturas para mejorar el proceso de la lectura).

Una princesa y un castillo son objetos difíciles de imaginar para una niña que vive en un departamento y, además, no es princesa (Imaginación que Resignifica - La Verticalidad de Roberto Juarroz).

Pero no importaba.

Daba vuelta las hojas y el castillo se erigía en coloreados cartones pegados a la página, con su princesa recostada dentro.

¡Sorpresa! ¡Asombro!

No diré que la lectura se hacía realidad, pero lo parecía.

Tal vez ese recuerdo maravillado intervino en mi deseo de escribir futuro (La palabra, el escritor y la poesía): debe haber un lugar para apretar, como un timbre, en el medio del papel, o en las esquinas, o hurgando con el lápiz hasta formar un agujero, que haga aparecer el dibujo de lo escrito, y yo ya no tenga que seguir estrujándome el alma ni el seso…

Pero no: el escritor construye con palabras, no hay otro modo.

Y, se diga lo que se diga -por ejemplo, que una imagen vale por mil palabras (La mujer como imagen publicitaria)-, el peso que tienen las palabras es más rotundo y a veces puede rebotar e ir a dar justo sobre quien las escribió, como balas, como piedras (Las piedras semipreciosas en el Perú).

Porque hay una confusión profunda entre compases (Método audiobec), imágenes y palabras. A las palabras se les atribuye mayor consistencia, especialmente en el terreno filosófico y moral (La Educación Moral).

Dejad que Dalí (Breve reseña sobre el onírico pintor surrealista) pinte masturbaciones y cuadros que pueden o no ser herejes, diabólicos o “inmorales”. Dalí, además de genio, es un pintor, y a nadie lo mata que sus relojes se derritan, ni el cristianismo se mortifica porque su Cristo no tenga rostro.

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Editorial

Muchas manos para un solo cadaver

Hace dos semanas (Calendario perpetuo gregoriano)  escribí aquí una nota que se llamó “Trostky, un cadáver exquisito” (La Revolución Rusa).

El título surgió de la “ocurrencia” de que el asesinato de Trostky había sido realizado al modo de los cadáveres exquisitos, esos poemas de los surrealistas que justo estuvieron de moda (Reflexiones sobre la moda) por esos años (Dadá y el surrealismo: orígenes y fundamentos). Cada uno de los participantes-poetas contribuía con un fragmento del poema, mas sin haber leído ninguno de los fragmentos anteriores.

Muchos lectores se sintieron entonces fascinados con la idea de escribir entre todos nosotros uno de esos “cadáveres”. Algunos contaron que habían jugado este precioso juego literario (Los laberintos de Borges) en años jóvenes (La juventud), y yo conté lo mismo.

Pero…

Navegaciones y excursiones

En Internet (Internet) y en bibliotecas sólidas me dediqué a buscar recetas literarias. Poco, y encima bastante gracioso, encontré sobre cómo escribir un poema (La poesía lírica). Lo que transcribo a continuación lo hallé en un blog (Como hacerlo):

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Editorial

Trotsky, un cadaver exquisito

Antes de comenzar seriamente la lectura, les recomiendo que en caso de apuro, ansiedad o aburrimiento salteen los párrafos que empiezan con un guión y cierran con un punto (Lecturas para mejorar el proceso de lectura). Ya los primeros tres pueden saltarse, aunque sería bueno ponerse en contacto con las monografías a las que nos conducen los links, como otro laberinto desordenado o caos surrealista. Otra recomendación sería que no leyeran esto ni siquiera como una remota toma de posición política de mi parte sino como un relato de la Historia, que tiene sus enigmas atrapantes (Principio de incertidumbre).

-Para quienes ignoran qué es un cadáver exquisito: es una construcción, un entretenimiento para poetas en el que cada uno de los participantes aporta un verso o una línea, y línea a línea de diferentes voces se construye un poema.

-Lo inventaron los surrealistas; se jugó mucho desde los años 30 a los 50, pero yo también lo jugué en los 80  (Surrealismo y anarquismo).

-Y nunca dejó de rondar por mi loca cabecita la idea de que el asesinato de León Trostky, el líder soviético antiestalinista, fue un cadáver exquisito jugado por toda una época de pintores, pensadores y literatos en la flor de su juventud, que aportó cada uno una rima, una palabra; pero, por Dios, ¡qué flores! (El surrealismo y el cine de Buñuel).

Diálogo de cenizas

En el cementerio de Donskoi, en Moscú, reposan los restos de Leonid Eititong, el organizador en México del asesinato de Trostky; a su lado yace el espía soviético de la segunda guerra, Iosef Grigulevich, que vivió durante muchos años en diversos países latinoamericanos, se especializó finalmente en nuestros temas políticos y terminó sus días como periodista en Moscú, en 1988 (Agentes secretos o agentes encubiertos).

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