Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Bebo, e invito a beber a la luna

En una vieja antología de poetas chinos (La producción de textos escritos), encuentro este magnífico verso de Li Po (El nenúfar azul):

“Bebo solo, e invito a beber a la luna. Con ella y con mi sombra seremos tres”. (Subgénero poético, nuevos estilos).

Según la misma antología: “Li Po está conceptuado como uno de los más grandes poetas chinos, y es también al que más conoce el Occidente. Nació en 701 y murió en 762. Ocupó altos puestos en la Corte y llegó a ser favorito del Emperador. Ebrio, cayó en desgracia y fue alejado. Hizo entonces una vida de vagabundo. Gran bebedor, quiso el destino, según la leyenda, que una noche de embriaguez cayese al río y muriese ahogado… en agua” (El vino como elixir sagrado…).

Copio para ustedes, como un mensaje secreto (Mensajes subliminales)  otro poema que me conmueve de Li Po:

“Una noche me hallaba aspirando el aroma de las flores a orillas del Ken Lo y la brisa me trajo el sonido de una flauta distante.

“Para responderle, con una caña me fabriqué otra flauta y lancé su sonido a la estrellada noche.

“Desde entonces supieron las aves, a la hora del crepúsculo, que existían dos seres desconocidos conversando en una lengua que las aves comprenden”. (Tal como nosotros, los habitantes de este blog.)

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Editorial

El guardián de la puerta de entrada

Según Freud -y le creemos (Biografía de Sigmund Freud)- Schiller (Teatro) escribe a Körner: “en los cerebros creadores sospecho que la razón ha retirado su vigilancia de la puerta de entrada, deja que las ideas se precipiten pêle-mêle al interior, y entonces es cuando advierte y examina el considerable montón que han formado” (El Inconsciente).

A mí me sucede retirarla a voluntad, a la vigilancia de la razón, digo; como si estuviera mirándome soñar o mirando los sueños de otra persona (El conocimiento, un sueño humano).

Pero lo raro es que intento entonces escribir dentro de esta ensoñación (La transmutación de la escritura) a lo que además de todo agrego entonces la idea de que tengo una superconciencia ya que no una conciencia (¿Que es la conciencia?); me fijo en cada movimiento del lápiz y soy aparte consciente no de mi conciencia sino de la inutilidad de ella y también de la inutilidad de “crear” (Investigar para crear y resolver problemas).

Me salen cosas como ésta, que intenta ser un cuento realista (El cuento y sus características):

Patricia

Ella era bella, si se me permite un personaje demasiado estereotipado que no le quite verosimilitud al relato, y estaba sentada -le parecía que la vida era que estaba sentada dentro de una carroza, y que, la vida seguía por sus propios medios, lo que no le resultaba para nada incómodo.

Ahora me arrepiento de que fuera tan bella puesto que hay que describirla y no, no lo parecería tanto resumiéndolo en partes: alta, delgada, cutis de magnolia, grandes ojos de miel. Y tampoco era así: delgada no era, y mucho menos alta, sus ojos eran castaño de tamaño normal y relucientes, pero sin miel; y sólo la piel -no sé si era de magnolia, que es una flor que desconozco- podría describirse con palabras formales tales como perfecta, pálida, con fragmentos rosados donde debían estar rosados (no, por ejemplo, en la nariz). Y mucho más allá no profundizaré en la belleza, porque no sé qué es.

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