Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Porque mora en mi nombre el amor

Como en la última entrega de este blog no supe ser demasiado, ni un poco, amorosa, voy a escribir sobre el amor con algo de dulzor y algo de lirismo ¡vaya a saber si cursi, o curvi, o cursilíneo! (La escritura proposicional).  Palabras algo inconstantes, o incoherentes, que pueden llegar a formar el Amor (Tiempos de amor y revolución).

Veo en primer lugar, para el amor, que:

se necesita un cuerpo que te presente (El cuerpo, el mundo y la historia) y ojos que alguna vez se vayan para ser recordados, y palabras en idioma real, y una sonrisa sin sueño pero con el sueño de ser alguien posiblemente amado (Bioquímica y sociología del amor).

y que se necesita antes que nada, para que nunca se marchite, todo eso de amarse para siempre, que es una gloriosa y verdadera mentira, y un siempre de presencia en cuerpo como el sol y otro sol que te vea.

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Editorial

Vampiros y vampiresas

Música de la vida y de la muerte (La música de la India): cuando escucho una música amada siento que no es sólo música sino además colores, formas y una brisa muy tibia que suele darme un beso (El arte de hacer el amor).

Mi gran cuenco suele ser un tazón que puede tener las dimensiones de un volcán (Volcanes del Ecuador), donde se mezclan todas las cosas bellas naturales y las cosas más altas del espíritu, o el mal con sus hechizos (El Mal y las escuelas ocultistas).

Me fascina lo que puede hacer con nosotros el sonido: estamos, sin saberlo, en manos de él (Sonido).

Personalmente percibo cada día un poco más la muerte con cada ruido disonante, con las ambulancias, sirenas de bomberos y policías y frenos y corridas, gritos desesperados que pasan por la puerta y entran en mi hogar -lapsus por “hogar”, escribí “local” a cambio; y sí, estoy loca y vivo en un local-, aunque todo esté cerrado y haya hasta espuma de mar en las aberturas.

Me he ido retirando al centro de la casa, hacia el lugar más silencioso, pero los ruidos aunque algo domesticados llegan hasta allí (Contaminación sonora, un problema inherente a todos…).

Ellos son mis vampiros, me devoran y transforman en menos, me apagan sin cesar (Vampiros: los Moradores de las Tinieblas).

Pisadas de vampiros

Y sin embargo, qué extraña persistencia por adorar a todo tipo de vampiros que tiene el alma de la gente.

Ya no importa que sean reales o fantásticos los grandes monstruos de carne, hueso o sólo de perversa materia espiritual que nos absorben -aunque los creo mitad reales. Y no importa si son reales o no porque en verdad nos absorben y entonces son reales tal como siempre lo creí.

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