Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La fe de los ateos

Una doctora ante la que me indignaba porque no conseguía descubrir el origen de la enfermedad que padecía yo (Enfermedades monogénicas) -en la próxima nota voy a hablar de las desesperadas búsquedas de diagnóstico que deben soportar algunos pacientes-, me dijo un día: “La medicina no es una ciencia, es un arte” (Historia de la Medicina).

Esta frase me hizo meditar durante mucho tiempo hasta que logré, tal vez, entenderla en toda su magnitud.

Digamos para empezar que ningún arte se basa en cantidades exactas, verdades absolutas o definiciones indiscutibles.

El aserto de la doctora me persiguió y se hizo más presente cuando empecé a interesarme -desde la mayor ignorancia, por supuesto- en ciencias como la física, a la que actualmente, debido a las polémicas que suscita, considero la más oscura de las artes, la más indescifrable “religión” (Restauración de la Física Clásica).
De la teoría de las cuerdas, universos paralelos incluidos, etc., hasta la existencia o no de materia oscura, agujeros negros o agujeros de gusano, todo es una pregunta no resuelta, una gran pregunta para responder a la cual algunos convocan a Einstein con su “Dios no juega a los dados con el universo” y otros aseguran que Einstein estaba equivocado… Hasta del venerable Isaac Newton se dice a veces que hay que revisar de urgencia su Ley de Gravedad -¿la vetarán? (Recomiendo a todos, sabios y humoristas, la siguiente monografía: El fraude y el humor en la ciencia). (Continuar leyendo »)

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