Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La locura del hada

La máquina producía imágenes, ríos de diamantes (Los diamantes de Monrovia), de tótems, de máscaras africanas (África). Cada pulsación daba un cuadro completo dividido en varios cuadraditos: si tres serpientes estaban alineadas, empezando de la izquierda, o si unas estatuas de Nefertiti (Egipto antiguo) ocupaban el costado izquierdo, el derecho, el cuadrado de arriba y el de abajo, se marcaba un puntaje, 100, 75, o 1000, o 10000, o 24 (Números irracionales).

Y tenías que volver a tirar -unos diez pesos-, y empezar una rueda larguísima en la que nunca coincidía nada y cuando coincidía parecía milagro (Milagro en el bosque), y te hechizaba. Y volvías a mover la rueda treinta o cuarenta veces a cinco o diez pesos cada vez (La rueda de la fortuna).

Muchas veces ella, que se parecía a un hada le habían dicho, había sentido al diablo mirándola desde atrás cuando jugaba en esas máquinas (El Mal en Fausto y El Hombre de Arena), pero esta vez lo sentía pesar sobre su hombro derecho, fuerte, como si la estuvieran apretando. Se tocó con la mano izquierda y no había nada, o quizá el Maligno (Manifestaciones y representaciones del Mal) se había hecho fuegos artificiales, luego polvo con los cuadros de las tragamonedas. De inmediato buscó en la cartera un billete de cien y ya no había, o de 50, o siquiera de 10.

No había ni monedas.

(Continuar leyendo »)

Editorial
chatroulette chatrandom