Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Carta de despedida

No, ésta no es una carta en línea recta (Carta a los adolescentes infames), no es una carta de despedida para ustedes, los participantes de “la divina tertulia” (Mi complejo de escritor).

Y no los nombro pero los recuerdo a todos, y me pregunto por qué se convirtió en fantasma de otros lugares mi querida Blanca Estela y no aparece más ni por asomo (La octava esfera). Otros van y vienen y sé que siempre están allí, y participan con miradas que intuyo (La Intuínica: cómo desarrollar su sexto sentido).

Ésta es una carta de despedida que puede ser la muestra de cómo lo personal y cotidiano tiene la posibilidad de convertirse en literatura (Literatura universal). No digo en buena literatura, no lean antes… Pero sí que la carne de los libros está hecha de pequeños, intrascendentes sucederes que cobran importancia al ser traducidos a la letra (Viaje hacia los libros). ¿A quién no le interesa espiar en intimidades algo oscuras o ambiguas, a quién no le interesa descifrarlas? (Criptografía sobre el posible autor del Manuscrito Voynich).

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Editorial

Maradona y Maradona

Los dos Maradona que voy a nombrar son argentinos, pero mucho más que argentinos son latinoamericanos (Filosofía latinoamericana), pero mucho más que latinoamericanos, pertenecen al mundo de los hombres-leyenda (Leyendas de México).

Uno, porque a cualquier esteta que se precie, le interesa la danza del “barrilete cósmico”. En Argentina, en Tegucigalpa (Historia de los partidos políticos - Honduras contemporánea), en París, en Praga, en Egipto (Ciudades y escritores). Porque la inteligencia también se disfruta en el “arte de la pelota” (La mujer en el deporte: un acercamiento al fútbol).

Otro, porque la solidaridad es universal (La solidaridad), y cuando se une a la ciencia y a la sabiduría puede transformar al mundo y borrarle los límites (Un mundo sin fronteras).

Aclaro que no voy a contraponer sus figuras, y que no entiendo por qué algunas veces se cae en ese juego tonto.

¿Acaso si, por ejemplo, Ernesto Sabato (Objeciones-al-que-no-objeta) hubiera seguido dedicándose a la física no podría haber llegado tan lejos como Einstein en el respetable “rubro” de la ciencia? Pero no, se dedicó a la literatura, lujo de la palabra que es tan lujo como el del movimiento en el deporte. Cada uno es poeta en su materia (Escritores y poetas venezolanos).

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Editorial

El enigma de Yukio Mishima

No existen posibilidades de que me confunda en el recuerdo de dos viejas mañanas (Adolescencia: ¿Quo vadis?):

En la primera de ellas tengo 19 años y estoy tomando café en la cocina (Usos de la pulpa de café). Aparece mi padre y pone un diario con titulares enormes sobre la mesa, para que lo lea (¿Desafíos de los diarios para no morir?), y me dice:

-No quisiste ver por televisión la llegada a la Luna, pero, por favor, mira lo que hicieron estos hombres -y todo aquello del primer paso, y del paso gigante para la humanidad (Julio Verne - De la Tierra a la Luna).

Ayer precisamente se conmemoraron los cuarenta años de la llegada del hombre a la luna, y ya no es rebeldía adolescente, pero sería ocioso gastar un poco más de tinta en el tema, tanto se ha hablado -y hasta se ha dicho que no fue…

En la segunda mañana remota, un año después, 1970, mi padre me pregunta:

-¿Sabes quién es Mishima?

y yo contesto que sí, es un escritor japonés al que tengo en la mira para leer algún día, cuando lo encuentre traducido (Breve historia de Japón).

Mi padre me pasa otra vez un periódico, y allí tengo oportunidad de leer la noticia de impacto más bizarro del siglo XX (El siglo XX y la producción armamentista mundial), que se refiere a la muerte del escritor Yukio Mishima, de 45 años.

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Editorial

La naturaleza escondida

Cada uno de nosotros sabe que hubo un momento en nuestra vida en que empezamos a escapar…

Jugando a pisar sólo las baldosas blancas -o las negras- en mármol de ajedrez, o escribiendo en papel de pentagrama, o versos para la compañera más amada de la escuela primaria (Algunas reflexiones sobre los juegos tradicionales rurales).

El arte, la literatura y la filosofía (La crisis de la filosofía; análisis y discusión) son excelsas escapatorias pero también son buenos sustitutos el juego, la pasión y los negocios (Negocios ambientales: la cuarta ola).

Es más, si todo es evasión, no se comprende bien la diferencia de excelencia entre, pongamos, la virtud (Teoría de la virtud) y el mal (El Mal y las escuelas ocultistas).

Y es que no miramos (La atención en el estudio) -yo sé que no miro- sino con el instrumento que elegimos para mirar, que va del negro al rosa pero que tiene muchos más colores que un arco iris en un único cristal (El velero de cristal).

Y sabemos en el lugar más oculto de nosotros que inventamos un juego o un caleidoscopio, aunque esto no es mirar ni apreciar la vida a lo largo y a lo ancho, en todo su esplendor y su angustia.

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Editorial

Literatura y homosexualidad

Entre mis más felices recuerdos está el de verme abriendo un libro especial (Recuerdos).

Apenas aprendía a leer, y a lo mejor sólo podía entender remotamente que el texto hablaba de una princesa y un castillo (Lecturas para mejorar el proceso de la lectura).

Una princesa y un castillo son objetos difíciles de imaginar para una niña que vive en un departamento y, además, no es princesa (Imaginación que Resignifica - La Verticalidad de Roberto Juarroz).

Pero no importaba.

Daba vuelta las hojas y el castillo se erigía en coloreados cartones pegados a la página, con su princesa recostada dentro.

¡Sorpresa! ¡Asombro!

No diré que la lectura se hacía realidad, pero lo parecía.

Tal vez ese recuerdo maravillado intervino en mi deseo de escribir futuro (La palabra, el escritor y la poesía): debe haber un lugar para apretar, como un timbre, en el medio del papel, o en las esquinas, o hurgando con el lápiz hasta formar un agujero, que haga aparecer el dibujo de lo escrito, y yo ya no tenga que seguir estrujándome el alma ni el seso…

Pero no: el escritor construye con palabras, no hay otro modo.

Y, se diga lo que se diga -por ejemplo, que una imagen vale por mil palabras (La mujer como imagen publicitaria)-, el peso que tienen las palabras es más rotundo y a veces puede rebotar e ir a dar justo sobre quien las escribió, como balas, como piedras (Las piedras semipreciosas en el Perú).

Porque hay una confusión profunda entre compases (Método audiobec), imágenes y palabras. A las palabras se les atribuye mayor consistencia, especialmente en el terreno filosófico y moral (La Educación Moral).

Dejad que Dalí (Breve reseña sobre el onírico pintor surrealista) pinte masturbaciones y cuadros que pueden o no ser herejes, diabólicos o “inmorales”. Dalí, además de genio, es un pintor, y a nadie lo mata que sus relojes se derritan, ni el cristianismo se mortifica porque su Cristo no tenga rostro.

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