Muchas manos para un solo cadaver
Hace dos semanas (Calendario perpetuo gregoriano) escribí aquí una nota que se llamó “Trostky, un cadáver exquisito” (La Revolución Rusa).
El título surgió de la “ocurrencia” de que el asesinato de Trostky había sido realizado al modo de los cadáveres exquisitos, esos poemas de los surrealistas que justo estuvieron de moda (Reflexiones sobre la moda) por esos años (Dadá y el surrealismo: orígenes y fundamentos). Cada uno de los participantes-poetas contribuía con un fragmento del poema, mas sin haber leído ninguno de los fragmentos anteriores.
Muchos lectores se sintieron entonces fascinados con la idea de escribir entre todos nosotros uno de esos “cadáveres”. Algunos contaron que habían jugado este precioso juego literario (Los laberintos de Borges) en años jóvenes (La juventud), y yo conté lo mismo.
Pero…
Navegaciones y excursiones
En Internet (Internet) y en bibliotecas sólidas me dediqué a buscar recetas literarias. Poco, y encima bastante gracioso, encontré sobre cómo escribir un poema (La poesía lírica). Lo que transcribo a continuación lo hallé en un blog (Como hacerlo):
