Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Chismes terribles de la historia

Lo bueno de nuestro lugar es que todos lo edificamos (Sociedad del conocimiento e identidad personal). Envío algo así como sugerencias o narraciones con “moraleja” (Ética) -me disgusta escribir la palabra moraleja- y ustedes lo completan; a veces, sencillamente lo crean de la nada (Budismo. Un estilo de vida).

Hoy un ventarrón diabólico me trajo preguntas -o más bien chismorreos- de la historia; o más bien personajes históricos por los que siento curiosidad.

Y, debo reconocer, son tan común, y tan humana, y mi carne es tan flaca -nadie lo diría viéndome en fotografías o personalmente- que los chismes históricos me encandilan (Mitos e historia).

Y aunque exista peligro de difamación, aunque sean la escoria o la basura de la historia, a todo eso lo supero con heroísmo y me pregunto, por ejemplo: ¿Fue Cristóbal Colón un criminal y un asesino de primer agua? (Quinientos años de mentiras: un usurpador y criminal llamado Cristóbal Colón).

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Editorial

Nuestro lugar común II

Cuando empezaron a surgir estos a menudo delirantes editoriales, nadie pudo prever lo que vendría (Notas sobre la prospectiva).

Monografías.com es un sitio que no excluye la solidaridad, pero cuya misión es el estudio (Técnicas de estudio). Y bien ambicioso, puesto que este estudio incluye las materias más diversas, los detalles más raros del conocimiento, hasta incluye bromas de científicos contra la ciencia y otros bocados imperdibles (Limitaciones de la ciencia).

El comienzo del Blog Editorial fue casi clásico: la historia, el canto, la literatura. Se decía, por ejemplo, que en las magníficas tierras de los hombres antiguos se reía con ferocidad, pero que el tiempo había ido refinando las costumbres (Historia, edades de la prehistoria).

En este “lugar común” los lectores fueron refinando, más que las costumbres, la sensibilidad (Es hora de leer).

De pronto nuestra escritura estéril se pobló de voces inesperadas (Cultura).

Los lectores que empezaron a concurrir organizaron fiestas en las que se escuchaba música y se leían poemas, cuentos y hasta novelas. (La novela latinoamericana) ¡Se escribía una novela, también, entre los buenos narradores del grupo! ¡Se escribía un cadáver exquisito con todos los miembros de la “secta”, o peña, o -como prefirió Judith Mora, timonel de otro blog en Monografías- de “nuestro lugar común”.

Somos frágiles

Y estamos todos juntos contándonos relatos fantásticos o caseros, y hasta con excelente pluma -como la de José que usa pluma de ave del paraíso, como la de Osvaldo que es de cristal, como la de Joise que es “demasiado humana, con cumbres y llanuras”, como la de Vancho que es sublime y no cabe otra palabra menos convencional, la de Judith (Libélula) que es adorable como ella, la de Blanquita que sólo dice verdades que siente, con Celeste y Fabu reapareciendo gloriosamente cuando algo sucede (Una mirada hacia los desastres mundiales).

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Editorial

Extraterrestre en el balcón

Fragmento extraído de un diario íntimo futuro, cuya autora firma sólo “Sobreviviente”:

Lunes

Cuando era joven -tenía apenas sesenta años (La juventud)- trabajaba en una antigua red -”Internet” (Internet)- en un sitio denominado Monografías.com.

Debía preparar un editorial para todos los miércoles, y a veces se me hacía pedregoso; me parecía que ya había tocado todas la cuestiones -aunque apenas con la punta de los dedos, es cierto (Días fastos y días nefastos).

Los días martes -el calendario era el mismo que ahora (Arqueología)- me levantaba con anticipación llena de ideas (Sed de ideas, ¿qué hacemos con este mundo?); me ponía frente a un arcaico aparatejo al que le decían ordenador, computador o computadora, según los países (Historia de la Computadora) -existían “países” divididos por “fronteras”, pero ese ya es otro tema- e iba viendo cómo desaparecían, una a una, aquellas ideas; hasta una vez escribí sobre el vacío terrorífico de lo que todavía se llamaba “página” (ver diccionario), y, en este caso, “página en blanco”.

Uno de esos días estaba en lo que cuento, frente a la “computadora”, en la sala de casa -en otra parte de mi diario explico lo que significaban “sala” y “casa”, pero aún pueden hallarse en el diccionario inconsciente, si tienen ganas de revisar esa zona.

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