Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Muchas manos para un solo cadaver

Hace dos semanas (Calendario perpetuo gregoriano)  escribí aquí una nota que se llamó “Trostky, un cadáver exquisito” (La Revolución Rusa).

El título surgió de la “ocurrencia” de que el asesinato de Trostky había sido realizado al modo de los cadáveres exquisitos, esos poemas de los surrealistas que justo estuvieron de moda (Reflexiones sobre la moda) por esos años (Dadá y el surrealismo: orígenes y fundamentos). Cada uno de los participantes-poetas contribuía con un fragmento del poema, mas sin haber leído ninguno de los fragmentos anteriores.

Muchos lectores se sintieron entonces fascinados con la idea de escribir entre todos nosotros uno de esos “cadáveres”. Algunos contaron que habían jugado este precioso juego literario (Los laberintos de Borges) en años jóvenes (La juventud), y yo conté lo mismo.

Pero…

Navegaciones y excursiones

En Internet (Internet) y en bibliotecas sólidas me dediqué a buscar recetas literarias. Poco, y encima bastante gracioso, encontré sobre cómo escribir un poema (La poesía lírica). Lo que transcribo a continuación lo hallé en un blog (Como hacerlo):

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Editorial

Nombres y circunstancias

Hoy, no por perezosa ni por canchera (Combatir la pereza de los hijos, tarea de los padres), sino porque lo que quiero transmitir así lo exige, mi entrada estará llena de fragmentos (Doce fragmentos), algunos deshilachados, casi como el cadáver exquisito que muchos de los lectores me piden escribir entre todos -pronto lo haremos, Celeste, Libelúla, y veremos qué sale de allí; seguro que nada malo…(La palabra, el escritor y la poesía).

En primer lugar, debo cumplir una misión, respecto a los implicados en el asesinato de Trotsky que mencioné en la nota pasada. Uno de ellos, Neruda (La poesía lírica) me ha mandado emisarios celestes –me pareció que tenían un aire musulmán los emisarios (La religión de Dios), y luego descubrí que a Pablo la religión que más le gustaba era la de Mahoma, al margen de cualquier cuestión política (¿Qué es la psicología política?).

Estos ángeles dejaron caer un libro (En el día del libro) abierto en la página 127 sobre mi escritorio. El mismo se llama Habla Neruda, memorias imposibles de corregir, su compilador es Roberto Silva Bijit, y se terminó de imprimir en el 2004 en “los Talleres de la Planta Impresora de la Empresa Periodística El Observador de la muy antigua y hermosa ciudad de San Martín de Quillota, enclavada en el corazón verde de la Quinta Región, República de Chile” (The clinic: la prensa satírica de Chile).

Asesinato de Trotsky

En Europa se ha tratado –por razones políticas y literarias- de asociarme a la muerte de Trotsky. Pues bien: nunca vi a ese hombre, ni de cerca ni de lejos, ni vivo ni muerto. Sin embargo, puedo contar un hecho que me parece pintoresco. Acababa de llegar a México para ocupar el cargo de Cónsul General, cuando recibí la visita del Embajador de México en Chile, señor Octavio Reyes Espínola. Creo que vive y todavía es un soñador. Me hizo saber que el general Manuel Avila Camacho, presidente de México, le había encargado una misión confidencial. En una palabra, me pidió –a título personal- que concediera en el plazo más breve posible, una visa al pintor David Alfaro Sequeiros, autorizándole a entrar a Chile. Debo confesar que tal petición me sorprendió, pues creía que Sequeiros se encontraba preso. En efecto, se le había acusado de haber acribillado de balas de metralleta la casa de León Trostky. Así pues, respondí al embajador Reyes Espínola: ¿Cómo quiere que le condceda una visa, si está preso? La respuesta del Embajador: “No se preocupe; lo pondremos en libertad”.
Propuse entonces ir a visitarlo, lo que hicimos al día siguiente. Puimos a la ocficna del capitán Pérez Rulfo, director de la prisión, quien nos recibió ocn mucha amabilidad, Hizo llamar a Sequeiros, a quien yo no había visto nunca antes, y los tres juntos nos servimos algunas copas en los cafés de la ciudad. Sin tener derecho a exigir nada –puesto que se trataba de una petición del presidente de México-, exigí, sin embargo, a Sequeiros que, para concederle la visa ofreciera una obra cualquiera a Chile, a expensas del gobierno mexicano, y fue así como Sequeiros –durante más de un año- pintó en Chile su fresco mural más grande en Chillán. He aquí la palabra final de esta historia, mal interpretada por la malevolencia, a la cual nunca había querido responder hasta ahora.
1971 – E.104

Otros ángeles fueron los que me condujeron a descubrir en Internet algo de la historia de Siqueiros y su mural (Educación artística), y de Natalio Botana, el misterioso magnate del periodismo de los años treinta, que lo refugió en su mansión y exigió como pago que pintara un mural en… ¡el sótano! (Historia de los medios en la Argentina).

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