Monografias
Nombres y circunstancias
Hoy, no por perezosa ni por canchera (Combatir la pereza de los hijos, tarea de los padres), sino porque lo que quiero transmitir así lo exige, mi entrada estará llena de fragmentos (Doce fragmentos), algunos deshilachados, casi como el cadáver exquisito que muchos de los lectores me piden escribir entre todos -pronto lo haremos, Celeste, Libelúla, y veremos qué sale de allí; seguro que nada malo…(La palabra, el escritor y la poesía).
En primer lugar, debo cumplir una misión, respecto a los implicados en el asesinato de Trotsky que mencioné en la nota pasada. Uno de ellos, Neruda (La poesía lírica) me ha mandado emisarios celestes –me pareció que tenían un aire musulmán los emisarios (La religión de Dios), y luego descubrí que a Pablo la religión que más le gustaba era la de Mahoma, al margen de cualquier cuestión política (¿Qué es la psicología política?).
Estos ángeles dejaron caer un libro (En el día del libro) abierto en la página 127 sobre mi escritorio. El mismo se llama Habla Neruda, memorias imposibles de corregir, su compilador es Roberto Silva Bijit, y se terminó de imprimir en el 2004 en “los Talleres de la Planta Impresora de la Empresa Periodística El Observador de la muy antigua y hermosa ciudad de San Martín de Quillota, enclavada en el corazón verde de la Quinta Región, República de Chile” (The clinic: la prensa satírica de Chile).
Asesinato de Trotsky
En Europa se ha tratado –por razones políticas y literarias- de asociarme a la muerte de Trotsky. Pues bien: nunca vi a ese hombre, ni de cerca ni de lejos, ni vivo ni muerto. Sin embargo, puedo contar un hecho que me parece pintoresco. Acababa de llegar a México para ocupar el cargo de Cónsul General, cuando recibí la visita del Embajador de México en Chile, señor Octavio Reyes Espínola. Creo que vive y todavía es un soñador. Me hizo saber que el general Manuel Avila Camacho, presidente de México, le había encargado una misión confidencial. En una palabra, me pidió –a título personal- que concediera en el plazo más breve posible, una visa al pintor David Alfaro Sequeiros, autorizándole a entrar a Chile. Debo confesar que tal petición me sorprendió, pues creía que Sequeiros se encontraba preso. En efecto, se le había acusado de haber acribillado de balas de metralleta la casa de León Trostky. Así pues, respondí al embajador Reyes Espínola: ¿Cómo quiere que le condceda una visa, si está preso? La respuesta del Embajador: “No se preocupe; lo pondremos en libertad”.
Propuse entonces ir a visitarlo, lo que hicimos al día siguiente. Puimos a la ocficna del capitán Pérez Rulfo, director de la prisión, quien nos recibió ocn mucha amabilidad, Hizo llamar a Sequeiros, a quien yo no había visto nunca antes, y los tres juntos nos servimos algunas copas en los cafés de la ciudad. Sin tener derecho a exigir nada –puesto que se trataba de una petición del presidente de México-, exigí, sin embargo, a Sequeiros que, para concederle la visa ofreciera una obra cualquiera a Chile, a expensas del gobierno mexicano, y fue así como Sequeiros –durante más de un año- pintó en Chile su fresco mural más grande en Chillán. He aquí la palabra final de esta historia, mal interpretada por la malevolencia, a la cual nunca había querido responder hasta ahora.
1971 – E.104
Otros ángeles fueron los que me condujeron a descubrir en Internet algo de la historia de Siqueiros y su mural (Educación artística), y de Natalio Botana, el misterioso magnate del periodismo de los años treinta, que lo refugió en su mansión y exigió como pago que pintara un mural en… ¡el sótano! (Historia de los medios en la Argentina).
Soñe que la vida era bella
“Soñé cierto motivo durante varios años, acerca de que yo ‘descubría’ una parte de mi casa cuya existencia desconocía. Unas veces se trataba de las habitaciones donde vivieron mis padres, y donde mi padre, para sorpresa mía, tenía un laboratorio en el que estudiaba la anatomía comparada de los peces, y mi madre tenía un hotel para visitantes fantasmas”, escribe Carl Jung (Arquetipos).
Los sueños recurrentes son al menos curiosos. ¿Querrán decirnos algo? (Hacia la interpretación de los sueños).
Soñé a menudo uno que consistía en encontrar en un baúl una partitura de mi abuelo –mi abuelo era compositor en la “vida real” (Inmigración en la Argentina…: cantantes, músicos y bailarines)- junto a uno de mis cuadernos infantiles donde escribía versos alucinados, firmados con el seudónimo “Federica Azul” (Azul).
Hace unos días estuve en casa de mi madre revisando placares y hallé exactamente eso: la Rapsodia Argentina de mi abuelo –llamado Federico Spreáfico, por si lo buscaran en Internet- y mi primer libro de poemas (Bien Vale un Verso) –para que no lo busquen, ya que jamás van a encontrarlo, les anticipo el nombre: “Una flor entre las ruinas de Babel” (Software libre y la Toma de Babel).
Este descubrimiento me llevó a recordar otros sueños que se repitieron en mi almohada, y encontré que el más repetido de ellos podría ser narrado para ustedes como un cuento. El más repetido y también el más curioso; ahora se los escribo (“Cuentos que curan” Hacia una logoterapia narrativa psicoeducativa):
Esparcimiento: El juego MonoDocs!
Todos sabemos que también es importante contar con un espacio para el esparcimiento.
En esta oportunidad, además de una recomendación, queremos destacar y felicitar a Arielo, uno de los moderadores de los Foros de Monografias.com, quien ha creado una atractiva aplicación: “MonoDocs!” basado en parte del trabajo que hacemos día a día en Monografias.com.
Los invitamos a que lean las instrucciones del juego en nuestro Foro: “Juego MonoDocs!“, y quienes deseen utilizarlo pueden descargarlo haciendo click en la imágen del mismo o desde aquí: Descargar MonoDocs!
Felicitaciones Arielo en nombre de todo el Equipo de Monografias.com!
Sebastian Alvarez
Desmayarse, atreverse, estar furioso
El amor tiene tantas definiciones y, a la vez, nombra a tantos objetos -”amores”- distintos, que tengo que hacer una aclaración sobre lo restringido del tema de hoy.
Trato de tratar sobre el amor “de novios”, como se llamaba “antiguamente” (Filosofía del amor).
No es un misterio superior que el del Amor entero (El amor, un sentimiento que mueve al mundo), pero está lleno de secretos (Extendiendo la autopercepción o la autoconciencia, desde el punto de vista metafísico y racional).
Se dice que es una construcción cultural que empezó con el amor cortés (Le Roman de la Rose, de Guillaume de Lorris).
Yo no lo creo; el amor cortés organizó sus rituales, a lo sumo.
Dicen también que los poetas románticos lo refrescaron y le dieron matices de sueño; eso es verdad, pero no sé muy bien qué es primero, si el Joven Werther creado por Goethe muriendo por amor o los suicidios en masa de jóvenes -previamente “románticos”- después de llorar sus aventuras.
El amor es la gran pesadilla: uno siente que los violines se desangran de verdad, como si la poesía no fuera ninguna “construcción”; que el mundo no tiene importancia, sólo la tiene la burbuja donde como en los cuadros de El Bosco paseamos él y yo, o él y ella, o él y él, o ella y ella.
Como es una burbuja, con un soplo se rompe, pero la experiencia es para bien: un crecimiento en los jardines secretos del corazón y de la mente.
Qué es el amor cortés
El amor cortés es el de los caballeros andantes por sus damas -y no a la inversa pero a veces sí…-, y
he aquí una delicia de definición de caballero que da el sabio alquimista Ramón Llull:
“…Y por eso se hicieron del pueblo grupos de mil, y de cada mil fue elegido el hombre más amable, sabio, leal y fuerte y con espíritu más noble, mejor educación y modales. Se buscó entre los animales cuál es el más bello y el que corre más y puede sostener más trabajo, y cuál es el más conveniente para servir al hombre, y por eso se eligió entre todos los animales el caballo, y se le dio al hombre que había sido elegido entre mil hombres: por eso aquel hombre se llama caballero” (Caballería Medieval y Los caballeros: el mensaje detrás de la espada).
-Yéndonos por las ramas, ¡qué bello, fotogénico, agraciado y agradecido es el caballo!- (El Caballo)
Tratemos de ser inocentes para hablar de él
Pero tratemos de ser inocentes; no discutamos -ni con nosotros mismos- sobre si el amor es o no un invento -lo que parece refrendar Arthur Rimbaud (La edad de oro de la burguesía) con su “orden”: “Hay que reinventar el amor”.
Tampoco, si tienen razón los científicos que aseguran que se trata de una patología pasajera (Bioquímica y sociología del amor).
Hay que tener presentes las deficiencias del idioma, de cualquier idioma, para distinguir las infinitas mezclas de invención, costumbre, “glándulas” y ritos heredados que conforman aquello que al principio -cuando se llama enamoramiento- nos hace vislumbrar o volver al paraíso.
Ahora, es digno de recordarse que no hay místico que no hable de esas mismas limitaciones del lenguaje en cuanto a referir experiencias sobrenaturales: ¿no tendrá algo de eso el amor “de novios”?
Psicólogos y en especial psicoanalistas gustan del amor, ya sea para rebatirlo o comprenderlo; ya sea para hacernos pensar en que si les quitamos el celofán y los moñitos, nuestros enamoramientos son parecidos a los de los insectos y los pájaros; o para asombrarse hondamente, como Jung, y considerar que el amante ve a Dios en el amado: “Amada en el Amado transformada”, escribiría San Juan de la Cruz (en lo que dicen es una metáfora del amor a Jesús, su poema Noche Oscura del Alma).
Lope de Vega dijo con otra gracia que la de San Juan, pero también inmejorablemente:
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde, animoso,
no hallar, fuera del bien, centro y reposo:
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso.
Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor; quien lo probó lo sabe.
Envío:
El tema de hoy es una desviación, o ramificación, de la entrada anterior: se cocina con amor, se atrae con la comida que es como una caricia, la voluptuosidad tiene colores, saberes y sentires…
De “la comida” participaron amorosamente además todos ustedes, cada uno con su contribución, llevando su platillo; luego José Itriago contabilizó además las viandas que habían servido.
Espero historias de amor ahora, si es que tienen ganas de contármelas.
Espero la Diotima de Joise, y tantas otras Dulcineas esquivas y Quijotes, y castos Abelardos o Eloísas.
Y los abrazo con un abrazo puro, no vayan a creer…
Mora Torres
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Coctel
No, no voy a darles la receta de una bebida.
Éste es un cóctel de idiomas, más precisamente uno que bauticé “Cóctel de pequeña caña dulce española” en homenaje a nuestra letra eñe.
Un homenaje más sentido se lo ofrece Jeremías Díaz en “El idioma español“, donde puede leerse: “Ñ: decimoquinta letra del alfabeto español. Su nombre es eñe y sólo se usa en español. La tilde que lleva en la parte superior tiene su origen en la escritura de los copistas medievales, que la emplearon desde el siglo XII como signo escrito sobre una letra y que significaba carácter repetido, es decir, ñ=nn…”. Y luego sigue el capítulo “La Ñ en la Internet”.
Yo quise usar precisamente esa letra en el título de esta nota, y su ausencia o escasez en Internet me lo impidió. Tal vez sea posible sacar alguna conclusión al respecto leyendo el trabajo de Díaz. El nombre de mi título era “Con eñe de español y de morriña”.
Antes de continuar, y como, aunque uso la palabra, no conozco muy bien el significado de morriña (más que de habérsela oído repetir a mi padre), abro el diccionario:
Morriña: coloq. Tristeza o melancolía, especialmente la nostalgia de la tierra natal (Diccionario de la Real Academia Española).
Cierro el diccionario y recuerdo con morriña la antigua sonoridad de ciertos escritores y oradores leídos y escuchados.
Sé muy bien, como reza la cita de Valenzuela que encabeza “Spanglish: un cóctel lingüístico“, que “la pureza lingüística no existe. Todas las lenguas se influyen entre sí y todas las lenguas cambian constantemente…”.
Pero pretendo para mi idioma -aun dentro de ese sensato relativismo- un alto puesto. No es tan sencillo como que no se puede olvidar que en español escribieron sus versos Lope, Quevedo, Vallejo, Borges, porque del mismo modo puede hablarse homenajeando al quechua, el elaborado idioma que habló un pueblo tan importante como el de los incas, y sobre el cual convendría leer “Dialectos en el Perú. Dialectos en la serranía“.
El español ahora -y después de todo lo remoto y excelso, como El Quijote y el Siglo de Oro- conserva su singular encanto y, a la vez, ha actualizado su practicidad.
Dejando toda nostalgia de lado, revuelvo mi carpeta de recortes periodísticos y encuentro que hace unos meses se realizó en Cartagena de Indias, Colombia, el Congreso Internacional de la Lengua Española.
Allí Antonio Skármeta (autor entre otras cosas del libro de la película El cartero, sobre la vida de Neruda) expresó varias preocupaciones referentes a nuestro idioma. Habló fundamentalmente de “el español que no se habla”, que, según su definición, es el de “aquellos que están más cerca del silencio que de las palabras”, no por decisión propia sino por debilidades y carencias del sistema educativo e influencia dañina de los medios. Lo cual implica según él (y nosotros junto a él) una “indefensión cultural y una reducción del mundo”. Dijo respecto a su país de origen que Chile sufre una “pavorosa reducción del español”. Tal vez no se atrevió a incluir a otros países latinoamericanos, pero que la sufrimos es muy cierto para casi todos.
En igual oportunidad, sin embargo, se lo vio eufórico al colombiano Juan Gossaín. En China estaba a punto de aparecer (ignoro si finalmente apareció o si sigue “estando por aparecer”) un diario en español. Aparte, 48 millones de personas en el planeta están aprendiéndolo; y Estados Unidos es la quinta nación en número de hablantes. Todas estas afirmaciones fueron hechas por Gossaín en su disertación sobre “El español, lengua de comunicación universal”. (Para acompañar su optimismo, empezamos leyendo “Origen del Español“, y de allí partimos hacia “Historia de la Lengua Española“.)
En esta misma sesion del por mí recordado, o recuperado, Congreso, Enrique Durand, de la CNN, aseveró que la nuestra es una lengua “vigorosa, cambiante y viva” y “vehículo por excelencia para la expansión de los medios de comunicación”. Manfredo Kempff, académico boliviano, se sumó a las preocupaciones de Skármeta y puso en alerta sobre los cuidados que deben tenerse, ya que al ser una lengua universal corre los “riesgos de la diversidad” y “existen factores que atentan contra él desde adentro”. (En este caso, nos consolamos leyendo “Cervantes y la lengua española“.)
Mis recortes cuentan que cuando la sesión terminó, Gabriel García Márquez invitó al ex presidente norteamericano Bill Clinton a visitar su casa cartaginesa. He aquí la noticia que redacté entonces:
De cómo el Congreso de la Lengua Española puede influir en la salud de Fidel Castro
García Márquez -cada vez más leído y más famoso, aunque parezca imposible: hay una noticia en Internet que afirma que cada pocos segundos se venden cantidades enormes de Cien años…- posee una deliciosa casa de vacaciones en Cartagena de Indias, donde se reunió el Congreso de la Lengua.
Gabo, ni lerdo ni perezoso, lo invitó a conversar en casa a Bill Clinton, que se encontraba en el Congreso como invitado.
Repasaron todo tipo de temas literarios -Kafka y Faulkner, tal vez Hemingway, Onetti, Fuentes, ya que Clinton es un buen lector-, hasta que el escritor colombiano percibió que había llegado el momento de tocar el asunto que más le interesa: Cuba. García Márquez le había pedido en una oportunidad a Clinton, cuando éste era presidente de EE.UU., el desbloqueo de Cuba. Pero no obtuvo la respuesta que ahora le daría el mismo Bill si tuviera el poder, es decir, un Sí redondo.
Parece que de todos modos Gabo le dio consejos sobre cómo utilizar estratégicamente sus influencias de “ex” y quizá de “futuro” mandatario.
La conversación de 3 horas incluyó también -hay que ser generosos- la mayor preocupación de Clinton, que es el descrédito creciente que padece Norteamérica en el mundo.
Nunca se baja dos veces al mismo río
Tenía razón Heráclito el Oscuro (”Heráclito de Éfeso: ¿melancolía o esquizofrenia?“). Hoy bajé al río virtual y no vi lo que vi hace unos meses, en cuanto al último punto del artículo que transcribí en parte. Ya no es Bill Clinton un posible futuro presidente, aunque sí es un posible “príncipe consorte”, ya que no se puede decir “primer caballero”, como sustituto de “primera dama” (pero, ¿por qué no se puede?).
Gabo está en este momento bastante alejado, pero Fidel Castro, aunque ya no al volante del gobierno, no tiene descanso -Bush le hace encontrar réplicas apropiadas y lo mantiene mentalmente ágil- y está recuperándose (no sé si influyó la reunión de García Márquez con Clinton, según profeticé). A esto último tómenlo como humorada…
En qué no influyeron los Beatles
La monografía que cité algunos párrafos arriba, “Spanglish: un cóctel lingüístico“, asegura que fue a partir de los años 60, “con el surgimiento de los Beatles”, que “nuestra lengua materna… se ha visto más influenciada por el inglés”.
En este caso, perdonamos de todo corazón a los “influenciadores” y leemos “Los Beatles” en busca de alguna revelación. Es difícil, porque todo parece haber sido dicho -y escuchado- sobre ellos, pero tengamos esperanzas, o continuemos con “Impacto de la música sobre los adolescentes“, que los menciona y que además nos haría bien leer si somos padres jóvenes.
¡Y que viva la eñe! (aunque los Beatles no la conocían).
Mora Torres
Esa cosa liviana, alada y sagrada, segun Platon
Solía decir Borges -con un humor que a veces tomaba matices muy oscuros- que hay gente que siente escasamente la poesía, y que esa gente es generalmente la que se dedica a enseñarla.
No estoy segura de que sea verdad, pero sí estoy segura de que personas que no tienen ni títulos ni honores en poesía, pueden sentirla tanto como los que se llevan los laureles por escribirla o predicarla.
La poesía es un lenguaje extrañamente universal y privado a un tiempo. El verso que yo pueda leer con ustedes no dibuja en mí la misma sombra, los mismos símbolos, ni tiene la misma música. Ni siquiera nos habla de lo mismo: a cada uno de nosotros nos revela un secreto diferente.
Hace muchos años -porque debo contarles que ya no soy joven, en especial a los que vieron en mi nota anterior una admiración juvenil por el Che- redacté algo tratando ingenuamente de definir lo que era un poeta.
Decía que “el poeta está señalado por algo indefinido, sin nombre, que hace que le sea muy difícil conseguir un empleo, educar a los hijos, amar, tener amigos. Uno se encuentra todos los días con la penosa certidumbre de que el mundo no necesita de los poetas”.
Yo era muy joven cuando lo escribí; sangraba por la herida.
Me encantaría que ustedes desmintieran ahora mis palabras apresuradamente escritas.
Actualmente tengo el empleo, y amigos, y los hijos crecieron, y lo que sigo creyendo de aquel tiempo es que lo que merece ser vivido de la vida no es “la necesidad” (o sea el empleo) sino “el lujo” (es decir, la poesía).
Pero está claro que, irremediablemente, para disfrutar de ella, debemos tener al menos dos comidas diarias, y luego el alimento de los versos.
La divina comida
Sin más, les paso la carta que escogí de “platos” latinoamericanos. El que no los perciba sabrosos, puede mandar otras recetas.
Empiezo con Neruda, de quien sé que muchos esperan que transcriba unas líneas.
Como son tantas las que escribió, apelo a lo primero que recuerdo, sin intentar escoger las mejores (malas no van a ser, supongo):
Sucede que me canso de ser hombre,
que entro en las estaciones y los bares
cansado, impenetrable como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.
Son líneas de un comienzo, igual que éstas:
Te recuerdo como eras en el último otoño;
eras la boina gris y el corazón en calma.
De la gran voz que hoy casi no se oye del peruano César Vallejo una primera estrofa me estranguló siempre:
“Hay golpes en la vida tan fuertes,
yo no sé,
golpes como del odio de Dios”.
(Para leer las biografías de Neruda y Vallejo y descubrir a otros poetas, y repasar a narradores, ver “Principales exponentes de la literatura del siglo XX“, de Yamara Esquivel, de Cuba.)
Más adelante, más atrás.
Y yendo mucho más atrás les regalo joyas, que pueden encontrar en el excelente envío de Rebeca Rodríguez, “Literatura hispanoamericana“. Una muestra de los “amautas” (poetas aztecas):
Por segunda vez no venimos a la tierra,
príncipes chichimecas.
¡Gocemos!
¿Llevaremos nuestras flores a la muerte?
Solamente prestadas las tenemos.
Información final
Tantos son los poetas que escribieron y vivieron, o que viven y escriben en Latinoamérica, que sólo puedo pedirles que recuerden a algunos (Gabriela Mistral, Nicolás Guillén, Octavio Paz, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, etc.) sin olvidar que hay otros tan grandes como ellos cuyos papeles el viento desparramó, de quienes apenas podemos encontrar algún verso, y que vale la pena mover cielo e infierno para rescatarlo.
En otro post les hablaré de un festival de poetas de todo el mundo llevado a cabo en Rosario, Argentina, al que me invitaron.
Escuché la voz de dos o tres grandes, pero la actividad más importante fue para mí el encuentro con los presos del taller literario de la Unidad Penitenciaria Nº 3.
Nos condujeron a una especie de aula lúgubre. Apoyadas en las paredes había sillas estilo Van Gogh (si buscan en Internet, seguro está el cuadro de la silla de Van Gogh)
En el centro un largo tablón hacía de mesa, con platos descartables llenos de caramelos y galletas marinas.
“La poesía es un rincón luminoso donde nadie puede hallarnos”, estaba escrito en el pizarrón del fondo, por los presos, con tiza.
Mora Torres
Nuevo buscador en Monografias.com
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Sobre etica y virtud, ¿ambas alcanzan a la democracia?
“El hombre por naturaleza aspira a obrar bien…” se afirma en un ensayo enviado por Mabel Díaz desde Uruguay, “Trabajo de ética. ¿Qué significa obrar bien?“. Sin embargo, entre los más destacados filósofos, muchos afirman que “los enunciados éticos sólo tienen significado emocional o persuasivo” (ver “Ética“, que se analiza más adelante).
Trueco la afirmación citada al comienzo por una interrogante: ¿El hombre, por naturaleza, aspira a obrar bien?
Mirando para el Norte, el Sur, el Este y el Oeste del mundo, el viento, o la brisa, o los huracanes, parecerían traerme una respuesta negativa; un enorme glaciar derritiéndose en forma de NO; un bosque talado en forma de NO; un agujero de ozono, una repartición de las riquezas públicas y privadas, unos sentimientos de egoísmo y soberbia, y matanzas que dibujan el monosílabo NO como única réplica.
Lo mismo ocurre si en lugar de mirar hacia el espacio miro hacia adentro del tiempo.
No encuentro la naturaleza ética o al menos benévola del hombre…
Continúo revisando nuestras monografías. Sigo con “Códigos y principios de la ética en el ámbito social“, enviada por Víctor Javier Valverde.
El primer párrafo ya me permite hacer la necesaria diferenciación entre ética y moral: “Es importante distinguir entre el comportamiento moral del hombre y la sociedad, que es la moral, y la reflexión filosófica de este comportamiento, que es la filosofía moral o Ética. Ningún hombre escapa a la moralidad, todos sus actos libres tienen una calificación moral positiva o negativa. Pero además existe un criterio verdaderamente científico capaz de determinar la conducta moral por medio de principios universales y necesarios aplicables a todos los hombres en cualquier época y latitud. De este modo, lo moral deja de ser un tópico o una cuestión de apreciación subjetiva para constituirse en un orden científico que procede por demostraciones rigurosas”. Deduzco que no debí mirar hacia todos los puntos cardinales en el espacio o hacia el fondo en la historia: lo que llegaré a encontrar allí es sólo moral a la que puedo individualmente etiquetar de buena o mala. La ética es entonces atemporal y pertenece al orden científico, no a mis subjetivas consideraciones.
Pese a todo, no quedo convencida.
En Ética, del profesor José Luis Dell’Ordine, de Argentina, encuentro claramente definida a la misma como “principios o pautas de la conducta humana… y por extensión, (es) el estudio de esos principios, a veces llamado filosofía moral”. El autor aclara que su artículo “se concreta al ámbito de la civilización occidental, aunque cada cultura ha desarrollado un modelo ético propio”. Demás está decir que mi reflexión basada en la lectura de otro trabajo respecto de que la ética es atemporal empieza a parecerme el resultado de mi dudosa comprensión de la filosofía.
Principios Éticos
El profesor Dell’Ordine dice además que “En la historia de la ética hay tres modelos de conducta principales, cada uno de los cuales ha sido propuesto por varios grupos o individuos como el bien más elevado: la felicidad o placer; el deber, la virtud o la obligación, y la perfección, el más completo desarrollo de las potencialidades humanas”.
Y es precisamente el último modelo el que debería ajustarse a nuestra actual sociedad, considerando que, en el ámbito de los principios y según el brillante escrito de los licenciados José Miguel Ramírez Bilbao, Maurilio García González y Jaime Vargas Flores, de México, existen basamentos esenciales de justicia dentro de la ética, tales como el Principio de Igualdad, “cada persona ha de tener un derecho igual al más amplio sistema total de libertades básicas compatible con un sistema similar de libertad para todos”, y el Principio de Diferencia: “las desigualdades económicas y sociales han de ser estructuradas de manera que sean para: 1. Mayor beneficio de los menos aventajados, y 2. Unido a que los cargos y funciones sean asequibles a todos bajo condiciones de justa igualdad de oportunidades”. (”Pensamiento filosófico de la ética política, con relación al México actual” ).
Sólo pregunto, ¿en nuestros países latinoamericanos es visible o palpable este axioma fundamental de las democracias? ¿Podrán contestármelo mis lectores?
En “Replanteamiento de la teoría de la virtud desde un enfoque axiológico“, el Dr. Arturo Sánchez Fernández, que además de médico es diplomado en bioética y teoría de los valores, comienza haciendo un recorrido histórico y etimológico por la “teoría de la virtud” o “aretología”: “La teoría de la virtud o aretología constituye una de las numerosas respuestas…” a las interrogantes: “¿Cómo debo actuar” y “¿Cómo debo pensar y estar preparado para actuar correctamente?”
“‘Virtud’ proviene del latín ‘virtus’ y al igual que su equivalente griego ‘areté’ significa cualidad excelente de las cosas o personas para realizar sus funciones. El areté de un cuchillo significa que tenga un buen filo, que sea maniobrable, liviano. Cuando se habla de virtud o areté en el hombre se hace referencia a cualidades que lo capacitan para realizar excelentemente las múltiples funciones que puede desempeñar. En este sentido se habla de virtuosismo en el arte, el deporte, la ciencia… La virtud moral… no es otra cosa que cualidades excelentes de una persona en el ámbito moral. Los antecedentes de esta teoría se remontan a la Antigüedad”.
Aquí este autor pasa a mencionar las definiciones que dieron de virtud filósofos como Sócrates (”identifica la virtud con el conocimiento”; Euclides de Megara, quien afirma que a la virtud puede llegarse por razonamientos lógicos. Aristipo de Cirene considera virtud y finalidad de la virtud “alcanzar el mayor placer posible”, aunque advirtiendo que el hombre “no ha de convertirse en esclavo del goce, sino tender al placer prudente”.
Es Aristóteles “el primero que hace una sistematización de conocimientos relacionados con la ética, y da el nombre a esta ciencia. La orientación fundamental de su sistema ético-filosófico es la felicidad (eudemonismo)” a la que no debe confundirse con la búsqueda de placer de Aristipo.
Y como tal vez me he extendido demasiado tratando de entender y de que entendamos juntos este espinoso tema, para terminar sólo repito la pregunta ya efectuada (es para destacarla y que ustedes me contesten): la ética y la virtud -y no precisamente las de Aristipo, sino las de Platón y de Aristóteles-, ¿se evidencian en nuestros países latinoamericanos como bases firmes de la democracia?
Mora Torres
BlogDay 2007
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