Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Abril, 2017

La señal del pez

La señal del pez

El cristianismo utilizó ampliamente el simbolismo del pez…

Cristo está representado con la sigla ICHTHUS, pescado,

abreviatura de Iesous Christos Theou Huios Soter.

Los tres peces entrelazados son un símbolo del bautismo

bajo la advocación de la Trinidad. J. C. Cooper, El Simbolismo

Engracia miró para atrás, y su vida se le antojó un río de cosas milagrosas, como si su agua fuera de espejos que reflejaban el sol y lo encendían, como un incendio de aguas. Levantó el teléfono que sonaba: habían pasado 23 años desde una antigua predicción y ahora le confirmaban su veracidad (El Mal y las escuelas ocultistas).

Pero pensando en su vida, continuando con pensar en su vida, fue bastante después de haber nacido -ya era una joven alta y sonriente- que vio al ángel parado junto al árbol del jardín. El árbol tenía tallado a cuchillo un pez, un pez como una señal. Una señal no de los mares sino de los cielos (Psicología, simbolismo y cultura).

Y tampoco era un ángel común, no era el de las estampitas con bordes dorados. Se trataba de un muchacho rudo, con alas. Y eso fue lo que la enamoró, el contraste (El amor, un sentimiento que mueve al mundo).

El ángel le dijo todo lo que suele decir un ángel que quiere seducir a una muchacha alta y sonriente, y Engracia hizo silencio y aceptó (El libro de Apolonio).

En el pueblo los criticaron mucho -en especial porque las alas del ángel sólo eran visibles para Engracia, entonces la gente sólo veía a un muchacho rudo- cuando empezaron a vivir juntos, y el ángel le adosó a la casa una carpintería. Y cuando tuvieron rápidamente un hijo, tan rápidamente que parecía que el rayo de la fecundidad había caído mucho antes que el ángel (¿Jesús, hijo de un dios?).

En el pueblo hablaron en lenguas sobre desvergüenza, pérdida de pudor y falta de respeto a las costumbres más sagradas -es decir consagradas (Imperativos que justifican y exigen urgentemente un nuevo enfoque del cristianismo).

Pero lo que se habla en lenguas se olvida muy pronto, ya que se enhebra en el viento con palabras más suaves. Entonces Engracia, el niñito y el ángel fueron una familia muy feliz (Secretos para vivir mejor).

Por mucho tiempo ocurrió esto: el ángel prosperó tanto y tuvo tantos clientes que los muebles que hacía se convirtieron en joyas de caoba; el niñito era tan inteligente que escribía y leía, multiplicaba y dividía sin que nadie le hubiera enseñado; Engracia resultó una madre excelente, una esposa perfecta y un ama de casa que sacaba lustre de todos los objetos y hacía brillar la vida cotidiana (La creatividad en la vida cotidiana).

Engracia y el ángel se amaban y amaban al niño que a su vez los amaba, y leía, escribía y cantaba (El perfume del amor).

Tan felices eran que Engracia empezó a sospechar de su destino (¿Existe el destino?).

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Fotografía de una niñera

En algunas mujeres hay un tipo de fealdad llena de gracia que es más atractiva que la belleza. Es muy extraña, raras veces se planta sobre la tierra y dice “aquí estoy”. En general sus portadoras juegan a las escondidas, hacen enigma de su hermosa fealdad (Pandora - Lo que todo hombre debería saber antes de enamorarse).

Conozco por fotografías al ejemplar más perfecto de este porte. Y a pesar de que ella también hizo misterio de sí misma, la conozco por fotografías sencillamente porque era una gran fotógrafa, y experimentó además consigo misma, con su rostro y su cuerpo de pequeño pájaro (Eyes Wide Shut y el enigma del deseo femenino).

En su vida sólo consiguió dos trabajos, uno muy breve como obrera maquiladora en Nueva York (Historia laboral femenina en la primera mitad del siglo XX). El segundo fue su vocación: ser niñera (Un mundo para Julius). Vaya a saber por qué, tal vez porque es muy bueno tener niños a mano para fotografiar, niños que lloran con bocas muy abiertas -ella sabía mirar el abismo con los ojos abiertos, tan abiertos como los de su cámara (Sophie Calle y el arte conceptual).

O tal vez porque no quería opacar su sensibilidad en oficinas o estudios contables o escribanías, y sabía que de alguna manera los niños se la acrecentaban (Creatividad).

Fue muy importante en realidad, para su arte, haber sido una niñera como ella.

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La herida de Ignacio de Loyola - III

Viene de:

Sentí que estábamos adentro de un caleidoscopio de luces negras, violetas, rosadas, con figuras inmóviles pero que cambiaban: Alicia, los muebles, yo, nos movíamos sin movernos, es decir, avanzaba el tiempo sobre nosotros y nos modificaba, y mis ojos se habían transformado para ver esos movimientos del tiempo que tan segura aunque tan lentamente iban cavando las arrugas dentro de nosotros, debilitando nuestros cabellos hasta hacerlos incoloros un día, haciéndonos más frágiles y adelgazando la madera de roble de la cama, la mesita, el ropero.

“Desgaste”, pensé. En un segundo había podido observarlo. Pasaba suavemente, se producía en años o en décadas, pero yo lo había visto pasar en un segundo.

Desgaste; lo que yo haría con Alicia era más bien piadoso: acelerarlo.

Entendí que debía esperar un poco más, apenas si llegaba a la página 10 de los Ejercicios… y si hoy mataba ya no podría terminarlo.

Cuando ella abrió los ojos a la mañana, le dije:

La herida de Ignacio de Loyola - III

-Alicia, si me mataras, ¿cuánto tiempo estarías en prisión? (Análisis crítico de la prisión).

Y antes de su respuesta, aclaré:

-Cuando digo vos digo ellos, nosotros, yo o algunos más…

Se desperezó:

-Si te matara me darían perpetua (Hamlet-Ofelia, ¿el duelo como una erótica?). No entiendo la aclaración que hiciste (Principales aportes de la ciencia a la comprensión de la envidia).

Se levantó y se vistió, agregando:

-Tengo miedo, creo que lo hablamos cuando nos conocimos (El miedo y el renacimiento de lo fantástico).

-Hace tres días…, y no hablamos más. ¿Por qué estás conmigo? -le pregunté, y ella tomó su bolso y se fue mientras decía:

-Porque estás conmigo. Pero, ¿por qué estás conmigo? (Las etapas emocionales del ser humano).

Cuando la oí cerrar la puerta le grité:

-¡Son todos juegos de palabras! (La afasia, la histeria y el psicoanálisis).

Y exactamente eso sentí: mi propia vida, nuestro encuentro, mi caída por los escalones, eran juegos de palabras. Fue esa mañana cuando decidí apresurarme.

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