Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Febrero, 2017

Mis amores de poeta (reconstrucción)

Una escritora del futuro (¿Tiene la literatura sexo?) -no de las mejores, pero sabe español (El papel de la relevancia en la traducción)- me presta su lápiz para que yo narre mis amores (Los amores de Friedrich Nietzsche).

Antes de narrarlos, procuraré aclarar un poco más el panorama de mi vida y mi obra (Brecht, Vallejo y Bécquer. Tres ensayos críticos). Y que no se considere soberbia el hacerlo (Los 7 pecados capitales): ya estoy muerto y mis páginas se mezclan con las páginas de otros muertos y lo único que importa es lo que dejamos escrito, no nuestra talla de hombres o mujeres.

De todos modos, cuando soy yo el que literalmente habla en este monólogo autobiográfico y de tantas voces a la vez, mis palabras van en letra cursiva (Autobiografía: la experiencia personal en la elaboración literaria).

Cuando hablan otros todo va encomillado, menos los aportes de “mi” escritora.

Ahora continuaré, con menos culpa… (No tiene la culpa el rey…).

(Continuar leyendo »)

Monografias

Breve autobiografía de poeta

Breve autobiografía de poeta

Mi padre fue pintor y retratista (El arte en el siglo XIX…), se llamaba José y firmaba con su segundo apellido, que era de la nobleza flamenca y que nos legó a mi hermano Valeriano y a mí (Don Juan de Austria). Quiso que cada uno de sus hijos -fuimos ocho varones- llevara el nombre de algún emperador. A mí me tocó el del rey de Suecia (Suecia entre las dos guerras mundiales).

Cuando tenía cuatro años, él me contó mi bautismo y nunca lo olvidé, porque lo contó como si fuera una fotografía (Historia de la enseñanza de la fotografía), o quizás una película muda, aunque ni fotografías ni películas había en ese tiempo; las hubo recién después que yo morí (Historia del cine).

El bautismo, de doble capa y con órgano, se realizó en la iglesia de San Lorenzo Mártir. Una joven me llevaba en sus brazos, Manuela, que era muy bella, sensible como pocas, y cruel. Estaba destinada a ser algo más que mi madrina, a ser algo así como una madre nada amorosa y distante para mí.

En la época de mi nacimiento fue más o menos cuando los turistas cultos empezaban a visitar el lugar, y mi padre se hizo rico vendiendo sus paisajes andaluces y retratos coloridos, al óleo (El romanticismo). Era un excelente artista. Recuerdo entre nieblas que tenía lindos coches y caballos y que vivíamos como príncipes, tal como él lo deseaba.

Pero de pronto yo tenía cinco años y mi padre murió, y mi madre, Joaquina, no había parido aún al octavo varón de la familia.

(Continuar leyendo »)

Monografias

¿Bécquer? No, yo

Pensaba escribir sobre Bécquer para levantarlo un segundo de su caja, halagarlo un poco, después agradecerle (Lo siniestro en las leyendas de Bécquer: la ajorca de oro).

Empecé a recordarlo leyendo el comienzo de un prólogo con una cita del propio Gustavo Adolfo en las palabras fúnebres a su hermano Valeriano; parecen una simpleza pero tienen su encanto de despedida y, examinando la vida de los hermanos, mucho más (Lenguaje verbal. La importancia de las palabras):

“Como sabes nuestro padre era pintor y murió siendo nosotros muy pequeños” (La Civilización Española en el Siglo XIX).

El prólogo de marras empieza a su vez citando a los hermanos Álvarez Quintero (El Genio Alegre, novela de Joaquín y Serafín Álvarez Quintero) y este comienzo no lo puedo rehuir, coloca en situación:

(Continuar leyendo »)

Monografias
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda