Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Les presento a un poeta

Alberto Girri además era tanguero, con una flor en el ojal (Géneros, movimientos literarios y la literatura en el Río de la Plata).

Nació en 1918 y murió en 1991, el día que se daba a conocer que había obtenido un importante premio nacional de poesía.

Su estampa de bailarín de tango (El Tango) y sus vivaces ojos claros ocultaban a un iluminado poeta, expresión que en este caso tiene dos sentidos: era además alguien relacionado con el budismo, un “poeta zen” que elaboraba su trabajo con sobriedad y con la paciencia de un dibujante japonés (El camino a la libertad).

En 1985 yo escribí en el diario El Litoral, de Santa Fe, la siguiente nota sobre su último libro, Monodia. Me parece que es bueno recordar a este poeta cada vez más olvidado y que “cada vez canta mejor”.

Partitura para una sola voz

Indudablemente Girri ha construido (”moldeado” quizá sea la palabra, “cincelado”) una de las voces más particulares de la poesía argentina. El rigor, que todos admiten y admiran en sus traducciones, ha sido en su propia obra una constante obsesiva. Un rigor que lo ha llevado al ascetismo. Y estas singularidades hacen que los lectores conciban su obra, casi sin posibles intermedios, o como una poética de transparencia o como una escritura oscura y hermética.

Yo he sentido estas dos sensaciones ante la obra de Girri, a menudo ante un mismo poema. Es extraño que existan lecturas tan divergentes -en una misma persona- de un mismo texto. Además, una vez que el poema, que la voz se me hacía transparente, ya no podía penetrar en las razones de la oscuridad que antes había advertido. Pero quizá la explicación sea simple: Girri, en su infatigable rigor, en su infatigable ascetismo, es siempre un explorador de misterios y un perseguidor de perfecciones. Así, la lectura de cada uno de sus nuevos libros exige del lector un correspondiente aprendizaje, el de enriquecerse despojándose.

Girri, explorador de misterios, ha ido progresivamente reduciéndose a un tema: el de la poesía misma. Algo similar a las naturalezas muertas que eligen algunos pintores en su madurez, a ciertas variaciones voluntariamente limitadas que se imponen algunos pianistas.

El último libro de Alberto Girri está dividido en dos partes: “Monodias” y “Envíos”, que incluye cinco extraordinarias versiones de poemas de Robert Graves.

Monodia: canto para una sola voz. Ya el título, pleno de sugerencias metalingüísticas, alude al hecho sustancial de la poesía, íntima voz única cuya partitura es apenas una indicación para la construcción de la poesía por parte de cada lector.

Hablar de partitura en Girri es adecuado, no desde luego en el sentido tradicional, sino en el sentido que ha adquirido el término desde la música dodecafónica o desde la “composición serial” de Arnold Schoenberg en adelante. John Cage dice: “La partitura es a posteriori, está escrita después de la pieza. Siempre pensamos que la partitura es algo a priori, y que la representación es la interpretación de una partitura; para mí, en cambio, es un informe de interpretación… Recuerdo una anécdota: cuando visité a Hamada, el alfarero, en Japón, estaba haciendo una vasija, sentado al torno, y me dijo: ‘A mí no me interesan los resultados. A mí sólo me interesa seguir’ “.

Esto está acentuado sobre todo en este último libro de Girri, donde en general los poemas están constituidos por una o pocas largas frases, divididas en versos a menudo cortos (una conjunción, una negación), versos que tipográficamente no siguen la misma hilera. La frase de amplio respiro, los silencios de los espacios blancos y los silencios entre las estrofas permiten -u obligan- a una lectura que es monódica en el mejor sentido del fenómeno lírico: el lector es instigado a la creación del poema.

Yo he comenzado a penetrar en el mundo de Girri escuchándolo recitar sus poemas en un disco. Desde entonces me gusta leerlo o escucharlo leer en voz alta. Es raro, porque Girri es un poeta esencialmente moderno, y su poesía está unida a esa partitura que es el texto escrito. Pero, como la lectura en voz alta de Proust, tan difícil en sus largos períodos y en sus desvíos y paréntesis constantes, la lectura en voz alta de Girri resulta esclarecedora al materializar nuestra propia presencia en el poema.

Envío

Gracias otra vez y mil veces a Luis B. o luis b., Yohanny, Juan Augusto, Felipe, Alejandro, Joise, José María… y a todos los demás que abrieron sus oídos. Ya vendrán otros cuentos, pero esta vez quise que se acercaran a un poeta de ley!

Mora

Monografias

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Comentarios

4 respuestas a “Les presento a un poeta”
  1. Joise Morillo dice:

    Bom día Mora

    Gracias por vuestra presentación

    Permitidme querida. Veo en vos una intensa admiración por el poeta asceta que definís en este post, no es para menos y con razón, a Girri no le conozco, ni a muchos poetas que por vuestra afición vos si conocéis. No obstante, considerando a la descripción que hacéis de este artista de –con espiritualidad elevada- la poesía; creo captar el motivo de esa admiración, la cual, me gustaría explicar someramente.

    Para muchos ascetas el mundo oscila en una esfera de poca comprensión por el mas del común viviente, todo radica en la forma como ellos catan la conducta humana con relación al devenir de la naturaleza, Schopenhauer igual que Hegel –no eran ascetas pero si filósofos- decían que la conducta humana y su quehacer cotidiano estaba sujeto a los cambios e influencias Naturales, esto tiene algo congruente con la lógica, por lo tanto, todo concepto relacionado al comportamiento humano observado por estos aun cuando no estaban plasmados como poesía concluyeron en una admiración elevada por quienes conocen sus obras. Contrario a los anteriores, Marx opinaba, aunque con un fundamento incoherente, que: que la naturaleza debía estar sujeta a los designios del hombre. O sea, con esta - ¿cuasi blasfemia? - afirmación, anteponía la soberbia del hombre ante la magnificencia y omnipotencia del creador.

    Crasa falacia, si consideramos que los rusos soviéticos con su Marxismo ¡dialectico! Secaron el mar de Aral para proveer de riego a una zona donde deberían cultivar y cosechar algodón y no podían por fallas hidrológicas del terreno.

    Empero no siendo el caso tratado, debo deciros que el asceta habiendo cultivado el alma con conocimiento en base a la abstracción, este concluye en sus proyectos literarios las fallas y los logros que deberían tanto en potencia como acto caracterizar el hombre ante la naturaleza, el ambiente y la civilización. Ergo, sendas ultimas para la vida humana son desarrollos superfluos e innecesarios.
    Siddhartha pretendiendo alcanzar la iluminación, casi se muere de hambre, sin embargo, con la meditación bajo una higuera “Bodhi”, logro salvar sus temores y estimar las vicisitudes mundanas que padecía el hombre durante el constate nacer y morir que le atañe. Sea, Despertó así a la naturaleza eterna de la vida, que abarca el pasado, el presente y el futuro.

    El asceta descarta las necesidades materiales, ej. el consumismo moderno; para el asceta son como el combustible que se agota, es, la falsa idea del Yo, que causa (y es causada por) el deseo, la necesidad, la conciencia, el nacimiento, la muerte, la codicia, el odio, la confusión, la ignorancia. Todo esto se logra ascendiendo al nirvana, una verdad absoluta que debe ser experimentada con el trabajo y el estudio de uno mismo, incluso sin religión.

    Ni agua ni pan necesito, mas, si, iluminación
    Que mi alma prolija deseo
    Recibida en mí
    Derivada del trabajo, del esfuerzo, de mi propia concentración

    Os ama
    Joise

  2. Joise Morillo dice:

    Hola otra vez

    Lo que trato de explicar, que pudiera ser ascetismo poético,

    se contempla en la máxima de Aristóteles de la frase de la semana de Monografías.com, cito:

    “Tan capaz es nuestro entendimiento para entender las cosas altísimas y clarísimas de la naturaleza, como los ojos de la lechuza para ver el sol.”

    -Aristóteles

  3. Anh Mr dice:

    . Ergo, sendas ultimas para la vida humana son desarrollos superfluos e innecesarios.
    Siddhartha pretendiendo alcanzar la iluminación, casi se muere de hambre, http://www.friv2plays.com/ sin embargo, con la meditación bajo una higuera “Bodhi”, logro salvar sus temores y estimar las vicisitudes mundanas que padecía el hombre durante el constate nacer y morir que le atañe.

  4. ALEJANDRO FRANCO CHAVEZ dice:

    “A mí no me interesan los resultados. A mí sólo me interesa seguir’ “.
    Hermosa cita de gran profundidad como toda la abstracción del misterioso Oriente.
    Solo te falto, gentil Mora, obsequiarnos con algo escrito por el poeta.
    Interesante artículo. Gracias,
    Alejandro



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