Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Las palabras son cuchillos

Me llamo Irene Cavas Islas, y si bien el nombre que me atribuyo es falso, suena muy parecido al mío verdadero (Acerca del origen del lenguaje). Lo usaré sólo para contar mi historia, breve y, tal vez, interesante. El país y la ciudad donde resido van a permanecer ignorados para ustedes. De otro modo, con este relato, que puede inclusive matar a alguna persona que lo lea, yo sería fácilmente ubicable. Me conviene permanecer en las tinieblas, aunque la ley de ningún Estado penalice mi modo de matar. (Al hilo de las identidades asesinas de Maalouf).

Haré primero un rápido resumen de mis primeros años de estudiante (La lluvia de estrellas en mi vida. Una historia de inspiración).

En la escuela secundaria me gustaban las ciencias exactas -más precisamente la física- y la anatomía (El Conocimiento en las Ciencias Exactas y en las Ciencias Humanas).

Cuando me recibí de bachiller decidí inscribirme en medicina y, al mismo tiempo, comencé a escribir literatura, como esparcimiento en mis escasos ratos libres (Tiempo de drogas, hijos en riesgo).

Me especialicé en neurología -por la que sentía una verdadera pasión- y continué escribiendo -después supe por qué: escribir era el acto necesario para una gran carrera (La escritura y cómo escribir).

Esta nueva “carrera” nada tiene que ver con la ciencia ni con la escritura, pero las abarca a las dos. Si no fuera neuróloga, si no fuera aun humildemente escritora, no hubiera podido acceder a ella, que me depara una vida de lujos, y la sensación de ser un dios. Que me depara la equilibrada unión de mis dos opuestos: el mal y el bien que circulan por mis entrañas (Más acá del bien y del mal).

Ya antes de mi especialización en neurología me intrigaba el continente oscuro del cerebro. Ya investigaba todo lo posible sobre él, sobre sus zonas peligrosas, sobre sus zonas de misteriosa santidad, sobre la posibilidad de estimularlas o bloquearlas.

Cuando empecé a trabajar como neuróloga, con todos los elementos necesarios -hablo de mi capacitación intelectual, pero también de avanzados recursos de tecnología médica- descubrí cómo manejar, influir, destruir o reconstruir, de a poco, ese maravilloso órgano, ese padre-órgano de todas las funciones del ser humano.

Primero trabajé con imágenes. Sin embargo, pude comprobar que la popular idea de que una imagen resulta más poderosa que mil palabras estaba equivocada.

Si bien las imágenes -como además la música y algunas otras artes nada comunes- tienen su influencia en las reacciones del cerebro en sus diferentes estados de actividad y reposo, en la vida cotidiana, donde la actividad y el reposo se conjugan a veces en una misma tarea, como leer, para dar un ejemplo, las palabras poseen mucho más valor, y casi diría que dan forma al sujeto.

Una imagen produce una reacción emocional pasajera, una palabra cala mucho más hondo.

Con estos pequeños anticipos que les he brindado -sobre los cuales, como es lógico, no deseo explayarme, para que nadie aprenda otras habilidades mías- ya bien puedo seguir con mi historia, y ustedes están en condiciones de entenderla.

Un día llegó a mi consultorio un hombre de aspecto muy simpático, alto, moreno, robusto, barbado y con una pipa además de la barba, que me dijo:

-No, no quiero atenderme, ¿es la famosa neuróloga Irene Cavas Islas, no? Yo soy apenas un asesino a sueldo con deseos de mejorar mis métodos, que sean menos cruentos. Quiero hablar con usted.

Lo escuché con oídos frescos, antenas elevadas y una actitud muy sorprendida.

Cuando él salió del consultorio, yo ya estaba empezando a ser otra.

No era sólo el dinero que podía ganar si conseguía lo que el inesperado visitante me sugería intentar; más era la experiencia de buscarlo y, quizá, de ponerlo en funcionamiento y de hacerlo eficaz.

El hombre estaba extrañamente al tanto de mis trabajos de investigación y tenía una mentalidad tan abierta como la mía.

Es decir, una mentalidad abierta a todo, hasta a la muerte de lo innecesario, como llamaba él a la vida de algunos sujetos.

-Las palabras matan, usted lo sabe -me dijo aquel día en el consultorio-. El cerebro las recibe como si fueran cuchillos o como si fueran un ramo de flores. Determinadas palabras ordenadas de modo conveniente y que tienen que ver con la vida y los sentimientos de un individuo, orientadas a su parte más íntima y oscura, son una cuchillada.

Estuve de acuerdo.

-Sé que usted escribe cuentos y relatos en sus ratos de ocio. ¿Es su hobby, verdad?

Empecé en mi nueva tarea un poco después, cuando me trajo tomografías, electroencefalogramas y otros exámenes, la historia clínica completa, además de datos de gustos y preferencias, estudios y entretenimientos de un sujeto en particular.

-¿Le parece que escriba un cuento, un poema en verso, una novela corta, para “acuchillar” a este señor? -le pregunté.

-Creo que en este caso, con una carta firmada por su hijo bastará. Por supuesto, siga las reglas que le dicta su status clínico.

También le pregunté a mi “jefe” por los honorarios que cobraría.

-Si lo conseguimos llevar a cabo, los honorarios son muy altos. Habríamos conseguido un modo de matar no sólo incruento -yo prefiero eso- sino también indetectable. Ganará mucho, doctora -me dijo con una sonrisa irresistible.

El hijo de nuestra primera víctima vivía en un país muy lejano. Pero lo importante no era que al sujeto le llegara una carta con pésimas noticias; lo más importante era el orden de las palabras y la reacción que cada una causaría en él, en cada una de sus neuronas, hasta provocarle un apacible paro cardiorrespiratorio.

Tuvimos éxito. Mi jefe trajo un bolso lleno de dólares:

-Es el premio por la primera vez. Después le pagaré muy bien, pero no tanto…

Nuestras víctimas se fueron acrecentando, y yo, además de practicar mi profesión, practicaba mi hobby. Cada vez me gusta más escribir. Escribo cuentos largos y cortos, versos con o sin rima, esquelas de amor…

Me pagan extraordinariamente bien, la organización me mima, me coronaron reina de espadas de ese grupo mafioso.

Lo que lamento es que no siempre estoy de acuerdo con la elección de víctimas; me gustaría emplear mi método para librar al mundo de maldad verdadera; en este caso algunos son apenas soplones, o gente que sabe demasiado.

Envío

Abrazos y besos para José María, Tere, Celestino, Felipe, Vancho, Gerardo y hasta Ale Pérez. Saludaré mucho más en próximas entregas.

Un especial agradecimiento para Joise por sus felicitaciones de cumpleaños. El de él también fue por estos días pero no lo recuerdo con exactitud.

Mora

Monografias

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Comentarios

17 respuestas a “Las palabras son cuchillos”
  1. William Aroldo Rodríguez Marroquín dice:

    Me encanto, la entrada y la pequeña trama. Quiero saber si de verdad es el inicio de un libro o solo un pequeño texto aislado. Esta muy interesante y seria marabilloso conocerlo más o saber el nombre de la novela y la nacionalidad de su autora. Con poco logra cautivar. Mis felicitaciones

  2. Mora Torres dice:

    William, el cuentito al que te refieres es mío. También todos los cuentos y artículos que desde 2007 componen este blog, excepto aquellos en que están mencionados sus autores. Gracias por tu aliento.

  3. Anibal Toro dice:

    Algún día no muy lejano espero, escribiré como ustedes lo hacen y estaré presente en estas páginas. Felicito a todos los participantes que comparten sus pensamientos, así, libremente y bien escritos.

  4. Yadira Medrano Moncada dice:

    Excelente relato, muchos creerían que los médicos solo medicina estudian, pero la asociación entre la literatura y la medicina es genial, la autora hace un relato hermoso y contradictorio, dado que su misión es salvar vidas y el negocio es otro asunto, pero a pesar de ello entusiasma al lector y desea seguir leyendo.
    gracias por alegrar el día de los lectores

  5. Isa kta Campuzano Abad dice:

    y te contratan a través de workana . . . hago un curso on line de estas cuestiones y ya me diste miedo!

  6. JAIRO OSORIO dice:

    Mora, sencillamente encantador. Gracias por regalarnos estas pequeñas joyas de la imaginación.

  7. Joise Morillo dice:

    Hola Mora querida

    Encantadora narración,

    Sin lugar a dudas la sugestión derivada del poder persuasivo es un arma mortal, ya se conocieron las torturas en Viet Nam donde una combinación de terror con drogas e hipnosis desquiciaban a prisioneros al punto del suicidio, Goebbels ministro nazi de propaganda, enajenó todo un país con sus mediaciones propagandísticas, Polpot aterrorizo al pueblo camboyano con sus discursos mediáticos y cotidianos igual que Fidel Castro en Cuba con sus sofismas y falacias en función de mantener su régimen feudal, , Kin jong un en Corea, Mao en China, Nerón durante el imperio romano, Lenin y Stalin etc. Todos asesinaron la conciencia de sus pueblos.

    Otros modos son los que tratan las religiones perversas y sectas
    Los Tahúres y estafadores, Psíquicos, médiums etc.

    Otros charlatanes que por naturaleza timan la conciencia y el intelecto a quienes abordan
    En vez de convincentes son coercitivos, tanto pacifica como violentamente.

    Si eso suele suceder.

    Os ama
    Joise

  8. ALEJANDRO FRANCO CHAVEZ dice:

    Apreciable Mora:

    Imagínate nada más el poder emplear la palabra para matar. Se podría crear la OMCE, Organización Mundial del Crimen Escrito, o algo así. Muy ingenioso el tema, Mora.
    Me gustó la frase: -Es el premio por la primera vez. Después le pagaré muy bien, pero no tanto…
    Saludos,
    Alejandro

  9. Rosy Dominguez dice:

    Hola a todos y en especial a Mora, hace ya mucho tiempo vengo leyendo tu blog, digamos que me han acompañado por varios años y varios cambios difíciles, y mi comentario de hoy es que “Las palabras son cuchillos” es la realidad, es lo que ocasionalmente nos puede pasar en el transcurso de la vida, tarde o temprano a todos nos llegan a herir “los cuchillos”, y digo nuevamente “así es la vida”, y ahora unas palabras que son suaves: cariño para todos

  10. jose antonio villanueva dice:

    Relato breve atractivo que “engancha”. Espero que tenga continuación.
    Gracias por compartir e ilusionar.

  11. Joise Morillo dice:

    Me faltó, asesinos de conciencias con el discurso: Hugo Rafael Chavez Venezuela, Salvador Allende Chile, J. D.Perón y Evita Argentina.

    Y otros de derecha tambien dictadores como Franco (pro nazi) , Pinochet, Galtieri, y otros.

  12. Ruben Dario Vega Sayago dice:

    Hola Morita, excelente cuento. Lamento que tengas un seguidor que no pierde oportunidad para hablar mal del socialismo y sus grandes líderes. ¿Llamar asesinos de conciencia a Chávez y a Allende? Cuando realmente fueron despertadores de conciencias. Señor Joise, en respeto a la memoria de Udon, Baralt y Urdaneta, y por amor a la Chinita, no meta la política en sus comentarios.

  13. felipe humberto rizzo dice:

    Querida Mora
    Desde que el hombre aprendió a hablar, las palabras mataron más que millones de cuchillos, pero también adornaron las bocas de los enamorados y los poetas, cosa que tan filosa arma no podrá nunca hacer. Felicitaciones, un cuento estupendo escrito con la maestría de quién sabe usarlas para crear belleza.

  14. GONZALO AGUILAR dice:

    Asesina, me mataste

  15. Iván Salazar Urrutia dice:

    A MORA TORRES EN SU CUMPLEAÑOS.

    Tengo una prisa que me asombra
    Transcurro con la vista fija
    Como para no perder el equilibrio
    Debo celebrar a Mora Torres
    Hermana mía, nuestra, de muchos,
    Hermana de hebras de plata
    De míticos corredores
    De distancias abismales
    Y, claro, de rincones mínimos.

    En esta grande Argentina anidó
    Un día del cual no tenemos memoria
    Y guapeó en la provincia
    Como guapean los provincianos.
    Por ahí aprendió el abecedario
    Y se fue haciendo en el dibujo
    Arabesco de las pequeñas lluvias
    Que germinan los valles.

    Aprendimos a quererla
    En la domesticación del Internet.
    En su invitación a la cena
    De las tardes frente a un PC.

    Mora Torres nos envía mariposas
    Y nosotros verdes tropicales
    Nieve de cordilleras
    Ríos tumultuosos
    Y arroyos que besan los pies.

    Sucede que junto a ella nos juntamos
    En el barrio de las palabras
    En la esquina del verso.

    Allá un cigarrillo –que nunca más-
    Una copa de vino
    Acá una nostalgia como sombrero
    De una primavera
    O no más el cuento
    Breve
    De la luz reflejada en el mar.

    Salud, hermanos y hermanas,
    Salud mujeres y hombres
    Gordos, delgados y viejos,
    Salud, son campanas
    Profundidades de lago
    Para celebrar a Mora Torres
    A su reloj pulsera
    Su cartera marrón
    Y sus tacos en la baldosa.

    Mora Torres
    Y sus amigos,
    Y sus recuerdos,
    Y esa tierna soledad.

    Mora Torres anfitriona
    Cantora
    Transeúnte
    De fiesta
    Y nuestra
    Como una manzana
    Una ciruela
    Un vaso
    De agua
    Un lápiz en el velador
    Humedad de ojos para no olvidar.

    ¡hermanos!
    ¡salud!
    bebamos este agosto
    en los botones
    nacientes
    de la flor.
    VANCHO

  16. Celestino Gaitan dice:

    Divina,Amada Mora Mia…Nuestra,
    …para no parecer egoísta.
    Excelente Cuento, solo alguien como Usted
    puede llevar las palabras y la narrativa
    a esos extremos…
    …ha expandido Usted los límites de mi capacidad
    de Asombro y Admiración.
    Felicidades!!! Reciba mi Bendición y Agradecimiento
    por su Generocidad…Gracias.
    Brindo por esta Nuestra Hermandad,
    por el disfrute que me brindan y comparto
    sus anhelos, deseos y palabras.
    Gracias a Tod@s…Gracias VANCHO eres Genial.
    Como siempre,los abrazo a Tod@s y en especial a Morita.

  17. maría elena méndez dice:

    Querida Mora
    Es la primera vez que me atrevo a escribir un comentario y esta hermosa lectura me hizo reflexionar acerca de los dias que estamos viviendo, pero sobre todo la incognita de lo que les depara a los pequeños con tan extrema globalización.
    Las palabras son cuchillos en boca de algunos padres adolescentes que hoy en día se dirigen a sus pequeños hijos de manera fria, simple, sin amor ni ternura; es triste ver como aman, cuidan y protegen mas a un celular. En que momento el ser humano ha dejado de serlo.

    Saludos a todos los que comparten y externan sus sentimientos positivos y negativos.
    Felicidades mil Mora hermosa.



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