Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Junio, 2016

Partitura: Un homenaje a San Juan de la Cruz

Les ruego me perdonen por la amplitud del escrito (Ensayo de un ensayo), difícil de entender, pero no imposible (La pasión de la pregunta. Blanchot y la filosofía)..

Lo que van a leer es un homenaje a uno de los genios más extraordinarios del Siglo de Oro Español (Morris), San Juan de la Cruz (El renacimiento. La lírica).

Yo que no soy del todo creyente (Job el creyente, Prometeo el rebelde), diría, como Santa Teresa (Poesía de Santa Teresa. Del logocentrismo a la otra lógica), pero dirigiéndome a San Juan:

“No me mueve mi Dios para quererte

El cielo que me tienes prometido

Ni me mueve el infierno tan temido

Para dejar por eso de ofenderte”

Verso que termina así:

“Que aunque no hubiera cielo yo te amara

Y aunque no hubiera infierno te temiera”.

La poesía de San Juan hace que de alguna manera creamos más que nunca en Dios: ella es una diosa. Hace que consideremos que estamos en el cielo ante cualquiera de sus poemas, y que el infierno no es más que perder uno a uno el recuerdo de sus versos.

Escribí muchas cosas sobre San Juan, mucha poesía y prosa. Nada alcanza, por supuesto, a hacer que quien me lee imagine la obra majestuosa.

Pero quizá los aliente a buscar más en la fuente, que les entregue estos fragmentos convertidos en prosa que escribí:

Homenaje a San Juan de la Cruz

Belleza  como pausa

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La cueva del asesino de niños (un cuento para Joise)

En realidad no es únicamente para Joise mi cuento. Sólo es una respuesta a su pedido: “Espero creáis mi cuento!”. Lo que me gustaría es que lo leyeran todos (Literatura).

Claro, Joise dice de las leyendas: “Memoria de anécdotas y cuentos, ej. Las ánimas rezanderas, El tío rico que murió accidentalmente y ahora está en pena por haber enterrado su dinero sin haberlo repartido entre sus parientes. ¡Qué locura!” (Antología de leyendas).

Sin mencionar que el último de los argumentos de Joise me fascina para ser modificado un poco y traído a mis tierras, convertido en “suceso verdadero”, esa locura es el encanto que tienen las leyendas: dan miedo y no dan miedo porque sabemos que son leyendas (Las barcas de la noche - cuento).

Aunque no podemos dejar de admirar a esos hombres o mujeres rústicos que con tanta imaginación las crearon, y otros que con el transcurso del tiempo les fueron agregando o quitando material para hacerlas más bellas, y, al fin, a esos que, rústicos o no, con tanta inocencia las creyeron -y a algunos que las siguen creyendo… Además ¡quién tuviera la frescura y la lozanía para escribir como ellos narran oralmente! (Lenguaje hablado)

Todo eso forma parte de la cultura de un pueblo y de la idiosincrasia del mismo (La cultura, historia de un pueblo). Las leyendas que recrea por ejemplo un narrador como Felipe son regalos para los oídos y posibles relatos para que los niños duerman bien -sin ironías: los niños que pueden visualizar a sus monstruos no los guardan ya más para el futuro, suelen darles muerte apenas escuchan la narración (El muerto novio - Washington Irving).

Yo prefiero, sin embargo, el miedo más sutil: aquello que puede ser… o tal vez, visto a través de lo que se llama realidad, no ser, y tener alguna otra explicación (El karma, Bach y la matriz).

Pero aun los escritores que prefieren “el miedo sutil” dejan un estremecimiento en nuestra alma con el que quizá construyamos algo en el futuro. Una novela, otro cuento, o lo hagamos la carne de nuestra propia historia (¡Cuéntalos..! Cuentos, Mitos y Leyendas).

El miedo abre su abanico de posibilidades y nosotros, pobres mortales, no lo sabemos todo del más allá o del más acá.

Por otra parte este cuento que les envío es sólo un fragmento resumido de una novela que estoy escribiendo.

A la manera de García Márquez, que reunió sus enormes cuentos publicados o no -y hasta algunos muy conocidos- y les dio forma y conexiones para ofrecernos Cien años de soledad.

Como verán, yo tengo grandes ídolos como Kafka -precursor de cualquier “realismo mágico”-, Borges y hasta Shakespeare, de quienes robar en las tinieblas una idea, una imagen, una manera de contar. Y jamás he podido…

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Manual de Maravillas

Un adorable amigo (José Martí y la amistad) -que vive en mi pueblito actual, Agua de Oro, Córdoba, Argentina (ERKSperiencias en el Uritorco), y a quien le agradezco muchísimo éste y otros dones- me trajo de regalo un libro-joya: Relatos del Viento.

El título tiene varios subtítulos, como: Revalorización de la tradición oral del norte cordobés (Oralidad en la historia). Otro es: Leyendas (Antología de leyendas). Sabidurías. Pasado y presente originario. Problemáticas. Supersticiones. Medicina natural y popular (Medicina Verde). Creencias. Rituales. Recetas con productos del monte y muchísimos saberes más (Fe - Pensamiento Mágico y Eficacia Terapéutica).

Fue editado en 2010 u es lo que se llama un “Colectivo”, destinado a la divulgación.

Insisto en que es una joya, en especial para el cofre de los antropólogos y de todas las personas curiosas y con inquietudes.

En mi caso he elegido las leyendas, sabiendo que quizá dejo de lado cuestiones más importantes como Sabidurías, Rituales e inclusive las pintorescas recetas con productos del monte (Antropología).

De las leyendas extraje las que me parecieron más interesantes, aun cuando estoy de segura de que no siempre lo que a mí me impacta es lo que impacta más a todos.

Es un manual de maravillas, con expresiones de los lugareños del norte de Córdoba que pueden ser similares a las de los lugareños del norte o del sur de cualquier provincia o país. Mejor dicho, estoy convencida de que son similares…

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Ni Una Menos. Las diferencias y semejanzas de esa Plaza

Gracias, Felipe, otra vez, por el comentario y, en especial, por el poema (Lenguaje Poético). Gracias Rubén Darío Vega Sayago por tus buenas palabras que me remontaron a la infancia (La educación y desarrollo de la infancia), cuando, con asombro a veces y otras veces como un reproche, mis padres me decían: “¡Qué prodigiosa imaginación!”, eligiendo exactamente los vocablos que elegiste (Principios sobre creatividad) -justo me llamaste “Morita”, como ellos me llamaban. Gracias Joise por tu cálida lucidez.

Y gracias a todos los que leyeron mis cuentos en silencio (Comprensión lectora y lectura veloz).

Un silencio no es nada (Todo en el fin será silencio). El peor silencio debe ser el que me invadió por adentro y por afuera cuando vi en la televisión en estos días la Plaza de las Ni Una Menos, y me di cuenta, me di cuenta real de que venía de muy lejos esa plaza (Violencia de género).

Ni Una Menos. Las diferencias y semejanzas de esa Plaza

Nadie ignora que los espejos se empañan, se nublan y hasta pueden romperse cuando una muchacha en flor que está menstruando se mira en ellos.

Tampoco, que la maldad que gusta a los demonios está presente sobre todo en el corazón de las mujeres.

Es de todos sabido, además, que el mismo sustantivo que nombra a la mujer, fémina -feminus-, indica su falta de fe y, por lo tanto, su inferioridad espiritual respecto al hombre -fe=fe; minus= menos: la que posee menos fe.

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El más allá de Serafina

Recibí cuatro comentarios sobre el cuento del miércoles pasado (Y fue arena de reloj). Los tres primeros -el cuarto era el de Joise- lamentaban amablemente que tuviera un final un poco triste (De la futurofobia a la angustia existencial).

Me encantó que lo expresaran y a la vez me asombró, gente feliz (Las virtudes de la expresión); ni siquiera todos los cuentos para niños tienen un cierre alegre (Análisis de cuentos de Hadas - Caperucita Roja), ni todas las películas de Hollywood (Historia del Cine).

No fue mi estado de ánimo, amigo Felipe (Otros estados de ánimo positivos): fue mi invención (El corazón herido. Truman Capote y la invención de la tristeza).

Decidí continuar el cuento pero con otro cuento; ya verán de qué se trata (El Inmortal).

Tal vez “Más allá del espejo” era demasiado blando como para tener un remate tan patético (La voz del viento).

Patético, no trágico como me hubiera gustado (Concepción de la tragedia), y como intento hacerlo ahora:

El más allá de Serafina

Estoy en la cárcel porque maté a un fantasma, no a mi mujer.

Voy a explicarlo.

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