Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

La Médium

Queridos amigos:

me agradó muchísimo recibir las sugerencias de todos ustedes para titular el cuento de la semana anterior (The secret).  Fueron para mí tantos los que estaban perfectamente elegidos que fue difícil decidirme (Dinámica grupal). Aunque, a la vez, cada uno de los títulos que no seleccioné tendrá “otro” destino “brillante”: escribiré un nuevo cuento con ese título (La Tragedia Griega).

La sugerencia de María Mónica de llamarlo simplemente “Cocó” me impulsó a escribir narraciones de mujeres cuyo título sea el nombre de la dama en cuestión. Ya publiqué acá uno llamado “Nina”, y vendrán muchos más (¿Tiene la literatura sexo?).

Endyra me propone “Encuentro astral”, que me lleva a lugares más esplendorosos que el de mi cuento, y que intentaré pintar (Las Corrientes de Misterios).

“El susurro de las emociones”, de Arrate Plazaola, se las trae para mayores indagaciones, que me empeñaré en cumplir (Amores altamente peligrosos).

Blanca Ferroni: “Receta para deshacer un conjuro” voy a usarlo con toda seguridad, no puede ser más bello, pero tal vez me inspire un poema (Hechizado y hechizada).

Felipe Rizzo, mi querido desconocido de siempre: “Mi nombre es Cocó, mi seudónimo la Parca” exuda terror. Es para una de esas narraciones que quiero que les pongan la piel de gallina, y cumpliré (Día de los Muertos).

“La casa de Cocó Chantal”, que invita Olga Liliana, me sugiere un escrito elegante, de largos y misteriosos collares de perlas, que no voy a desechar (Historia del vestuario). Como el de Ivette, que escribe: “Nunca es tarde” o “Así es mi amiga Cocó” (“El rompe cabezas” de David Auris Villegas).

Mirtha Infante me tentó y casi la elegí con su “Nos fugaremos al cielo”, pero preferí trabajarlo en otro texto (Más grande que el techo del cielo). Rosy Domínguez fue también tentadora, pero “La vida” es muy abarcativo y merece un largo, o un poco más largo, texto (La Vida).

Joise es un geniecillo, pero “El hermano Cocó” me causó desconcierto… (Cartaphilus Vagans - Cuento).

¡César José Oropeza Herrera es el Ganador! El cuento breve de la semana pasada se llamará “El Augurio”. Parece muy simple, pero tiene todo un abismo y un cielo…

Hoy les doy una lectura sin la complicación de elegir título. Es un poema que convertí en prosa para hacerlo narrativo, y que para seguir con estos temas “astrales” se titula La Médium.

La Médium

Cuando estoy por empezar una sesión, estiro mi mente hasta llegar al cielo, contraigo mi alma hasta llegar a los dientes de las tinieblas.

No es extraño que yo conozca tanto al consultante de mi tarot y mis visiones. Yo sí ser él, ser ella. Sueño sus sueños y sueño su vigilia.

Inclusive me anticipo al visitante: sé quién vendrá hoy, vendrá mañana. Mi techo está lleno de grietas y yo espío por él. Al misterio no soy quien lo convoca: él me ronda, me espía, desocupa mis ojos de la sombra.

Antes de comenzar, yo preparo mi casa, unto mis manos con aceite santo, adorno el cuarto con flores silenciosas. Las velas se encienden solas cuando entra el invitado. Más débil o menos débil es el fuego según cada pasión.

Hoy serán delicados los pabilos. Un suave ardor azul. Hoy vendrá una niña. Tendrá cabellos negros. Traerá suaves paisajes.

Leeré en su frente que está buscando un corazón, y lo busca con miedo. Para ella el anticipo del amor es oscuro y no quiere ir saltando de corazón en corazón.

La tranquilizaré. Con mis dedos repasaré su rostro con las luces más blancas, apenas con un toque de tempestad pequeña para que no se aburra.

¿Que cómo me inicié?

Desde niña yo jugaba con los fantasmas que pernoctaban en la casa de mis tíos abuelos, en donde me crié.

Estos fantasmas eran dos niños de mi edad aproximadamente: Ani tenía los cabellos rubios y el vestido celeste; Federico vestía traje de marinero y sonreía con su boca muy roja entre sus pálidas mejillas.

Hacíamos rondas, cantábamos. Lo singular era que, para ellos, era yo la fantasma, yo me había aparecido en sus juegos.

Jugamos mucho un día hasta que llegó mi tío abuelo, muy adusto, y me sacó del lugar con su mano huesuda:

-Ven a tomar el desayuno -dijo con algo de violencia.

En la mesa los mayores bebían té y conversaban, y yo bebía sorbo a sorbo. De pronto ellos interrumpieron la conversación y mi viejo tío, mirando por la ventana, susurró:

-Han estado otra vez.

Fijé en él la mirada, una mirada que seguro preguntaba. Mi tío dijo fuerte, para que todos lo oyeran:

-Niña, no es sólo que no debas hablar. Tampoco debes ver.

Yo era la huérfana que vivía en la casa de esos tíos abuelos, y esa gente me amaba, aunque consideraban que lo mejor para mí era criarme austeramente, enseñarme a leer y a tocar el piano y señalarme dos o tres libros escogidos.

Yo nunca estaba triste, aunque ellos tuvieran tan graves sentimientos y tan grave pesar por la vida, o por las apariencias de la vida, a la que yo tomaba tan livianamente como a una de mis muñecas Marilú. *

*Las muñecas de marca Marilú de las niñas de mi época eran el equivalente de las Barbi de esta generación. Eran de porcelana y pesaban apenas como un pétalo.

Mal día: dos exorcismos me tocaron hoy.

El primero fue fácil. Con habilidad, rápidamente expulsé la maldad del cuerpo de un niñito. Pero de pronto las paredes se pusieron moradas porque traían a su hermano adolescente padres desesperados.

El tintero se derramó y la tinta dibujó en el suelo un cuerpo abierto con órganos que palpitaban. Vi el corazón y vi los ríos que llevan sangre y el alma que de ese cuerpo había salido se refugió en un rincón de la sala y se sentó en el sillón que estaba allí.

Me acerqué a hablarle. Por supuesto esa alma era la del muchacho que estaba sentado, sereno, sonriente, como alguien que sabe muchas cosas. Dijo:

-Quiero ser bueno. Mi madre y mi padre están horrorizados, y yo los amo, pero algunas veces alguien que está dentro de mí quiere matarlos, alguien que no soy yo, pero yo nada puedo hacer. Y tampoco, cuando eso ocurre, quiero defenderlos. Es como si me divirtieran la muerte y la maldad.

-Y ahora -le pregunté-, ¿quién está adentro tuyo?

-Estoy solo -me dijo-, pero lo extraño. Lo extraño mucho, y estoy esperando que llegue.

-No volverá -se lo anuncié-. Cuando te vayas, se quedará aquí.

Entonces el muchacho se puso a llorar sobre sus manos con un llanto tan triste, que casi hubiera preferido devolverle a su amigo infernal.

Los padres se lo llevaron como a un cuerpo vacío.

Cuando cerré la puerta me puse a pensar si no era el tedio el hermano de la maldad y la puerta del mal al mismo tiempo. Sin embargo, deseché ese pensamiento por peligroso.

Fregué otra vez la sala, quemé incienso y perfume, dejé toda la tarde la ventana abierta.

Mora

Monografias

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Comentarios

8 respuestas a “La Médium”
  1. CESAR JOSE OROPEZA HERRERA dice:

    Hola, Mora. Mas saludos cariñosos desde Venezuela. En serio me honra que hayas escogido mi título, muchísimas gracias y como dices, ese vocablo ‘augurio’ recoge un sinfín de conceptos que puedes transformar en bueno o malo. Otra vez me embelesas con tu relato, imaginando cada descripción que haces. Éxitos y bendiciones.

  2. felipe humberto rizzo dice:

    Querida Mora, reitero lo que dije anteriormente, si para un lector es difícil titular un cuento escrito por un tercero, me imagino cuanto más debe ser para el autor elegir cual se adapta mejor a su pensamiento al encontrarse con un gran abanico de nombres propuestos por personas de distinto pensar y diferente sentir ante un mismo hecho.
    Admiro su capacidad para ponerse en la piel de aquel que resumió en su título la emoción que sintió al leer su cuento y dar a cada uno la respuesta que estoy seguro queríamos escuchar.
    Gracias por su exquisita sensibilidad.
    Felipe

  3. Ruben Dario Vega Sayago dice:

    Hola Mora, Morita. Sobre el titulo del cuento de la semana pasada, que quedo como El Augurio, me atrevo a opinar sobre la sugerencia de Joise, de llamarlo El Hermano Coco, que te desconcerto (disculpa la ausencia de acentos porque se me daño en el teclado) . Dices que es un geniecillo, pero tiene su toque de picardia. El solo bromeaba, pero es una broma que solo entendemos los venezolanos. Existia una programa comico de television donde aparecia un farsante brujo o hechicero que “despojaba” de males a la gente, pero se especializaba en “trabajar” a hermosas mujeres con vestidos cortos, pasandole la mano rapidamente por piernas y demas partes para sacarle “los males”. Se trata de sexi-humor. Si quieres ver un poquito, por cultura general y quizas te rias, visita Youtube escribiendo El Hermano Coco. Obviamente este Hermano Coco no tiene nada de parecido a Coco Chantal.

  4. Joise Morillo dice:

    Hola Mora y, queridos todos.
    No me importa si me dijerais o llamarais bufón o me llaméis geniecillo, de todos modos es ¡halagador ostentar vuestra atención! , ¡Hacer el ridículo no me traumatiza, ni me perturba! A lo Sócrates o, Diógenes de Sinope, los payasos también son artistas, su trabajo es hacer el ridículo mientras otro se divierten con ellos. Pero, geniecillo es minimizante.

    Muchas gracias Rubén Darío por prestaros en mi vindicación de ego, abrazos. El nombre que propuse no fue “el hermano Coco” sino, “Amón - Ra y la farsa de Cocó ¡El iluminado!”

    Siempre he manifestado mi desacuerdo con esa cuerda de farsantes que se llaman “Asesores espirituales, médium, o como mejor les parezca a estos tahúres espirituales, además, ni siquiera aprehenden ¡Que es espíritu! Menos sacar de padecimientos de: mente, alma y cuerpo a nadie.
    Para empezar. Espíritu, etimología: del latín spiritus y de spirare (soplar, respirar). Entonces todo lo relacionado con el espíritu tienen necesariamente que estar vivo, porque lo vivo o vigente –ser humano- respira y nada con los muertos (no respiran). “Pienso luego existo” Descartes.

    El espíritu humano está determinado como un proceso conductual que desarrolla el individuo en toda su existencia, un perfil del individuo que se manifiesta con el modo de ser y de actuar (naturaleza) principalmente en el medio civilizado, ante la sociedad, y que trasciende en la historia.

    El espíritu, desaparece como proceso al morir el individuo, de modo que de él solo queda el recuerdo, que sirve de inspiración a contemporáneos, sin embargo se cree que puede haber reencarnación, mente psicosis, herencia espiritual (Aristóteles). Científicamente se especula, puede ser información genética que hereda el bebe (individuo); la cual va a ser o constituir su modo de ser (su espíritu). Esto es permanente; no se logra de forma eventual y menos bajo la injerencia de un ser “vivo” o médium. Lo demás es Farsa o fraude.

    Elevar un deseo al creador o al espíritu del pueblo con la comunión de varias personas, si es expandirse espiritualmente. Ejemplo el espíritu de las iglesias, de los congresos, de las asambleas, de los foros etc.

    Os ama
    Joise

  5. Mora Torres dice:

    Querido Joise: mi intención al llamarte geniecillo fue sinceramente llamarte genio, pero me parecía excesivo para los que leían y lo puse en diminutivo. Te quiero y te admiro sinceramente!

  6. Mora Torres dice:

    Corrijo como sueles hacer, Joise: sinceramente y sinceramente no pueden ir juntos en una misma frase. La primera vez cambiemos por “honestamente”. Un beso

  7. Joise Morillo dice:

    Su merced ilustrisima y, querida Mora.

    He captado perfectamente -desde el principio- vuestra intención, al referirme “minimizar” concibo una explicación, respecto a: ¿que? quizá -no me atrevo a afirmar, ni explicar, que piensan otros en nuestro areópago bloguista a menos que lo expresen directamente- me comparabais con nomos o duendecillos.

    Entonces queridos, compartir con vosotros me conforta tanto que, todavía, si me imputáis el emulo de los enanos de blanca nieves, el mas loco, estaría feliz. Triste, absolutamente, es pasar desapercibido por el mundo, ¡sin pena ni gloria!

    Os ama
    Joise
    -

  8. Joise Morillo dice:

    Falto una palabra “pensarían”

    a: ¿que? quizá -no me atrevo a afirmar, ni explicar, que piensan otros en nuestro areópago bloguista a menos que lo expresen directamente- “pensarían” me comparabais con nomos o duendecillos.



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