Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El mal antiguo

Los cuatro comentarios que he recibido por la última entrada me han dejado sin palabras (Palabras de un cartujo), y esto es muy cierto, no es “verso” (Bien Vale un Verso).

Gracias Felipe Humberto -me gusta más tu primer nombre, ¿firmas Felipe o Humberto, o Felipe H. que suena tanto?- por tu cuento increíble que no acepto consideres inferior a ninguno del mundo; gracias Joise por tus conceptos siempre acertados y tu pluma erudita; gracias Celestino por volcar tu corazón en cada uno de tus comentarios; gracias Zenaida Toro por acariciarme el alma (La travesía de los elefantes).

Para refresco, diría mi madre (La madre en César Vallejo), además de quedarme sin palabras, la computadora, internet y todo lo que marcha con energía eléctrica comenzó a fallar en mi casa. Las tormentas iluminaron el cielo y las montañas de la noche , aterraron a mis perritos, me provocaron insomnio y destruyeron mi idea de levantarme tempranito a escribir (Trastornos del sueño). No hay modo de escribir sin máquina… mejor seguir en cama por si viene un sueñito reparador.

Cuando me levanté ya era muy tarde y no había cumplido con ustedes, mis lectores y amigos.

Rescaté de un canasto lleno de polvo un viejo reportaje que me hizo Enrique Butti -un gran escritor santafesino, junto con José Luis Pagés son los dos grandes narradores actuales de Argentina- en el diario El Litoral, el sábado 14 de julio de 1984. Perdón por la vanidad, que más se debe al apuro.

En la entrevista se me menciona como “Morita Torres”, que era el modo como me conocían por aquellos años en Santa Fe.

Verán ustedes que es muy loco:

Entrevista a Morita Torres

-Todo escritor, en especial todo poeta, busca escribir un libro (tal vez sólo un poema) que siempre está lejos, que quizá sabe que nunca logrará escribir. La razón de esta entrevista es hablar de ese libro que quisieras escribir y que, por más que te revuelques endemoniada, nunca llegará a concretarse. Conociéndote, sospecho que ese libro podría llamarse “Flores negras”, aunque no sé si molesta la afinidad con el título de Baudelaire.

Morita Torres: -Claro, las flores negras son siempre flores del mal. Lo que vos ves de oscuro, de triste, de lóbrego en mis poemas, o en los poemas míos que te gustan, es producto siempre del Mal. Ayer hablábamos de Dante: también los tristes son condenados; el círculo de los melancólicos es terrible. Yo creo, de todos modos, que no hay otra materia para el canto que la lepra… (ríe).

-Yo no estoy seguro. Está, por ejemplo, esa poesía que algunos llaman comprometida y que Borges llama “poesía civil”. Hay tanta poesía que se aleja conscientemente de lo subjetivo, de lo impresionista: están la poesía declamatoria, la poesía patriótica, la poesía filosófica. Están Whitman, Neruda, Pedroni, Dante mismo…

M. T.: -¿Dante? La gente lee con placer sólo el Infierno; el placer de El Paraíso es mucho menor. En cuanto a Neruda, el mejor poema que le conozco es de dolor, de amor desgarrado. ¿Podés siquiera imaginar que en ese poema él dijera: “Mi amor, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de alegría / y habrás bendecido el recuerdo de mi madre / llamándola madre de santos y santa ella misma”?   (En este lugar hay una llamada que se aclara abajo: “Morita Torres tergiversa el poema de Neruda que originariamente comienza: ‘Oh, Maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia/ y habrás insultado el recuerdo de mi madre/ llamándola perra podrida y madre de perros…’ “.) Pedroni es un buen poeta, pero le faltó la llave del infierno. Hasta en la Biblia, cómo no preferir el Apocalipsis al Cantar de los Cantares…

-¿Por qué no preferir el Libro de Job, en el cual el Bien se resiste, lucha duramente contra el Mal?

M. T.: Sí, claro, esa tensión es justamente lo que interesa. Si se habla de un Paraíso, que sea un Paraíso Perdido. Que se hable del Mal, pero que lo haga un moralista, como Baudelaire. En cambio Sade, por ejemplo, aburre: su intención del Mal aburre. Hay una seguridad en él, una falta de conflicto, porque está seguro de que el Mal triunfa siempre. Desde luego, se pueden citar ejemplos contrarios e igualmente nefastos: Esopo, o tantos poetas catequistas. De todos modos, para mí siempre fue un misterio el porqué para hacer una buena poesía se necesita el Mal.

-¿Y la poesía mística?

M. T.: -La poesía mística es una poesía de dolor. El desgarramiento, la tortura, el desear fervorosamente y no poder… Los santos… los santos dudan… dudas tremendas en medio de las flagelaciones. Los cantos de San Juan de la Cruz son sí de alegría, pero también inquietantes, regularmente invadidos por la angustia: el Amado corre, se esconde… Santa Teresa le dice a Cristo que se le aparece en un momento de peligro: “Ay, Señor, por qué me presentas tantas dificultades”. Y Él responde: “Es así como trato a mis amigos”. Entonces Teresa afirma: “Esa es la razón, Señor, por la que tienes pocos amigos”.

-Pero más allá de este conflicto creado por la presencia del Mal, en la poesía, en la armonía estética, el placer literario, la búsqueda de perfección formal, son sin duda elementos positivos.

M. T.: Sí, pero creo que hay una estética en el Mal que no existe en el Bien. Creo que Olga Orozco lo explica claramente cuando dice: “En todas las épocas, donde la poesía ha alcanzado su mayor intensidad es en esos territorios de amenazas extremas que prueban lo inacabado de nuestra condición. Su otra cara, la del canto de alegría, la del canto de alabanza o la casi plegaria, expresa estados más episódicos o indica una conformidad esencial inexplicable o es la manifestación de un éxtasis singular que no se puede compartir. En general emana de momentos que encuentran su propia compensación en sí mismos y en los cuales sobra la palabra”.

-¿Flores Negras se llama entonces tu libro?

M. T.: -Tal vez, pero ¿para qué agregar un ramillete más al altar?

-Las flores negras se refieren, supongo, sobre todo a la muerte, presencia constante en tu poesía.

M. T.: Presencia cotidiana de la vida, más bien. La muerte es el Mal: “La muerte es el enemigo”, dice Virginia Woolf. Todo el mal existe porque existe la muerte.

Envío

La entrevista sigue, mucho más. Pero yo no. Ya no soy la misma, no me identifico del todo con algunos conceptos. Sé que fueron mis tesoros mientras estuvieron allí. Ni siquiera creo del todo, hoy, en la opinión que cito de Olga Orozco. Lo que cándidamente llamo el Bien en esa entrevista ha dado versos de extrema belleza, sencillos y bondadosos aparte. Creo que tampoco Enrique Butti, el entrevistador y la mejor parte de la entrevista, es el mismo. La muerte me ha mostrado que no Es.

Permítanme que el “envío” de este post sea esta esperanza.

Mora

Monografias

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Comentarios

4 respuestas a “El mal antiguo”
  1. Joise Morillo dice:

    Hola querida; saludos…

    La expresión “ideas estéticas” proviene de Kant e implica la exigencia de una cierta “sensibilización” de la razón. Para Kant mientras la belleza natural designa Simplemente una “cosa bella” la belleza artística se refiere a la “bella representación” de una cosa.

    Para Schelling, esta representación no es ni puramente racional ni puramente sensible: designa más bien una concordancia entre la imaginación y el entendimiento. Es esta mediación entre la sensibilidad y el entendimiento, entre las intuiciones y los conceptos, la que define la noción de “idea estética”

    En el libro de Platón “El Gran Hippias” se plantea la discusión de: ¿qué es lo bello? Hipias dice: en efecto lo bello es el oro; lo que conviene; lo que aparece bello; lo útil; lo ventajoso; lo grato (…) Sócrates dice: algo que parezca hermoso no quiere decir que sea hermoso. El ser y la apariencia son la misma cosa «Si la apariencia es lo que hace a las cosas bellas, esa es la Belleza que estamos buscando; si la apariencia da sólo la apariencia de belleza de las cosas, entonces no es la Belleza que estamos buscando.» Lo bello no es, en suma, idéntico al predicado “es bello”, en rigor, no es un predicado, sino una realidad inteligible que hace posible toda predicación. A diferencia Hipias, para quien lo bello es a lo sumo el nombre común que reciben todas las cosas bellas, Platón mantiene que lo bello es lo que hace que haya cosas bellas. Lo bello es, así para Platón, independiente en principio de la _apariencia de lo bello: es una idea, análoga a las ideas de ser, de verdad y de bondad.

    Nietzsche, llama voluntad de poder, un algo en tensión que se expresa como fuerza disgregadora y cohesionadora, algo que se cierra sobre sí mismo pero que al mismo tiempo deviene. El arte es una estructura de la voluntad, es un algo de lo real pero es transparente, es decir, permite la visión a través de sí. No se trata de arte como expresión individual, sino como cristal a través del cual se filtra el Ser del mundo.
    El arte es un modo de comprensión de lo real porque ambos se comportan de la misma manera, tendencia a ser y a la vez a cambiar, a crear y destruir, a Ser y a devenir.

    Según Hartmann, la belleza es un valor estético que posee todas las características de los valores, más alguno más específicos independientes de la bondad y la verdad, o sea, lo bello puede ser malo, o falso. Por otro lado afirma que la belleza no es un acto, de esta forma solo se puede decir “metafóricamente” que un acto o acción es bello. Además es algo que aparece y no algo escondido como los actos morales, también, se puede relacionar con valores inferiores y confundirse entre ellos. Concluye que la probabilidad de presentar su modo de expresarse es numerosísimo a diferencia de otros valores.

    Para mí, la estética se auto determina por la cualidad que tiene la obra, el acto, la escena, el panorama –tanto natural, como cultural- de impresionar, de alterar la sensibilidad humana, derivando en satisfacción o repudio, por motivo de la concepción que tiene el observante u oyente de la cosa representada en escenarios de índoles diversas, naturales o artificiales.

    La poesía, en este sentido, es: “Belleza” por lo estético de su espíritu.

    Os ama

    Joise

  2. felipe humberto rizzo dice:

    Gracias estimada Mora por dedicar algo de su tiempo en leer y contestar a quien no pretende portar el título de escritor (demasiado grande y pesado para cargar con él), solo intento ser un “escribidor”, oficio que aún no termino de aprender y creo no me alcance la vida para terminar de ver lo que mi pluma intenta construir.
    Con respecto a como firmo: Felipe , Felipe Humberto o Felipe H., responden más a momentos de pereza intelectual y que al igual que la huella digital no puedo cambiar para evitar me reconozcan, salvo que me oculte en un seudónimo, así que puede llamarme como más le guste.
    Respetuosamente, Felipe

  3. Celestino Gaitan dice:

    Respetable Mora nuestra:
    Amados Tod@s…

    Ya se está haciendo costumbre, quedarme para el final…
    …con la ventaja de disfrutar y aprender de los Comentarios,
    Se por experiencia propia, sobre el valor y el coraje necesarios,
    que las personas que no abrazamos la escritura como profesión
    debemos de juntar para atrevernos a dar el paso de “Pensamiento - Escritura”
    y es que no a todos nos anima el mismo Fin ni poseemos los mismos dones.
    En lo personal me seducen el contenido, la Reflexión, la información, lo novedoso para mí,
    lo filosófico y me encanta asombrarme de la capacidad de tejer la continuidad,
    que me exige terminar de leer lo iniciado.
    ( Yo se que muchos lectores se han quedado con las ganas (como me sucedió tantas veces),
    de dejar un Comentario, pero eso exige un “plus” que hay que superar a su tiempo.)

    En cuanto al Tema para mi también el Mal y la Muerte no Son…soy el dueño de mi Esperanza,
    que es mi Presente, y recuerdo siempre que lo malo de lo “Bueno”es que pasa…
    y lo bueno de lo “Malo”es que pasa también, no hay maldad (ni bondad) en las cosas,
    sino en las personas que las manipulan.
    En cuanto al concepto de lo estético o la belleza, solo existe como reflejo del receptor
    Y puede ser hasta lo que no Es…una pausa, un vacío…el espacio entre el cambio de ritmo…un…

    Continuando con lo arriba mencionado ( a fin de animar a los pensantes y valientes)
    La primera vez que me cuestioné, “que necesito para escribir” en alguna parte leí :
    …un lápiz o pluma, una hoja en blanco, libreta o pedazo de papel, y ponerte a escribir…
    …El consejo para vencer el temor a hacer el “ridículo”, será leer mucho y observar como
    lo hacen los demás, pero esto es secundario, el valor estará en la aportación,
    …que faltas de ortografía, que calidad literaria, falta de ritmo, algún tropiezo?
    Todos los cometemos y maduramos mientras avanzamos, aunque sea tropezando.
    Me ha tomado mucho tiempo intentar escribir y no lo he logrado, avanzo y decifro…
    …Ya me extendí demasiado, solo quiero concluir con una Trivia, que encontré del Gran Maestro
    PARA ESCRIBIR: El tiempo me ha enseñado algunas astucias…
    El tiempo me ha enseñado algunas astucias: eludir los sinónimos, que tienen la desventaja de sugerir diferencias imaginarias; eludir hispanismos, argentinismos, arcaísmos y neologismos; preferir las palabras habituales a las palabras asombrosas; intercalar en un relato rasgos circunstanciales, exigidos ahora por el lector; simular pequeñas incertidumbres, ya que si la realidad es precisa la memoria no lo es; narrar los hechos (esto lo aprendí de Kipling y en las sagas de Islandia) como si no los entendiera del todo.
    Es curiosa la suerte del escritor. Al principio es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.

    Como siempre los Abrazo a Tod@s y en especial a Moro Torres.

  4. Celestino Gaitan dice:

    Lo siento…disculpen el “Lapsus Dedus”…se me fue una “o” por la “a” de nuestra Mora Torres



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