Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El asesinato más conmovedor del siglo XX

A mis lectores muy jóvenes voy a contarles una sorprendente “novela” policial del siglo XX (La asesina ilustrada; el libro de la muerte). A mis lectores algo mayores les recordaré esta impactante historia con tintes amarillos, ¿por qué no?, para que, además, relean a un genio como Luis Althusser (Principales exponentes de la escuela marxista europea). Recomiendo: Montesquieu, la política y la historia, Para leer El Capital -escrita en colaboración-, Lenin y la filosofía, Elementos de autocrítica y El porvenir es largo.

Althusser escribió El porvenir es largo, los hechos, después de la muerte de Helena, su mujer. Allí intenta sacarse el velo de gallito ciego y escribir su biografía (Géneros literarios). No siempre lo consigue (Los problemas del pensamiento único…). Helena murió en sus manos, por sus manos, y entonces apareció ante los ojos del filósofo el abismo que había estado esperando desde sus días de niñito en Argelia (La descolonización de Asia y África).

No imaginaba -quiero creer- que tal abismo para ser mirado de frente y con los ojos bien abiertos necesitaba de un crimen para ser expresado, pero lo que él llamaba hechos se lo procuró (El asesinato del alma). Luis Althusser, que murió en 1990 en su última prisión, un asilo de alienados, transitó por todas las prisiones imaginables durante su vida, prisiones en las que está cautiva el alma (Análisis crítico de la prisión).

Esas prisiones, más altas e infranqueables que aquellas donde cumplen condena otros reos, son las que eligió, antes de convertirse en el más extraño de los pensadores, en “el filósofo asesino”, como fue mencionado para siempre.

Recuerdo haber mirado fotografías de L. A. que Helena le tomaba desde afuera de la casa: él asomaba por la ventana de un segundo piso, bien abrigado entre los muros, con su pipa y su delgado rostro inconfundible. Algún paseante sacó a su vez una fotografía de Helena mientras ésta se la sacaba a Althusser: se la ve rozagante, con alegría indesmentible, una carita redonda y rosada que parece tocada por la varita mágica de la salud -allí ya tenía entre 55 y 60 años ella.

Dicen que no, que me equivoco. Algunos autores desmienten mi afirmación sobre la rozagante Helena: no era saludable, no era mágica, tenía mal carácter, era autoritaria con su débil marido.

El débil marido había adquirido fama mundial como filósofo marxista-estructuralista-maquiaveliano -”maquiaveliano” era el adjetivo que le había ayudado a encontrar Lacan, su amigo. “No maquiavélico -decía Jacques Lacan-. Eres maquiaveliano.”

Hasta yo recuerdo que, a mis 15 años -cuando la tragedia de Althusser estaba muy lejos de existir-, un amigo extrajo de la biblioteca su Cómo leer El Capital e intentó explicármelo. No entendí. Yo entendía más bien de amores, por esos años, y el único libro de Althusser que habla de amor y desamor es el último, ya mencionado, su biografía que narra entre otras cosas su crimen, y la gratuidad de un asesinato. Faltaba mucho tiempo para que lo escribiera, cuando yo tenía 15 años.

Pero conocí lectores apasionados de su obra, marxistas y no marxistas. El talento tiene pocas banderas políticas, e inclusive los enemigos de L. A. lo leían para poder combatirlo, pero en general era una tarea muy difícil. Althusser era genial, para mal o para bien.

Luego supe algo más. Algo sobre su relación con Lacan, el otro genio de signo católico. Por ejemplo: Althusser escribe sobre Lacan: “¡Maravillosos tiempos! Había alcanzado al fin la cima de mi deseo: ¡tener razón solo y contra todos! A decir verdad no estaba totalmente solo: tenía cierto consuelo con Lacan. Había hecho notar en una nota solapada en uno de mis artículos de la Revue de l’Enseignement philosophique que, de la misma manera que Marx había rechazado el homo economicus, Lacan había rechazado el homo  psychologicus y había sacado con rigor sus consecuencias”.

Pocos días después, al leer Lacan en la Revue… la afirmación de Althusser, le escribe: “…Difícilmente rechazaría el honor de lo que ahora me llega en el Boletín junio-julio de l’Enseignement philosophique, y le agradezco que me haya hecho llegar este testimonio en una coyuntura en la que si en efecto no dudo de esta empresa, una ráfaga estúpida hace estragos en mi esquife, no obstante frágil.  Puse término al Seminario en el que intentaba hace 10 años trazar las vías de una dialéctica cuya invención fue para mí una tarea maravillosa. Tuve que hacerlo. Me costó.  …Pienso esta noche o más bien esta madrugada en esas figuras amigas… Me encantaría que viniera a visitarme, Althusser”.

Sin embargo, en El porvenir es largo, Althusser describe desde sí mismo una escena que le tocó protagonizar con Lacan, y las cosas ya no parecen llenas de afecto, aunque continúan siendo amables.

Se nota en el frágil y tímido Althusser algo así como una vocación de actor de cine, de protagonista de series de cowboy.

Fue en marzo de 1980, cuando Lacan resuelve disolver la Escuela Freudiana de París y reúne en un hotel a sus discípulos:

“Después, ostensiblemente, en la inmensa fila vacía que separaba al público silencioso, avancé con gran lentitud, la pipa en la boca. Me paré y, siempre con ademanes calculados, golpeé la pipa contra el taco de mi bota, la llené y la encendí, después me dirigí hacia Lacan a quien le di un largo apretón de manos: estaba claramente al límite de sus fuerzas, después de haber leído su discurso. Manifesté en mi conducta todo el respeto que aquel gran anciano, vestido como un payaso con una chaqueta de tweed claroscura a cuadros azules, me inspiraba”.

Si alguien se pregunta por qué antes de relatar el crimen que prometí al comienzo pongo tanto énfasis en citar a L. A. y su relación con Lacan, respondo que son precisamente estos pequeños detalles en su relación y en otras relaciones los que me hacen dudar de la veracidad de Althusser cuando afirma haber olvidado los hechos que lo llevaron al asesinato de su mujer Helena. Si su amigo Lacan es “un lamentable arlequín recitando una perorata monocorde”, ¿qué será la ya bastante vieja Helena?

El Buen Comunista y la Mala Mujer

Este subtítulo no es mío, es el nombre de un artículo aparecido en la revista Norte de Salud Mental n°26 del año 2006,  firmado por Guillermo Rendueles Olmedo, Psiquiatra, CSM de Gijón, Profesor UNED.

Extraigo del artículo algunos párrafos de interés para mi relato:

“Gabriel Albiac nos ha relatado una escena que según él encierra todo el imaginario utópico de mayo del 68. Apenas unos cientos de personas -los restos del naufragio de la izquierda- acuden a las honras fúnebres de Althusser (falleció en París en 1990, en su asilo, soy yo, Mora la que lo aclara), el maestro de pensamiento que guió a tantos jóvenes a romper sus vidas peleando contra un poder que convirtió en moda las consignas. El duelo de Albiac -¡ni un psicoanalista, qué pocos políticos!- reproduce un olvido de otro entierro, el de Helena Legothier (o Helena Althusser), realizado a toda prisa y sin ninguna ceremonia porque en todos los círculos parisinos existía un consenso firme que convertía a Althusser en la víctima de la vieja bruja que siempre martirizó al bello y sabio filósofo hasta poco menos que obligarlo a estrangularla.

“Althusser fue quizás el último gran filósofo con una militancia al viejo estilo en uno de los grandes partidos comunistas occidentales: en el curso de una crisis de pareja Luis Althusser estranguló a su compañera de vida Helena que tenía 8 años más que él, medía 30 cm menos y apenas pesaba 50 kg. Nunca fue procesado por ello: en razón de su enfermedad mental, la justicia francesa dictó un ‘no ha lugar’ en veredicto fuertemente influido por una coalición que puso de acuerdo a filósofos de la derecha vaticanista como Guitton con toda la izquierda social-comunista de la época.

“En las dos últimas biografías (autobiografías) escritas por Althusser tras lo que siempre calificó como ‘el suceso’, jamás aceptó la propiedad de sus acciones y mucho menos cualquier sentimiento de culpa por el homicidio. (Constituyen ambas autobiografías) unos excelentes textos -donde mezcla de continuo los determinismos psicoanalíticos -Althusser estuvo más de quince años en curas psicoanalíticas- con los ‘históricos’ (como Lacan), para asomarnos brevemente a vislumbrar cómo desde la izquierda el aparato de feminización construye también un arquetipo de la mala mujer.

“Todo con una perversidad tal que nada tiene que envidiar al franquismo. Se trata sólo de sustituir la sumisión al nacional catolicismo por la sumisión al Partido Comunista. Un militante tan disciplinado como Althusser acepta nada menos que una resolución de la célula de l’École Normale (sitio donde vive y enseña y donde finalmente dio muerte a su mujer) que lo insta a abandonar bajo apercibimiento de expulsión ‘la dañina relación’ con Helena, calificada de ‘elemento provocador aventurista y antipartido’. Imposición votada favorablemente por Althusser aunque jamás cumplida…

“Cuando Helena es ‘juzgada’ por otra de las organizaciones de masas controladas por el PC francés, el Movimiento por la Paz, durante una sesión cuyo relato convierte a los inquisidores en un tribunal garantista, el propio Althusser, que ha defendido a su ‘compañera de vida’ y que sabe de la falsedad de las acusaciones, de nuevo vota al final a favor de su expulsión del Movimiento, con tal de mantenerse en la ortodoxia.

(…)

“Helena y Althusser mantuvieron una relación tan desigual en el dar-recibir, en la lealtad-deslealtad, que indigna a cualquier observador ver cómo ha cristalizado una versión del ’suceso’ donde la víctima parece el asesino. Un relato prolongado por los discípulos de Althusser en el que desde la diferencia de belleza, edad, estatura o sabiduría juegan a favor del cuento parisino de la vieja bruja que siempre manipuló al pobre filósofo…

“Imagen de Helena construida en parte con las truculentas imágenes relatadas por el propio filósofo en El porvenir es largo…

(pero) “La biografía de Althusser también nos muestra a una mujer con un amor tan sensato y una capacidad para contener la neurosis, que posiblemente libra a su marido de una temprana existencia manicomial.”

Helena

Es de profesión socióloga y de corazón y mente marxistas y colabora con su marido en los trabajos teóricos, tanto como correctora como aportando sugerencias conceptuales útiles. Al menos, utilizadas por él.

Es 1980 y, este domingo de noviembre, por la mañana, Helena considera que no tiene mucho que hacer, y disfruta un poco más de la cama.

Hace frío y ella le teme al frío.

Le gustan las caricias de Luis, ahora ya sin sensualidad pero convertidas en suavísimos masajes.

Luis le practica masajes en la espalda. Helena está feliz y quizá recuerda aquella frase de su marido: “cuando nos conocimos la sostuve de la mano para que no resbalase en la nieve, y sus amores me llevaron al manicomio y al electrochoque”. Frase que no pudo haber leído en sus memorias, pero que Althusser repetía a menudo.

Helena sabe también que ella lo salvó del manicomio y los electrochoques eternos.

Las manos sabias suben por la espalda de Helena, le masajean el cuello. Se detienen allí.

Las manos forman una garra. Aprietan. La muerte del amor es segura.

Envío

Todo mi agradecimiento a quienes colaboraron copiosamente en mi entrada anterior. Los amo y los abrazo sin malas artes, con las mejores…

Mora

Monografias

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Comentarios

5 respuestas a “El asesinato más conmovedor del siglo XX”
  1. felipe humberto rizzo dice:

    Querida Mora
    Muy interesante su escrito sobre Luis Altahusser. La verdad sabía muy poco sobre su vida y agradezco su reseña.
    Al leerlo recordé algo que escribí hace unos años y creo ver en el mismo la angustia de Althusser y me motiva enviárselo.
    LA CÁRCEL

    Nunca supe él porqué ni cuándo fui encerrado. ¿Qué deleznable crimen cometí para merecer tan cruel castigo? Nunca conocí al juez ni al duro carcelero.
    Solo cuatro pétreos muros y ninguna ventana. Gruesas y oxidadas rejas por infranqueable salida. Áspero y húmedo piso y ningún camastro. Penumbra por Sol. Fetidez por aire puro. ¿Por compañero? Un viejo y decrépito vagabundo.
    ¿Qué hago yo acá? Soy joven, lleno de vida y de proyectos. Recién estoy comenzando a descubrir el mundo, solo he recorrido escasos pasos y me faltan muchos por caminar.
    ¡Quiero salir! No aguanto un minuto más este encierro.
    ¡Grito! ¡Grito! ¡Grito!………. fueron tantos los gritos que ya no tengo voz.
    ¡Silencio! Solo silencio. Solo el agitado y desacompasado respirar del viejo vagabundo por respuesta.
    Un fuerte puñetazo, un rastro de sangre tiñendo de rojo las oscuras paredes. Un fuerte empujón y mi dolorida humanidad cayendo y rodando sobre las ásperas losas.
    Se me agotan las fuerzas. Cansado, dolido y lastimado, me arrastro lentamente hasta el rincón donde yace el lastimoso viejo, me abrazo fuertemente a su cuerpo hasta fundirme con su cuerpo, compartir su débil corazón, su ajado rostro y sus dolores.
    Y, ¡oh, sorpresa! su mente sigue viva, derrocha sueños y esperanzas. Al igual que yo, anhela vehemente escapar de su encierro y volver correr libremente. Descubro que sus alforjas intelectuales están preñadas de ideas y proyectos. Ansía enfrentar el futuro. No teme ni esquiva los duros desafíos del vivir. Sin embargo, el desconocido y cruel carcelero frustra nuestras ilusiones, no nos permite escapar de los años vividos, castigándonos cada vez con mayor dureza a permanecer recluidos, hasta nuestra muerte, dentro de esa prisión llamada vejez.
    Hoy, con espanto descubrí que el anciano vagabundo soy ¡Yo!; la cárcel, su decrépito cuerpo; y el joven rebelde, mi mente, la que pese a los años no ha perdido su brillo y busca desesperadamente huir de su cruel destino.
    01 de Junio de 2.013

  2. Joise Morillo dice:

    Hola querida,

    Loco de atar era el Althuser, según los eceufemistas comunistas, desquiciado o enajenado mental, privado de cordura, el asunto es que se las arreglaron los dizque, revolucionarios seguidores de la falacia Althuseriana, para que le “privaran de libertad” en un manicomio, que triste como manejan la justicia estos criminales con prestigio, son toda una farsa romántica de la clase de los inquisidores de Hoz y el martillo… No deberían podrirse por Dios, sino, pagar con creces sus crímenes.

    Os ama

    Joise

  3. Joise Morillo dice:

    eufemistas quise decir!

  4. Celestino Gaitan dice:

    Apreciable Mora, Respetables Tod@s…
    …Como siempre Excelente tu relato, nos atrapas e invitas a Reflexionar.
    Aunque habría que hacer una consulta para los Top 100 Asesinatos mas conmovedores del S-XX,
    …Superado con creces por este 15% del Siglo XXI que nos ha tocado vivir.
    Y sin que tenga que ver con la excelente aportación de Nuestro F.H.Rizzo…
    …yo me anoto para el Top 10 de los Asesinatos más conmovedores de este Siglo XXI
    …Yo confieso que he matado, con premeditación, alevosía y ventaja a una Persona…
    …respetable, responsable, adulto mayor con plena capacidad, un Ser que no merecía el destino al que lo llevé…
    …Como todo asesino pervertido, he tenido que argumentar mi justificación, no se si fue por lástima, o por envidia…
    …acaso por Bondad, para evitarle el encarcelamiento,(el que menciona F.H.Rizzo) a una mente lúcida, y con luz propia, presa en un decrépito cuerpo?…lo mas convincente para cualquier Tribunal, sería Locura?…Me quedo con eso!
    Sigo tratando de comprender mi horrible comportamiento, en posterior discusión con el menor de los hijos del ahora occiso, sobre la Las diferentes corrientes Filosóficas…y en especial refiriéndose al Dalái Lama cuestionó…
    (Es el término utilizado en el budismo tibetano y en la religión bön para referirse a aquel maestro que ha logrado tener el control parcial o total en la muerte sobre la forma de su reencarnación, y el conocimiento del lugar de su nuevo nacimiento. (Tomado de Wikipedia) ),
    …que como era posible que hubiera una cultura o religión que creyera en tal tontería?…
    …Eureka…fue cuando volví a brillar y argumenté…
    Mas que Inteligencia es la Sabiduría…Ellos simplemente respetan y conectan los dos extremos de la curva de la vida, el inicio (La inocencia y pureza del recién nacido, sin malicia ni prejuicios, como un libro en blanco donde depositar los conocimientos, experiencia y vivencias del mas Sabio…respetado y cuidado por el grupo de Adultos Mayores y Mejores.
    (ver la analogía de la vida con el gráfico de la Curva de Distribución Normal en mi comentario )

    http://blogs.monografias.com/editorial/2015/12/16/quiero-regalarles-algo-mis-amigos/?utm_source=Newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=16-dic-15#comment-19816

    Ahora puedo confesar el más conmovedor asesinato de este S-XXI…Yo di muerte a Celestino Gaitán, el día 11 de Septiembre del 2015 (solo es una coincidencia)…y ahora soy tan solo un infante de 4 meses, en el cuerpo de un Adulto Mayor recibiendo Terapia Ocupacional como Empacador Voluntario en un supermercado, de una remota población de este Gran y Hermoso país que es México, en este vasto y maravilloso Universo al que algún día abonaremos cuando volvamos a ser…polvo de estrellas.

    Como siempre Abrazo a Tod@s, y en especial a nuestra Guía, Mora Torres.

    P.D.:Todo con un poco de Buen Humor…sabe mejor. Y ya resulté más habilidoso que el español de España y que el mismo Dalái lama…mira que he encontrado un atajo…Ja.ja.ja…
    y he reencarnado antes de mi muerte…

  5. felipe humberto rizzo dice:

    Amigo Celestino, muy bueno su escrito.
    Sus dichos me recuerdan que cuando niño solía esperar la salida de la Luna y que al verla aparecer solía caminar hacia el Oriente con la ilusión de llegar antes de que se desprendiese de la línea del horizonte y así embarcarme en la más fantástica aventura que hombre alguno pudo soñar: “Trepar su suelo y acompañado por el burrito (clara imagen dibujada en su superficie), dar la vuelta al mundo, y recién apearme en mi barrio al comienzo del nuevo anochecer”.
    Cosa de locos, dirían algunos, pero usted y yo sabemos que es de lo más cuerdo que hombre alguno pueda desear.
    Un abrazo y un saludo al pueblo mexicano, que hace unos años tuve el gusto de conocer.
    Felipe



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