Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Cualquier metáfora

Yo muchas veces detuve mi cuchillo al borde justo del cuello que iba a cortar -no os asustéis, es un sencillo juego… (El juego y la apuesta).

Lo del cuchillo, el borde, el cuello puede tomarse como metáfora, como cualquier metáfora que, revelada, resulta no ser metáfora sino algo literal (A partir de la metáfora - Jacques Lacan). Pero lo que sí puedo afirmar es que tenía todo dispuesto en el cuello mismo de la metáfora (Estrategia).

Porque, ¿quién no se da cuenta de que el pensamiento secreta en forma de palabras o hipos o estertores la verdad? (La verdad como eterno problema filosófico).

Digo más bien para no ser autoritaria, para callarme un poco interiormente: vivo gritando, percutiendo palabras (Teoría de la personalidad).

De niña invité a hermanos y amigos a comer una muñeca negra de porcelana. Ella hizo de pollo o de gallina, sus bracitos hicieron de alas, sus piernas de muslos, su torso de pechuga.

Comimos.

Escupimos.

Jugamos con pasión.

Después jugué también a cortarme las trenzas, luego todo el pelo, jugué a raparme pero no era juego, iba rapada por toda la vida.

Durante toda la vida yo tengo el pelo corto, a veces creciéndome como en este momento, a veces esperando a que me crezca mucho para ir a una buena peluquería y cortármelo cortito, aunque prolijo por un tiempo, no así.

Sin embargo cada vez que me empieza a crecer no aguanto más: tomo la tijera que tengo a mano, y corto. Comienzo con cierta delicadeza; suavemente caen en cenizas las puntas, en el espejo me responden que hasta ahí voy bien, y luego la emprendo contra todos mis cabellos, me sobreviene un frenesí de extinguirlos. He llegado a raparme, siempre feliz, siempre maravillada, siempre calculando lo bien que puede quedarme cualquiera de las gorras que colecciono.

Al ponerme la gorra, calculo cuándo podré volvérmela a sacar. O imagino lo bien que puede quedar una gorra entre cabellos largos ondulados y rubios, para lo cual necesito: que esos cabellos crezcan, que los ondulen, que los tiñan.

Hoy que -como dicen o gruñen todos los poetas- cabellos blancos hacen una corona angelical alrededor del óvalo cada vez menos oval de mi cara- prefiero retirarme a repetir rituales suaves de la infancia. Y tomar sopa en un blanco tazón es viajar por la infancia por la línea más recta.

Lo voy a festejar -a esto de tomarme nuevamente la sopa- con un poema de Olga Orozco que se me adelantó unos años en esto del potaje.

-Cómo quisiera tomar la sopa junto a ti, Bruja Mayor del Cielo.

-Las cucharas serían remos hacia el mar de tus golosinas preferidas, te gustaban los caramelos de dos colores con forma de ojo de vidrio, las calaveritas de azúcar, los panales con abejas petrificadas.

Mujer tomando sopa

“Detrás del vaho blanco está la orden, la invitación o el ruego,
cada uno encendiendo sus señales,
centelleando a lo lejos con las joyas de la tentación o el rayo
del peligro.
Era una gran ventaja trocar un sorbo hirviente por un reino,
por una pluma azul, por la belleza, por una historia llena de
luciérnagas.
Pero la niña terca no quiere traficar con su horrible alimento:
rechaza los sobornos del potaje apretando los dientes.
Desde el fondo del plato asciende en remolinos oscuros la
condena:
se quedará sin fiesta, sin amor, sin abrigo,
y sola en lo más negro de algún bosque invernal donde
aúllan los lobos
y donde no es posible encontrar la salida.

Ahora que no hay nadie,
pienso que las cucharas quizá se hicieron remos para llegar
muy lejos.

Se llevaron a todos, tal vez, uno por uno,
hasta el ultimo invierno, hasta la otra orilla.
Acaso estén reunidos viendo a la solitaria comensal del olvido,
la que traga este fuego,
esta sopa de arena, esta sopa de abrojos, esta sopa de hormigas,
nada más que por puro acatamiento,
para que cada sorbo la proteja con los rigores de la penitencia,
como si fuera tiempo todavía,
como si atrás del humo estuviera la orden, la invitación, el ruego.”

Olga Orozco

Monografias

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Comentarios

5 respuestas a “Cualquier metáfora”
  1. Jose Itriago dice:

    El aguacero fuerte. El viento dobla los laureles hasta que sus ramas tocan el suelo y como un resorte, recuperan su altura, una y otra vez. Por una rendija el viento silva una poderosa melodía que en un principio parece monocorde, pero que progresivamente adquiere la estructura de un concierto de presagios.

    Al viento soltamos el retenido temor de soledades y lo empapamos de agua pura. Abatido lo recoge la tierra que nos recogerá a nosotros y lo transforma y nos transformará en vida, lentamente, no hoy, no mañana. Quizás dentro de mucho tiempo, no se sabe. Puede empezar esta misma noche. No se sabe.
    Sentimos el olor de alcoba de lluvia, particular, lleno de pasados. Aprendemos que esos aromas te llevan a encontrar las huellas de una niñez y sientes una nostalgia inmensa, a pesar de que los sitios que ahora recorres nunca antes los visitantes. No fueron tu vida y sin embargo, hoy, se hacen parte de tu infancia por un deseo irrefrenable de haberlos vivido, aunque tu vida haya sido de omisiones. Te abruma tanta infancia que no fue, te tupe, hay demasiadas preguntas sin respuestas y decides escapar, a pesar de que te sientes satisfecho por haber acariciado los bordes de lo que no pudo ser. Te escapas hacia la lluvia, al aire fresco de la lluvia, a la caricia de las gotas que resbalan por tu frente y cubren los anteojos, dándole a todo una transfiguración adicional. Paredes con grietas inexistentes, árboles retorcidos. Se impone el olor a tierra mojada y chapoteas feliz en tu locura en charcos que imaginas lagos, distancias que están en una orilla de tu memoria, tan oculta e inaccesible que solo con estos extremos puedes escudriñarlas. Poco a poco oyes como la oscuridad empieza a apoderarse de todo: primero de ti, porque la sientes aun cuando aún puedes entrever el entorno; después el resto. Viene desde arriba, desde abajo, de todas partes. Es la oscuridad. La oscuridad que viene a aliviar tus angustias borrando todo, el presente, el pasado y el futuro. Es el verdadero alivio y lo recibes extendiendo tus manos al cielo.

    Regresas empapado y sin prender las luces, te desnudas feliz y agradeces tu cuerpo.

  2. Joise Morillo dice:

    Saludos barda querida

    Me encanta vuestra construcción, vuestro trino en la narrativa, sublime como la Tierra para el creador.

    Os ama
    Joise

  3. Hoàng Anh dice:

    i like your blog
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    abcya

  4. FELIPE VARGAS dice:

    Motivante para mi y mis estudiantes, gracias.

  5. linda verlliui dice:

    Bravo por tu blog !! Y sobre todo, gracias por el contenido que es siempre un placer !!
    Sinceramente

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