Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Mane

Voy a entrar a una casa remotísima (La familia Siglo XXI) adonde estaban mis hijos de pequeños (Cómo criar hijos felices):

Llego a una casa inmóvil, allí me espera Mane; Ignacio ya va a la escuela (El niño Quintanilla) y hoy no está.

Dejo el alma en la puerta, ando con pasos lejanísimos, recuerdo las canciones de los niños con los labios (Canciones Infantiles).

No tengo pensamiento, alegría, pena (La búsqueda del hermano en César Vallejo).

Pienso penar con los objetos, sin su pasado, sin sus años, no estar adentro de ninguna historia, sentir que el aire tiene ondulaciones, voces, que no conocen a nadie los espejos y que los ojos se olvidaron y las paredes olvidaron lo dicho y que nadie llegó.

Pero miro en el fondo de la casa a Mane jugando con su aro de mimbre.

Mane

Las fotos de niñas de Lewis Carroll se parecían a Mane; como ellas era y no era de algún modo, ya que todas eran distintas pero la atmósfera era igual.

Los objetos que la rodeaban eran quizá los que creaban un clima idéntico; estaba el Libro de Alicia con sus ilustraciones originales en su versión traducida para la colección amarilla, abierto sobre la mesa de noche.

Un reloj de péndulo adornaba la habitación con horas antiguas, el camisón era blanco, de franela, hasta los pies, y Mane tenía el pelo eléctrico, los ojos enormes y un aire de asustada pureza.

No era una niña diferente, sólo soñaba más que las otras al dormir, y escribía sus sueños en una especie de diario que debió llamarse más que diario “nocturno”. Este diario no tenía nada que le resultara a Mane demasiado íntimo, porque durante el desayuno se lo leía a los mayores.

Así leyó el sueño de que todas las cosas eran de lana: las paredes, los cuadros, hasta el retrato del abuelo y las flores del jardín -hacía frío y le rogamos que se tapara con una frazada más, porque los mayores… somos tan obvios para interpretar.

Leyó también el de los dos soles que aparecían a la noche y la luna de día; el de la enfermedad que la atacaba por comer fruta robada de un extraño carro de verdulero: le aparecían ojos, pequeños y verdes, con pestañas y párpados diminutos, hasta en la planta de los pies.

Dentro de la casa, miré a Mane y me despedí: ella ahora tiene sus niños y una niña que podría estar retratada en su retrato.

Hoy no apareció Ignacio, ese niño que remotamente juega con un títere llamado Moro Galván, y aprende a escribir su nombre sin que nadie se lo enseñe.

Mañana no sabemos.

Yo anoto números y escribo como quien calcula por la noche, llegado recién de sus trabajos. Anoto los sobrantes del día que se fue, álgebra y formas de la eternidad de mi cesar en esta misma página que me quema.

Como a una antigua strega de agua y divinidad.

¡Brindemos con ese licor de las brujas!

Envío

Recibí un extraño escrito de mi amado Celestino, un amigo del blog que nadie olvida, donde me cuenta que tuvo dos infartos y muchas cosas más, pero ¡la fecha es del 2009!

Quiero entender, Celestino. Y donde estés te mando mis amores.

Mora

Monografias

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Comentarios

4 respuestas a “Mane”
  1. Jose Itriago dice:

    En la playa, una palma va y viene al ritmo de unas olas suaves, mientras la brisa amable nos acompaña. Silenciosamente nos apoderamos del infinito. Un infinito hecho de pequeñas burbujas que revientan sobre la arena hollada por nuestros pies. Cada una, con su apariencia insignificante, refleja al sol, a todo el cielo, con sus nubes y sus aves y a nosotros que las miramos atentos a las instantáneas de su representación. Si tuviéramos un oído extremadamente fino, podríamos apreciar el sonido cuando se desplazan y luego el estallido cuando revientan. Hasta se podría imaginar alguna obra musical que se adapte al nacimiento y abrupta muerte de las burbujas del mar en la arena. Quizá hayan inspirado a algún compositor, aunque sea para un pequeño trozo de su obra: las burbujas no tienen mayores pretensiones. Hoy me gustaría creer que a Claude Debussy lo ayudaron para componer su Mar. Que de algo tan pequeño pudiera haber brotado algo tan grande. Como las semillas de las gigantes ceibas, mínimas, envueltas en su nube y trasportadas por el viento cada vez más lejos. Los que se cobijan a su sombra no los recuerdan semilla, sino grandes árboles. A las burbujas habrá que recordarlas mar, un aviso de la inmensidad del mar.

    Los sueños de los niños son dulces, reales, sin manipulación alguna, pequeños y concisos, pero como las burbujas del mar, reflejan la inmensidad de la inocencia. Los asociamos con una frágil pureza. Nacemos con el máximo de pureza y parece que inmediatamente empezamos a perderla. O al menos, eso nos dicen. Pero no: la pureza es mucho más amplia que las limitadas definiciones tradicionales: virginidad e inocencia de todo lo relativo al sexo. Hay pureza en el sexo, la máxima de que es capaz el ser humano, dependiendo del contenido de amor que conlleve. Mecemos esos sueños como la palma que va y viene al ritmo de las olas suaves y los prendemos a nuestros mejores pasados. Entramos en la bóveda de la inocencia y nos sentimos también mecidos, entre nanas y olores de aceites de niño, buscando lo que nos queda, hurgando entre papeles amarillos, entre cofres y pequeñas cajas con imágenes hermosas. Abrimos una y el alma se nos llena con las burbujas brillantes y pulidas que reflejan, muy por delante de nosotros, el futuro de los niños que tenían sueños hermosos.

  2. Joise Morillo dice:

    Quiero dedicar en nombre vuestro Querida Mora esta poesía a Mane, actualmente en concurso…

    ¡Para la mujer que amo!

    Querida mía, quiero pediros perdón
    Por no haber podido ser
    Como fuera vos querías.

    Pensareis que mi intención
    Es tratar de enajenaros
    Vuestra forma de comulgar.

    mi intención es convenceros
    De mi sinceridad
    Más, aprecio al sentimiento
    al valor, la libertad.

    Aun hayáis pensado
    En alguna falsedad
    Mi cariño hacia vos,
    No tiene igualdad.

    Ahora,
    Deseo deciros
    ¡Os amo de verdad!

    Os ama
    Joise

  3. fabi risso dice:

    Mora
    Me anoto con un zorbo, o dos…!
    Me gustó el retrato de Mane, me llevó a un lugar físico que no conozco, y lo conocí
    Abrazot

  4. linda verlliui dice:

    Hola, tu blog es demasiado! Vengo todos los días y me gusta mucho !!!

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