Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Archivo de Junio, 2015

Cualquier metáfora

Yo muchas veces detuve mi cuchillo al borde justo del cuello que iba a cortar -no os asustéis, es un sencillo juego… (El juego y la apuesta).

Lo del cuchillo, el borde, el cuello puede tomarse como metáfora, como cualquier metáfora que, revelada, resulta no ser metáfora sino algo literal (A partir de la metáfora - Jacques Lacan). Pero lo que sí puedo afirmar es que tenía todo dispuesto en el cuello mismo de la metáfora (Estrategia).

Porque, ¿quién no se da cuenta de que el pensamiento secreta en forma de palabras o hipos o estertores la verdad? (La verdad como eterno problema filosófico).

Digo más bien para no ser autoritaria, para callarme un poco interiormente: vivo gritando, percutiendo palabras (Teoría de la personalidad).

De niña invité a hermanos y amigos a comer una muñeca negra de porcelana. Ella hizo de pollo o de gallina, sus bracitos hicieron de alas, sus piernas de muslos, su torso de pechuga.

Comimos.

Escupimos.

Jugamos con pasión.

Después jugué también a cortarme las trenzas, luego todo el pelo, jugué a raparme pero no era juego, iba rapada por toda la vida.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Jardines adornados con ermitaños

Los novelistas, los narradores, buscan desesperadamente un lugar ideal donde todas sus ficciones puedan desenvolverse (Modernización, ciudad y literatura).

Yo no sé si soy tanto como novelista o narradora, pero sí sé que al escudriñar en mi lugar perfecto no he encontrado el espacio sino el tiempo, o en todo caso algo que los reúne como los reunió Einstein, digamos (La cultura artístico-literaria y la ciencia).

Mis cuentos de fantasmas deberían, en ese caso, transcurrir en el siglo 19, para dar un ejemplo (El Fantasma Victoriano).

Pero hay un sitio que es a la vez mágico, metafísico, racional, surrealista, demencial, superlógico, lleno de locos sueltos y de genios en la cárcel, de revolucionarios, de devotos, de blasfemias y de oraciones. Este sitio es el siglo 18; y su perfume llega hasta acá, hasta aquí mismo, hasta el siglo 21 (La punta del hilo).

El lugar huele a sangre, a vainilla y cacao, a aves cazadas y embalsamadas para horribles gualichos y complejas brujerías, a discusiones filosóficas de enorme dificultad en las que habría que ser un erudito para intervenir y en las que intervinieron las fabulosas mujeres cultas del siglo 18, que no eran todas y cada una de las féminas, pero que eran muchas, y de cualquier nivel social (Movimiento femenino).

Estas mujeres, junto con sus hombres o en soledad, mezclaban la profundidad de los saberes de Kant (Kant): “La ilustración es el abandono por parte del humano de su minoría de edad imputable a sí mismo”, con el amor y fanatismo que profesaban al Conde de Saint-Germain (Literatura y Alquimia), que circulaba por sus salones literarios diciendo: “Tengo la naturaleza en mis manos, y de la misma forma en que Dios creó el mundo así puedo yo también invocar del vacío cualquier cosa que desee” -lo que recuerda a Sai Baba.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Mane

Voy a entrar a una casa remotísima (La familia Siglo XXI) adonde estaban mis hijos de pequeños (Cómo criar hijos felices):

Llego a una casa inmóvil, allí me espera Mane; Ignacio ya va a la escuela (El niño Quintanilla) y hoy no está.

Dejo el alma en la puerta, ando con pasos lejanísimos, recuerdo las canciones de los niños con los labios (Canciones Infantiles).

No tengo pensamiento, alegría, pena (La búsqueda del hermano en César Vallejo).

Pienso penar con los objetos, sin su pasado, sin sus años, no estar adentro de ninguna historia, sentir que el aire tiene ondulaciones, voces, que no conocen a nadie los espejos y que los ojos se olvidaron y las paredes olvidaron lo dicho y que nadie llegó.

Pero miro en el fondo de la casa a Mane jugando con su aro de mimbre.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Terapia intensiva

Acaban de perforar la arteria femoral (Introducción a los vasos sanguíneos) y entrar por ella hasta el corazón (Corazón de Sur Infinito).

La Dueña de la arteria está despierta y observa todo en una gran pantalla (La observación conductual).

No sólo observa la manipulación de su cuerpo sino el lugar más íntimo de su ser, el corazón y las pequeñas joyas de luz que lo rodean (Derecho a la intimidad).

Sin embargo, de ese corazón los cirujanos no están hablando de la mejor manera, más bien lo ofenden con cierta actitud crítica (Restaurando el dolor).

La Dueña está en reposo y de pronto se le ocurre mirar hacia atrás con gesto de tanguera; ella misma le pone título a su huida, título tanguero: los fantasmas de su pasado (Una cultura de la (des)memoria).

Son esqueletos de cosas abandonadas, se ven como en penumbra de radiografía.

Pero el sol entra en la sala de cirugía: la operación terminó.

Abandonan el cuerpo de la Dueña sobre una camilla en una habitación contigua. Habitación fría y desmesuradamente triste, el cuerpo es el mío pero no me hago cargo, mejor lo dejo estar como si fuera el de cualquier otro.

En realidad ni siquiera es el de cualquier otro, es sólo una mancha borrosa en una sábana, una mancha que se diluye más y más, como si le aplicaran lejía.

Me diluyo más y más, ya ni siquiera pienso, ya ni siquiera sé que no soy yo ese cuerpo perdido en un naufragio de sangre y vendas y de rayos láser.

No pienso pero, aun con los ojos cerrados, veo (Asomar la cabeza para ver qué pasa afuera).

Entra una mucama con instrumentos para limpiar, refriega el piso con intensidad, termina su tarea y, ya a punto de irse, me observa, observa mi extraordinaria quietud y con la sábana me tapa la cara y la cabeza.

(Continuar leyendo »)

Monografias
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda