Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Otra vez un sueño lujurioso (cuento)

Sentada en la cama, recuperándome de la colocación de un stent en las coronarias (Nitinol: El metal inteligente), intento escribir para ustedes, mis amigos, una nota que se llame “Educación para la muerte”, o algo así (La muerte).

Y es verdad que es preciso que en las escuelas haya una materia parecida, algo dictado con el mismo fervor con que se dicta educación sexual (Educación Sexual).

La muerte es la gran olvidada por nosotros -la gran escondida bajo la alfombra, como el polvo que no queremos ver-, pero sucede que ella no nos olvida, y a cada rato nos sorprende o nos asusta. No tenemos suficiente preparación! (Preparación para la muerte, de San Alfonso María Ligorio).

De todos modos tendría que estar más recuperada para pensar mejor, para escribir mejor y transmitirles sin miedo, sin inhibiciones, mi experiencia (La escritura y como escribir).

Pero algo tengo que escribir; hoy es miércoles y mi miércoles es, por lo general, de ustedes que me esperan.

Y justo en mi no saber qué hacer se produce el milagro (Milagro en el bosque): doy vuelta la hoja del cuaderno en el que escribo y allí, allí nomás, encuentro un cuento que escribí hace dos o tres años para ustedes.

No habla de la muerte pero tampoco de la vida.
Viene de esa zona intermedia en la cual se producen efectivamente los milagros.
“Educación para la muerte” esperará hasta el próximo miércoles, o hasta un poco más.
Es hora de jugar con sueños atrevidos.

Otra vez un sueño lujurioso

Cuando me duermo en las noches extáticas, sigo pensando mientras sueño, y pienso en transformarme en otra cosa que yo. Me asombra la facilidad para ser, por ejemplo, algún miembro del jardín, como las rosas, o una célula de la madera del pino más alto.

A veces miro el jardín siendo la luna, y hasta calculo que alguien debería cortar el césped, como si yo pudiera bajar y con mis brazos de luz artificial tomar la podadora, y que la electricidad de la tierra y mi brazo de satélite concluyan la tarea.

Lo que más soy mientras estoy durmiendo es cualquier objeto de la casa, no importa si escoba o cuadro o mesita redonda.

Cuando soy escoba mi alma es agraciada y feliz, y siendo escoba además me transformo en cada hilo de telaraña que recojo, hasta ser una enorme telaraña pero tan delicada que vuela con un soplo.

Si soy cuadro ya es más difícil para mí.

Un día fui un cuadro que yo creía representaba a un ángel de Leonardo y en realidad representaba a un Jesús de Leonardo, y eso me trajo graves dificultades con mi hijo.
Un día que vino Ignacio a visitarme mencioné al ángel de Leonardo y él aseguró que no se trataba de eso sino del mismísimo Jesús.

Buscó en la computadora de su teléfono móvil e inmediatamente apareció, como de Jesús, el mismo cuadro que yo tenía del ángel. Inútil fue explicarle a Ignacio que, para mí, toda la vida el cuadro había sido mi ángel, aunque se tratara de Jesús -Leonardo usaba el mismo modelo varonil para todo!
Ignacio se fue muy enojado porque no podía entender que yo le diera otro uso a lo que había pintado Da Vinci con tanta seriedad, tal vez enojado con la idea de que yo fuera tan irrespetuosa ante la solemnidad de una verdad tan eterna:

-Si él pintaba ángeles con la misma cara de Jesús yo no tengo la culpa -fue mi excusa de ignorante.

Y esto me enseñó que mis discusiones con mi hijo mayor, con mi querido Ignacio, eran siempre del mismo tenor: casi concursos de preguntas y respuestas.

Pero volvamos al tema; el Angel y Jesús y mi discusión con Ignacio fueron disgresiones perfectamente comprensibles: ahora vuelvo a mi cama.

Decía que dormía sintiendo, por ejemplo, el olor a madera lustrada de la mesa ratona, y esto a veces era porque yo me convertía en la mesa ratona, pero otras veces no, sino sencillamente porque yo era la taza de café a medio tomar que habían dejado sobre la mesa ratona.

Y era ya difícil ser la taza y aparte el plato correspondiente, pero más difícil era ser, a la vez que porcelana, el resto del café.

Lo más extraño, sin embargo, fue cuando me convertí en el sueño de otra persona que paraba ocasionalmente en la casa, una persona que dormía profundamente.

Soy el sueño de mi huésped

Yo era el humo, porque los sueños son como de humo y todavía no sabía bien quién o qué era y por qué estaba allí. Tampoco diferenciaba bien como era ese allí, que sentía, sí, redondo como una cabeza, pero mucho más espacioso.

Yo me dibujaba a mí misma, como dije, con figuras y humo. Y esas figuras cambiaban rápidamente pero seguían siendo tales -se me ocurre que también yo podría haber sido de arena, no de humo; algo que se escurría por los dedos abiertos por todo el espacio.

Pero todavía no sabía que yo era un sueño.

De pronto fui grandes ojos de humo o de arena o, también, de algo que se derrite.

Podría, además, haber estado hecha, como sueño, del trozo de chocolate que cae en lo profundo de un tazón de leche hirviendo; no lo sé.

Pero era esos enormes ojos esfumándose en algo redondo y de enormes proporciones.

Mis ojos se derritieron y se convirtieron en un cuerpo, en la silueta de un cuerpo de mujer, con lo que me sentí casi más próxima a mí misma -a mí, a Mora, digo, que dormía vigilante en mi cama.

No había nadie más que yo en ese espacio redondo, pero yo me había reconocido.
Escuché, de pronto, un ronquido monstruoso, y el huésped se dio vuelta en su cama y yo ya no estuve allí, volví a la mía.

Ya estaba casi despierta cuando me ruboricé pensando en lo que había soñado este hombre, a quien yo apenas conocía…

Había llegado la noche anterior pidiendo refugio porque se había perdido en las sierras -donde yo vivo- y mencionó el nombre de un amigo mío que hace mucho tiempo que no veo, Enrique Butti. Por eso lo dejé pasar.

Cenamos juntos y le ofrecí pasar la noche en el cuarto acondicionado para huéspedes -las sierras son un tentación, y paran en mi casa, a menudo, amigos, y amigos de mis amigos.

Pero, ¡qué vergüenza haber sido su sueño!, porque, en realidad, él estaba soñando conmigo.

No cometió ninguna falta y yo tampoco la cometí. No hubo provocación ni acoso de ninguna de las partes.

Pero no pude mirarlo mientras tomábamos el desayuno, y después él se fue cohibidísimo, casi sin despedirse.

Envío

Amigos, pronto estaré bien del todo, y tal vez escriba un poco mejor.

Gracias Joise por tu valentía de contestar delirios!

Gracias a todos los que los leen!

Muchos abrazos

Mora

Monografias

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Comentarios

7 respuestas a “Otra vez un sueño lujurioso (cuento)”
  1. Jose Itriago dice:

    Lo primero es que te pusieron uno o más stent. Sé por experiencia ´propia que no es algo demasiado grave. Para los médicos es hasta rutinario. Pero la angustia es muy grande. Además, uno constató que el sistema coronario no estaba tan bueno y eso desagrada. Tarde, pero te acompaño en tus angustias. Te aliento a superar todo eso y a seguir siendo tú, algo que para muchos de nosotros es imprescindible. Haré poner una magnolia en mi cuarto para recordar todo lo que has pasado. Te pareces a esa flor: hermosa e imposible de dejar pasar de lado. Donde esté o estés, que es lo mismo, todo el mundo lo tiene que saber.

    Por mi parte estoy en lenta recuperación, pero recuperación en fin. Estoy en casa, que es mucho decir.

    Nos soñamos. Qué remedio. No teníamos otra opción. En el sueño nos libramos de las ataduras, disfrazadas de explicaciones, esas que siempre dañan los momentos memorables, que tratan de racionalizar lo que simplemente es vivir la humanidad que cargamos a cuestas. Ojalá que tu sueño haya sido tan completo como el mío, que las estridencias del subconsciente no te hayan arruinado alguno de los tantos momentos que sé que, al menos, empezamos a vivir juntos. Pero claro, una vez empezados perdemos un poco la percepción del argumento y por sentir, dejamos de un lado lo que el otro siente. Por eso no estoy seguro de que cada tramo lo hayamos compartido completamente. Aun así, acercarse y atreverse ya es tanto que vale la pena. Fíjate que lo más probable es que más nunca nos volvamos a ver, pero es posible que nos sigamos soñando. ¿Sueño a primera vista? ¿Será eso lo que nos pasó?. De todas maneras, cada noche será de espera. Ojalá que cada mañana pueda recordar esa audacia, esas ganas que descubrí.

  2. Joise Morillo dice:

    Amantisima Mora, Saludos cordiales,

    Había una vez, una cena de chocolates, afrodisiacos, ¿Por qué no? Y yo casi que no entendía, absorto, desubicado, y, los más, dedicados a disfrutar toda una velada de ¡placer! Qué lindo y aburrido para mí, quien no compartía tal menester, sin Wiskis, ¡que importaba, yo era yo! Me ubiqué, me adherí a aquella pléyade de lúdicos amigos a quienes amaba, no importaba si entendía o no, total, me divertía con aquellos que se divertían, comiendo chocolates, yo, me lleve mi botella, y ellos yacían bellos y alegres compartiendo con mi presencia, los amo y los amare ¡qué importa si sueñan o no! Total, son dueños de sí mismo, total moriremos, dejaremos el lastre de nuestros cuerpos, ¿y el alma? Ja ja, que chiste, Sócrates le inmortaliza, y yo, le consolido en la voluntad de quienes dedican en su haber, la idea de vivir plenamente, ¿para qué traumas? ¿Porque preocuparse? Comed, bebed, tened sexo, total, cuando os muráis, de lo cual debéis tener toda una idea de esperanza, solo quedará en la mente de quienes os amaron lo que generó vuestra actitud, vuestro espíritu. De otro modo, infaliblemente seréis olvidado, por ende, moriréis tanto de cuerpo como de alma.

    Os ama
    Joise

  3. José Gros dice:

    Ah, lo onirico! san Agustin decia de los suyos: y que suenos! No se es responsable de lo onirico, W Shakespeare recordaba ‘al demonio que cabalga por las noches entre los sexos de los enamorados, para hacerles sonar con placeres’. Los miercoles? El unico discipulo directo de habla hispana de S Freud, Ramon Sarro, dijo que preferia que le tuviesen por parricida, y no como discipulo, aqui pega mas C G Jung.
    Un personaje en ‘El misterio de la cripta embrujada’, de Eduardo Mendoza, el psicoanalista Cholferno, dijo: ‘Pais de miercoles, que hasta los locos son fasciistas’. En el imperio romano, solo los ‘furiosus’ estaban dispensados de encuadrarse en alguna cadena, escalera, o piramide de mando, algunos acabaran por hacer que las SS se tengan por celulas libertarias. Agur ta erdi. Salut +

  4. José Gros dice:

    Es que mi tablet nao tenhe enhe

  5. fabi risso dice:

    Mora, que bueno que existís y que sos lo que sos.
    POr otro lado, tu Post. éste último, el erótico, tiene de contagioso é inquietante en el mensaje, me gustó. Y a propósito, luego de leer este último, a los dos dias, tuve un sueño fugáz y tán real con alguien que conozco que cuando desperté y miré, desperté no más…!
    Abrazo y pronta mejoría!

  6. Cristina Palomo dice:

    Saludos me inscribi a Monografias, porque a mi correo llego un escrito de Ud Mora, y para terminar de leerlo completo , me he inscrito, me gusto mucho esta página, espero tal vez algún día dejar un escrito mio.
    Le deseo una pronta recuperación .
    chaú

  7. linda verlliui dice:

    Muy bonito este sitio y es la investigación más completa y sencilla. Les agradezco mucho por esos momentos de relax.

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