Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Polka

Estoy algo enferma (Psicología de la salud); tal vez, o muy seguramente, me operen (Economía de la seguridad).

Recen por mí (El poder de la oración), pero nunca se asusten (Sobre el miedo). Suelo renacer vestida de perro o de gato, a veces de delfín.

Mientras me pongo bien para escribirles, reciclo esta nota que escribí cuando murió mi amiga Polka.

No puedo decir “mi perra” Polka, ni mi “mascota”. Ella era y es mi amiga, como lo es y lo será Topita, mi acompañante actual.

Perdón por si alguno se ofende. Pero uno ama sin formato de persona o de animalillo, uno ama simplemente…

Polka

No era la sombra de un amor que encandila con vestido de fuego (Crónicas de una pasión). No era un canto que golpeaba, era un canto que se oía dentro del alma (Canto a la vida). Ella era la que pasaba por el haz de la luna con un hueso entre los dientes y lo dejaba justo en mi ventana (Claves de luna).

Era una loca enamorada negra que desplegaba pañuelos de magos, o que creía desplegarlos, jugando con las luces del jardín y tropezando con las rosas (El Hechicero Inexperto). A mí me parecía que cuando ella, enorme, aparecía tan negra entre la hierba, empezaba a funcionar por contraste el telar de todas las blancuras, llamadas paraíso (Llegando al paraíso).

O bien nos juntábamos de noche en el jardín -nuestro amor era estrictamente platónico (El Banquete. Platón… )- y éramos sopladas por el viento, tropezábamos jugando a aterrorizarnos con los ojos de la noche (El borde de la noche).

Yo le decía mis versos surrealistas (Surrealismo y Anarquismo):

la hierba

reparte sus mitades

en todos sus verdores

hasta lo alto de los tallos

y ella entendía sin vacilar, y me respondía en un idioma que sólo yo conozco y sé traducir.

El día anterior al de su muerte me dijo, en verso también, con su gravísima voz:

me hicieron en el cuerpo

la señal de morir

y llegaré

al resplandor, donde duerme la lluvia

…yo sentí que una abeja me estaba picando el corazón, y le aseguré en palabras muy simples, ya sin verso, que iba a acompañarla hasta el final, que sus heridas eran las mías, y me incliné y me lamió la mejilla derecha.

Esa noche empezó con una gran tormenta. Elsa y yo estábamos dentro de la casa y la hicimos pasar, le buscamos un lugar donde pudiera dormir al abrigo de todas las feroces tormentas.

Pero Polka, tal era el nombre de mi perra amiga, fue cambiando los lugares de su refugio en esa noche sin fin.

La historia

Sólo nos conocíamos desde el 2 de abril de 2011, cuando vine a vivir a Agua de Oro. Ella tenía siete años y había sido la compañera de Mireille, una señora belga que debió volver a su país y nos la dejó a Elsa y a mí con agradecida confianza.

Cuando la vi por primera vez -no es cuento- me deslumbró la belleza y la apostura de esta ovejera belga, negrísima. Pero lejos estaba de saber que esa gracia ocultaba tanta dulzura, inteligencia y nobleza.

Con Polka hicimos una amistad filosófica, de esas en las que las palabras son escasas y las miradas que transmiten sabiduría -en especial de ella hacia mí- cotidianas y múltiples.

Hasta que hace dos meses tuvo su primer ataque de epilepsia, el cual no quiero relatar por delicadeza hacia ella.

Pero siguieron los ataques día tras día; más que eso, noche tras noche. A lo largo de toda su enfermedad, y aún con su portentoso cuerpo, nunca hizo el menor gesto agresivo, fue al contrario, nos bendecía por ayudarla.

La dependencia conmigo se hizo extrema, y eso me dolía. Yo no quería ser su dueña sino su amiga: era yo y mi sombra.

Cuando se despertaba a la mañana, a veces feliz, Elsa la llevaba hasta el río, y yo esperaba su regreso con su comida mezclada con pastillas de Luminal. Le daba alimento y medicina en la boca, porque en sus ataques se había lesionado el hocico. De mis manos nunca va a borrarse ese recuerdo de besos tibios.

La noche de la tormenta, hace dos días, todo se agravó. Perdió la vista y los reflejos, pero cuando cada ataque cesaba lloriqueaba y yo le alcanzaba algún bocado y agua y los tomaba con las ganas de siempre.

A las siete de la mañana decidí darle el gusto de su vida: abrí una lata de alimento de pollo y se la di entera, lentamente. Acariciaba la palma de mi mano.

A las 8 le pedí a Elsa que llamara a la veterinaria, que llegó enseguida.

Llevamos a Polka al lado de un pozo que ella misma había cavado en el jardín, entre un limonero y unos “tocados de novia”.

Se acostó, la abracé, no sintió cuando la veterinaria le aplicó la anestesia, ni la otra inyección. Después un vecino la enterró en el pozo.

Entramos a la casa Elsa y yo, y sentí que yo le había dado su último alimento, que yo la había llevado al “patíbulo”, como a los condenados a muerte.

Una voz desde el corazón suspendido de Polka me dijo que quedara tranquila, que de cualquier modo perros, humanos y otras yerbas estamos condenados a muerte.

Yo lo que hice fue retomar la costura del vestido de mi hija que les conté en el post anterior. Desde la galería coso y miro la tumba de Polka.

Mora

Monografias

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Comentarios

10 respuestas a “Polka”
  1. Joise Morillo dice:

    Hola querida, Vos, siempre a la vanguardia de la expectativa…LOL

    La arrogancia y, mucha ignorancia, principalmente analfabetismo funcional, omisión de disciplinas y muchas razones, nos hacen pensar que, los seres humanos somos los únicos dueños de la Tierra. Y no, no es así, Sin embargo, cierta conducta de la humanidad atiende un valor virtual acerca de la atención que debemos tener con los animales, si el ser humano o sus cónsules ancestrales desde el principio, desde homo de Neanderthal o quizá más antes hubieran dejado en paz a las otras especies terráqueas, incluso respecto a la depredación. Contra esa actitud hubiéramos desarrollado nuestra civilización, ej. La agricultura sin tracción de la bestia, quizá nuestro desempeño hubiera tenido -entre nosotros mismos- un valor más elevado.

    Empero el deseo de liberarse de la carga, del trabajo duro y sucio, ha hecho a los pobres animales esclavos de la humanidad, yo por mi parte no estoy de acuerdo con la domesticación de ninguna especie, eso es esclavismo. Desafortunadamente, 1 millón de años es bastante tiempo transcurrido para reversar este proceso perverso. Seguiremos siendo lo peor, Humanos demasiado humanos… Hopkins acaba de plantear algo que venia manejando desde hace algún tiempo atrás, sino abandonamos la tierra, la especie humana desaparecerá, los primeros en salvarse de esa ecatombe serán los astronautas y otras nominaciones de la misma índole, los ricos con pasaporte intergaláctico, tristemente, en la tierra previo a toda clase de calamidades quedara habitada por los países con etnias menos avanzadas… Ahí les dejo eso

    Os ama
    Joise

  2. victor manuel zapata solis dice:

    Excelente historia de amor cariño y todo lo que un ser humano puede dar a un ser como es a un ser vivo. El amor que un animalito se gana a una persona. Esto mismo me pasò con mi perro Duke que fue de raza criolla, pero muy cariñoso y de profundo amor con todos los de casa. A pesar de todos los cuidados que se le dio, enfermò y hasta el ultimo momento de su vida quizo despedirse de todos y a mi me espero que regrese de trabajar y los ultimos momentos de su vida lo abraze y terminado murio. Un recuerdo que nunca lo voy a olvidar.
    Su relato extraordinario, en los ultimos años no he leido algo igual, felicitaciones al autor.

  3. Jaime Espinoza dice:

    Muchas gracias por compartirnos tan bello artículo.
    Creo que seremos infinitos quienes nos identificaremos con esa demostración de amor, fidelidad, ternura y comprensión; obviamente, careciendo de la forma magistral de plasmarlo y darlo a conocer.
    Hace muchos años, cuando eramos niños se nos decía: “el perro, el mejor amigo del hombre”, ¡cuanta verdad!
    Reitero el agradecimiento, con las más sinceras felicitaciones.

  4. Joise Morillo dice:

    Querida, Double lapsus.

    Johns Hopkins, fue un abolicionista y filántropo norte-americano con mucho mérito, del siglo XIII, trabajó para y por la medicina y su aplicación en los Hospitales, a los cuales les financiaba sin fines de lucro, todo en cada lugar que le tocaba ejercer sus funciones como inversionista que era.

    Quien habla de expansión del Universo y de la desaparición potencial de la especie humana es
    Steve Hawking, físico ingles minusválido por una enfermedad de expoliación fisonómica, pero con una lucidez escalofriante…

    La relación entre ambos es el aporte que han dado a la humanidad, aun cuando han tenido diferentes limitaciones –el primero de carácter Social, el segundo de carácter fisico-.

    Con relación a las mascotas, actualmente hemos inyectado –para los insectos parásitos- a Mio y a Susy, dos perros de razas menudas, simpáticos pacíficos, y son buenos guardianes, atentos a todo.

    - Si por mi fuera, en vez de angustiarme en su cuido (son de mis hijos) les hubiera dejado libres, pero lo más seguro es que pasen hambre o los mate un automóvil antes que los encuentren y los vendan algunos vivos por ahí, el Mío y Susy, valdrán algunos 200 dólares C/U.

    - Si fuera por mí, los vendiera y regalara el dinero a una fundación veterinaria… ¡Creo que es mas ZOOFILO!

    - Tambien, a lo mejor, me compraría la version de Tristán e Isolda en español. ¡Aunque me gustaría aprender Aleman!

    Os ama
    Joise

  5. alfredo rodriguez dice:

    De este paraje con Polka me hace recordar la lastimosa muerte de mi muy querido Uchie, perrito que tuve durante 17 años, dulce, ni un mordisco siquiera, incondicional amor con mis 3 hijos, ya el pobre sordo ciego se daba de trompicones con todo hasta que yo en solitario momento lo sede con diazepam y estando bien dormido lo asfixié (hace 4 años de eso y todavia la culpa me persigue) y lo tengo enterrado al pie de un murallon. Gracias Mora

  6. Jose Itriago dice:

    ….
    En casa otra vez. Espero que sea definitivo. Mi ausencia se debe a que tengo una neumonía de esas que se pegan como pulga a perro. Estoy en esto desde hace tanto que no me acuerdo.

    No recomiendo comprar perros finos, por más bellos que sean. Ese fue siempre mi error.
    A los perros les di entrada en la familia porque los considero importantes para los muchachos y buenos compañeros para los viejos. He tenido de todo: el primero un Setter Irlandés dorado, que era, en principio, de mi hijo Diego. Cuando se hizo adulto se lo robaron. Después busqué uno que aquí llamamos Lobo (no sé si tiene una raza más distinguida y menos tenebrosa). Era un cachorro con entrenamiento previo en Los Teques, un sitio especializado en entrenar perros para que puedan convivir seguros con los niños. Igual desapareció. Compré un Braco alemán, color violeta. Una belleza, pero era un cazador nato y se escapaba para buscar una laguna de patos en la universidad que había frente a la casa donde vivíamos. Lo mataron o lo robaron. Cada desaparición era un gran dolor colectivo. Llegué a pensar que más bien los perros eran una tortura para los niños (en aquel entonces los cinco estaban entre 5 y 15 años). Buscamos un perro callejero que duró bastante. Lamentablemente lo mató un carro.
    Por fin la cosa cambió. Mi hijo menor compró un Pitbull, de quien se habla muy mal, pero que es sumamente cariñoso si está debidamente entrenado y como venía mi nieta, me regalaron un Labrador, quizás el más amable de todos. Ambos pudieron subsistir en mi casa hasta que el labrador se hizo macho. A partir de ese momento mi hijo menor se llevó el Pitbull con él y en mi casa se quedó el Labrador dorado, que duró hasta hace poco. Alguien no se fijó que estaba castrado y se lo robó, seguramente para sacarle cría. Estaba muy entrenado y había aprobado todos los cursos de la escuela de perros. Su ausencia es una tristeza recurrente para mi nieta que no puede entender que su perro no esté aquí. Prohibí cualquier nuevo perro. Cuando mi nieta se va a quedar en casa unos días, le traen una hija negra del labrador (se llama Tomasa) para que la acompañe.

    Entiendo a Mora y Elsa viviendo con el cariñoso recuerdo de Polka, recuerdo que siempre surge en alguna foto, en una conversación. Ya se hizo parte de la estructura de la casa.

  7. Joise Morillo dice:

    Querido José, espero y deseo os cureis pronto de esa calamidad, he elevado una plegaria a Dios para que os ayude en vuestro padecer.

    Os ama
    Joise

  8. Angel Alberto Sanchez Montero dice:

    Los perros satos son los mas listos y cariñosos. Pero uno sufre amargamente cuando se muere el perrito y es como si se hubiera muerto alguien de la familia. Decidí no tener perro propio y si ser amigo de perros de mis amistades, así los disfruto y no sufro su perdida.

  9. Cristina Palomo dice:

    Que tristeza senti al leer lo de su perrita, mientras leia vivia el sufrimiento de Polka, si era mejor que se durmiera para siempre.-
    Yo pienso que para el ser humano deberia existir tal como para un animal, la posibilidad de morir cuando la vida ya es insoportable.-

  10. linda verlliui dice:

    Has completado varios puntos buenos allí. Hice una búsqueda sobre el tema y encontró la mayoría de las personas tendrá la misma opinión con su blog.
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