Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Recreo: un cuento repetido

Pensaba escribir sobre varios misterios de la vida de Carlos Gardel, algunos ya resueltos (Guía de Buenos Aires).

Y sucede que me levanté bastante mal de salud, bastante ñañosa (La Longevidad).

Entonces se me ocurrió una idea: les mando un viejo cuento que ya salió alguna vez en este sitio, como para que hagamos un recreo (Ingeniería del ocio y el uso del tiempo libre).

A Gardel lo dejo para luego, él siempre en el futuro está mejor… (Porque nunca es demasiado).

Gardel es un fantasma y esta niña también (El Fantasma del Teatro Municipal):

El cuento

I

Yo era una niñita con trenzas rubias y mejillas redondas, sonriente, hasta que me di cuenta de que algo no andaba bien en casa, conmigo.

Mis padres solían llevarme al médico, a diferentes médicos, a menudo.

Cuando tenía cinco años, los médicos dijeron: es una niña especial, que sueña mucho, y torcieron el gesto.

A esa edad me intrigaban las fotografías colgadas en las paredes de mi casa: eran en blanco y negro, en algunas aparecía mi mamá en una rara posición, como  meciendo a un bebé; en otras mi papá estaba inclinado y sostenía lo que podrían ser las manitas de un niño, parecía ayudarlo a dar sus primeros pasos.

En la escuela aprendí a escribir, y ya a los siete años escribía donde encontrara sitio.

Nada de lo que escribía tenía sentido para nadie, pero yo escribía hasta debajo de las fotografías que colgaban de las paredes, en las cuales yo no aparecía; escribía en el barro y me ensuciaba, y, sin saber nada de frases célebres como la de Keats -aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua- escribía en el agua, hasta en el agua de la bañadera, y con el agua del té de las cinco.

Mis padres se preocuparon más.

-¿Pero qué escribe? -les preguntó el médico.

-Cosas sin sentido -contestaron mis padres, y eso que mi papá era escritor.

-Tengo el diagnóstico -dijo el doctor como un mago que hace una maniobra que se supone no verá el público, y yo era el público.

-¿Qué es? -preguntó mi mamá con un hilo de voz.

-Es poeta, o poetisa. No importa si es maligna o benigna, la enfermedad a veces se presenta prematuramente, Muchas familias tienen casos así.

Mis padres no quedaron conformes con el diagnóstico, siguieron llevándome a varios especialistas.

Y tenían razón. Mi problema era mucho más serio, pero yo no lo descubrí hasta mucho después.

II

Ahora la gente saca fotografías como lo más normal del mundo, todos los días, a toda hora.

Antes, en mi época, era un arte difícil, y las fotografías se reservaban casi siempre para acontecimientos especiales.

Creo que la ignorancia de la enfermedad que yo padecía se prolongó hasta mis 17 o 18 años, pero antes me ocurrió algo parecido con otra de mis imperfecciones: la miopía.

Tuve conjuntivitis, y como ya era o me sentía “grande” fui sola al oftalmólogo.

Él me revisó los ojos y más o menos desde unos dos metros de distancia me mostró algo que seguramente estaba entre sus manos y era con toda seguridad un frasquito con gotas para los ojos:

-Te pones esto cada cuatro horas.

-¿Y cómo voy a ver qué me pongo desde tan lejos? -pregunté.

El oculista me midió la visión y no podía creer que yo hubiera vivido hasta entonces sin darme cuenta de que no era normal ver tan poco, y cómo había aprendido a leer y escribir, y cómo había caminado por la calle sin chocarme con todos.

III

Fue por esa tiempo que empecé a usar gruesos anteojos debido a la miopía, que descubrí mi enfermedad auténtica.

Y no me la diagnosticó un médico, sino un fervoroso y viejo artista de plaza.

Un día fuimos con mi novio adolescente al Parque de las Palomas.

Había uno de esos fotógrafos antiguos, con su máquina parecida a un acordeón por detrás de la cual se escondía para sacar una instantánea. Este artista también era como un mago, como el médico que me diagnosticó la enfermedad de la poesía.

Posamos Alberto, es decir mi novio adolescente, y yo. El artista callejero trabajó con unos polvos de fantasía y nos entregó la foto, cuando vimos…:

…estaba Alberto solo, sonriendo, con el brazo derecho abrazando a alguien invisible.

El fotógrafo, desconcertado, se ofreció a sacarme gratis, sola.

Me sacó cinco fotos.

En todas salieron el banco de la plaza, algunas palomas, gente que pasaba, los rosales. Pero yo no.

-Es la primera vez que me pasa a mí -dijo el hombre, el fotógrafo-. Pero es evidente lo que a usted le sucede, señorita.

Yo estaba contenta: iban a diagnosticarme. Pero no tan contenta, porque, pensando y pensando, no cabía otro diagnóstico para mi mal. Las fotografías habían obrado nuevamente de análisis de laboratorio.

Y el fotógrafo estaba a punto de decirlo, y yo quería y no quería escucharlo, mucho menos delante de mi novio, pero lo dijo:

-Es un fantasma, señorita. Muchas familias tienen casos así.

El fotógrafo debió decir una fantasma, pero me da lo mismo.

Envío

Si creen lo que les cuento, se preguntarán a quién pertenece la foto que aparece en este blog como mía. Yo también me lo pregunto. Máxime que empecé a escribir en este sitio y ¡pusieron ese retrato hace como diez años!

Un abrazo para todos

Mora

Monografias

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Comentarios

10 respuestas a “Recreo: un cuento repetido”
  1. silvia carolina mazariegos kummerfeldt dice:

    Bonito cuento! Mora para mi es una relación entre niñez y juventud muy autentico. Son los años maravillosos.¡ Ex lente !
    Saludos cordiales Carolina.
    Un abrazo pera todos.

  2. Claudio Reyes dice:

    En la foto que muestras, veo una bella lapicera, potente y grácil.

  3. Mora Torres dice:

    Gracias, Silvia. ¡Genial interpretación, Claudio!

  4. wilmer angel dice:

    SILVIA : bella interpretacion del YO interno que llevas por dentro y muy pocos logran descubrirlo !!!!!!!

  5. Olga Beatriz Barientos dice:

    Me gustó este cuento por su estructura, la fluidez del lenguaje y cierto espíritu juguetón de la autora.

  6. jose gabriel divantoque peña dice:

    Una forma sencilla de escribir un cuento con un argumento bonito infantil para todo el que lo lea, aparte de se nota una faceta de cuento psicológico en donde un problema se soluciona a manera de chiste.

  7. Joise Morillo dice:

    Saludos, querida.

    Siempre atento a vuestra virtud narrativa, mejor no hay, parecidas ¡quizá!

    Mi idea es que la inocencia es veras, esa cualidad hay que desarrollarla desde temprana edad, toda otra manifestación genuina del infante es parte de una genialidad que transciende en la medida del esfuerzo que a ello se aplique…

    Os ama
    Joise

  8. JAIME HERNÁN GONZÁLEZ GÓMEZ dice:

    Mora: Bellísimos cuentos -digo cuentos, porque si ensayamos a leerlos en desorden, o uno un día, otro día otro …, funcionan bien.

    Pero: Hay una pequeña mentira repetida dos veces (que no la convierten en una verdad): “Muchas familia tienen casos así”

    Si en el mundo, o en Argentina, o en Santa Fé, hubiera muchas familias con ese tipo de adorable fantasma-poeta, todos flotaríamos alrededor como si fueran agujeros cósmicos que lanzan un incienso con aroma de “bálsamo-antídoto-de-caos”, y ese no es el caso, porque soy experto en búsquedas incansables de cosas como esa y aromas semejantes.

    Las familias como la de donde procede Mora-poetisa-fantasma, son tanto o más escasas que aquellas en las que se paren dragones, que son mis personajes favoritos, después de las niñas-fantasma-poetisas.

  9. JAIME HERNÁN GONZÁLEZ GÓMEZ dice:

    Mora: Bellísimos cuentos -digo cuentos, porque si ensayamos a leerlos en desorden, o uno un día, otro día otro …, funcionan bien.

    Pero: Hay una pequeña mentira repetida dos veces (que no la convierten en una verdad): “Muchas familias tienen casos así”

    Si en el mundo, o en Argentina, o en Santa Fé, hubiera muchas familias con ese tipo de adorable fantasma-poeta, todos flotaríamos alrededor como si fueran agujeros cósmicos que lanzan un incienso con aroma de “bálsamo-antídoto-de-caos”, y ese no es el caso, porque soy experto en búsquedas incansables de cosas como esa y aromas semejantes.

    Las familias como la de donde procede Mora-poetisa-fantasma, son tanto o más escasas que aquellas en las que se paren dragones, que son mis personajes favoritos, después de las niñas-fantasma-poetisas.

  10. linda verlliui dice:

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