Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

El vaso o la vida

Era un admirador del río más que del mar y otras bellezas frías (El Viejo y el Mar - Ernest Hemingway); él le hablaba en lenguaje muy dulce (El lenguaje), pasaba y no volvía (Filósofos de la Naturaleza), pero al pasar sus palabras abstractas y su puro sonido le decían algo que alguna vez descifraría (El destiempo). Le parecía oír: “La muerte tiene hambre”. Pero tal vez no se trataba de eso.

Sí, seguro decía cosas el río, y le cantaba al oído (Cantos guatemaltecos) poemas inmaculados:

Cuando tus ojos no son soles

el girasol mira la noche por la noche,

campos de girasoles y de caballos blancos

me invitan por la noche

y allí lo que se nombra

no es sombra: estás.

Paso el tiempo mirando

las horas en el río,

¿de qué minuto se compone

el pasado?  ¿Del instante

en que la ola fue

izada o del instante

en que desciende toda espuma y pompa?

Viejo es el río, de sus arrugas, viejo, y de sus aguas.

Una foto estrujada

que aliso, es la calma del río,

unos amores que cualquiera tuvo

son príncipes, princesas, reinos.

Vestido

del traje de la noche

tan negro, tan azul,

lo que se va por los oleajes

forma silencio,

quiebra la música de Dios.

Por la noche he mirado

pasar a mi destino de ojos blancos

cuando miré pasar, y conté, cada ola.

Tenía mucho miedo a la muerte, como todos los jóvenes (Del morir al vivir). Mejor dicho: era la época en que los jóvenes pensaban en la muerte, que la había de cualquier forma, peso y diseño. Y edad.

Ese verano se estaba preparando para entrar a la facultad, y entre lectura y lectura, en medio del estudio de los triángulos o de los octaedros, empezaba a caminar por sus libros una figura nada geométrica, nada lógica, nada coherente: la muerte.

Fue tanto lo que le interrumpió los estudios la muerte que ya pensaba que no podría rendir ningún examen.

Entonces fue a curarse a lo del anciano al que todos en el pueblo llamaban Chamán.

Chamán no realizó grandes ceremonias ni ritos. Sencillamente le entregó un vaso de vidrio grueso, de los que más se usaban por entonces porque eran baratos y se rompían menos, y le dijo:

-Este vaso es tu vida. En la medida en que lo cuides, vivirás. Debes tratar de que nunca se te rompa.

Salió de allí casi eufórico; se trataba de cuidar un vaso a cambio de la inmortalidad.

Se encerró a estudiar en su cuarto, pero la euforia no se lo permitía. Él, si tenía cuidado, si ponía a buen resguardo el vaso, sería inmortal.

Pasaron unos meses, pasaron los éxamenes de ingreso, a los que no se presentó, y, tal como la muerte, fue inhibiéndolo cada vez más la inmortalidad.

Pasaron años, él había dejado de estudiar, de reír, de llorar, de sentir lo que pasaba en el mundo, de enamorarse, de ir a mirar el río, de ir a cualquier lugar del mundo que quedara dentro o fuera de su pueblito, de cantar.

Cuidaba el vaso, era lo único que hacía, y ya hasta olvidaba en determinados momentos el motivo por el que lo cuidaba, de tanto amor que le había despertado el objeto en su urgencia de cuidarlo de todo, por décadas.

Una tarde estaba sentado en su cama con el vaso cubierto de algodones en sus manos cuando, como un relámpago brillante, su pensamiento le ofreció una fotografía de sí mismo.

Debía librarse lo antes posible de esa bizarra mascota de vidrio, no debía pensarlo más. Casi seguro que sus décadas de sobrevivencia no eran por haber mantenido intacto el vaso sino por no haber hecho otra cosa que cuidarlo, es decir, por no haber vivido en absoluto.

Fue con el vaso a escuchar el río, se sentó cuidadosamente en la orilla, y el río pasó y le dijo al oído: “La muerte tiene sed”.

Aunque ya no le importaba lo que dijera el río. Había decidido desprenderse del vaso aun a riesgo de desprenderse de la vida. Chamán había fallecido hacía tiempo y no podía por lo tanto consultarlo.

Lo estrelló contra las piedras, quedaron astillas de vidrio que podrían pisar otras personas, pero no tuvo cuidados esta vez.

En el mismo momento en que lo estrelló, comprendió que había sido un idiota durante veinte años.

Ahora está escribiendo, a ver si su vida tan falta de emociones le da alguna dicha cuando publique su biografía.

Envío

Un gran saludo para Celestino, y agradecimiento para César, Gerinel, José I., Donato, Gaby, Joise y Pedro. ¡Qué bueno sería tomarnos un café todos juntos!

Mora

Monografias

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Comentarios

7 respuestas a “El vaso o la vida”
  1. Gaby Rodriguez dice:

    Estoy de acuerdo Mora, suena muy bien, ojalá fuera posible..

    Saludos!

  2. Jose Itriago dice:

    ¿Quién eres?
    Soy la Noche
    No, no es posible, yo ya tengo la noche:
    sé que se está acabando,
    que tienes que seguir otro rumbo.
    Debo estar alegre por ti
    pero estoy triste.
    La Noche pesa, no transcurre como las transparentes aguas de los ríos.
    No. Es densa: la lógica se impone, hay que razonar…
    Pero cuesta aceptar que la vida de pronto sea puras razones
    con sus pesadas culpas.
    Se hace dura la hora de los adioses,
    Y te quiero tanto que estoy triste.

    Quizás nunca tenga el valor de dejarte:
    con razón o sin razón, te quiero mucho.
    Mientras voy viviendo de prórrogas,
    esperando que seas tú quien decida.

  3. Joise Morillo dice:

    Hola Mora y queridos comentaristas.

    Vuestras frases, dulces tal laberinto y ludo, exquisitas, de justos senderos, también, raudo, es el fin, onírico, terso de encontrar querido y, de proveer derroteros.

    Empero.

    “Somos nuevos en el universo, 4500 millones de años no nos ha hecho perfectos, debemos padecer más indolencia y castigos de la naturaleza, tanto de la misma masa terráquea como del adolecer mental de nuestra especie, con ello no debería preocupar solo vivir, pues nacer no fue vuestra voluntad.

    Decía José Martí : “Ser cultos para ser libres”.

    y Jesús de Nazaret

    “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres, pero si os dejáis llevar por la mentira, la mentira os hará esclavos”

    Os ama
    Joise

  4. fabi risso dice:

    Mora
    De todos modos, amigos, con o sin conjuro chamánico, yo al vaso no lo largo, salud para todos, Mora… Exelente

  5. Joise Morillo dice:

    Si, Mora de café con Brandy, ¿Verdad Fabi?
    Os ama
    Joise

  6. Sophy Jean dice:

    bravo, blog super sympa, est une très belle source d’informations, bonne continuation a vous et encore merci de ce joli partage
    voyance gratuite

  7. Francisco Munguia dice:

    Hola, hola! Y no solo eso. Pero… Qué drama con ese vaso… Y: cuántos estaremos cuidando un vaso, sin saber? Me quedo pensando…



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